martes, 23 de diciembre de 2008

El conocimiento en la propuesta "Hombre de conocimiento" de Carlos Castaneda

Frente a quienes reducen el conocimiento a la razón, o a lo sumo,
también a la fe religiosa, el autor presenta otro tipo de conocimiento, que no es razón ni es fe, el conocimiento de los brujos como don Juan Matus,
el conocimiento silencioso, la meta más grande a la que el ser humano puede aspirar y, por lo tanto, una propuesta.
Esta es la misma que han hecho los testigos y maestros de las grandes tradiciones religiosas y de sabiduría.
En este caso la propuesta, además de laica, es sabiamente sistémica y operacional y, como laica, sumamente actual. En todo caso, profundamente indígena y latina.
El trabajo da una visión panorámica de ella.


1. Importancia del tema

Puede sonar a profanación traer a consideración en el marco de este Coloquio, cuya temática es "El quehacer filosófico en el horizonte del encuentro entre razón y fe", un tipo de conocimiento como es el que nos propone en toda su obra Carlos Castaneda, que no es razón, tampoco fe, ni se reclama filosófico.

No es profanación si se acepta que el conocimiento del que nos habla Castaneda es el conocimiento más religioso, más espiritual, que el ser humano puede concebir y alcanzar en este mundo, y por ello algo a lo que pareciera queremos aludir cuando hablamos de fe. Por la misma razón tampoco debiera ser ajeno a la razón, más específicamente aún a la razón filosófica, si se asume que llegar a tal conocimiento es la aspiración más grande que debe tener el ser humano, ya que sólo es en este tipo de conocimiento donde se puede realizar plenamente; tema éste tan estrechamente relacionado con la razón y la filosofía.

No es una profanación sino, tal vez esto sí, una provocación, que sin embargo creo importante y necesaria, y ello pese a puntos muy importantes que se pueden y deben discutir en relación con la personalidad, obra y contenidos de la obra de Carlos Castaneda.

Se puede discutir, y hay que discutir, desde su identidad personal hasta contenidos enteros, al menos en la formulación “energética” que les da en la segunda etapa, a partir del libro "El segundo anillo de poder", segunda de las dos que refleja el contenido de toda su obra. Se pueden discutir métodos y prácticas que propone para alcanzar estados de conciencia no ordinaria de la realidad y moverse al interior de ésta. Se puede discutir, y hay que hacerlo, la identidad, de su informante principal y maestro, don Juan Matus, de la identidad de compañeras y compañeros de su formación como brujo o chamán. Pero no se puede discutir que Carlos Castaneda es culturalmente de los nuestros, es un latino; y que, para decir no lo menos sino lo mínimo, su propuesta tiene inconfundiblemente el color y el sabor generales de la cultura indígena de la que se reclama originaria, la de los pueblos amerindios del sureste de los Estados Unidos y del Norte de México. Ambos aspectos culturales, lo latino y lo indígena, son muy importantes en la teología que debe comenzar por reconocer y mostrar el “theos” potencialmente presente en las culturas, y en este caso se trata de algo no ‘potencialmente’ presente sino realmente presente.

Pero algo, todavía más importante, que venimos de afirmar y que si aceptamos que realmente existe, la importancia de su naturaleza no se puede discutir: el conocimiento del que nos habla don Juan Matus y Carlos Castaneda es el fruto más granado de las culturas amerindias. Ningún otro producto de se le puede comparar, pues se trata del conocimiento silencioso o contemplativo presente en las grandes tradiciones de sabiduría y religiosas, de su naturaleza y exigencias, de la necesidad para ello de «parar el mundo», de «frenar el diálogo interno», de hacer y alcanzar el silencio total. Si esto es así, no se puede ignorar. La teología en general, pero con mayor urgencia la teología latinoamericana, no lo puede ignorar. Si en su tiempo (1945), cuando Aldous Huxley escribió su obra "La filosofía perenne", consideraba que "no sólo no hay razón, sino que tampoco no hay excusa" para que los eruditos occidentales ignoraran las doctrinas espirituales de Oriente, calificando el hecho de "ignorancia enteramente voluntaria y deliberada" y, aún peor, de "imperialismo teológico", ¿cómo nos calificaría a nosotros hoy? Porque en este punto no solamente nos seguimos comportando como "la mayor parte de los autores europeos y americanos de libros sobre religión y metafísica [que] escriben como si nadie hubiera pensado nunca sobre tales temas salvo los judíos, los griegos y los cristianos de la cuenca del Mediterráneo y la Europa occidental", sino que no hemos descubierto y valorado las riquezas de la misma naturaleza existentes en las tradiciones amerindias de sabiduría.

Por todo ello me parece importante, y hasta necesario, dirigir nuestra mirada al conocimiento que constituye la gran propuesta y enseñanza de Carlos Castaneda. Pero existe un argumento más, el más importante de todos. Lo que Carlos Castaneda hace es, aunque él lo niega, y con razón, una propuesta de verdadera y auténtica experiencia religiosa o de espiritualidad, aunque laica. Y hay razones muy fuertes para pensar que éste es el único tipo de propuesta religiosa culturalmente creíble en el mundo de hoy. Solamente por esta hipótesis, merece la pena desde la religión y la teología conocer la propuesta de Carlos Castaneda.
Porque lo que se conoce por propuesta espiritual y religiosa no pasa de ser una propuesta moral, racionalizada y racionalizante, nunca verdaderamente experiencial. Por eso él niega que su propuesta sea religiosa o espiritual.

"—Los guerreros combaten la importancia personal como cuestión de estrategia, no como cuestión de fe —repuso—. Tu error es entender lo que digo en términos de moralidad."

"—Lo que los antiguos videntes dijeron no tiene nada que ver con la fe —dijo—. (…) Los antiguos videntes tomaron otro camino, y por cierto llegaron a otra conclusión que no tiene nada que ver con la fe y el credo.".
"Todo esto se parece al manual de vida monástica pero no es vida monástica."

Esta será el objeto de la presente ponencia, subrayando en qué consiste el conocimiento al que se nos invita, la inteligencia tan certera y correcta que don Juan Matus tiene de la naturaleza y calidad de este tipo de conocimiento, todo ello antecedido de una mínima nota biográfica pensando que quizás sea necesaria.

2. Nota biográfica mínima

No es fácil rehacer su historia personal ya que hay datos que confunden, resultado pareciera del consejo que le diera don Juan Matus de borrar la historia personal como un medio de comenzar a superar la importancia personal o del yo, contribuyendo todo ello a hacer de él un ser mítico y un mito, que por lo mismo fue imitado y hasta suplantado. Con todo, los siguientes son datos que parecen jalonar su biografía.
Carlos Castaneda, al que casi todos atribuyen un origen peruano, habría nacido el 25 de diciembre de 1935 en un pueblecito llamado Juquery, próximo a Sao Paulo, en Brasil. Su madre tenía entonces 15 años y su padre, 17, y parece ser que le crió una hermana de su madre. Si damos crédito a su confesión, su vida no fue fácil.
Con 15 años, en 1951, y después de haber pasado por un internado en Buenos Aires, llega a San Francisco, donde vivió con una familia adoptiva mientras completaba el bachillerato. Entre 1955 y 1959 toma cursos en el City College de Los Angeles: creación literaria, periodismo y psicología. Paralelamente trabaja como ayudante de un psicoanalista clasificando centenares de cintas magnetofónicas grabadas en el transcurso de las sesiones de terapia.
En 1959 se nacionaliza estadounidense, adoptando legalmente el apellido materno, Castaneda, y no el paterno, Aranha, e ingresa en la Universidad de California, en Los Angeles (UCLA), donde se gradúa en Antropología tres años más tarde. Muy dotado para la Antropología y aficionado a la misma, era el tipo de estudiante que los profesores gustan tener. En su formación, y en la fidelidad de la amistad, el profesor de Sociología Harold Grafinkel, cofundador de la etnometodología, jugó un papel especial.
Decidido a hacer su tesis sobre plantas alucinógenas conocidas y utilizadas tradicionalmente por los indios en el suroeste de Estados Unidos y en el norte de México, y buscando informantes, un amigo le presenta al que va a ser el suyo. Se trataba de don Juan Matus, indio yaqui que vivía en Sonora. Ocurrió en una estación de buses en Arizona. La impresión que le produjo permanecería en él para siempre. "La forma en que me había mirado fue un evento sin precedentes en mi vida." Era el verano de 1960. Después de algunas visitas, en junio de 1961 comienza un proceso de aprendizaje con don Juan que dura hasta septiembre de 1965, en que después de sufrir un gran crisis que sintió que lo puso al borde de la muerte en medio de una experiencia inducida de percepción no ordinaria de la realidad, Carlos Castaneda se retira con la decisión de no volver más. El aprendizaje realizado lo recoge en su obra Enseñanzas de don Juan. Una forma yaqui de conocimiento publicada en 1968, que pronto le haría famoso, y con el que tuvo el «máster». Con ocasión de presentar y entregar a don Juan un ejemplar de la obra, la vinculación maestro-discípulo se restableció "misteriosamente" (sic) y se inició un segundo ciclo de aprendizaje que el mismo Castaneda califica de "muy distinto del primero", que duró hasta mayo de 1971. En total, diez años de aprendizaje.
Don Juan Matus, su maestro, habría nacido en 1891 y fallecido en 1973.
Lo que sucedió en el aprendizaje ya es bien conocido: él quería obtener información sobre plantas medicinales, don Juan le puso como anzuelo el conocimiento que él deseaba pero mientras tanto le iniciaba a un nuevo conocimiento, y el aprendiz de antropólogo terminó siendo brujo, hombre de conocimiento. A "Las enseñanzas de don Juan" sucederían en 1971 "Una realidad aparte", "Viaje al Ixtlán" en 1972, y "Relatos de poder" en 1974, obras que por sus características formales y temáticas, escritas en forma de diario de campo, más próximas al proceso de aprendizaje y de experiencia, constituyen un conjunto diferente de las que las siguen: "El segundo anillo del poder" 1977, "El don del águila" 1981, "El fuego interno" 1984, "El
conocimiento silencioso" (en inglés, "The Power of Silence: further lessons of don Juan") 1987, y "El arte de ensoñar" 1993, obras todas ellas de desarrollo y profundización temática, si no a veces de explotación sofisticada, de contenidos y experiencias ya presentes en las primeras y que él con propiedad califica de artes o maestrías porque, efectivamente, la requieren. Estas son el arte de la conciencia de ser, el arte del intento, el arte de acechar y el arte de ensoñar.
Estar consciente de ser significa estar conscientes de la maravilla que somos nosotros y la realidad y vernos y verla así. En lenguaje de don Matus, somos emanaciones indescriptibles del Aguila. Aunque él es bien consciente de que lo que está utilizando es un símbolo. Porque "El resultado es la visión de un Aguila y de sus emanaciones. Pero no hay ningún Aguila y no hay emanaciones algunas. Lo que nos rodea es algo que ninguna criatura viviente puede comprender." El intento es la fuerza omnipresente que nos hace percibir. Es poder y fuerza, voluntad, espíritu, gracia. El acecho es la actitud que nos permite sacarle a cada situación lo mejor. Es una actitud de sabiduría, de discernimiento, valoración y control permanente. Ensoñar es la capacidad de convertir los sueños también en conocimiento de manera que se borra la diferencia entre vigilia y sueño, entre sueño y realidad.
Además de don Juan hay que señalar a don Genaro Flores, indio mazateco, que en coordinación con aquél completó la formación de Carlos Castaneda en aspectos muy importantes. Aunque el maestro por excelencia fue don Juan, un nagual. Y «ser un nagual es llegar a un pináculo de disciplina y control. Ser un nagual significa ser un líder, ser un maestro y un guía.» Don Juan era un brujo vidente, un hombre al que sólo le interesaba ver, ser hombre de conocimiento.
No cabe duda que a partir del contacto con don Juan la biografía de Carlos Castaneda es la historia de una conversión y de un aprendizaje lo que estas obras transmiten, como dice Octavio Paz de "Las enseñanzas de don Juan"; conversión y aprendizaje a los que Carlos Castaneda nos invita.

3. La propuesta de Carlos Castaneda: ser "hombre de conocimiento"

La propuesta de Carlos Castaneda es la propuesta de don Juan Matus.
Y según estudiamos la obra de Castaneda, bien podriamos concluir que nosotros somos a Carlos Castaneda lo que él fue a don Juan Matus. La observación es exacta. Carlos Castaneda concibe y escribe sus obras, sobre todo las que forman el primer ciclo, de tal manera, que, además del impacto que se recibe, si uno se deja, lo ubica en la experiencia de aprendizaje y discipulado que él tuvo. "…yo quería comunicar al lector, por medio de un reportaje, el drama y la inmediacidad de la situación de campo", manifiesta Castaneda a propósito del libro "Una realidad aparte. Nuevas conversaciones con don Juan".
Pues bien, así como se ha dicho que el Evangelio se puede reducir en el concepto reino de Dios, así todas las enseñanzas de don Juan se pueden resumir en el concepto y propuesta: ser hombre de conocimiento. Así lo destaca el propio Carlos Castaneda en el análisis estructural con que finaliza "Las enseñanzas de don Juan". La estructura de éstas se compondrían de cuatro conceptos o unidades, y la primera de todas es "hombre de conocimiento". Esta era la meta de sus enseñanzas, y así se lo declaró en una etapa muy temprana: "enseñar cómo llegar a ser un hombre de conocimiento". Porque para don Juan saber, aprender, es también la meta de todo ser humano, su destino y su quehacer.

"El hombre vive sólo para aprender. Y si aprende es porque ésa es la naturaleza de su suerte, para bien o para mal."
"—El deseo de aprender no es ambición —dijo—. El querer saber es nuestro destino como hombres".

"Nuestra suerte como hombres es aprender", repetirá incansablemente. Lo contrario es desperdicio y es tristeza: "… pese a lo atemorizante que sea el aprender, es más terrible pensar en un hombre sin aliado o sin conocimientos."

”Somos hombres y nuestra suerte es aprender y ser arrojados a mundos nuevos, inconcebibles.”
"…los seres vivientes existen solamente para acrecentar la conciencia de ser."

3.1. Ser "hombre de conocimiento"
Ahora bien, ¿qué es ser hombre de conocimiento? ¿en qué consiste? Ser hombre de conocimiento es lo mismo que han vivido y enseñado los grandes testigos y maestros de todas las religiones y tradiciones de sabiduría: "llegar a la totalidad de uno mismo", llegar a ser uno lo que realmente es, llegar a ser todo, lo que en sánscrito llaman “Eso” (tat tvam asi = “Eso eres tú”).

"Así pues, diré, que lo importante para un guerrero es llegar a la totalidad de uno mismo."

Es saber que en cada instante uno está rodeado de eternidad, experimentar que en cualquier dirección uno puede extenderse hasta el infinito, sentir que este momento puede ser la eternidad. "No gastes tu poder en babosadas —dijo—. Estás tratando con esa inmensidad que está allá afuera."

"Convertir en razonable esa cosa magnífica que está allá afuera no te sirve de nada.
Aquí, alrededor de nosotros, está la eternidad misma."

Ser hombre de conocimiento es conocer el mundo, las cosas, nosotros, todo, como en sí mismo es, y no como un reflejo de nuestro yo ordinario. Es conocer todo desde nuestro yo profundo, desde nuestro yo eterno. Es un conocer directo, inmediato, sin mediaciones, como un ver, pero un ver especial. Por ello con frecuencia don Juan Matus hablará a Carlos Castaneda de ver. "Desde el principio de mi aprendizaje, don Juan había descrito el concepto de “ver” como una capacidad especial que podía cultivarse y que permitía percibir la naturaleza “última” de las cosas." “Ver”, no ya sólo como condición o estado a alcanzar sino como medio, como trabajo de la percepción, fue la predilección de don Juan Matus.

Ser hombre de conocimiento es la realización más grande y más plena que se puede y debe alcanzar como ser humano. Por lo mismo es la más real, la más íntegra, la más desinteresada y gratuita, la más concreta y responsable. Don Juan Matus lo subrayará diciendo que el hombre de conocimiento vive precisamente de actuar. "Ya deberías saber a estas alturas que un hombre de conocimiento vive de actuar, no de pensar en actuar, ni de pensar qué pensará cuando termine de actuar." "Dijo que lo único que contaba era la acción, actuar en vez de hablar."

"El tonal y el nagual son dos mundos diferentes. En uno se habla, en el otro se actúa."

Se trata además de una realización que hay que conseguir aquí, en este mundo y ahora. No hay escape para la irresponsabilidad. "… mi interés ha sido convencerte de que debes hacerte responsable por estar aquí, en este maravilloso mundo, en este maravilloso desierto, en este maravilloso tiempo. Quise convencerte de que debes aprender a hacer que cada acto cuente, pues vas a estar aquí sólo un rato corto, de hecho, muy corto para presenciar todas las maravillas que existen."

En fin, ser hombre de conocimiento es desarrollar el nagual que todos somos y llevamos dentro. Somos tonal, seres que percibimos este mundo como aparece, como creemos que es, y así actuamos en él, pero somos también, y ante todo, nagual, capaces de ver el mundo y toda la realidad como la maravilla que en sí mismos mundo y realidad son. Un yo, un mundo y una realidad, profundamente reales, los más reales, pero a la vez inefables, literalmente indescriptibles e innombrables: tan trascendentes a este mundo nuestro son:
"—El nagual es la parte de nosotros para la cual no hay descripción: ni palabra, ni nombres, ni sensaciones, ni conocimiento."
Ni tampoco para el mundo que como hombres de conocimiento podemos descubrir, ni para la experiencia misma. Trasciende de tal manera el mundo del tonal que las palabras de éste no sirven para expresar la realidad que es. Y en el nagual no hay palabras, no hay conceptos, no los necesita. El nagual "Puede ser visto, pero no se puede hablar de él." Solamente se puede decir de él: existe, es. Y sin embargo es inmanente a nuestro yo, a nuestro mundo, a nuestra realidad. No existe en otra parte, sólo aquí. Es nuestro yo, nuestro mundo, nuestra realidad como son en sí mismos, en su verdadera y total realidad, en su unidad y totalidad. "No hay movimiento ninguno. ¡El hombre es sólo mente!."

¿El hombre de conocimiento, el nagual, será entonces Dios? Si con el Pseudo-Dionisio convenimos que Dios es innombrable,(obviamente, nos referimos a Dioniso el Aeropagita) y por lo mismo que el mejor nombre de Dios es el "Sin-Nombre", podríamos decir que sí. Pero si lo nombramos, haciendo de él un concepto, entonces es producto de nuestro tonal y Dios no es nagual, como le aclara don Juan Matus a Carlos Castaneda: "No dije eso [“que Dios no existe”]. Sólo dije que el nagual no era Dios, porque Dios es un objeto de nuestro tonal personal y del tonal de los tiempos. El tonal es, como ya dije, todo lo que creemos que es parte del mundo, incluyendo a Dios, por supuesto. Dios no tiene otra importancia que la de ser parte del tonal de nuestro tiempo." Y por otra parte, del nagual puede decirse con rigor lo que dijo la Gorda (Elena): "El mundo del Nagual es el reino de los cielos"

Pero, aún y con todo lo que de trascendental tiene esta meta, ser hombre de conocimiento, es en su concepción y propuesta una "meta operatoria", total y eminentemente operatoria, es decir, es en su naturaleza misma una propuesta para ser realizada. Y de ello es plenamente consciente Carlos Castaneda, así como de su importancia.

Ser hombre de conocimiento es una propuesta no para ser creída y racionalizada, sino para ser comprendida y realizada, para ser experimentada. Esto es algo que de raíz le diferencia de la religión y de la moral. Estas deben su origen a una revelación hecha con autoridad que, interiorizadas, revelación y autoridad, generan aceptación y voluntad de cumplimiento. Pero no generan experiencia real aquí y ahora. Es una promesa no controlada de algo, tampoco controlado, que siempre se pospone, que siempre es cuestión de esperanza y de fe.

Ser hombre de conocimiento es el desarrollo verificable de una posibilidad, también verificable, que todos como seres humanos tenemos. Es una meta alcanzable y a alcanzar en esta vida y en este mundo, no en otra vida posterior o en otro mundo diferente. La religión y la moral con sus estructuras de promesa, inherente a la aceptación, crean siempre la sensación de que hay tiempo por delante, de que hay otra vida, otra u otras posibilidades de llegar a ser lo que hay que ser. En la estructura hombre de conocimiento esto no es posible. No hay más vida ni tiempo que éstos, los de aquí y ahora. Por lo tanto tiene que concebirse y presentarse como una propuesta operatoria. Y así lo es. Ser hombre de conocimiento es la condición o estado humano a lograr en la única vida que tenemos. Por lo mismo, como le repetirá hasta la saciedad don Juan a Carlos Castaneda, no es tanto cuestión de hablar como de actuar.

"Deseo entrar en el otro mundo (declara la Gorda a Carlos Castaneda) estando aún viva, de acuerdo con las propuestas del Nagual. Para hacerlo necesito únicamente la fuerza de mi espíritu. Necesito mi plenitud. ¡Nada puede apartarme de ese mundo! ¡Nada!"

3.2. Algunas implicaciones
Para entender aún más la naturaleza de esta propuesta, veamos sus implicaciones. Como se puede comenzar a entrever, son muchas. Para comenzar, Carlos Castaneda descompone la exigencia ser hombre de conocimiento en siete subunidades o conceptos componentes, que se pueden resumir en dos: aprendizaje y esfuerzo. O en formulación más explícita, ser hombre de conocimiento es un asunto de aprendizaje, y para llegar a serlo hay que ser y comportarse como guerreros, hay que ser un guerrero.
El mero listado de las subunidades, con excepción de la última, expresa por sí solo de qué se trata:
1) llegar a ser hombre de conocimiento era asunto de aprendizaje;
2) un hombre de conocimiento poseía intención rígida;
3) un hombre de conocimiento poseíaclaridad de mente;
4) llegar a ser hombre de conocimiento era asunto de labor esforzada;
5) un hombre de conocimiento era un guerrero;
6) llegar a ser hombre de conocimiento era un proceso incesante;
7) un hombre de conocimiento tenía un aliado.


En primer lugar y para comenzar, llegar a ser hombre de conocimiento es asunto de aprendizaje. Ser hombre de conocimiento, llegar como ser humano a la condición humana más grande y en cierta manera más difícil posible, no es algo que se reciba pasivamente, es algo que se aprende; es algo que se logra conociendo y aplicando el conocimiento. Que esto es lo que significa aprendizaje: la adquisición de un dominio, de una maestría, de un arte, de una capacidad, de una condición. En este caso, repetimos, la condición humana más sublime que se pueda soñar. Es algo que hay que comprender en qué consiste, saber que se puede producir o lograr, saber cómo hacerlo y hacerlo cuantas veces se quiera. Aquí está la diferencia para don Juan Matus entre los místicos religiosos y los que él llama los "nuevos videntes". En los primeros el ver es una experiencia fortuita, los segundos son capaces de ver el "molde del hombre" cuantas veces quieran.
Y cuando no se trata de místicos, el resultado es aún más mediocre:

"La diferencia es que los videntes ven cómo el Aguila confiere la conciencia
a través de sus emanaciones y
los hombres religiosos no ven cómo Dios confiere la vida través del amor."

Ahora se puede comprender mejor por qué podemos calificar la propuesta general de don Juan Matus y de Carlos Castaneda como una propuesta religiosa o de espiritualidad, laica, y que a la vez ellos lo nieguen, porque no se trata de religión o espiritualidad tal como las conocemos. La de Juan Matus y Carlos Castaneda es una propuesta operatoria, y la de la religión y espiritualidad, no. Estas sólo entrevén, intuyen, apuntan y prometen lo que sólo el conocimiento como propuesta asegura y garantiza.

En segundo lugar, para ser hombre de conocimiento hay que ser guerrero. Un hombre de conocimiento es un guerrero. Ser hombre de conocimiento es una meta alcanzable, pero hay que alcanzarla, y para ello se necesita tener la disposición, el valor, las actitudes y las cualidades de un guerrero. Hay que ser esforzado, de intención rígida, tener claridad de mente y un propósito bien claro. El guerrero se define por su comportamiento en la batalla. Según la expresión clásica de don Juan Matus:
"—Un hombre va al conocimiento como va a la guerra: bien despierto, con miedo, con respeto y con absoluta confianza. Ir de cualquier otra forma al conocimiento o a la guerra es un error, y quien lo cometa corre el riesgo de no sobrevivir para lamentarlo."
Tan exigente es llegar a ser hombre de conocimiento. Hay que ser guerrero, no se puede llegar de otra manera.

Bien despierto, totalmente claro, plenamente consciente de lo que emprende y, para ello, sano, sobrio, fuerte. Pero con miedo. En verdad, puede ser que muera en ella y sea su última batalla. El guerrero sabe que en cualquier momento puede morir. Por ello tiene siempre la muerte presente, es su compañera, lo fortalece. Tiene que entrar a cada batalla, tiene que vivir cada momento, como si fue la última. Y con respeto. Valorando retos, obstáculos y fuerzas, almacenando energía, calculando las fuerzas. El hombre guerrero es todo lo contrario de un hombre temerario. Este en el fondo tiene miedo, es orgulloso, y, víctima del miedo y del orgullo, se lanza de forma tan exhibicionista como no calculada y perece, es derrotado. Es víctima de su “yo”. El guerrero tiene miedo pero lo supera, supera su “yo” y, superado éste, no tiene otro propósito que el de actuar «impecablemente»,y así actúa, sin miedo, sin interés, ejecutando una obra de arte. Muerto a sí mismo, no le preocupa ya la muerte, la derrota. Para él todo es gane, incluso si muere, porque para él hasta la derrota se convierte en victoria. Como dice sugestivamente don Juan, el guerrero danza delante de la muerte. Y es que, en el fondo, el guerrero no muere. "Los brujos no mueren... Y así bailarás ante tu muerte aquí, en la cima de ese cerro, al acabar el día... Y tu muerte se sentará aquí a observarte."

Para ello el guerrero es disciplinado, es frugal, practica el desapego, vive con las cosas mínimas necesarias, ama y quiere apasionadamente36 pero sin "preocuparse", no está apegado a nada ni a nadie, es totalmente libre y sólo ansía la libertad total.

"Esta es la predilección de los guerreros –dijo–. Esta tierra, este mundo. Para un guerrero no puede haber un amor más grande."

Acepta siempre la responsabilidad de sus actos, practica el "desatino controlado",(Es la «santa indiferencia» de la que hablaba San Francisco de Sales), gracias al cual puede vivir plenamente cada momento y cada realidad, porque para él todas las cosas son iguales, no hay cosas más importantes que otras; y llega a superar su importancia personal, uno de los mayores obstáculo, si no el mayor, al conocimiento. Puesto que, en palabras de don Juan, "Los guerreros se preparan para tener conciencia, y la conciencia total sólo les llega cuando ya no queda en ellos nada de importancia personal. Sólo cuando no son nada se convierten en todo."38 Sentencia esta última que recuerda las del Maestro Eckhart. Dice Eckhart: "Mientras yo sea esto o aquello, o tenga esto o aquello, no lo soy todo, ni lo tengo todo. Hazte puro hasta que no seas ni tengas esto o aquello; entonces serás omnipresente y, no siendo esto ni aquello, lo serás todo."

Por último, el guerrero tiene que tomar su decisión, así como los caminos que conducen a ser hombre de conocimiento, de una manera convencida y gozosa, siempre libre de miedo y de ambición. A esta actitud y valoración se refiere don Juan Matus cuando habla de "camino con corazón", cosa que hay que preguntarse siempre ante cualquier camino, y si lo vamos a seguir "con corazón", de manera gozosa, con toda confianza, sin reservas. Pues "Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro debilita."





lunes, 22 de diciembre de 2008

Auto-trascendencia

Sin la comprensión de la búsqueda de la auto-trascendencia por parte del hombre, no podemos darle sentido a nuestro período particular de la historia o a la historia en general, a la vida como se vivía en el pasado ni como se vive hoy. Por esta razón, propongo la discusión de las formas a través de las cuales los hombres y mujeres han intentado escapar de la conciencia atormentadora de ser ellos mismos.

El alcohol es una de las muchas drogas utilizadas por los seres humanos como un escape de uno mismo. De los narcóticos naturales, estimulantes y alucinógenos, yo creo no existe uno cuyas propiedades fueran desconocidas en algún momento. Las investigaciones modernas nos han dado una gama de drogas sintéticas; pero en lo que consta a los venenos naturales, sólo han desarrollado mejores métodos de extracción y concentración. Desde la amapola hasta el curare, desde la coca andina hasta el cannabis hindú, cada planta, yuyo u hongo capaz de excitar o evocar visiones con su ingesta, ha sido descubierto y sistemáticamente utilizado desde hace tiempo. Esto parece probar que en todas partes y desde siempre, los seres humanos han experimentado su existencia personal como inadecuada. Explorando el mundo a su alrededor, el hombre primitivo, evidentemente “probó todo y se quedó con lo que le era útil”. Con el objetivo de la auto-preservación, lo útil es toda fruta y hoja comestible. Pero en otro contexto, el contexto de la auto-insatisfacción y la de la búsqueda de la auto-trascendencia, lo útil es todo aquello en la naturaleza a través del cual puede modificarse la calidad de la conciencia individual. Los cambios inducidos por las drogas pueden ser manifestados en forma negativa, con consecuencias como la incomodidad del momento y adicción futura, degeneración y muerte prematura. Lo que importa es la conciencia de ser alguien o algo más que un ente aislado, aunque sea sólo por una hora o por unos minutos. “Yo vivo, pero en realidad no soy yo, sino el vino u opio o hashish el que vive en mi”. El ir más allá de los límites del ego aislado es tal liberación que aún cuando la auto-trascendencia es a través de las nauseas, alucinaciones y coma, la experiencia inducida por las drogas ha sido considerada por los primitivos y hasta por los civilizados como intrínsecamente divina. La euforia a través de la intoxicación todavía es una parte esencial de la religión de muchas tribus africanas, sudamericanas y polinesias.

En los tiempos modernos, la cerveza y otros atajos tóxicos hacia la auto-trascendencia no son venerados oficialmente como dioses. La teoría ha sufrido un cambio, pero no la práctica, porque en la práctica, millones de hombres y mujeres civilizados continúan con su devoción al alcohol, hashish, opio y sus derivados, barbitúricos y los otros venenos sintéticos capaces de causar la auto-trascendencia. En todos los casos, por supuesto, lo que parece un dios es en realidad un demonio, lo que parece una liberación es en realidad una esclavitud. La auto-trascendencia es invariablemente hacia abajo.

Como la intoxicación, la sexualidad elemental, aislada de la idea de amor, fue una vez un dios alabado no sólo como principio de la fecundidad, sino como una manifestación de lo ajeno inminente en cada ser humano.

En la mayoría de las comunidades civilizadas, la opinión pública condena la perversión y la adicción a las drogas. A esta desaprobación se le suma la represión legal. Por ejemplo, el alcohol está cargado de impuestos, la venta de narcóticos está prohibida en todos lados, y ciertas prácticas sexuales son tratadas como crímenes. Pero cuando pasamos de la toma de drogas y la sexualidad elemental a la tercer forma de auto-trascendencia, nos encontramos con una actitud diferente por parte de los moralistas y legisladores. Esto parece sorprendente ya que el delirio de masa, como podemos llamarlo, es más peligroso para el orden social comparado con la bebida o la perversión. Las sociedades parecen poder protegerse contra la sexualidad y toma de drogas excesiva, pero su defensa contra el delirio de masa y sus consecuencias desastrosas es mucho menos adecuada. Los moralistas profesionales que se manifiestan en contra del alcohol, se encuentran silenciosos acerca del vicio igualmente desagradable de la intoxicación de masa.

En el medio de doscientas o trescientas personas, la presencia divina parece más problemática. Y cuando los números se acercan a los miles, la posibilidad de que Dios esté allí, en la conciencia de cada individuo, es casi nula. Porque tal es la naturaleza de una masa excitada, donde hay una ausencia de la humanidad común. El hecho de pertenecer a una multitud, lleva a un hombre de la conciencia de ser un ente aislado a un lugar donde no existen las responsabilidades, ni el bien ni el mal, sólo una fuerte sensación de masa, una alienación colectiva. Esta alienación es aún más prolongada y menos desgastadora que aquella producida por la perversión; la mañana siguiente, menos deprimente que aquella que le sigue al auto-envenenamiento por el alcohol y la morfina. Muy lejos de condenar la práctica de la auto-trascendencia a través de la intoxicación de masa, los líderes de la iglesia y estado han estimulado activamente su práctica en cualquier circunstancia de propio beneficio.

Individualmente, en una sociedad sana, los hombres y mujeres demuestran una cierta capacidad para el pensamiento racional y decisión propia en la luz de los principios éticos.

En masa, estos mismos hombres y mujeres se comportan como si no tuviesen razón o voluntad propia. La intoxicación de masa los reduce hasta una condición infrapersonal y una irresponsabilidad antisocial. Drogados por el veneno misterioso que cada miembro excitado secreta, caen en un estado de sugestión similar a un trance hipnótico. Mientras en este estado, creerán cualquier cosa, actuaran ante cualquier comando o exhortación.

Cuando el delirio de masa es explotado por el beneficio de los gobiernos e iglesias ortodoxas, los explotadores siempre se cuidan de no permitir que la intoxicación vaya demasiado lejos. Las minorías gobernantes utilizan la búsqueda de la auto-trascendencia por parte de sus sujetos, en principio para divertir y distraerlos y en segundo lugar para llevarlos a un estado de alta sugestión. Las ceremonias religiosas y políticas son bienvenidas por la masa como oportunidades de envenenarse y son bienvenidas por los gobernantes como oportunidades de implantar sugestiones en mentes que momentáneamente no son capaces de razón o voluntad propia.

El síntoma final de la intoxicación de masa es la violencia maníaca. Nos encontramos con delirios de masa que culminan en la destrucción gratuita y en la auto-mutilación feroz. Una masa es el equivalente social de un cáncer. El veneno que secreta despersonaliza a sus miembros hasta el punto en que comienzan a comportarse con una violencia salvaje, de la cual, en su estado normal, serían completamente incapaces.

Las drogas, la sexualidad elemental y la intoxicación de masa –estos son los tres caminos más populares de la auto-trascendencia. Existen muchos otros, por ejemplo el movimiento rítmico. En las religiones primitivas, el movimiento rítmico prolongado es muy común para la inducción de un estado infrapersonal y una euforia subhumana. El objetivo de los hombres y mujeres que sucumben a estas manías colectivas es el mismo que el buscado por las sectas que utilizan a la danza como un rito religioso, escapar del ente aislado hacia un estado donde no hay responsabilidades ni culpa, sino sólo la conciencia de ser otra persona.

El sonido rítmico se encuentra íntimamente asociado con el rito del movimiento rítmico. La música es tan amplia como la naturaleza humana, y tiene algo para decirles a los hombres y mujeres en cada nivel de su ser. En una de sus innumerables formas, la música es una droga poderosa, parte estimulante y parte narcótica, pero enteramente alternativa. Ningún hombre, sin importar grado de civilización, puede escuchar percusión africana o cánticos hindúes y mantener intacta su personalidad crítica y conciente.

Para poder escapar de sus propios horrores, la mayoría de los hombres y mujeres elige no ir hacia arriba ni hacia abajo, sino hacia los costados. Se identifican con alguna causa más amplia que sus propios intereses inmediatos, no necesariamente hacia abajo, y si hacia arriba, sólo dentro del rango de los valores sociales del momento. Esta auto-trascendencia horizontal, o casi horizontal, puede llevarse a cabo a través de la auto-identificación con cualquier actividad humana, desde manejar un negocio hasta investigar en física nuclear, desde componer música hasta coleccionar estampillas. La auto-trascendencia es sumamente importante. Sin ella no existiría el arte, la ciencia, las leyes, la filosofía ni la civilización. Tampoco existiría la guerra, la intolerancia sistemática ni la persecución. Estos grandes males son el fruto de la capacidad humana para la auto-identificación total y continua con una idea, un sentimiento, una causa. ¿Cómo podemos tener lo bueno sin lo malo, una alta civilización sin saturación o exterminación de los herejes religiosos y políticos? La respuesta es que no podemos tenerlo mientras que nuestra auto-trascendencia permanezca solamente horizontal. La civilización requiere del individuo devoto, la auto-identificación con la más alta de las causas humanas. Pero si esta auto-identificación con lo que es humano no se acompaña con un esfuerzo consciente y consistente para lograr la auto-trascendencia hacia arriba, todo lo bueno alcanzado siempre estará mezclado con males contra restantes.



El Hombre y La Religión - (5)

En contraste, demasiado frecuentemente la filosofía occidental, sobre la filosofía occidental moderna, es pura especulación basada en conocimiento teórico que termina únicamente en conclusiones teóricas. Sin embargo, ha habido muchas excepciones a esta regla en Occidente, sobre todo entre los místicos, quienes han insistido con la misma fuerza que sus homólogos orientales en la necesidad de la experiencia directa y en la ineficacia de los símbolos y el pensamiento discursivo habitual. San Juan de la Cruz dice categóricamente, 'Nada de lo que la imaginación pueda concebir o el entendimiento comprender es o puede ser, en esta vida, un medio aproximado de unión con Dios'.

La misma idea es expresada por el gran místico anglicano del siglo dieciocho, William Law:

Encontrar o conocer a Dios en realidad mediante pruebas externas o mediante cualquier cosa que no sea Dios mismo hecho manifiesto y auto-evidente a usted, nunca será el caso aquí o allá. Porque ni Dios, ni el cielo, ni el infierno, ni el diablo, ni la carne, pueden ser conocibles en usted o por usted sino su misma existencia y manifestación en usted. Y cualquier pretendido conocimiento de cualquiera de estas cosas, más allá y sin esta sensibilidad auto-evidente de su nacimiento en su interior, es sólo un conocimiento de ellos semejante al que tiene un ciego de la luz que nunca a entrado en él.

¿Qué es la experiencia mística? Yo lo tomo como un esencialmente estar atento y, mientras la experiencia dura, estar identificado con una forma de conciencia pura, una conciencia transpersonal inestructurada que se encuentra, por decirlo de una manera, más arriba en el curso de la conciencia discursiva ordinaria de cada día. Es una conciencia no egóica, una especie de conciencia sin forma y sin tiempo que parece subyacer a la conciencia del ego separado en el tiempo.

¿Por qué debe considerarse valiosa este tipo de conciencia? Creo que por dos razones. Primero, es considerada valiosa por la auto-evidente sensibilidad de valores. Como diría William Law, es intrínsecamente valiosa, tal y como la experiencia de la belleza es intrínsecamente valiosa, sino que mucho más. Segundo, es valiosa porque siendo una cuestión de experiencia empírica trae consigo cambios en el pensamiento, el carácter y el sentimiento que el experimentador y aquellos a su alrededor consideran como manifiestamente deseables. Hace posible un sentimiento de unidad y solidaridad con el mundo. Trae la posibilidad de ese tipo de amor y compasión sin prejuicios que tanto se enfatiza en los evangelios, donde Cristo dice, 'Judge not thta ye not be judged' (Mateo 7:1). Santa Catalina de Siena, en su lecho de muerte, remarcó este punto con gran fuerza: 'Por ninguna razón deberemos juzgar la acción de las criaturas o sus motivos. Incluso cuando veamos que es un pecado no debemos juzgarlo, sino tener compasión sagrada y sincera y ofrecérsela a Dios con oración humilde y devota'.

El místico es capaz de este tipo de vida. Es capaz de entender orgánicamente frases tan portentosas, que para la persona ordinaria no tan difíciles de entender, como 'Dios es Amor' (1 Juan 4:8) y 'Aunque me mate, yo confiaré en él' (Job 13:15).
Hay otros frutos de la experiencia mística. Hay ciertamente una superación del miedo a la muerte, una convicción de que el alma se hecho idéntica con el Principio Absoluto que se expresa en cada momento en su totalidad. Hay una aceptación del sufrimiento y un deseo pasional por aliviar el sufrimiento de los demás. Hay una combinación de lo que los budistas llaman Prajnaparamita, que es el conocimiento de la otra orilla, con Mahakaruna, que es la compasión universal. Como dice Eckhart, lo que se toma en contemplación se devuelve en amor. Este es el valor de la experiencia. En lo que a teología se refiere, esto es profundamente sencillo y se resume en las tres palabras que están en la base de virtualmente toda la religión y filosofía India: 'Tat Twam asi' (Tu eres eso), en el sentido de que la parte más profunda del alma es idéntica a la naturaleza divina, que el Atman, el alma profunda, es lo mismo que Brahman, el Principio Universal, o, en palabras de Eckhart, que la base del alma es la base del Cabeza de Dios (Godhead), Es la idea de la luz interior, la scintilla animae (chispa del alma?); los escolásticos tenían un nombre técnico pero esto, la 'sindéresis'.

Ahora, brevemente, debo abordar la manera en que se alcanzan estos estados. Se ha repetido constantemente que la manera no consiste en la actividad mental y el razonamiento discursivo; consiste en lo que Roger Fry, hablando sobre arte, solía llamar 'pasividad alerta', o lo que el moderno místico americano, el gran maestro de la lectura al mundo Frank Laubach, ha llamado 'sensitividad determinada'. Tú no haces nada, pero estas determinadamente sensibilizado para permitir que algo suceda dentro de ti. Esto ha sido expresado por algunos de los grandes maestros de la vida espiritual en Occidente. San Francisco de Sales, escribiendo a su alumna Santa Juana Chantal, dice, 'Me dice que no haces nada en la oración. Pero, ¿qué es lo que quieres hacer en la oración, excepto presentar tu ningunismo a Dios? Y Santa Juana Chantal escribe en una de las cartas:

Su (de Dios) bondad me ha concedido este método de devoción que consiste en contemplar y darme cuenta de su divina presencia, en la que me sentí absolutamente perdida, absorbida, y en paz con él. Y esta gracia ha sido continuada en mi, aunque por mi falta de fe me he opuesto bastante a ella; permitiendo que entrasen en mi mente temores de mi inutilidad en esta condición, de modo que deseando hacer algo por mi parte lo eché todo a perder.

Esta actitud de los maestros de la oración es, en un análisis final, la misma que aquella recomendada por el profesor de cualquier habilidad psicofísica. El hombre que te enseña a jugar al golf o al tenis, tu maestro de canto o piano, te dirá la misma cosa: de alguna manera debes combinar la actividad con la relajación, debes deshacerte del yugo del yo personal para permitir que este yo profundo dentro de ti, con el que estás interfiriendo, surja y lleve a cabo sus milagros.

En cierto sentido uno puede decir que lo que estamos haciendo todo el rato es tratar de introducirnos en nuestra propia luz. Nuestros yoes superficiales eclipsan nuestros yoes profundos y no dejan que esta fuerza luminosa, que es un hecho imparcial en nuestro interior, lo atraviese. En efecto, toda la técnica de preeficiencia en todo campo, incluyendo esta forma superior de preeficiencia espiritual, es un proceso de des-eclipsar, un proceso de salir de nuestra propia luz. Por supuesto, uno no tiene que formular este proceso en términos teológicos, Yo mismo creo que el yo profundo dentro de nosotros es de alguna forma continuo con la mente del universo o como quiera llamarlo. Pero como digo, no tiene porque aceptarlo necesariamente.

Vemos que no hay conflicto entre el abordaje místico y el científico, porque uno por misticismo no está comprometido a ningún pronunciamiento tajante sobre la estructura del universo. Puedes practicar el misticismo enteramente en términos psicológicos, y en base a un agnosticismo total en relación a las ideas conceptuales de la religión ortodoxa, y aun así llegar al conocimiento -la gnosis- y los frutos del conocimiento serán los frutos del espíritu: amor, goce, paz y la capacidad para ayudar a los demás. Y como dijo Cristo en el evangelio, 'El árbol es conocido por sus frutos' (Mateo 12:33).



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El Hombre y La Religión - (4)

Esta visión fue desarrollándose a lo largo de los siglos, y hubo un largo periodo de debate sobre la cuestión del rescate. ¿A quién se pagaba el rescate de la muerte de Cristo? Había muchos teólogos que insistían en que el rescate era pagado a Satán, que Dios había entregado el mundo a Satán pero que deseaba obtenerlo de nuevo y debía pagar este enorme precio a Satán por el privilegio. Por otro lado, había teólogos que insistían en que el rescate se pagaba para satisfacer el honor de Dios. Dios había sido infinitamente ofendido, y la única reparación para una ofensa infinita era una infinita satisfacción, la muerte del Dios-hombre, Cristo.

Fue este último punto de vista el que prevaleció en la doctrina más o menos oficial formulada por San Anselmo en el siglo XII. Anselmo dijo que la muerte de esta Persona infinita produjo un incremento de satisfacción, que constituyó una especie de fondo de méritos que podría ser utilizado para la absolución de los pecados. Fue en base a esta doctrina que la iglesia medieval aumentó su práctica de vender indulgencias, lo cual llevó en su tiempo a la Reforma.

En la Reforma encontramos a Calvino, que pensaba que la justicia retributiva era una parte esencial del carácter de Dios y que Cristo, de hecho, cargaba con el castigo del que el hombre era merecedor. 'El Cristo' estas fueron las palabras que utilizó, 'llevó la carga de la ira Divina... y experimentó todos los signos de un Dios enojado y vengador'. Estos puntos de vista fueron modificados por los arminios, los socinios y por Hugo Grotius en los siglos dieciséis y diecisiete, y han dado lugar gradualmente a una visión más ética y espiritual en el protestantismo moderno.

Ahora me gustaría citar el pasaje en el que el profesor Adams Brown resume esta tan extraña historia:

El carácter expiatorio de la muerte de Cristo se ve ahora en su calidad penal como sufrimiento, ahora en su carácter ético como obediencia. Se representa ahora como un rescate para redimir al hombre de Satán, ahora como una satisfacción debido al honor de Dios, ahora como una pena necesaria por Su justicia. Su necesidad esta basada ahora en la naturaleza de las cosas y, de nuevo, se explica como el resultado de un acuerdo debido al mero buen placer de Dios o por responder a su sentido de adecuación. La manera en que sus beneficios son transferidos al hombre es a veces considerada de forma mística como en la teología mística del Sacramento; otras veces de forma legal, como en la fórmula protestante de la imputación; y, otra vez, moral y espiritualmente, como en las modernas teorías de protestantismo reciente. Encontrando diferencias tan extremas, uno bien podría estar tentado a preguntarse, con algunas críticas recientes, si de verdad tenemos aquí un elemento esencial de la doctrina cristiana, o simplemente la supervivencia de ideas primitivas cuya presencia en sistema cristiano constituyen una perplejidad más que una ayuda a la fe. Pero las diferencias aquí discutidas no son mayores que en el caso de cualquier otra doctrina cristiana.

Las razones de estas diferencias deben encontrarse en las diferencias fundamentales de la concepción del hombre sobre Dios y Su relación con el mundo. Donde se considera a Dios como Espíritu Absoluto la expiación se ve como la veían los teólogos griegos; en la teología del catolicismo romano y el protestantismo temprano, Dios se concibe primariamente como gobernador y juez y la fraseología legal parece la expresión natural de la fe religiosa; cuando las doctrinas éticas salen a primer plano, como en la moderna concepción de la expiación, se utiliza una especie de lenguaje ético y espiritual. Esta confusión indica muy claramente las extraordinarias dificultades que encontramos cuando nos embarcamos en una teologización sistemática de la experiencia en conceptos y términos simbólicos. Las ventajas que ciertamente surgen de una expresión teológica concisa me parecen desfasadas por las enormes desventajas que la historia de la religión organizada pone en evidencia.

¿Cuál ha sido actitud del proponente de la religión como experiencia inmediata frente a la religión expresada en términos simbólicos? El Maestro Eckhart, uno de los grandes místicos de la Edad Media, lo expresa de forma extrema: "¿Por qué hablas de Dios? Cualquier cosa que digas de El no es verdad." Aquí tenemos que hacer una corta digresión sobre el uso de la palabra "verdad" en la literatura religiosa. La palabra "verdad" se usa al menos en tres sentidos diferentes. Se usa como sinónimo de Realidad cuando decimos "Dios es la Verdad", queriendo decir que Dios es el Hecho Primordial. Se utiliza en el sentido de experiencia inmediata, como en el cuarto Evangelio, donde se dice que Dios debe ser venerado "en Espíritu y en Verdad" (Juan 4:24), queriendo decir con una aprehensión inmediata de la Realidad Divina. Finalmente, se usa en el sentido común de la palabra, como correspondencia entre proposiciones simbólicas y los hechos a los que se refiere. Eckhart era teólogo así como místico y no hubiera negado que la verdad en el tercer sentido fuese en cierto grado posible en la teología. El hubiera dicho que ciertas proposiciones teológicas son ciertamente más verdaderas que otras. Pero hubiera negado que hubiese cualquier posibilidad de alcanzar el fin último del hombre -la unión con Dios- mediante la manipulación de símbolos teológicos.

Esta insistencia en la ineficacia de la religión simbólica para el propósito último de la unión con Dios ha sido puesta de manifiesto por todas las religiones orientales. Lo encontramos en la literatura hinduista, en la literatura del budismo Mahayana, en el taoismo, etc. Hui-neng dice que el Buda nunca ha predicado la verdad, viendo que uno debe encontrarla por sí mismo en su interior, y que lo que se sabe de las enseñanzas de Buda no son las enseñanzas del Buda, que tienen que ser una experiencia interior. Luego nos encontramos con una cuestión paradójica: ¿Cuál es la enseñanza última del Buda? No lo entenderás hasta que lo tengas'. El autor continúa diciendo: 'No sean tan ignorante como para confundir el dedo que apunta con la luna a la que estas apuntando', y dice que el hábito de imaginar que el dedo que apunta es la luna condena todos los esfuerzos por alcanzar la unidad con la Realidad al fracaso total. Había incluso maestros Zen que prescribían a cualquiera que utilizase la palabra 'Buda' un lavado de boca con jabón por estar tan alejado del objetivo de la experiencia inmediata.

Esta ha sido la actitud habitual de los místicos en cualquier época, pero sobre todo en Oriente, donde la filosofía ha sido en cierto sentido profundamente diferente a la filosofía occidental. La filosofía oriental siempre ha sido lo que podría llamar una especie de operacionalismo trascendental; comienza con alguien haciendo algo con el yo, y luego, con la experiencia adquirida, prosigue con la especulación y la teorización sobre el significado de la experiencia.



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El Hombre y La Religión - (3)

La creencia es una cuestión de suma importancia. Uno de los grandes bestseller en años recientes se llama 'El Poder de la Creencia'. Este es un título muy bueno, porque la creencia es una inmensa fuente de poder. Tiene poder para el creyente mismo, y permite que la persona que cree ejerza poder sobre los demás. En cierto sentido, es algo mueve montañas. La creencia, como cualquier otra fuente de poder, puede ser utilizada para el mal y el bien. Hemos podido ver en nuestro propio tiempo el terrible espectáculo de Hitler a punto de conquistar el mundo entero gracias el poder de la creencia en algo que no solo era manifiestamente falso sino profundamente maligno.

Este hecho tremendo de la creencia, que constantemente está siendo cultivado por las religiones manipuladoras de símbolos, es esencialmente ambivalente. La consecuencia es que la religión, como sistema de creencias, siempre ha sido una fuerza ambivalente. Hace surgir de forma simultánea la humildad y lo que los poetas medievales llaman el 'prelado orgulloso', el tirano eclesiástico. Da vida a las más altas formas artísticas y las más bajas formas de superstición. Enciende las llamas de la caridad y también enciende las llamas de la Inquisición y el fuego que quemó a Serveto en la Génova de Calvino. Da vida a San Francisco y Elizabeth Fry, pero también a Torquemada y Kramer y Springer, los autores del Melleus Maleficorum, el gran libro de cazadores de brujas publicado alrededor del mismo año en que Colón descubrió América. Da vida a George Fox, pero también al Arzobispo Laud. Esta tremenda fuerza de la religión como sistema teológico siempre ha sido ambivalente precisamente por la extraña naturaleza de la creencia misma y por la extraña capacidad del hombre, cuando se embarca en sus especulaciones filosóficas, de llegar a las más extrañas y fantásticas respuestas.

Los mitos, en su totalidad, han sido mucho menos peligrosos que los sistemas teológicos porque son menos precisos y tienen menos pretensiones. Donde hay sistemas teológicos se pretende que estas proposiciones sobre los sucesos ocurridos en el pasado y en el futuro y la estructura del universo son absolutamente ciertas; en consecuencia, cualquier negativa a aceptarlas se considera como una rebelión contra Dios, merecedora del castigo más severo. Y vemos que de hecho estos sistemas, a modo de dato histórico, han sido utilizados como justificación para prácticamente todo acto de agresión y expansión imperialista. Apenas hay un solo caso en la historia de crimen a gran escala que no se halla cometido en el nombre de Dios. Esto fue resumido hace muchos siglos en el hexámetro de Lucrecio: 'Tantum religio potuit suadere lamorum (tales horribles crímenes fue capaz la religion de persuadir al hombre a cometer). Debería haber añadido, 'Tantum religio potuit suadere bonorum' (tales grandes beneficios también pudo persuadir a cometer) e todas formas, se ha tenido que pagar lo bueno con una enorme cantidad de lo malo.

Esta cualidad de la religión como sistema de símbolos teológicos para generar conflicto no solo ha traído jihads y cruzadas entre religiones, también ha producido una enorme cantidad de fricciones internas dentro de la misma religión. El odium theologicum es notorio por su virulencia, y las guerras religiosas del siglo dieciséis y diecisiete fueron de un grado de ferocidad que supera la credulidad. En este contexto pienso que deberíamos recordar que estamos acostumbrados ahora a decir, 'O, la maldad que ha traído al mundo el naturalismo filosófico' -pero a modo de dato histórico, el supernaturalismo ha traído al mundo a misma cantidad de maldad o incluso más. No debemos dejarnos llevar por este tipo de retórica.

Antes mencioné la extraordinaria capacidad de filósofos y teólogos para producir ideas fantásticas que luego dignifican con el nombre del dogma o la revelación. A modo de ejemplo me gustaría citar algunos hechos sobre una de las ideas fundamentales del cristianismo, la idea de la expiación (atonement). La información que tengo aquí está basada en el excelente artículo, un largo ensayo sobre el tema, de la Enciclopedia de la Religión y la Ética de Hastings. El ensayo es del Dr. Adams Brown, que en una ocasión fue profesor de teología del Union Theological Seminary de Nueva York. Ha presentado la historia de esta doctrina de forma muy lúcida y la ha resumido muy convincentemente al final. Permítanme que haga un repaso rápido pues ilustra claramente los peligros de la religión manipuladora de símbolos.

En el periodo más temprano del cristianismo, la muerte de Cristo era considerada bien un sacrificio convenido comparable al sacrificio del cordero pascal del judaísmo o como un rescate, exactamente comparable al precio pagado por un esclavo para obtener su libertad o el precio pagado por un prisionero de guerra para su liberación. Estas dos ideas aparecen en los evangelios. Mas tarde, en la teología postevangélica apareció la idea de que la muerte de Cristo fue una sangrienta expiación del pecado original. Esto estaba basado en la muy antigua idea de que cualquier acto maligno debía ser expiado mediante el sufrimiento por parte del pecador mismo o por parte de un sustituto del pecador. En el viejo testamento leemos que el pecado de David, al hacer un censo de su pueblo, fue castigado con una plaga que mató a setenta mil de los suyos pero no a él.

En tiempos patrísticos encontramos una profunda diferencia en relación a este tema entre los teólogos griegos y los latinos. Los teólogos griegos nos estaban principalmente preocupados por la muerte de Cristo, sino por la vida, la muerte era un mero incidente de la vida de Cristo. Su punto de vista de la expiación era que existía no para salvar al hombre de la culpa, sino para salvarle de la corrupción en la que había caído tras la caída de Adán y Eva. Por consiguiente, la vida era más importante que la muerte. Ireneo dice que Cristo vino y vivió la vida del hombre para que el hombre pudiese vivir una vida comparable a la suya -y que esta era la cualidad liberadora de la expiación.

Entre los padres latinos el énfasis era completamente otro. Aquí la idea era que el hombre era redimido, no primariamente de la corrupción, sino de la culpa. Era redimido del castigo infligido por el pecado de Adán. Donde los teólogos griegos consideraban a Dios como Espíritu Absoluto, los teólogos latinos consideraban a Dios como gobernador y legislador, con la mente de un hombre de leyes romano (su teología tiende a aparecer en términos legales). La doctrina evolucionó lentamente, pero tenemos en San Agustín un continuo énfasis en el horror del pecado original y en la idea de que la culpa es heredada de forma completa por todos los miembros de la raza humana, de tal forma que un niño no bautizado debe necesariamente ir al infierno.



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El Hombre y La Religión - (2)

La religión como sistema de creencias es un tipo de religión profundamente diferente, y es la que ha sido más importante en occidente. Los dos tipos de religión -la religión del conocimiento directo de lo divino y la religión del sistema de creencias- han coexistido en occidente, pero los místicos siempre han sido una minoría en medio de las religiones manipuladoras de símbolos, y la relación ha sido de una simbiosis bastante incómoda. Los miembros de la religión oficial siempre han considerado a los místicos como personas difíciles y problemáticas. Han llegado a hacer incluso juegos de palabras con el nombre, llamando al misticismo 'misty-shism' (misty=nebuloso, shism=ismo) -una doctrina antinómica y brumosa, que no se cierne fácilmente a la autoridad.

Por otro lado los místicos no han hablado exactamente con sorna -no sienten esto- sino con tristeza y compasión por aquellos que están entregados a la religión simbólica, porque sienten que la búsqueda y la manipulación de símbolos es simplemente incapaz, por la naturaleza de las cosas, de conseguir lo que consideran el fin supremo, la unión con Dios. William Blake, que era esencialmente un místico, era capaz de expresarse en términos bastante violentos sobre aquellos con los que no estaba de acuerdo. Tiene un pequeño pareado donde dice, 'acércate, mi niño, dime lo que ves ahí' -y el niño responde, 'un loco enredado en una onda religiosa'.

Dentro de la tradición cristiana occidental, los místicos han disfrutado de una postura tolerante mediante la perpetuación, en una época temprana de la evolución cristiana, de lo que se llama un fraude pío. Alrededor del siglo sexto apareció una serie de volúmenes neoplatónicos cristianos bajo el nombre de Dionisio el Areopagita, que fue el primer discípulo de San Pablo en Atenas. Estos volúmenes fueron considerados casi como de valor apostólico, en tanto que Dionisio fue el primer discípulo de San Pablo. De hecho los libros fueron escritos bien al final de siglo quinto o principios del sexto en Siria. El desconocido autor simplemente firmó en ellos con el nombre de Dionisio Areopagita para darles mayor cobertura entre sus contemporáneos. El era un neoplatónico que había adoptado el cristianismo y que combinaba la doctrina de la filosofía neoplatónica y prácticas del éxtasis con doctrinas cristianas. El fraude pío tuvo un gran éxito. El libro fue traducido al latín en el siglo noveno por el filósofo Escoto Erigena, y de ahí se introdujo en la tradición de la Iglesia occidental y actuó como una especie de refugio y garantía para la minoría mística dentro de la Iglesia. No fue hasta hace poco que el fraude fue reconocido por lo que era. Mientras tanto, en uno de los extraños e irónicos sucesos de la historia, este curioso episodio de falsificación jugó un papel muy importante y muy beneficioso en la tradición cristiana occidental.

Tenemos que considerar ahora la relación existente entre la religión de la experiencia inmediata y la religión primariamente centrada en los símbolos. En este contexto hay un comentario muy iluminador de Abbot John Chapman, un monje benedictino que fue uno de los grandes directores espirituales del siglo veinte. Sus cartas espirituales son obras de gran interés; él era obviamente un hombre que había tenido un experiencia mística profunda y estaba capacitado para ayudar a los demás en la misma dirección. Comenta en una de sus cartas lo difícil que es reconciliar -no sólo unir- el misticismo y el cristianismo:

San Juan de la Cruz es como una esponja llena de cristianismo: lo puedes exprimir todo y la teoría mística permanece. Consecuentemente, durante quince años o así odié a San Juan de la Cruz y le llamaba budista. Amaba a Santa Teresa y la leía una y otra vez. Ella primero es cristiana, sólo luego es una mística. Luego me di cuenta de que había desaprovechado quince años en cuanto a orar se refiere.

Por 'orar' Abbot Chapman por supuesto no se refería a la oración de petición. El hablaba de lo que se llama la oración de la quietud, la oración de esperar ante el Señor en un estado de pasividad en alerta y permitiendo que los elementos más profundos de la mente suban a la superficie. Dionisio el Areopagita, en Teología Mística y otros de sus libros, había insistido una y otra vez en el hecho de que para conocer directamente a Dios, en vez de saber cosas sobre Dios, uno debe ir más allá de los símbolos y los conceptos. Estos son de hecho obstáculos, según Dionisio, para la experiencia inmediata de lo divino. Se ha visto que esto es cierto empíricamente en todos los maestros espirituales, tanto en Oriente como en Occidente. Un asombroso ejemplo nos llega de los escritos de Jean Jacques Olier, quien fue un director espiritual muy conocido del siglo diecisiete, un producto de las contrarreformas y el renacimiento de la teología mística en Francia en la época de Luis XIII.

Escribió: 'la sagrada luz de la fe es tan pura que las iluminaciones especiales son impuras en comparación, incluso los pensamientos de los santos o de la Sagrada Virgen o de Jesucristo en Su Humanidad, son también obstáculos para la visión de Dios puro'. Esto parece, particularmente de un teólogo de la contrarreforma, un comentario muy extraño y atrevido, aun así representa una clara reafirmación de lo que se había venido diciendo una y otra vez por los místicos del pasado. Lo que Olier llama 'la visión de Dios puro' es, psicológicamente hablando, la experiencia mística. Esto es una cosa, y la creencia en proposiciones sobre Dios, creencias en dogmas y afirmaciones teológicas y liturgias inspiradas en estas afirmaciones, es algo completamente diferente. En este contexto, me gustaría citar las palabras de un teólogo dominicano contemporáneo, el Padre Victor White, que es un escritor particularmente interesante, ya que es a la vez un teólogo y psicoterapeuta que trabajó bastante con Jung, y que es bastante conocedor de las teorías y la práctica psicológica. Dice: El concepto de Freud de la religión como una neurosis universal no está totalmente exento de verdad y valor -una vez que hemos entendido su terminología. Debemos recordar que para él no sólo a religión, sino los sueños, las fantasías incontroladas, los deslices verbales y de escritura -cualquier cosa cercana a una idea irrealizable por la consciencia es de alguna manera anormal o patológico. (cf. Psicopatología de la vida diaria). Pero la teología también confirmará que la religión, en cuanto a sistema de credos y cultos externos, surge de la relativa inconsciencia del hombre, de su incomprensión y falta de armonía con la mente creativa detrás del universo, y de sus propios conflictos y divisiones internas. Semejante religión, en lenguaje teológico, es el resultado de la caída del hombre desde la inocencia e integridad original, su alejamiento en esta tierra de la visión Divina.

La religión de la experiencia directa de lo divino ha sido considerada como el privilegio de unos pocos. Yo personalmente no creo que esto sea necesariamente cierto. Creo que prácticamente cualquier persona es capaz de la experiencia directa, siempre y cuando se embarque de la manera adecuada y esté preparado para hacer lo que es necesario. Simplemente hemos asumido que los místicos representan una pequeña minoría entre una inmensa mayoría que debe estar contenta con la religión de los credos, los símbolos, los libros sagrados, las liturgias y las organizaciones.


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El Hombre y La Religión

Aldous Huxley dio esta conferencia en la Universidad de California, Santa Bárbara, en 1959, siendo parte de una serie de encuentros bajo el tema de ´La Situación Humana` que tuvo lugar entre los meses de enero-mayo y septiembre-diciembre. La presente traducción toma como fuente la publicación de Triad Grafton Books, The Human Situation, 1980.

Me gustaría comenzar leyendo dos o tres líneas del capítulo vigésimo cuarto del Libro de las Revelaciones. Este capítulo contiene una descripción de la Nueva Jerusalén, y acaba así: "y la calle de la ciudad era oro puro, como si fuera cristal transparente. Y no vi templo alguno ahí: pues el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son sus templos (Revelaciones 21: 21-2). De la misma manera no había templo -no había religión, en el sentido ordinario de la palabra- en Edén. Adán y Eva no necesitaban el aparato de la religión porque estaban en situación de escuchar la voz del Señor mientras Este caminaba 'por el jardín al fresco del día' (Génesis 3:8).

Cuando leemos el Libro del Génesis, encontramos que la religión, en el sentido convencional de la palabra, comenzó únicamente después de la expulsión de Adán y Eva del jardín, y que la primera evidencia de ello es la construcción de los dos altares por Caín y Abel. Esto también constituyó el comienzo de la primera guerra religiosa. Caín era un hombre desposado -un vegetariano, como Hitler- y Abel era un pastor que comía carne. Sus diferentes ocupaciones les dividió apasionadamente, y esto les dio una especie de absolutismo religioso, con el triste resultado que todos conocemos. En el capítulo tercero del Génesis, después del nacimiento de Set, que era el tercer hijo de Adán, hay mención a una nueva fase en la religión. El verso dice: 'Y a Set, a él también le nació un hijo, que puso de nombre Enos: entonces empezaron los hombres a llamar el nombre del Señor' (Génesis 4:26). Esto evidentemente representa el comienzo de lo que podría llamarse el lado conceptual, verbalizado de la religión. Estos dos grupos de referencias ilustran muy claramente que hay dos tipos principales de religión. Está la religión de la experiencia directa -la religión, en palabras del Génesis, de escuchar la voz de Dios caminando por el jardín al fresco del día, la religión del conocimiento directo de lo divino en el mundo. Y luego está la religión de los símbolos, la religión de la imposición del orden y el significado del mundo a través de símbolos verbales y no verbales y su manipulación, la religión del conocimiento sobre lo divino más que el conocimiento directo. Estos dos tipos de religión siempre han existido, y hablaremos de los dos.

Empezaremos con la religión como manipulación de símbolos para imponer orden y significado sobre el flujo de la experiencia. En la práctica encontramos que hay dos tipos de religiones manipuladoras de símbolos: la religión del mito y la religión del credo y la teología. El mito es obviamente una especia de filosofía no lógica; expresa en forma de historia o, a menudo, en forma de alguna imagen visual, o incluso en forma de danza o complicado ritual, algún sentimiento generalizado sobre la naturaleza del mundo y la experiencia del hombre en relación con él. El mito no es pretencioso, en el sentido de que no pretende ser estrictamente cierto. Es meramente expresivo de nuestros sentimientos sobre la experiencia.
Pero aunque sea filosofía no lógica, a menudo es filosofía muy profunda, precisamente porque es no lógica y no discursiva. Permite traer a colación en la historia, la imagen, la estatua o la danza un número de aspectos dispares e incluso aparentemente inconmensurables e incompatibles de nuestra experiencia. Los pone juntos y los muestra como un todo indisoluble, exactamente como lo experimentamos. En este sentido es el tipo de simbolismo más profundo. Por ejemplo, el mito de la gran Madre, que aparece en todas las religiones tempranas, muestra a la madre como el principio de la vida, de la fecundidad, la fertilidad, la tierna y reconfortante compasión; pero a la vez es el principio de la muerte y la destrucción. En el hinduismo, Kali es a la vez la madre cariñosa y amorosa y la temible Diosa de la destrucción, que tiene un collar de calaveras y bebe la sangre de los seres humanos de una calavera. Esta imagen es profundamente realista; si das la vida, también necesariamente das la muerte, porque la vida siempre acaba en la muerte y debe ser renovada con la muerte. La cuestión sobre si estos mitos son ciertos o no es bastante irrelevante; simplemente expresan nuestras reacciones al misterio del mundo en que vivimos.

Más temprano encontramos religiones míticas no lógicas frecuentemente asociadas a lo que ha venido a llamarse ejercicios espirituales, pero que en verdad son ejercicios psicofísicos. Con el uso de la danza, el canto y el gesto, consiguen un tipo de revelación genuina. Las tensiones físicas generadas por la ansiedad y el egocentrismo de nuestras vidas son liberadas. Esta liberación mediante gestos físicos constituye lo que los quakers llamaron la 'apertura' a través de la cual las fuerzas más profundas de la vida dentro y fuera de nosotros fluyen más libremente. Es muy interesante ver cómo incluso en nuestra propia tradición este dejarse llevar por razones religiosas ha tenido influencias profundas y muy saludables. Los quakers se llamaban 'quakers' por la sencilla razón de que temblaban (quake significa temblor, earthquake: temblor de tierra). Las reuniones de los primeros quakers a menudo acababan con la mayoría de la asamblea realizando extraños y violentos movimientos corporales que eran profundamente liberadores y que permitían, por así decirlo, el flujo del espíritu.

Como dato histórico los quakers, mientras mantuvieron el quakeo, tenían el más alto grado de inspiración y estaban en lo más alto de su poder espiritual. Tenemos el mismo fenómeno en los Shakers (shake=agitar), y lo vemos en el movimiento religioso contemporáneo llamado Subud -la aparición, en asambleas de personas, de movimientos físicos curiosamente violentos e involuntarios que producen liberación y permiten a muchos la aparición y el flujo interior de fuerzas espirituales profundamente poderosas. Aquí me gustaría citar al eminente académico islámico-francés Emil Dermenghem, quien dice que la Europa moderna -por supuesto la Europa moderna incluye la América moderna- se encuentra prácticamente sola al haber renunciado, en favor de la respetabilidad burguesa y el puritanismo gálico, a la participación del cuerpo en la búsqueda del espíritu. En la India, al igual que en el Islam, los cantos, los ritmos y la danza son ejercicios espirituales. Pero sólo hay pequeños rincones en nuestra tradición que han ilustrado, mediante este permiso para utilizar el cuerpo, que el espíritu puede liberarase mejor, un hecho que se hace claramente manifiesto cuando estudiamos la historia de las religiones orientales.



Fuentes:

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Sobre la Uniformidad

"Todos los elementos de juicio disponibles indican que, en la vida de los individuos y las sociedades, la herencia no es menos importante que la cultura. Cada individuo es biológicamente único y distinto de todos los otros individuos. La libertad es por tanto un gran bien, la tolerancia una gran virtud y la uniformidad una gran desdicha. Por razones prácticas o teóricas, los dictadores, los Hombres de Organización y ciertos hombres de ciencia ansían reducir la enloquecedora diversidad de las naturalezas de los hombres a una u otra clase de gobernable uniformidad."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 119


"Genéticamente, cada ser humano es único y, en muchos aspectos, diferente de otro ser humano cualquiera. El campo de la variación individual respecto de la norma estadística es asombrosamente amplio. Y la norma estadística, recordémoslo, es útil únicamente en los cálculos actuariales, no en la vida real. En la vida real, no existe eso que se llama el hombre medio. Sólo existen hombres, mujeres y niños particulares, cada uno de ellos con sus idiosincrasias natas de mente y de cuerpo, y todos ellos dedicados (u obligados) a comprimir sus diversidades biológicas en la uniformidad de tal o cual molde cultural."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 115


"Según lo ha demostrado el señor William Whyte en su notable libro 'The Organization Man', nuestro sistema ético tradicional, el sistema en el que lo primordial es el individuo, está siendo reemplazado por una nueva Ética Social. Las palabras clave de esta Ética social son 'ajuste', 'adaptación', 'conducta socialmente orientada', 'pertenencia', 'adquisición de aptitudes sociales', 'trabajo de equipo', 'vida de grupo', 'lealtad de grupo','dinámica de grupo', 'ideología de grupo', 'creatividad de grupo'. Su supuesto básico es que el conjunto social vale más y tiene más importancia que sus partes individuales, que las diferencias biológicas natas tienen que ser sacrificadas en aras de la uniformidad cultural, que los derechos de la colectividad tienen precedencia sobre lo que el siglo XVIII llamaba los Derechos del Hombre."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 34


"Durante el pasado siglo, los sucesivos avances en tecnología han estado acompañados por correspondientes avances en organización. La maquinaria complicada tenía que ser hermanada con complicados arreglos sociales, destinados a un funcionamiento tan sin tropiezos y eficiente como los nuevos instrumentos de producción. Con objeto de encajar en estas organizaciones, los individuos han tenido que desindividualizarse, renunciando a su diversidad nativa y teniendo que ajustarse a módulos uniformes; es decir, han tenido que hacer todo lo posible para convertirse en autómatas."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 32


"El deseo de imponer el orden a la confusión y de obtener armonía de la disonancia y unidad de la multiplicidad es una especie de instinto intelectual, un prurito primordial y fundamental de la mente. En las esferas de la ciencia, el arte y la filosofía, los resultados de lo que yo llamaría esta 'Voluntad de Orden' son en su mayor parte benéficos. Verdad es que la Voluntad de Orden ha producido muchas síntesis prematuras basadas en pruebas insuficientes, muchos absurdos sistemas de metafísica y teología, muchas pedantes asunciones de ideas por realidades, de símbolos y abstracciones por datos de la experiencia inmediata. Pero estos errores, lamentables, desde luego, no hacen mucho daño, por lo menos directamente, aunque a veces un mal sistema filosófico puede dañar indirectamente, si es utilizado como justificación de actos insensatos e inhumanos. Es en la esfera social, en el campo de la política y la economía, donde la Voluntad de Orden se hace realmente peligrosa. En este caso, la reducción teórica de una multiplicidad ingobernable a una unidad comprensible se convierte en la reducción práctica de la diversidad humana a subhumana uniformidad, de la libertad a servidumbre. En política, el equivalente de la aplicación completa de una teoría científica o de un sistema filosófico es una dictadura totalitaria. En economía, el equivalente de una obra de arte bellamente compuesta es la fabrica de funcionamiento perfecto en la que los trabajadores están perfectamente ajustados a las máquinas. La Voluntad de Orden puede convertir en tiranos a quienes meramente aspiran a salir de un lío. La belleza de la pulcritud suele ser utilizada como una justificación del despotismo."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 31


"En el curso de la evolución, la naturaleza se ha tomado muchísimo trabajo para que todo individuo sea distinto de cualquier otro individuo. Nos reproducimos poniendo en contacto los genes del padre con los de la madre. Estos factores hereditarios pueden combinarse en un número de modos casi infinito. Física y mentalmente, cada uno de nosotros es único. Cualquier cultura que en interés de la eficiencia o en nombre de cualquier dogma político o religioso trate de uniformar al individuo humano, comete un ultraje contra la naturaleza biológica del hombre."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 30


"En cada período histórico de la Humanidad nacen seres humanos de toda condición que aprovechan al máximo sus dotes naturales dentro de un ambiente cultural que puede serles favorable o desfavorable. Ningún simple individuo puede jamás ser representativo de un período, ni siquiera tan sólo por razones fisiológicas, pues un Falstaff no puede representar a un grupo de Cassiuses, ni un Scrooge a unos cuantos Pickwicks. Las personas que vivan en un determinado país a un mismo tiempo se semejarán unas a otras de un modo superficial, en cuanto exhiban las mismas peculiaridades, fácilmente reconocibles, de estilo cultural. En los estratos más bajos de la psiquis y el temperamento, de los talentos, gustos y adquisiciones serán profundamente desemejantes unas de otras. Las semejanzas empiezan otra vez sólo en el estrato más profundo de todos, el del espíritu: del algo ajeno a nosotros mismos y que es el fundamento de nuestro ser."
Temas y Variaciones (Variaciones sobre un Filósofo), pag. 916

Sobre las Transformaciones Sociales

"El problema de la reforma es, en consecuencia, el problema de destruir un círculo vicioso y de construir otro, virtuoso, que lo reemplace."
El Fin y los Medios, pag. 196


"Las buenas intenciones y la devoción personales no bastan para salvar al mundo; si bastasen, hace rato que el mundo se hubiera salvado, por cuanto nunca han escaseado los santos. Pero algunas veces los buenos resultan estúpidos, y muy a menudo están mal informados. Son pocos los santos que hayan sido, a la vez, hombres de ciencia y organizadores. E inversamente, pocos han sido los hombres de ciencia y los organizadores que hayan sido santos. Para que el mundo pueda salvarse, deberán combinarse los métodos científicos con la consagración y las buenas intenciones. Ni la bondad ni la inteligencia, si se las deja libradas a ellas solas, pueden hacer frente a la tarea de cambiar a la sociedad y a los individuos, mejorándolos."
El Fin y los Medios, pag. 173


"Todos deseamos un estado social mejor. Pero la sociedad no podrá mejorarse mientras no se efectúen dos grandes tareas. Si no se establece la paz sobre bases firmes, y si no se modifican profundamente las obsesiones dominantes con respecto al dinero y al poder, no hay ninguna esperanza de que pueda realizarse transformación deseable alguna."
El Fin y los Medios, pag. 150


"En el capítulo que se refiere a las Reformas Sociales y la Violencia, establecí claramente que la mayor parte de los seres humanos son conservadores; que hasta los mismos cambios deseables suscitan oposición y que ningún plan que, para implantarse, requiera violencia intensa y prolongada, tiene probabilidades de realizar los resultados deseables que se esperan de su aplicación. De esto resulta, primero, que solamente deben emprenderse las reformas que sean estrictamente necesarias; segundo, que por deseables que pareciesen, solamente podrá pensarse en imponer los cambios, en forma gradual y progresiva, si resulta probable que deban suscitar oposición violenta y numerosa; que, cuando sea posible, los cambios deseables deberían realizarse extendiendo a campos más amplios la aplicación de los procedimientos que ya aprueba la gente y que les son familiares."
El Fin y los Medios, pag. 54


"No debemos olvidar que las reformas pueden liberar a los hombres de un sistema de males, solamente para inducirlos en males de otra naturaleza. Sucede a menudo que las reformas tienen meramente el efecto de cambiar el curso de las tendencias individuales no deseables, desviándolas de un cauce a otro cauce. Se cierra el antiguo desagüe de una perversidad especial; pero un nuevo desagüe se abre. La perversidad no queda abolida; simplemente, se le suministra un nuevo sistema de oportunidades para que se manifieste."
El Fin y los Medios, pag. 25


"No es por medio de alimentos cutáneos, alisadores de asperezas y depiladores eléctricos, como se hermoseará la raza humana, como tampoco lo conseguirá haciéndose más saludable. Hombres y mujeres se embellecerán tan solo cuando la organización social conceda a cada uno de ellos una oportunidad de vivir completa y armoniosamente, cuando no se hallen cercados de incentivos y de tendencias hereditarias que los empujen a viciosas monomanías. En otras palabras, ni la totalidad de los hombres ni la de las mujeres será hermosa nunca. Tal vez a lo único que pueda llegarse es a que disminuya el número de los feos. Contentémonos, pues, con modestas esperanzas."
Música en la Noche (La industria de la belleza) , pag. 202


"La sociedad no podrá ser jamás grandemente mejorada hasta que la mayor parte de sus miembros resuelvan ser santos teocéntricos. Entretanto, los pocos santos teocéntricos que existan en cualquier momento dado, serán capaces, en cierta escasa medida, de calificar y mitigar las ponzoñas que la sociedad genera dentro de sí misma por sus actividades políticas y económicas. Según la frase del Evangelio, los santos teocéntricos son la sal que preserva al mundo social de derrumbarse en un irremediable decaimiento."
Eminencia Gris: Estudio sobre Religión y Política, pag. 356


Sobre la Violencia

"Como siempre, el principal resultado de la violencia es la necesidad de emplear mayor violencia."
El Fin y los Medios, pag. 43


"Cuanto más se prolongue la violencia, tanto más difícil les resulta, a aquellos que la han empleado, encontrar la forma de realizar actos compensatorios no violentos. Se crea una tradición de violencia y los hombres aceptan escalas de valores, de acuerdo con las cuales los actos de violencia se computan como hechos heroicos o virtuosos."
El Fin y los Medios, pag. 35


"La historia parece demostrar con toda claridad que cuando las revoluciones van acompañadas por más que pequeñas violencias, no se logran los resultados deseables que anticipaban los que las realizaron, sino más bien, algunos o todos los resultados realmente indeseables que fluyen del empleo de la violencia."
El Fin y los Medios, pag. 158


"Cuando las circunstancias históricas dadas suscitan tanta oposición como para que sea necesario recurrir a la violencia a fin de implantar una reforma social, acometerla resulta criminalmente temerario. Ya que son muchas las probabilidades de que no solamente fallen los buenos resultados que se anticiparon para toda reforma que necesite de la violencia para ser implantada, sino también de que las cosas se pongan peor de lo que estaban antes. (...) Más aun, los resultados de la violencia van siempre mucho más lejos que los sueños más disparatados de los que recurren a ella, muchas veces con buena intención."
El Fin y los Medios, pag. 36


" 'Cuanto mayor sea la violencia, tanto menor resultará la revolución.' Puede sacarse provecho meditando esta sentencia de Barthélemy de Ligt. Para que pueda considerarse que una revolución ha tenido éxito, ella debe significar la realización de algo nuevo. Pero la violencia y los resultados de la violencia -la contraviolencia, la suspicacia y el resentimiento por parte las víctimas, y la creación por parte de los que la perpetran de una tendencia a usar de violencias mayores- son cosas demasiado conocidas y demasiado desesperadamente antirrevolucionarias. Una revolución violenta sólo puede obtener los inevitables resultados de la violencia, que son tan viejos como el mundo."
El Fin y los Medios, pag. 33


"Cuando Maine de Biran contemplaba el futuro, veía desagradables visiones de insubordinación, revolución, anarquía y, finalmente, dictadura militar. Y vio con claridad, después de cada revuelta de violencia colectiva siempre resulta una más o menos prolongada disminución de la libertad individual."
Temas y Variaciones (Variaciones sobre un Filósofo), pag. 921

Sobre la Propaganda

"El boicot de las noticias deportivas y de las crónicas policiales, de las transmisiones de variedades y de jazz, de los films amorosos, de los estremecimientos y de la lujuria cinematográfica, constituye simultáneamente el boicot de las propagandas de carácter político, económico y ético."
El Fin y los Medios, pag. 232


"En ningún momento de la historia del mundo, la mentira organizada se ha practicado con menos vergüenza, o por lo menos, gracias a la tecnología moderna, más eficientemente o en una escala tan amplia, que por los dictados políticos y económicos de este siglo."
El Fin y los Medios, pag. 13


"Los principios en que se funda esta clase de propaganda son en extremo simples. Hállese algún deseo corriente, algún difundido temor o ansiedad inconsciente; imagínese algún modo de relacionar este deseo o miedo con el producto que se quiere vender; constrúyase un puente de símbolos verbales o pictóricos por el que el cliente pueda pasar del hecho a un sueño compensatorio y del sueño a la ilusión de que nuestro producto, una vez adquirido, convertirá el sueño en realidad."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 65


"La propaganda racional efectiva sólo es posible cuando hay una clara comprensión por parte de todos los interesados de la naturaleza de los símbolos y de sus relaciones con las cosas y los hechos simbolizados. La propaganda irracional depende para su eficacia de que haya una incomprensión general de la naturaleza de los símbolos. La gente sencilla tiende a igualar el símbolo con lo que el símbolo representa, a atribuir a las cosas y los hechos algunas de las cualidades que se expresan en las palabras con que el propagandista ha optado, para sus propios fines, por hablar de ellos."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 65


"La filosofía nos enseña a sentir incertidumbre ante las cosas que nos parecen evidentes. La propaganda, en cambio, nos enseña a aceptar como evidentes cosas sobre las cuales sería razonable suspender nuestro juicio o sentir dudas. (...) El propagandista demagógico debe, por tanto, ser consecuentemente dogmático. Todas sus declaraciones deben hacerse sin calificación alguna. No hay grises en su cuadro del mundo: todo es diabólicamente negro o celestialmente blanco. Como dijo Hitler, el propagandista debe adoptar 'una actitud sistemáticamente unilateral frente a cualquier problema que aborde'. Nunca debe admitir que tal vez esté equivocado o que las personas con una opinión distinta tal vez tengan parcialmente razón. No se debe discutir con los adversarios: hay que atacarlos, callarlos a gritos o, si molestan demasiado, liquidarlos. El intelectual moralmente remilgado, tal vez se escandalice de una cosa así. Pero las masas siempre están convencidas de que 'el derecho está de parte del agresor activo'."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 58


"En su propaganda, los dictadores de hoy confían principalmente en la repetición, la supresión y la racionalización: la repetición de las consignas que desean que sean aceptadas como verdades, la supresión de hechos que desean que sean ignorados y el fomento y la racionalización de las pasiones que puedan ser utilizadas en interés del Partido o del Estado."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 49


"En relación con la propaganda, los antiguos abogados de la instrucción universal y la prensa libre preveían únicamente dos posibilidades: la propaganda podía ser cierta o podía ser falsa. No previeron lo que en realidad ha sucedido, sobre todo en nuestras democracias capitalistas occidentales: el desarrollo de una vasta industria de comunicaciones en masa, interesada principalmente, no en lo cierto ni en lo falso, sino en lo irreal, en lo más o menos totalmente fuera de lugar. En pocas palabras, no tuvieron en cuenta el casi infinito apetito de distracciones que tiene el hombre."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 47


"A cargo de la publicidad, vemos al antidemocrático, por antirracional, señor Hyde o, mejor dicho, doctor Hyde, pues Hyde es actualmente doctor en psicología y tiene también un título universitario en ciencias sociales. (...) Pues este Hyde es un analista de motivaciones, un 'Motivation Analyst', y su misión es estudiar las debilidades y flaquezas humanas, investigar esos deseos y miedos inconscientes que determinan parte tan importante del pensar consciente y el obrar abierto de los hombres. Y hace esto, no con el espíritu moralista que trata de hacer mejor a la gente, o del médico que desearía mejorar la salud del paciente, sino simplemente con objeto de abusar de la ignorancia de los demás y explotar su falta de racionalidad en beneficio de quienes lo han contratado."
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 62

Sobre la Religión

"Además de muchas otras cosas, la religión es un sistema educativo mediante el cual los seres humanos pueden adiestrarse, en primer lugar, para lograr transformaciones convenientes en su propia personalidad y al mismo tiempo en la sociedad, y en segundo lugar, para conseguir elevar el conocimiento consciente de si mismo, estableciendo de esta manera relaciones más adecuadas entre su propia personalidad y el universo de que forman parte."
El Fin y los Medios, pag. 243


"Vale la pena recordar que la orden benedictina debe su existencia a la aparente locura de un joven, que, en lugar de hacer lo que le correspondía, lo razonable, que era estudiar en las escuelas romanas y llegar a ser un administrador bajo los emperadores góticos, se aisló, y, durante tres años, vivió sólo en una cueva en las montañas. Cuando se hubo hecho 'un hombre de mucha oración', volvió, fundó monasterios y estableció una regla para llenar las necesidades de una orden que se perpetua a sí misma, de contemplativos que trabajaran intensamente. En los siglos siguientes, esta orden civilizó el Noroeste de Europa, implantó o restableció los mejores métodos agrícolas de su tiempo, proporcionó los únicos elementos de educación entonces disponibles y conservó y diseminó los tesoros de la literatura antigua. Durante generaciones, el benedictinismo fue el principal antídoto contra la barbarie. Europa tiene una incalculable deuda con ese joven que, porque estaba más interesado en conocer a Dios que vivir y aun 'hacer el bien' en el mundo, abandonó Roma por esa madriguera, en la ladera de la colina sobre Subiaco."
Eminencia Gris: Estudio sobre Religión y Política, pag. 362


"Puede existir o no un Reino de los Cielos en la otra vida, pero lo que sí existe con toda certeza, como repitió Jesucristo, es un Reino de los Cielos dentro de nosotros, al que nos es posible llegar en el curso de la vida. La salvación, dentro de este reino interior, consiste en un cierto sentimiento de la rectitud personal, en una colmada y profundamente apacible conciencia de estar 'en regla'."
Música en la Noche (Sobre la Gracia) , pag. 87


"Desde el punto de vista humano, las prácticas religiosas son ponderables, en tanto que proporcionan métodos que los hombres puedan utilizar para transformar su carácter y para extender su conocimiento. "
El Fin y los Medios, pag. 250


"Buda señaló que el ritualismo es uno de los diez grillos que mantienen a los hombres encadenados a sus ilusiones y que les impiden alcanzar el esclarecimiento. Sin embargo, tomando en consideración el hecho de que la mayor parte de las personas no han de querer lograr el esclarecimiento, o dicho de otro modo, no han de querer desarrollar su personalidad hasta alcanzar los límites de la capacidad humana, puede alegarse algo a favor del ritualismo. El apego a las ceremonias tradicionales y la fe en la eficacia mágica de los ritos puede resultar un impedimento para que los hombres alcancen el esclarecimiento; pero, por otra parte, puede también que ayude a aquellos que no tienen ni deseos ni condiciones para alcanzarlo a conducirse mejor de lo que de otra manera se conducirían."
El Fin y los Medios, pag. 244


"Es un hecho realmente significativo que virtualmente no hayan existido persecuciones en la India antes de la llegada de los mahometanos. (...) los hindúes y los budistas vivían unos al lado de los otros sin dar ninguna señal de violencia. Cada parte intentaba la conversión de la otra; pero los procedimientos que utilizaban eran los de la persuasión y de la argumentación y no los de la fuerza. Ni el hinduismo, ni el budismo, se han mancillado con nada que se parezca a la Inquisición; ni jamás se hicieron responsables de iniquidades tales como las cruzadas contra los albigenses, ni de locuras criminales como las Guerras Religiosas de los siglos XVI y XVII."
El Fin y los Medios, pag. 264


"[Buda] No quería hacer afirmaciones acerca de la naturaleza de la realidad última porque no le parecía que la serie correspondiente de experimentaciones místicas admitiría una interpretación teológica. Las experimentaciones místicas, creía, proporcionaban una respuesta suficiente a preguntas psicológicas como ¿qué es la liberación? o ¿qué es iluminación? No proporcionaban, en su opinión, respuesta suficiente a las preguntas ¿qué es brahmán? o ¿qué es Dios?"
Eminencia Gris: Estudio sobre Religión y Política, pag. 75

Sobre la Producción en masa

"En un mundo de producción en masa y distribución en masa, el Hombre Modesto, con su insuficiente capital, está en seria desventaja. En la competencia con el Hombre Poderoso, pierde su dinero y finalmente su misma existencia como productor independiente: el Hombre Poderoso se lo ha tragado. A medida que los Hombres Modestos desaparecen, un número de hombres cada vez más reducido maneja un poder económico cada vez mayor. Bajo una dictadura, la Gran Empresa, hecha posible por el avance de la tecnología y la consiguiente ruina de la Pequeña Empresa, suele ser gobernada por el Estado, es decir, por un reducido grupo de jefes de partido y los soldados, policías y los funcionarios públicos que cumplen sus órdenes. En una democracia capitalista, como la de los Estados Unidos, suele ser gobernada por lo que el profesor C. Wright Mills ha llamado la Élite del Poder. Esta Élite del Poder procura directamente ocupación en sus fábricas, oficinas y comercios a varios millones de los trabajadores del país, domina a muchos millones más prestándoles dinero para la compra de lo que ella produce y, como dueña de los medios de comunicación en masa, influye en el pensar, el sentir y el obrar de virtualmente todo el mundo. Parodiando la frase de Wiston Churchill, podríamos decir que nunca tantos han sido tan manipulados por tan pocos. Estamos realmente muy lejos del ideal de Jefferson de una sociedad genuinamente libre compuesta de una jerarquía de unidades autónomas: 'las repúblicas elementales de los barrios o poblados, las repúblicas de condado, las repúblicas estatales y la República de la Unión, formando un escalonamiento de autoridades'. "
Nueva visita a un Mundo Feliz, pag. 28


"No podemos librarnos de las máquinas, por la sencilla razón de que el proceso de la liberación nos forzaría a librarnos de esa mitad de la raza humana cuya existencia en el planeta sólo es posible debido a la existencia de las máquinas. (...) la producción mecánica no puede abolirse; está definitivamente establecida. La cuestión estriba en saber si está establecida para que sea un instrumento de esclavitud o un medio de liberación. Un interrogante análogo se plantea con respecto a la riqueza que crea la producción mecánica. ¿Debe distribuirse esa riqueza de manera que asegure el máximo o el mínimo de injusticia?"
El Fin y los Medios, pag. 172


"Merced al auge del maquinismo, la producción sobrepasa al consumo. La primera condición de nuestra producción industrial es organizar el despilfarro por parte de los consumidores. Cuanto antes deseche el consumidor el objeto que haya adquirido y vaya en busca de otro, será mucho mejor para el que los produce. Al propio tiempo, como es natural, el productor tiene que esforzarse en no producir sino artículos que sean lo más perecederos posible."
Música en la Noche (Esnobismos selectos), pag. 171


"Si por algún milagro, los sueños de los educacionistas se hubieran realizado y la mayoría de los seres humanos empezaran a interesarse exclusivamente por las cosas del espíritu, todo el sistema industrial se paralizaría de súbito. Dado el maquinismo moderno, no puede existir una prosperidad industrial sin que la producción se realice a gran escala. Pero esta última resulta imposible, a su vez, si el consumo no se realiza, del mismo modo en gran escala también. El consumo varía universalmente en relación a la intensidad de la vida mental. Un hombre que se halle interesado de manera exclusiva por las cosas del espíritu, será completamente feliz, de acuerdo con la frase de Pascal, permaneciendo sin moverse de su cuarto. Un hombre que carezca de este interés por las cosas del espíritu, sentirá un hastío de muerte si se ve obligado a estarse quieto en una habitación. Careciendo de pensamientos con los que distraerse, necesita adquirir aquellas cosas que pueden ocupar su puesto; incapaz de viajar mentalmente, necesita ir de un lado a otro por la realidad. En una palabra, constituye el consumidor ideal, el consumidor en gran escala de los productos y los transportes."
Música en la Noche (El esnobismo de la estupidez y la ignorancia), pag. 156


"La única clase de esnobismo, en cambio, permitida al adorador de la nueva divinidad es el esnobismo de la posesión de bienes materiales. El dios de la Industria provee de objetos a sus adoradores y no puede existir sino a condición de que sus dones sean aceptados con gratitud. A los ojos de un industriólatra la primera obligación del hombre es la de coleccionar la mayor cantidad de objetos que sea posible. (...) El santo del nuevo orden de cosas tiene que odiar, irremisiblemente, la historia. Y no sólo a ésta, sino que, procediendo en buena lógica, odiará del mismo modo a la literatura, la filosofía, las ciencias puras, las artes y cualquier otro orden de actividades mentales que desvíen a la humanidad de una preocupación adquisitiva con relación a los objetos."
Música en la Noche (Sobre los atractivos de la historia y el futuro del pasado), pag. 119

Sobre el Progreso

"El progreso tecnológico ha reducido el número de los contactos físicos y ha empobrecido las relaciones espirituales que se mantenían entre los miembros de una comunidad."
(...) La vida en una gran ciudad es atomística. ¿Cómo sería posible llegar a conferirle cierto carácter comunal? ¿Cómo incorporar los individuos a grupos autónomos responsables?"
El Fin y los Medios, pag. 90


"Toda colectividad (...) puede prever las consecuencias sociales probables de un adelanto tecnológico determinado, muchos años antes de que efectivamente se difunda. Hasta ahora, las transformaciones sociales originadas por los progresos tecnológicos han tomado de sorpresa a las colectividades, pero no porque se hayan puesto en evidencia repentinamente, sino porque ninguna persona autorizada se tomó jamás la molestia de meditar con respecto a cuáles serían las transformaciones probables, o a cuales serían los métodos más apropiados para prevenir los males evitables que pudiesen originar."
El Fin y los Medios, pag. 61


"Este es el mundo en el que nos encontramos: un mundo que, si se juzgase a partir del único criterio aceptable de progreso, se encuentra en regresión manifiesta. El adelanto tecnológico es rápido. Pero sin progreso en caridad, el adelanto tecnológico es inútil. En realidad es peor que si fuera inútil. El adelanto tecnológico nos ha suministrado medios más eficaces para retroceder."
El Fin y los Medios, pag. 14


"'El progreso verdadero' si nos atenemos a las palabras del Dr. R. R. Marett, 'es el progreso en caridad, siendo menos importantes que éste, todos los demás adelantos'."
El Fin y los Medios, pag. 12


"'La perfección de las máquinas - dicen los profetas - nos traerá un incremento en la liberación del trabajo, con lo que se obtendrá un mayor desarrollo de la felicidad.' Pero el descanso también está sujeto a la ley de disminución en la utilidad. Más allá de cierto límite, un aminoramiento del trabajo trae consigo una disminución de la felicidad."
Música en la Noche (Notas sobre la libertad), pag. 110


"El progreso es otra de las grandes ideas contemporáneas. Gran parte de las ambiciones personales, de la rapacidad y codicia de poder se encuentra santificada y, al propio tiempo, convertida en activamente eficaz por esta idea. En la idea del progreso unida con mucha frecuencia la humanitaria idea del bienestar de todos y del servicio social, es en la que los hombres de negocios del día encuentran las excusas de su actividad. ¿Por qué trabajan con tanto ahínco? ¿Por qué luchan tan rudamente contra sus rivales? "Para obtener el poder y enriquecerse" dirá el cínico realista. 'Nada de eso - responde indignado el industrial -, trabajo y lucho por el progreso, por la prosperidad, por la sociedad'."
Música en la Noche (Creencias y acciones), pag. 99


"Mas en un mundo de técnica avanzada, la actividad tiende a convertirse en fin para alcanzar el cual son medio los hombres y las mujeres. La máquina establece un standard subhumano inasequible; y se espera que tanto las organizaciones como los individuos se conformen con este standard. El no alcanzarlo se castiga. Bajo exenciones democráticas el castigo es relativamente suave, y consiste en ser relegado a la clase de los inhábiles o aun a la de los inempleables. Bajo la moderna dictadura totalitaria -régimen dedicado a la prosecución de la eficiencia militar- la ineficacia recibe una absolución más corta."
Temas y Variaciones (Variaciones sobre un Filósofo), pag. 922


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Según Platón, el conocimiento es un subconjunto de lo que forma parte a la vez de la verdad y de la creencia.
Integral Philosopher Michel Bauwens "Vision"