viernes, 11 de febrero de 2011

Los hombres sabios

"Todas las religiones están en lo correcto de una forma u otra. Son correctas cuando son entendidas metafóricamente. Pero cuando se quedan estancadas en sus propias metáforas, interpretándolas como hechos, entonces estás en problemas."
Joseph Campbell

Entre los indios tradicionales de Norteamérica aparecen dos mitologías contrapuestas, según sean tribus cazadoras o plantadoras. Los que son fundamentalmente cazadores, ponen el énfasis de su vida religiosa en el ayuno individual para la obtención de visiones.
Entre las tribus plantadoras —los Hopi, Zuñi y otros indios Pueblo— la vida está organizada alrededor de las ricas y complejas ceremonias de sus dioses enmascarados. Estos ritos son complicados y toda la comunidad participa en ellos, están organizados según un calendario religioso y los dirigen sacerdotes diestros.
El contraste entre las dos visiones del mundo se hace más evidente si se compara al sacerdote y al chamán. El sacerdote es miembro de una organización religiosa reconocida en la que ocupa un papel y un cargo que ostentaron otros antes que él, mientras que el chamán es uno que, como consecuencia de una crisis psicológica personal, ha obtenido ciertos poderes propios. Los visitantes espirituales que se le presentaron en la visión nunca antes habían sido vistos por ningún otro; eran sus familiares personales y protectores. Por otra parte, los dioses enmascarados de los pueblo, los dioses del maíz y los dioses de las nubes, servidos por sociedades de sacerdotes estrictamente organizados y muy disciplinados, son los patronos bien conocidos de toda la aldea y han sido representados en las danzas ceremoniales desde tiempo inmemorial.
Los relatos que sobre el chamanismo traza Joseph Campbell en su obra sobre mitología "Las Máscaras de Dios" muestran una vez más, y con abundantes ejemplos, la coincidencia entre creencias y religiones de todo el planeta.

"En “Las Máscaras de Dios”, Joseph Campbell reúne el fruto de casi siete décadas de apasionada investigación y meditación sobre el fenómeno religioso, enfocado desde diversas perspectivas culturales y disciplinas. Es una obra que cubre desde los inicios de la especie humana hasta el segundo tercio del siglo XX, escrita con elegante sencillez, en lenguaje accesible a cualquier lector, cuya redacción llevó al autor doce años, dividida en cuatro tomos: Mitología Primitiva (Vol. I), Mitología Oriental (Vol. II), Mitología Occidental (Vol. III) y Mitología Creativa (Vol. IV).
El título alude a su idea central, de que las religiones y mitologías “son metáforas” de Dios. Cabe precisar que el término “mitología” no con lleva aquí, en absoluto, connotación peyorativa alguna. El estudio comparativo de todas las mitologías del mundo, por igual, conduce a ver la historia cultural de la humanidad como una unidad. “Porque (explica) encontramos que temas tales como el robo del fuego, el diluvio, la tierra de los muertos, el nacimiento virginal y el héroe resucitado tienen una distribución mundial; aparecen por doquier, en nuevas combinaciones, aunque son, como los cristales de uncaleidoscopio, sólo unos pocos, y siempre los mismos”. Esta es la piedra basal del pensamiento de Campbell.
Además, todas las mitologías tienen también en común el cumplir cuatro funciones básicas:

1. La primera es la función mística, que hace advertir con pavor reverencial y admiración las maravillas que son el universo y el propio sujeto que lo contempla. Abre, así, a la dimensión y a la comprensión del misterio trascendental que subyace en todas las formas que se presentan en el mundo real de cada persona.

2. La segunda es una dimensión cosmológica: busca dar razón de la naturaleza, origen y forma del universo.

3. La tercera es sociológica, en cuanto valida y fundamenta cierto orden social. En este aspecto, las mitologías varían enormemente de un lugar a otro, así como en el tiempo. Por ejemplo, algunas postulan la monogamia, otras la poligamia, y para el grueso de quienes nazcan y crezcan en uno uotro marco, ése será el orden debido, correcto y deseable de la sociedad.

4. La cuarta función de toda mitología es pedagógica, en cuanto enseña cómo vivir adecuadamente una vida humana, en cualquier circunstancia.

Las dos primeras —placer y poder— se encuentran implícitas encada persona desde su nacimiento, como urgencias psico-biológicas primarias. La necesidad de compromiso con el orden social no es innata, pero le es instilada al niño y al joven mediante la educación: idealmente, conduce a la muerte del ego infantil y al nacimiento de un ego adulto, socialmente deseable. Estos tres patrones de conducta humana suelen entrechocarse en la vida de las personas, y la correspondiente mitología debe proporcionar un marco común en el cual puedan resolverse aceptablemente los conflictos.
Pero, además, debe poder sobrepasar todos esos conflictos, y ésa es su cuarta función: responder al pavor sagrado ante el misterio del universo, apoyar a la mente en su desligamiento de los otros tres fines ya indicados y sostenerla en la vivencia que tradicionalmente se califica como mística o religiosa, pero que Campbell considera también eminentemente estética."

El mundo de los chamanes aparece especialmente en América, pero sus visiones coinciden con las descritas por los filósofos hindúes varios miles de años antes de Cristo. Según la creencia primitiva, del reino del mito procede todo el espectáculo del mundo. Y es a causa de la realidad del trance y de la impresión profunda que esta experiencia deja en la mente del chamán por lo que cree en su habilidad y poderes, aunque para una demostración popular tenga que hacer una representación externa engañosa, a menudo imitando alguna de las maravillas que sus espíritus le han mostrado en el reino mágico tras el velo.
"De Wakan-Tanka, el Gran Misterio, viene todo el poder", 
dijo un viejo jefe Sioux. Así que:
"Somos de esa sustancia
de la que están hechos los sueños, y nuestra corta vida
termina con un sueño",
escribió Shakespeare: podría haberlo hecho cualquier hindú, o cualquier chamán americano.
La afinidad chamánica con la naturaleza es más profunda y oculta que lo que pueda parecer a simple vista. Existen relatos documentados acerca de la increíble sensibilidad de las tribus en la profundidad del bosque, pero que sin embargo se quedan cortas ante el poder, la fuerza, del chamán sobre la naturaleza, tocando aquellos centros ocultos tras el velo que rompen los circuitos normales, naturales, de energía y crean transformaciones.
Castaneda no ha sido el único autor en describir determinadas experiencias internas a través de las cuales el chamán obtiene su poder (y de las que se derivan los motivos de sus ritos). Éstas también se pueden seguir examinando las autobiografías reunidas en los últimos años de los chamanes de los Buriat, Yakut, Ostyak, Vogul y Tungus del vasto cuadrángulo de Siberia —limitado al oeste por el río Yenisei, al este por el río Lena, al sur por el lago Baikal y al norte por la península de Taimyr — que ha sido desde el paleolítico una academia clásica de chamanismo, y hoy día es el más poderoso centro superviviente.
En un sentido profundo, el chamán se encuentra frente al grupo, porque para él toda la esfera de intereses y ansiedades del grupo es secundaria. Y sin embargo, puesto que ha llegado al corazón del mundo (del cual el grupo y sus campos de preocupación no son sino manifestaciones) puede ayudar a sus prójimos de forma sorprendente con su misterioso poder.
Una forma de vida que toca a su fin (o a una mutación), en este periodo de transiciones irreversibles. La promesa del futuro ya no parte de la piedad del plantador, sino de la magía del laboratorio o las "naves espaciales", donde los dioses se sentaron alguna vez...

Fuentes:
Revista "Esotera" Nº 3

1 comentarios:

sombrasenllamas dijo...

Muy interesante, leí algunos párrafos que me gustaron en especial, ahora lo leo completo.
Saludos!

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