domingo, 31 de enero de 2016

Nuestro verdadero centro: el ombligo

Desde hace miles de años los orientales conocen la importancia de este centro: el ombligo, esa cicatriz que queda después de cortar el cordón umbilical, que nos recuerda de dónde venimos, que nos remite a la no preocupación de alimento y abrigo porque todo nos era dado en la matriz de nuestra madre a través de él.
El ombligo juega un papel fundamental en nuestro cuerpo porque durante la concepción es aquí donde se forma su primera célula y cada parte de él se desarrolla en espiral alrededor de esta primera célula.


Cuando perdemos la conciencia de nuestro verdadero centro y nos instalamos en el cerebro y en la razón, nos volvemos racionales y nos olvidamos de la gran sabiduría que reside en nuestras entrañas.
Según la medicina oriental, dos dedos por debajo del ombligo "hacia adentro" se halla un importante centro energético: para los japoneses es el Hara, para los chinos es el Tan Tien.
Los antiguos taoístas chinos descubrieron que el área detrás del ombligo es el centro energético más crucial y potente del cuerpo. Cualquier molestia o bloqueo en esta zona obstaculiza el libre flujo de la energía vital.
Esta zona representa el centro de gravedad del cuerpo y tiene relación con la confianza en uno mismo. Si el Hara está fuerte, la persona no tiene miedos, es creativa y psicológicamente centrada. Si hay un bloqueo, predominan las emociones como el miedo, la ira y la inseguridad.
Los orientales designan al vientre y a lo que allí reside como la conciencia profunda del ser. El verdadero centro no es el pecho, el corazón o la cabeza sino el vientre.

¿Cómo está nuestro centro?

Siéntate recto, relaja tu postura así que el abdomen este blando. Pon la punta del dedo medio en tu ombligo y, delicadamente y despacito, aprieta hacia adentro. Controla cuánto puedes confortablemente entrar en tu barriga y si el dedo puede penetrar hasta la parte frontal de la columna sin dolor, estás limpio y libre de residuos físicos de antiguas emociones.
Una de las primeras cosas que debemos atender es re-aprender a respirar con el abdomen como hacen los bebés. Una buena técnica de respiración es la siguiente: inhalar profundamente de manera que nuestro estómago se distienda, llevar la respiración hacia abajo, hacia el Hara, donde reside la esencia del "ser" (ombligo). Retenemos por unos cuatro segundos y exhalamos por la boca hasta que nuestro estómago baje… Repetimos este tipo de respiración diez veces… Ahí está nuestra paz y seguridad.

¿Cómo despertar al ombligo?

El ombligo está conectado directamente con cualquier otra parte del cuerpo y trabajando sobre él se puede afectar el cuerpo entero.
Los taoístas entrenan esta zona del bajo vientre para que cumpla con las funciones de "un segundo cerebro". Lo llaman también "campo del elixir", como modo de describir las oleadas de energía que se despiertan al trabajarlo.
Un buen ejercicio consiste en mantener los pies y el perineo conectados hacia la tierra, las rodillas flexionadas, la columna vertebral alineada y recta, los hombros bajos y relajados y la cúspide la cabeza colgando como de un hilo, desde el cielo. Luego, la respiración y la atención deberán concentrarse en la zona del ombligo y del bajo vientre.


Otro modo de despertar el Hara es la práctica de auto masajes.
Uno es el Chi Nei Tsang: a través de un suave y directo auto-masaje sobre todo el abdomen y dando vueltas con nuestro dedo pulgar alrededor del ombligo en sentido antihorario, nos permitirá liberarnos de tensiones físicas, mentales, emocionales y espirituales.
  
Otro tipo de masaje similar es el zen-shiatsu, en el cual también se hace presión y auto masaje sobre el abdomen para distinguir el buen o mal funcionamiento de los órganos. La intuición nos dirá en dónde está el problema.
  
Con estas técnicas integrales que pueden ser auto aplicadas, lograremos el bienestar y la conexión correcta entre todos los aspectos:
 Emocional: ya que relaja los órganos de las tensiones acumuladas y los libera de las emociones negativas que los están cargando. Todas las emociones de nuestra vida que no hemos procesado se almacenan un nuestros sistemas y órganos internos a la espera de ser tratadas. La escasa "digestión" emocional es una causa importante de falta de salud.
 Físico: porque desintoxica el cuerpo, liberándolo de cualquier exceso de estancamiento. Mejora así la eliminación de toxinas y estimula los sistemas linfático, circulatorio, esquelético, además de fortalecer el sistema inmunitario y la resistencia a las enfermedades.
Auto-conocimiento: nos enseña y nos lleva al conocimiento de nosotros mismos, nos conecta con el universo, nos hace más espirituales, nos tranquiliza, nos hace sentirnos seguros y confiados.

Para poder acceder y llegar al centro será necesario un entrenamiento cotidiano. Puede ser la práctica de tai-chi, aikido, yoga, etc., lo cual conducirán a la propia búsqueda de la resolución de los conflictos.

En el pensamiento occidental, la globalización, el materialismo parece agotarse la necesidad de auto analizarse, de conectarse con la naturaleza; dejamos de lado la espiritualidad, hacemos a un lado nuestra esencia… vayamos pues a nuestro campo de nostalgia, a nuestro verdadero ser, a nuestra energía del poder espiritual… al cultivo del ombligo.
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sábado, 30 de enero de 2016

Tercer Chakra: la voluntad del guerrero espiritual

El tercer chakra, el Chakra Manipura es el centro de la energía, del poder de la voluntad, del sentido de control y coordinación. Está asociado con la región que rodea el ombligo. Es alimentado por el fuego del plexo solar y se asocia con las glándulas suprarrenales y los riñones. Está regido por el elemento fuego. Coordina y desarrolla el sentido de la vista. Es el más sutil de los tres primeros chakras, que conforman el triángulo inferior. Es la fuerza que te impulsa a actuar y completar la conceptualización, las visualizaciones que tienes en la vida.


El centro del ombligo es nuestro principio. Es el primer punto a través del cual un ser humano recibe alimento y energía para vivir como feto en el vientre de su madre. Una vez que termina la conexión física con la madre, el centro del ombligo continúa su función en un plano más sutil: es el área que recolecta la energía del cosmos. Al caminar y alternar el movimiento de piernas y brazos, ejerces una función del cuerpo y de los vellos del cuerpo que acumula energía en el punto del ombligo.
La estimulación para fortalecer el punto del ombligo, porque ahí se inicia la energía, y para distribuirla, es parte central de las "posturas", de los "ejercicios" y de los "movimientos" de muchas practicas trascendentales. Hay numerosos ejemplos de estos ejercicios:
Las posturas de Hatha Yoga, llamadas asanas, son ejercicios de yoga que unen el cuerpo con la mente y a estos dos con la energía.
El Kinam de los Toltecas o la actitud del equilibrio.
Los movimientos armónicos del Tai Chi Chuan incrementan, equilibran y redistribuyen la energía.
Los ejercicios de Chi kung o trabajo con la energía en los que se potencia el desarrollo y control de esta, entendiendo por energía el aliento vital que anima a todos los seres vivos y que atraviesa todas las formas de la materia, tanto de la orgánica como de la inorgánica.
Los Pases Magicos desarrollados por chamanes indios están basados en la premisa de que al devolver la energía a nuestros cuerpos físicos, se despierta nuestro vínculo con la fuerza vital que nos sostiene.
La meditación dinámica del Zen consiste en realizar cuatro familias de ejercicios: automasaje Zen, estiramiento y movilización de articulaciones, Nan So Ho (ejercicio de visualización), y ejercicios respiratorios, para obtener una mejor energía física, emocional, mental y espiritual.
En la Marcha de Poder se trabaja integralmente los planos Físico, Emocional, Mental, y Energético en conexión con la naturaleza. Con la intención de armonizar, potenciar y canalizar adecuadamente su interacción para conseguir los propósitos buscados.

Arquetipos del tercer chakra

Mientras que los primeros chakras tenían que ver con nuestras relaciones hacia los demás, el tercer chakra tiene relación con nuestra autoestima y nuestro poder personal. Sus arquetipos son el Guerrero Espiritual y el Esclavo del Trabajo.
  • El poder del Guerrero Espiritual está en la fuerza interior, atemperada por la creencia de que la guía de sus actos está dada por un Ser Superior. Esta fuerza aparece con mayor intensidad cuando se enfrenta a desafíos difíciles de sortear.
  • El Esclavo del Trabajo depende del reconocimiento y de la aprobación de los demás, ya que ve en los otros las capacidades y el poder que desearía tener, sin ser consciente de que él también los posee. Algunos Esclavos del Trabajo tienen un Guerrero Espiritual esperando el momento de hacerse notar.

La persona que ha logrado la maestría sobre el tercer chakra sabe iniciar y completar una acción. Por eso está asociado con el arquetipo del guerrero espiritual, aquél que sabe su misión, emite la energía, actúa y la lleva a cabo.

Un guerrero espiritual es consciente, aunque no necesariamente conoce el propósito completo de una acción en particular o de una batalla. Un guerrero espiritual sabe servir al Poder que rige su destino, actuar en relación con su conciencia más elevada, aunque no necesariamente haya despertado la energía de los chakras superiores en el corazón, el entrecejo y la coronilla (el amor, la intuición, la plenitud). La esencia de un guerrero espiritual es que no tiene miedo y puede actuar con integridad en cualquier circunstancia.

Una persona con el tercer chakra fuerte tendrá la sensación de que su vida y la calidad de su vida dependen de lo que haga y lo hace; puede dar forma, dirigir y desarrollar lo que sucede en su vida. Siente una confianza profunda. El elemento fuego asociado con el chakra representa la voluntad de iniciar.

 OTROS ENLACES EN LA RED

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(Nota: existe una amplia polémica entorno a Frank Diaz, sin embargo dejare discernir a los lectores del Blog si la información recogida en este libro le es útil o no)

 
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Según Platón, el conocimiento es un subconjunto de lo que forma parte a la vez de la verdad y de la creencia.
Integral Philosopher Michel Bauwens "Vision"