domingo, 23 de septiembre de 2007

Las citas: 1 a 30

No. 1
"Yo le había llevado un ejemplar de mi libro. Sin ningún preámbulo, lo saqué de mi portafolio y se lo di.
- Es un libro sobre usted, don Juan - dije.
El lo tomó y lo hojeó rápidamente como si fuera un mazo de cartas. Le gustaron el color verde del forro y el tamaño del libro. Sintió la cubierta con la palma de las manos, le dio vuelta un par de veces y luego me lo devolvió. Sentí una oleada de orgullo.
- Quiero que usted lo guarde - dije. Don Juan meneó la cabeza con una risa silenciosa.
- Mejor no - dijo, y luego añadió con una ancha sonrisa -: Ya sabes lo que hacemos con el papel en México.
Reí. Su toque de ironía me pareció hermoso."


No. 2
"(...) me agradaban los modos de don Juan. Me simpatizaba como persona. Había cierta solidez en su comportamiento; su forma de conducirse no dejaba duda alguna acerca de su dominio, y sin embargo jamás había ejercido su ventaja para exigirme nada. Su interés en cambiar mi forma de vivir era, sentía yo, semejante a una sugerencia impersonal, o quizás un comentario autoritario sobre mis fracasos. Me había hecho cobrar aguda conciencia de mis fallas, pero yo no veía en que forma su línea de conducta podría remediar nada en mí. Creía sinceramente que, a la luz de lo que yo deseaba hacer en la vida, sus modos sólo me habrían producido sufrimiento y penalidades, de aquí el callejón sin salida. Sin embargo, había aprendido a respetar su dominio, que siempre se expresaba en términos de belleza y precisión."

No. 3
"No te preocupes por los seres del otro mundo - había dicho don Juan, riendo -, los peligrosos son los Mexicanos."

No. 4
" - No puede usted embrujarlo, don Juan?
- ¿Embrujarlo? ¿Para qué?
- Para que cambie y recobre su valor.
El valor es algo personal. La brujería es para volver a la gente inofensiva o enferma o tonta. No se embruja para hacer guerreros. Para ser guerrero hay que ser claro como el cristal (...)"

No.5
"Para el hombre común (...) la brujería es asunto negativo, pero de todos modos fascinante. Por esta razón, siempre te animé, en tu estado de conciencia normal, a que pensaras que nosotros somos brujos. Es recomendable hacerlo. Sirve para atraer el interés. Pero, para nosotros, ser brujo sería como entrar en un callejón sin salida."

No. 6
"(...) todos los naguales, a través de los siglos, han dicho a sus presuntos aprendices: que los brujos hablan de la brujería como si ésta fuera un ave mágica, misteriosa, que detiene su vuelo para dar propósito y esperanza al hombre; que los brujos viven bajo el ala de esa ave, a la que llaman el pájaro de la sabiduría, el pájaro de la libertad y que lo alimentan con su dedicación e impecabilidad (...) los brujos sabían que el vuelo del pájaro de la libertad es siempre en línea recta, ya que esa ave no tiene modo de hacer curvas en el aire, de girar y volver atrás; y que el pájaro de la libertad sólo puede hacer dos cosas: llevar a la gente consigo o dejarlos atrás.
(...) Don Juan me recordó entonces algo que me repetía con mucha frecuencia, aunque yo me las arreglaba siempre para no pensar en eso. Dijo que yo no debía olvidar, ni por un instante, que el pájaro de la libertad tiene muy poca paciencia con la indecisión y que, una vez se va, jamás regresa."

No. 7
"(...) el aprieto del hombre moderno es que intuye sus recursos ocultos, pero no se atreve a usarlos. Por eso dicen los brujos que el mal del hombre es el contrapunto entre su estupidez y su ignorancia. El hombre necesita ahora, más que nunca, aprender nuevas ideas, que se relacionen exclusivamente con su mundo interior; ideas de brujo, no ideas sociales; ideas relativas al hombre frente a lo desconocido, frente a su muerte personal (...)"

No. 8
"El mundo está en verdad lleno de cosas temibles, y nosotros somos criaturas indefensas rodeadas por fuerzas que son inexplicables. El hombre común, en su ignorancia, cree que se puede explicar esas fuerzas o cambiarlas; no sabe realmente cómo hacerlo, pero espera que las acciones de la humanidad las expliquen o las cambien tarde o temprano. El brujo, en cambio, no piensa en explicarlas ni en cambiarlas; en vez de ello, aprende a usar esas fuerzas. El brujo se ajusta los remaches y se adapta a la dirección de tales fuerzas. Ese es su truco. La brujería no es gran cosa cuando le hallas el truco (...)"

No. 9
"(...) Dijo que el hombre común y corriente, incapaz de hallar energías para percibir más allá de sus límites diarios, llama al reino de la percepción extraordinaria brujería, hechicería u obra del demonio; y se aleja horrorizado sin atreverse a examinarlo."

No. 10
"Agregó que el hombre racional, al aferrarse tercamente a la imagen de sí, garantiza su abismal ignorancia. Ignora, por ejemplo, el hecho de que la brujería no es una cuestión de encantamientos y abracadabras, sino la libertad de percibir no sólo el mundo que se da por sentado, sino también todo lo humanamente posible.
Aquí es donde la estupidez del hombre es más peligrosa (...) El hombre le tiene terror a la brujería. Tiembla de miedo ante la posibilidad de ser libre. Y la libertad está ahí. A un centímetro de distancia (...)"

No. 11
"(...) Puesto que nuestra mente es nuestra racionalidad, y nuestra racionalidad es nuestra imagen de sí, cualquier cosa que esté más allá de nuestra imagen de sí o bien nos atrae o nos horroriza, según que tipo de personas seamos."

No. 12
"La brujería es el uso especializado de la energía - dijo, y como yo no respondí, siguió explicando -. Ver la brujería desde el punto de vista del hombre común y corriente es ver bien una idiotez o un insondable misterio, que está fuera de nuestro alcance. Y, desde el punto de vista del hombre común y corriente, esto es lo cierto, no porque sea un hecho absoluto, sino porque el hombre común y corriente carece de la energía necesaria para tratar con la brujería."

No. 13
"(...) Eso es la brujería: la habilidad de usar otros campos de energía que no son necesarios para percibir el mundo que conocemos. La brujería es un estado de conciencia. La brujería es la habilidad de percibir lo que la percepción común no puede captar."

No. 14
"Ayer el mundo se hizo como los brujos te dicen que es (...) En ese mundo hablan los coyotes, también los venados, como te dije una vez, y también las víboras de cascabel y los árboles y todos los demás seres vivientes. Pero lo que quiero que aprendas es VER. A lo mejor ahora ya sabes que el VER ocurre sólo cuando uno se cuela entre los mundos, el mundo de la gente común y el mundo de los brujos. Ahora estás justito en medio de los dos. Ayer creíste que el coyote te hablaba. Cualquier brujo que no VE creería lo mismo, pero alguien que VE sabe que creer eso es quedarse atorado en el reino de los brujos. De la misma manera, no creer que los coyotes hablan es estar atorado en el reino de la gente común."

No. 15
"(...) la brujería es un viaje de retorno. Retornamos al espíritu victoriosos, después de haber descendido al infierno. Y desde el infierno traemos trofeos. El puro entendimiento es uno de esos trofeos."

No. 16
"- ¿Pero, usted no se considera brujo, verdad, don Juan? le pregunté.
- No le hagas, - dijo -. Yo soy un guerrero que ve (...)"

No. 17
"Convierte todo en lo que realmente es: lo abstracto, el espíritu (...) No hay brujería, no hay el mal, ni el demonio. Sólo existe la percepción."

No. 18
"(...) hay muchísimos imbéciles que se convierten en videntes. Los videntes son seres humanos llenos de debilidades, o más bien, seres humanos llenos de debilidades son capaces de volverse videntes. Igual que en el caso de gente atroz que se convierten en magníficos científicos."

No. 19
"La característica de los videntes de mala muerte es que están dispuestos a olvidar la maravilla que los rodea. Se quedan abrumados por el hecho de que VEN, y creen que su talento es lo que cuenta. Un vidente debe ser un parangón para superar la flojedad casi invencible de nuestra condición humana. Lo que hacen los videntes con lo que ven es más importante que el VER en sí."

No. 20
"(...) ser brujo, es como ser zapatero o panadero. La meta de los nuevos videntes es sobrepasar esa condición. Ser más que brujo. Y para eso necesitan belleza y moralidad."

No. 21
"¿Cuando estará usted en su casa? -pregunté.
Me escudriñó.
-Cuando vengas - repuso.
No se exactamente cuando pueda venir.
-Pues ven y no te preocupes.
¿Y si usted no está?
-Allí estaré -dijo, sonriendo, y se alejó.
Corrí tras él y le pregunté si podía llevar conmigo una cámara para tomar fotos suyas y de su casa.
-Eso está fuera de cuestión -dijo con el entrecejo fruncido.
¿Y una grabadora? ¿Le molestaría?
-Me temo que tampoco de eso hay posibilidad.
Me molesté un poco y empecé a agitarme. Dije que no había ningún motivo lógico para su rechazo.
Don Juan movió la cabeza en sentido negativo. - Olvídalo - dijo con fuerza -. Y si todavía quieres verme, no vuelvas a mencionarlo.
Presenté una débil queja final. Dije que las fotos y las grabaciones eran indispensables para mi trabajo. El respondió que sólo una cosa era indispensable para todo lo que hacíamos. La llamó "el espíritu".
- No se puede prescindir del espíritu - dijo -. Y tú no lo tienes. Preocúpate de eso y no de tus fotos."

No. 22
"En tono dramático, don Juan aseveró que el bienestar era una condición que debía cultivarse, una condición con la que uno tenía que familiarizarse para buscarla.
- Tu no sabes lo que es el bienestar porque nunca lo has sentido - dijo. Yo no estuve de acuerdo. Pero él siguió argumentando que el bienestar era un logro que debía buscarse deliberadamente. Dijo que lo único que yo sabía buscar era un sentimiento de desorientación, malestar y confusión.
Rió con burla y me aseguró que, para lograr la hazaña de sentirme desdichado, yo debía trabajar en forma muy intensa, y que era absurdo el que nunca me hubiera dado cuenta de que lo mismo podía trabajar para sentirme completo y fuerte.
- El chiste está en lo que uno recalca - dijo -. O nos hacemos infelices o nos hacemos fuertes. La cantidad de trabajo es la misma."

No. 23
"(...) - no estás completo. No tienes paz.
La aserción me molestó. Me sentí ofendido. Pensé que don Juan no estaba calificado en modo alguno para juzgar mis actos ni mi personalidad.
- Estás lleno de problemas - dijo -. ¿Por qué?
Sólo soy un hombre, don Juan - repuse malhumorado.
Hice la afirmación en la misma vena en que mi padre solía hacerla. Cada vez que decía ser sólo un hombre, implicaba que era débil e indefenso y su frase, como la mía, rebosaba un esencial sentido de desesperanza.
Don Juan me escudriñó como el día en que nos conocimos.
(...) Yo también soy sólo un hombre, pero no lo digo como tu lo dices.
¿Cómo lo dice usted?
- Yo me he salido de todos mis problemas. Qué lástima que la vida sea tan corta y no me permita aferrarme a todas las cosas que quisiera. Pero eso no es problema, ni punto de discusión; es solo una lástima.
Me gustó el tono de sus frases. No había en él desesperación ni compasión por sí mismo."

No. 24
"Experimenté un sentimiento extremadamente agradable de paz y satisfacción; el mundo en aquél momento parecía en calma. La quietud era exquisita y al mismo tiempo enervante. No me hallaba acostumbrado a este tipo de silencio. Traté de hablar, pero don Juan me calló. Tras un rato, la tranquilidad del sitio afectó mi estado de ánimo. Me puse a pensar en mi vida y en mi historia personal y experimenté una familiar sensación de tristeza y remordimiento. Dije a don Juan que yo no merecía estar allí, que su mundo era fuerte y bello y yo era débil, y que mi espíritu había sido deformado por las circunstancias de mi vida.
El rió y amenazó con cubrirme la cabeza con tierra si seguía hablando en esa vena. Dijo que yo era un hombre. Y como cualquier hombre, merecía todo lo que era la suerte de los hombres: alegría, dolor, tristeza y lucha -, y la naturaleza de nuestros actos carecía de importancia siempre y cuando actuáramos como guerreros.
Bajando la voz casi hasta un susurro, dijo que, si en verdad sentía yo que mi espíritu estaba deformado, simplemente debía componerlo, purificarlo, hacerlo perfecto -, porque en toda nuestra vida no había otra tarea más digna de emprenderse. No arreglar el espíritu era buscar la muerte, y eso era igual que no buscar nada, pues la muerte nos iba a alcanzar de cualquier manera.
(...) Buscar la perfección del espíritu del guerrero es la única tarea digna de nuestra hombría."

No. 25
"- Uno necesita el ánimo de un guerrero para cada uno de sus actos - dijo. - De otro modo uno se enchueca y se afea. No hay poder en una vida que carece de este ánimo. Mírate tú mismo. Todo te ofende y te inquieta. Chillas y te quejas y sientes que todo el mundo te hace bailar a su son. Eres una hoja a merced del viento. No hay poder en tu vida. ¡Que feo debe sentirse eso!
Un guerrero en cambio, es un cazador. Todo lo calcula. Eso es control. Pero una vez terminados sus cálculos, actúa. Se deja ir. Eso es abandono. Un guerrero no es una hoja a merced del viento. Nadie lo empuja; nadie lo obliga a hacer cosas en contra de sí mismo o de lo que juzga correcto. Un guerreo está entonado para sobrevivir, y sobrevive del mejor modo posible."

No. 26
"(...) Como ya sabes, tu espíritu estaba sin balance. Para contrarrestar eso, te enseñé la vida del guerrero. Pues bien, un guerrero empieza la faena con la certeza de que su espíritu está fuera de balance; pero a medida que va adquiriendo, sin pena ni apuro, control y conocimiento, también va haciendo lo mejor que puede por ganar ese balance.
En tu caso, como en el de todos los hombres, tu falta de balance se debía a la suma total de tus acciones (...)"

No. 27
"- Tienes que ser un hombre fuerte, y tu vida tiene que ser verdadera.
- ¿Qué es una vida verdadera?
- Una vida que se vive con la certeza nítida de estar viviéndola; una vida buena, fuerte."

No. 28
"No hay enfermedades (...) Sólo hay idioteces (...)"

No. 29
"Trepó hacia allá como una cabra montés. Me maravilló su estupenda agilidad.
Lentamente me arrastré sentado, roca abajo, y luego traté de subir corriendo la ladera de la montaña con el fin de alcanzar la saliente. Los últimos metros me agotaron por completo. En son de broma, pregunté a don Juan cuántos años tenía en realidad Opiné que, para llegar al lugar como él lo había hecho, era necesario ser muy joven y estar en perfectas condiciones.
- Soy tan joven como quiero - dijo él -. Esto también es cosa de poder personal. Si vas juntando poder, tu cuerpo puede realizar hazañas increíbles. En cambio, si disipas el poder te pones viejo y gordo de la noche a la mañana."

No. 30
"Le dije que su aptitud física me tenía en verdad atónito.
- Todo el tiempo he estado tratando de dártela a notar - dijo.
¡Usted no es viejo para nada, don Juan!
- Claro que no. He estado tratando de que lo notes.
¿Cómo le hace usted?
- No hago nada. Mi cuerpo se siente perfectamente, eso es todo. Me trato muy bien; por eso no tengo motivo para sentirme cansado o incómodo. El secreto no está en lo que tú mismo te haces, sino más bien en lo que no haces."



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