miércoles, 19 de septiembre de 2007

El arte del acecho.

El acecho supone un control sistemático de la conducta a fin de ser totalmente conscientes de lo que hacemos y de lo que nos pasa. La palabra acecho apunta a un comportamiento con o que nos rodea que podría considerarse como furtivo, ya que supone estar siempre alerta, para así poder extraer lo mejor de cualquier situación. Por eso el aprendiz comienza por acecharse a sí mismo y poder ser consciente de sus propias debilidades, que son las que le quitan energía estructurando su tonal.
Según don Juan, el mundo del hombre común es un desatino o locura absoluta, un constante ir y venir de un lado para otro; el hombre vive luchando por causas absurdas, hasta que la muerte lo toca. El aprendiz no puede hacer nada para evitar esa situación, sólo ser consciente de su propia locura y actuar como si fuese un actor representando un papel. De esa manera transforma el desatino absoluto en desatino controlado, que es el arte de ser quien es, sin ser quien es.
Otro factor importante para el acechador es la práctica constante del "no-hacer" (similar a la noción taoísta del wu-wei ). Cuando actuamos mecánicamente, hacemos ; hacer es cualquier cosa que forme parte de todo aquello que podemos dar cuenta con nuestra razón. Siempre hacemos algo porque creemos en lo que hacemos y porque esperamos alguna recompensa. No-hacer es actuar por actuar, es actuar sin esperar nada a cambio, es introducir un elemento disonante en la trama de la conducta cotidiana, en la continuidad impuesta por la razón. Al romper nuestras rutinas con los no-haceres enfocamos nuestra atención en el presente ya que no estamos tan condicionados por lo que hemos hecho ni por lo que tenemos que hacer.
Con la práctica generalizada del acecho los aprendices adquieren la fuerza interna necesaria para el sobrecogedor encuentro con lo desconocido, con el nagual. Adquieren serenidad, desapego y ecuanimidad.

"El arte del acecho es aprender todas las singularidades de tu disfraz," dijo Belisario sin prestar atención a lo que don Juan le estaba diciendo. "Y aprenderlas tan bien que nadie podría descubrir que estás disfrazado."
Belisario insistía en que le estaba enseñando el arte del acecho. Le dijo a don Juan que el acecho es un arte aplicable a todo, y que consiste de cuatro facetas: el no tener compasión, el ser astuto, el tener paciencia, y el ser simpático.

Don Juan dijo que su benefactor lo entrenaba diariamente en las cuatro facetas, los cuatro modos del acecho e insistía en que don Juan comprendiera que no tener compasión no significaba ser grosero; ser astuto no significaba ser cruel; tener paciencia no significaba ser negligente y ser simpático no significaba ser estúpido.
Le enseñó que esas cuatro disposiciones de ánimo debían ser perfeccionadas hasta que fueran tan sutiles que nadie las pudiera notar.

-En los últimos días, te he mencionado muchas veces las cuatro disposiciones del acecho -continuó, con la esperanza de que recordaras lo que te enseñé acerca del acecho. Sería muy bueno que pensaras en estas cuatro disposiciones y, pensando en ellas, llegues a un recuerdo total.
Don Juan me explicó que ser despiadado, astuto, paciente y simpático es la quintaesencia del acecho. Son los cuatro fundamentos básicos que, con todas sus ramificaciones, son inculcados a los brujos de un modo muy meticuloso y cauto.

Afirmó repetidas veces que la enseñanza del acecho es una de las cosas más difíciles de llevar a cabo en el mundo de la brujería. Insistió en que me estaban enseñando a acechar y que, hicieran lo que hiciesen, aún cuando pudiera yo creer lo contrario, era la impecabilidad la que dictaba sus actos.


El arte de acechar, como el arte de ensoñar constituyen los primeros caminos hacia la “libertad” de los seres.

Aqui comienza:
El arte de acechar es aprender todas las peculiaridades de tu disfraz, y aprenderlas tan bien que nadie sepa que estás disfrazado.
Para conseguirlo, necesitas ser despiadado, astuto, paciente y dulce. Ser despiadado no significa aspereza, la astucia no significa crueldad, ser paciente no significa negligencia, y ser dulce no significa estupidez. Los guerreros actúan con un propósito ulterior, que no tiene nada que ver con el provecho personal. El hombre corriente actúa sólo si hay posibilidad de ganancia. Los guerreros no actúan por ganancia, sino por el espíritu.
La Rueda del Tiempo de Carlos Castaneda


Los 7 Principios del Acecho
1- Elegir el campo de batalla, entrar en batalla solo cuando se sepa todo lo que se pueda sobre el campo de lucha. Pero no así nomás a la loca.
2- Eliminar todo lo innecesario.
3- Estar dispuesto y listo para entrar en la última batalla, al momento y en cualquier lugar
4- Olvidarse de sí mismo. No temer a nada. Solo entonces los poderes que nos guían nos abren camino y nos auxilian. Sólo entonces.
5- No dejarse llevar por la corriente. Retirarse por un momento. Dejar que los pensamientos corran libremente. Ocuparse de otra cosa. Cualquier cosa puede servir.
6- Comprimir el tiempo, todo cuenta, aún un segundo. No desperdiciar ni un instante.
7- Jamás dejar ver el juego, no ponerse al frente de nada.

“Florinda me explicó que para aplicar el séptimo principio del arte de acechar, hay que aplicar los otros seis.”
“-Espero que para estas alturas te hayas dado cuenta -continuó Florinda- de que sólo un maestro acechador puede ser un maestro del desatino controlado.
El desatino controlado no significa embaucar a la gente. Significa, como me lo explicó mi benefactor, que los guerreros aplican los siete principios básicos del arte de acechar en cualquier cosa que hacen, desde los actos más triviales hasta las situaciones de vida o muerte.”

Aplicar los siete principios produce tres resultados

1- los acechadores aprenden a nunca tomarse en serio: aprenden a reirse de sí mismos. Puesto que no tienen miedo de hacer el papel de tontos, pueden hacer tonto a cualquiera.
2- los acechadores aprenden a tener una paciencia sin fin. Los acechadores nunca tiene prisa, nunca se irritan.
3- los acechadores aprenden a tener la capacidad infinita para improvisar.

Preceptos

- El primer precepto de la regla es que todo lo que nos rodea es un misterio insondable
- El segundo precepto de la regla es que debemos tratar de descifrar esos misterios, pero sin tener la menor esperanza de lograrlo
- El tercer precepto es que un guerrero, consciente del insonsable misterio que lo rodea y consciente de su deber de tratar de descifrarlo, toma su legítimo lugar entre los misterios y él mismo se considera uno de ellos. Por consiguiente, para un guerrero el misterio de ser no tiene fin, aunque ser signifique ser una piedra o una hormiga o uno mismo. Esa es la humildad del guerrero. Uno es igual a todo.

“…Me aseguró que una recapitulación perfecta podía cambiar la vida del guerrero aún más que el control total del “cuerpo de ensueño”. En este aspecto, ensoñar y acechar, conducen al mismo fin: el ingreso en la tercera atención. Sin embargo, para un guerrero era importante conocer y practicar ambos.”
“Florinda me explicó que el elemento clave al recapitular era la respiración.”
“A no ser que los acechadores no hayan pasado por estos preliminares a fin de recobrar los filamentos que dejaron en el mundo, y particularmente a fin de descartar aquellos que otros seres luminosos dejaron en ellos, no hay posibilidad de manejar el desatino controlado.”

“Florinda mantenía que para practicar el desatino controlado, puesto que no está hecho para engañar a la gente, uno tiene que ser capaz de reírse de sí mismo. Florinda me dijo que uno de los resultados de
la recapitulación detallada es la capacidad para estallar en risa genuina cuando uno se encuentra cara a cara con las aburridas repeticiones que el yo personal hace acerca de su importancia.”

Las 3 técnicas básicas del acechador

1- la caja de recapitulación
2- la lista de eventos a recapitular
3- la respiración

“…Su benefactor estaba convencido de que una recapitulación profunda es el medio más expedito para perder la forma humana. De allí que les es más fácil a los acechadores, después de recapitular sus vidas, hacer uso de todos los no-haceres del yo personal, como son borrar la historia personal, perder la importancia en uno mismo, romper las rutinas…”

“…Los guerreros no tienen al mundo para que los proteja, como lo tienen otras personas, así es que tienen que tener la regla… Sin embargo, la regla de los acechadores se aplica a cualquiera.”
“Somos guerreros, y los guerreros tienen una sola cosa en mente: ser libres. Morir y ser devorado por el Águila es el destino del hombre. Por otra parte, querer salirnos de nuestro destino, querer entrar serenos y desprendidos a la libertad, es la audacia final.”

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- El arte del ensueño.

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Las enseñanzas de don Juan.

1 comentarios:

Lautaro Schmidt dijo...

Muchas gracias por compartir este material. Hace años leí muchos libros de castaneda y muchas cosas se me impregnaron hasta los huesos.
Vaya a saber porque razón encuentro muchas similitudes con el arte de la actuación. En varias de las enseñanzas de Don Juan - aun antes de decidir convertirme en actor - pensaba a Don Juan como un actor... y cuando comencé el camino del aprendizaje actoral (que es autoaprendizaje), como gotas de lluvia las palabras caían en mi mente y me hacían tomar conciencia de que en algún lado había leeido algo así...

muchas gracias!

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