miércoles, 12 de septiembre de 2007

El punto de encaje.

Don Juan que los chamanes, descubrieron a través de prácticas insondables, que los seres humanos son capaces de percibir energía directamente tal como fluye en el universo. En otras palabras, de acuerdo con don Juan, aquellos chamanes aseguraban que cualquiera de nosotros puede interrumpir, por un momento, nuestro sistema de interpretación que convierte el flujo de energía en datos sensoriales propios de la clase de organismos que somos. Aquellos chamanes afirmaban que transformar el flujo de energía en datos sensoriales crea un sistema de interpretación que convierte la energía que fluye en el universo en el mundo cotidiano que conocemos.
Don Juan continuó aclarando a sus discípulos que una vez que aquellos antiguos chamanes hubieron establecido la validez de la percepción directa de energía, a la que llamaron ver, procedieron a refinarla aplicándosela a sí mismos. Esto es, se percibían los unos a los otros, a voluntad, como un conglomerado de campos energéticos. Al percibirse de esta manera, los seres humanos se asemejan a unas gigantescas esferas luminosas del tamaño de los brazos extendidos, a los lados y hacia arriba.
Cuando se percibe a los seres humanos como un conglomerado de campos energéticos, se puede también distinguir un punto de intensa luminosidad localizado a la altura de los omóplatos, mas o menos a un metro de distancia detrás de éstos. Los videntes del México antiguo que descubrieron este punto luminoso lo llamaron el punto de encaje, debido a que concluyeron que es ahí donde se efectúa la percepción. Ayudados por su capacidad de ver, se dieron cuenta de que en este punto luminoso, ubicado en el mismo sitio para todos los seres humanos, convergen cantidades astronómicas de filamentos luminosos que son los campos energéticos que constituyen el universo en general. Al converger en este punto, se convierten en datos sensoriales que pueden ser utilizados por los seres humanos en cuanto organismos. Utilizar energía convertida en datos sensoriales era considerado por aquellos chamanes como un acto mágico: la energía es transformada por el punto de encaje en un mundo verdadero e inclusivo en el que los seres humanos, en su calidad de organismos, pueden vivir y morir. Aquellos chamanes atribuían el acto de transformar el flujo de energía pura en el mundo que percibimos, a un sistema de interpretación. Su avasalladora conclusión - avasalladora para ellos, por supuesto, y quizá para todos aquellos que tengan la energía suficiente como para prestar atención- fue que el punto de encaje no es únicamente el lugar donde se efectúa la percepción, al convertir el flujo de energía pura en datos sensoriales, sino que también es el lugar donde se realiza la interpretación de dichos datos.
Su siguiente y avasalladora observación fue que el punto de encaje se desplaza de su posición habitual, de una manera muy natural, durante el sueño. Descubrieron que cuanto mayor es este desplazamiento, más extraños son los sueños que lo acompañan. Aquellos chamanes pasaron de estas observaciones realizadas como videntes, a la acción pragmática de desplazar voluntariamente el punto de encaje. El arte de ensoñar es el nombre que le dieron al resultado de estas prácticas.

El punto de encaje es un punto de brillantez que durante el sueño se desplaza, es por eso que los sueños son una compuerta hacia la ampliación de los márgenes de la percepción ordinaria. Los videntes del antiguo México, en el proceso de desplazar el punto de encaje en sus sueños, llegaron a estados inigualables de lucidez. Lo que lograron después fue trasladar esos estados de lucidez del ensueño al mundo ordinario mediante "los pases mágicos".
Los brujos ven que en el huevo luminoso hay varios centros de tremenda energía:

* el hígado
* el páncreas
* las suprarrenales
* la matriz (en la mujer)
* el punto V, detrás de la glándula tiroides

Lo que sucede es que el desgaste de la vida diaria desplaza la energía de esos centros a los bordes del huevo luminoso. Eso nos ha estado ocurriendo durante años y ha generado una costra energética: tenemos la mayor parte de nuestra energía solidificada en los bordes de ese conglomerado de campos energéticos, huevo luminoso. Los pases mágicos actúan como reorganizadores de esa energía: primero sacudimos el cascarón para diluir la costra y después la energía retorna por sí sola a sus centros vitales. Es muy importante la idea de sacudir las paredes del huevo luminoso para desprender la energía que está ahí clavada. Sin ella jamás podremos navegar porque esa es la energía que va a provocar en nosotros el cambio.

¿Qué es la percepción humana y qué es el punto de encaje?

Don Juan menciona que la percepción en los seres humanos, es como la bisagra de todo lo que el hombre es y hace, y que la percepción está regida por la ubicación del punto de encaje. Por lo tanto, si el punto de encaje cambia de posición, la percepción del mundo cambia de acuerdo con ella. Es el cambio de percepción lo que atrae el cambio de apariencia. El brujo que sabe exactamente dónde poner su punto de encaje puede transformarse en lo que quiera.

El que un brujo se transforme en cuervo, por ejemplo, es definitivamente una gran hazaña, pero requiere un enorme, y por lo tanto, tosco movimiento del punto de encaje. Pero transformarse en un hombre gordo, o en un hombre viejo es algo que requiere el movimiento más sutil del punto de encaje y el conocimiento más sagaz de la naturaleza humana.

¿Cómo se almacena la información cotidiana en el movimiento del punto de encaje?

La información se almacena en la experiencia misma; es decir, en la posición que el punto de encaje tiene al momento de la experiencia. Luego, cuando el brujo mueve otra vez su punto de encaje al sitio exacto en donde estaba, revive toda la experiencia. A eso, los brujos los llaman acordarse. Así que, acordarse es el modo de conseguir toda la información acumulada en el movimiento del punto de encaje.

Lo que los brujos almacenan es la intensidad. La intensidad es resultado automático del movimiento del punto de encaje. Por ejemplo, todo lo que nosotros vivemos en estos momentos tiene una intensidad de la que se experimenta en general; por lo tanto, debidamente hablando, estamos almacenado intensidad. Algún día cualquiera podemos revivir la intensidad de este momento, haciendo que el punto de encaje vuelva exactamente al sitio en donde está ahora. Ese es el modo como almacenan los brujos información.

La intensidad, siendo un aspecto del intento, está naturalmente conectada con el brillo de los ojos del brujo. A fin de acordarse de esas aisladas islas de percepción, los brujos sólo necesitan intentar es especifico brillo de sus ojos, asociado con el punto al que desean volver.

Como el nivel de intensidad de un brujo es mayor que lo normal, en pocas horas un brujo puede vivir el equivalente a una vida normal. Su punto de encaje, al moverse a una posición poco familiar, toma más energía que la acostumbrada. Ese flujo extra de energía se llama intensidad.



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Las enseñanzas de don Juan.


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