miércoles, 30 de junio de 2010

El hombre oscuro de los sueños de las mujeres - II

Aunque buena parte de la psicología subraye la importancia de las causas familiares como origen de la ansiedad en los seres humanos, el componente cultural ejerce tanta influencia como éstas, pues la cultura es la familia de la familia.
Un estado saludable es inseparable del ambiente ecológico, social y psico-espiritual de la comunidad que es esencialmente variable.
Si la familia de la familia padece varias enfermedades, todas las familias de esta cultura tendrán que luchar contra las mismas dolencias.
No existe un límite neto entre salud y enfermedad, sino grados y expresiones diversos, mezclados. Ademas de tres componentes a considerar:
a) componente subjetivo (bienestar)
b) componente objetivo (capacidad para la función)
c) componente psico-ecológico-social (adaptación biológica, mental y social del individuo).

En mi herencia familiar se dice que la cultura cura. Si la cultura sana, las familias aprenden a sanar, discuten menos, son más restauradoras, mucho menos ofensivas y mucho más benévolas y afectuosas. En una cultura dominada por el depredador, toda vida nueva que tiene que renacer y toda vida vieja que tiene que desaparecer no pueden moverse y las vidas espirituales de los ciudadanos están paralizadas tanto por el temor como por el hambre espiritual.

Wendell Berry (Amigos de la tierra), en relación a la cultura de la agricultura que hoy, sin más, nos vemos obligados a entender y a respetar, asumir e implementar… afirma:
"La crisis ecológica aparece así como una crisis de carácter y como una crisis de la agricultura. El asunto, insiste, no es si usar o no usar sino cómo usar. . . . Uno de los milagros de la ciencia y de la higiene es que los microbios que solían estar en los alimentos han sido remplazados por venenos. . . Debería resultar claro que cualquier abundancia es ficticia si no protege a quienes la producen y que querer elevar la producción a costa de todo lo demás equivale a destruir las disciplinas en el productor que son las únicas que pueden asegurar la cantidad puesto que lo que preserva la abundancia es la excelencia".

Observa que una cultura no es una colección de reliquias o de ornamentos, sino una necesidad práctica y su corrupción trae aparejada la calamidad:
"Una cultura sana es un orden comunal de memoria, entendimiento, valor, trabajo, convivencia, reverencia, aspiración. Revela las necesidades humanas y sus limitantes. Clarifica nuestros insoslayables nexos con la tierra y con unos y otros. Asegura que se observen las restricciones necesarias, que el trabajo necesario se haga, y que se haga bien".

Los ciudadanos del mundo debemos distinguir entre el buen y el mal patriotismo y sentir un mayor apego a nuestro hábitat o pueblo o comarca antes que a una nación-estado de ficción y por lo tanto desarraigante. El buen arraigo de los Hijos de la Tierra depende de una relación entre el cosmos mayor y la misma tierra que nos sostiene.

Nadie sabe a ciencia cierta por qué razón este intruso, que en los sueños femeninos suele asumir la apariencia de un varón, intenta atacar la psique instintiva y, más concretamente, sus capacidades salvajes de conocimiento. Decimos que es algo de carácter intrínseco. Pero vemos que este proceso destructor se intensifica cuando la cultura que rodea a una mujer fomenta, alimenta y protege las actitudes destructivas contra la naturaleza instintiva y espiritual más profunda. De este modo, estos valores culturales destructivos -con los cuales el depredador se muestra ávidamente de acuerdo- se va fortaleciendo en el interior de la psique colectiva de todos sus miembros. Cuando una sociedad exhorta a la gente a desconfiar y huir de la profunda vida instintiva, se refuerza e intensifica un elemento autodepredador en cada psique individual.

- Valores -
Si nuestra cultura vive en una crisis de valores,
el camino no es la instrucción, sino la educación.

Mucha gente está perdida, como sin rumbo. Desencantada. Y lo más extraño es que, aun así, viven apurados y dicen no tener tiempo. Otras personas viven vacías, incluso haciendo lo que no quieren. Consumiendo información pero sin poder discernir. Sin criterio. Sin ver que los demás son otra versión de uno mismo. Dedicados al puro parloteo, exteriorizado o mental. Viven con miedo y desconfianza; con pánico al silencio. Rotulando. Imponiéndose las pautas sociales, siendo y haciendo lo que los demás esperan, sin saber quiénes son. Autómatas.

Parece enarbolarse una vida light, ligera, liviana, de cumplimiento pero sin compromiso. Ni con uno ni con nadie, ni con nada. Se imponen valores relativos, en los que la libertad implica sólo hacer lo que uno quiere. Y lo peor es que creemos que hacemos lo que queremos.
Puede que sea consecuencia de haber confundido educación con instrucción. De haber engordado nuestra rigidez. O del apogeo de la incoherencia: pensar y sentir lo que no se hace, cuando, como se ha afirmado, "enseñamos lo que sabemos, pero contagiamos lo que vivimos" (Roberto Pérez).

En nuestra perspectiva, estos parecen ser síntomas de una cultura enferma. Se ha dicho que la cultura es el sostén de la vida de un pueblo. Una cultura sana supone el ser cualitativo de un pueblo.
¿Cuándo una cultura está enferma? Cuando el tiempo no alcanza sin saber adónde vamos. Cuando siempre nos falta algo o miramos sólo lo que no tenemos. Cuando nos volvemos adictos, y no sólo al alcohol y a las drogas, sino también al trabajo, a los hijos, al placer, a la diversión, y lo hacemos para que sentir vacío en el interior. Nos coartamos la libertad y vivimos pendientes del exterior, buscando afuera lo que, en realidad, está dentro de cada uno.

Una cultura está enferma cuando la cantidad se prioriza sobre la calidad. En los pueblos antiguos, cuando la cantidad estuvo en función de la calidad hubo apogeo. Si fue al revés, hubo decadencia.
Una cultura está enferma cuando se hace culto a la apariencia, cuando lo importante es el envase y el contenido pasa a segundo plano. Cuando se privilegian el pertenecer, el poseer y el poder. Cuando la resignación hace su apogeo. Sobresalen altos índices de corrupción y pobres políticas para revertirlos y casi nulas respuestas judiciales. Una cultura enferma tiene en esencia una arraigada crisis de valores.
Reconocernos como cultura enferma es un paso imprescindible en la cura. Luego comienza un lento trabajo colectivo de trasformación. De educarnos. Pero educarnos no es instruirnos, tal como se hace en los colegios o universidades. Educar, en el término que aquí usamos, es aprender a discernir sobre el buen uso de la libertad y de la vida, para que ese manejo nos lleve a la plenitud como personas. Educarnos es formar conciencia; tomar conciencia; tener conciencia. No es capacitarse.
Por tanto, si nuestra cultura vive en una crisis de valores, deberíamos reconocernos y comenzar a transformar esa realidad de manera colectiva, sabiendo que el camino no es la instrucción sino la educación.

Una primera idea que debería surgir de esa formación es que para sembrar valores, no debemos limitarnos a las normas. Las normas se cumplen. Y aquí no se trata de cumplir sino de  comprometerse  con uno mismo y con los demás. Las mayores utilidades que brinda la siembra de valores se dan a través de las actitudes de vida y no del cumplimiento. En otras palabras, de lo que se trata es de atraer por encantamiento y por ejemplaridad.

Educar en valores no es señalar la importancia de la vida, sino enseñar a tomar conciencia de la vida. Una educación en valores debería priorizar lo afectivo, capacitando en dar y recibir amor, rescatando lo esencial del agradecimiento, destacando lo esencial de las leyes espirituales, y lo imperioso que es mostrar afecto, sabiendo que la palabra bien empleada es fuente de creación de nuestras experiencias y puente de comunicación: te quiero, te necesito, ayúdame en esto, necesito hablar con vos, perdón, tengo miedo, me equivoqué (sabiendo que en cada fracaso nace una oportunidad).
La honestidad y la honradez son valores. También lo es la salud, la fidelidad a uno mismo y a los demás; la generosidad, el desapego y la aceptación (que no es resignación); la confianza y la armonía; la tolerancia y el servicio.

Una sociedad que conoce la importancia de los valores, sabe que representan una tierra sólida y de afianzamiento para el progreso social, político y económico. De otra manera, sería como construir sobre terrenos mallinosos, en los que una simple tormenta abriría grietas, haciendo estragos. Y aunque puedan colocarse parches, aun las edificaciones que se muestren más sólidas se desmoronarán.
Necesitamos formadores de conciencia para que se aprenda a discernir y a distinguir lo accesorio de lo principal. A nutrir un espíritu crítico que se permita tener y revisar ideas y alimentar la reacción. Formadores para transformar este camino primitivo por el que transitamos.
Necesitamos crecer (ser) en valores.

Sin embargo, hasta en una cultura opresiva, cualesquiera que sean las mujeres en las que la Mujer Salvaje siga viviendo, prosperando e incluso resplandeciendo, se harán preguntas "clave", no sólo las que consideramos útiles para conocernos mejor sino también las que se refieren a nuestra cultura. " ¿Qué hay detrás de estos destierros que yo veo en el mundo exterior? ¿Qué bondad o utilidad del individuo, de la cultura, de la tierra, de la naturaleza humana se ha matado o yace moribunda?" Cuando se analizan estas cuestiones, la mujer puede actuar de acuerdo con sus propias aptitudes y cualidades. Abrazar el mundo y comportarse con él de una manera sentimental y fortalecedora del sentimiento es una poderosa manifestación del espíritu salvaje.

La intuición se presenta como el medio más espiritual de acceder al conocimiento. En realidad, la intuición es sólo la apreciación subconsciente de algún factor de la creación, de alguna ley de la manifestación y de cierto aspecto de la verdad, conocido por la inteligencia, que emana del mundo de las ideas, siendo de la naturaleza de esas energías que producen todo lo conocido y visto. Estas verdades están siempre presentes y esas leyes eternamente activas; pero únicamente a medida que la mente está entrenada y desarrollada, enfocada y abierta, pueden ser reconocidas, posteriormente comprendidas y finalmente adaptadas a las necesidades y demandas del ciclo y de la época. Siempre han existido quienes entrenaron su mente en el arte del claro pensar y de la meditación, enfocaron la atención en la consiguiente receptividad de la verdad, y de este modo influyeron en pequeña o gran metida en un florecimiento cultural dentro de las sociedades de su época.
La intuición, no guía hacia los campos del Conocimiento, es sólo la vanguardia de esa omnisciencia que caracteriza al alma. La verdad de todas las cosas existe y se la denomina omnisciencia, infalibilidad y “correcto conocimiento” en la filosofía hindú. Cuando el ser humano capta un fragmento de ella y la absorbe en la Conciencia Colectiva, se lo denomina el emerger de un cambio de paradigma, sea en el plano psicológico, social, científico o religioso. Las almas son unidades de una Conciencia Suprema, la conciencia iluminada de un alma beneficia a todas las almas.

Es por esta razón por la que se tiene que preservar la naturaleza salvaje de las mujeres -y, en algunas circunstancias, incluso defenderla con sumo cuidado- para que no se la lleven de repente y la estrangulen. Es muy importante alimentar esta naturaleza instintiva, protegerla y favorecer su desarrollo, pues incluso en las condiciones más restrictivas de cultura, familia o psique, se produce una parálisis mucho menor en las mujeres que se han mantenido en contacto con su profunda naturaleza instintiva salvaje. Aunque una mujer sufra una lesión si es atrapada y/o inducida con engaño a seguir siendo ingenua y sumisa, aún le queda la energía suficiente como para vencer a su captor, esquivarlo, ganarle la carrera y, finalmente, despedazarlo y exprimirlo para poder utilizarlo de manera constructiva.

El hombre oscuro de los sueños de las mujeres - I
El hombre oscuro de los sueños de las mujeres - III
El hombre oscuro de los sueños de las mujeres - IV

Fuentes:

Clarissa Pinkola Estés
"Mujeres que Corren con los Lobos"

Apadrina el Blog "Hombres que corren con los lobos"




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martes, 29 de junio de 2010

Pases brujos: conservar la apariencia juvenil.

Clara estaba sentada en el sillón de ratán a la orilla del patio, cepillándose su lustroso cabello negro. Lo acomodó con las puntas de los dedos hasta que todo quedó en su lugar. Al terminar de arreglarse, se llevó la palma de la mano izquierda a la frente y la frotó suavemente con un movimiento circular. Luego se pasó la mano por encima de la cabeza y hasta la base de la nuca, para finalmente sacudir las muñecas y los dedos en el aire. Repitió esta secuencia de frotar y sacudir varias veces más. Observé sus movimientos, fascinada. No tenía nada de descuidados o casuales. Los ejecutó con intensa concentración, como si estuviese realizando una tarea de suma importancia.
-¿Qué estás haciendo? -pregunté, rompiendo el silencio- ¿Te estás dando una especie de masaje facial?
Clara me echó un vistazo. Yo estaba sentada en el otro sillón, imitando sus movimientos.
-Estos movimientos circulares impiden la formación de arrugas en la frente -indicó-. Tal vez te parezca un masaje facial, pero no lo es. Son pases brujos, movimientos de la mano diseñados para reunir la energía con un propósito específico.
-¿Qué propósito específico es ése? -pregunté, sacudiendo las muñecas en la misma forma que ella.
-El propósito de estos pases brujos es conservar la apariencia juvenil al impedir que se formen arrugas -replicó-. El propósito fue determinado con anterioridad, no por mí ni por ti sino por el poder mismo.
Debí admitir que, con respecto a Clara, si esa era la cuestión, definitivamente funcionaba. Tenía un cutis espléndido que hacía resaltar sus ojos verdes y cabello oscuro. Siempre había creído que su apariencia juvenil se debía a sus genes indígenas. No sospeché nunca que deliberadamente la cultivara por medio de movimientos específicos.
-Siempre que se reúne energía, como en el caso de estos pases brujos, lo llamamos poder -continuó Clara-. Recuerda, Taisha, que poder es cuando la energía se reúne, ya sea por sí sola o bajo el mando de alguien. Escucharás hablar mucho más acerca del poder, no sólo por mí sino también por mis parientes. Van a regresar cualquier día de estos.
Aunque Clara se refería constantemente a sus parientes, yo había perdido toda esperanza de conocerlos. Su referencia al poder era otro asunto muy diferente. No entendí nunca qué quería decir con poder.
-Te enseñaré unos pases brujos que debes ejecutar todos los días de tu vida a partir de ahora -anunció.
Lancé un suspiro quejumbroso. Eran tantas las cosas que me había enseñado y que según ella debía de hacerlas todos los días de mi vida: la respiración, la recapitulación, los ejercicios de kung fu, las largas caminatas. Si alineaba una tras otra las cosas que me dijo que hiciera, las horas del día no alcanzarían ni para la mitad.
-¡Por favor! No me tomes tan literalmente -dijo Clara al ver mi expresión afligida-. Estoy llenando tu cerebrito de todo lo posible, porque quiero que sepas de todas estas cosas. El conocimiento reúne energía, por eso el conocimiento es poder. Para hacer que funcione la brujería, debemos saber lo que estamos haciendo cuando enfocamos nuestro intento, no en el propósito, date cuenta, sino en el resultado del acto de brujería. Si intentamos el propósito de nuestras acciones de brujería, estaríamos creando brujería; tú y yo no tenemos tanto poder.
-No te entiendo, Clara -dije, acercando mi silla un poco- ¿Para qué no tenemos suficiente poder?
-Quiero decir que ni siquiera entre las dos juntas podemos reunir la energía abrumadora que se requeriría para crear un nuevo propósito. Pero en forma individual definitivamente podemos reunir suficiente energía para enfocar nuestro intento en el resultado de estos pases brujos: que no nos salgan arrugas. Es todo lo que podemos hacer, puesto que su propósito -mantenernos joven y de apariencia juvenil- ya está establecido.
-¿Es como la recapitulación, cuyo resultado final fue creado de antemano por el intento de los antiguos brujos? -pregunté.
-Exactamente -dijo Clara-. El intento de todos los actos de brujería ya está establecido. Sólo tenemos que enganchar nuestra conciencia con él.
Colocó su sillón en frente de mí, de modo que nuestras rodillas apenas se tocaban. Luego frotó cada pulgar vigorosamente en la palma de la otra mano y se los puso en el caballete de la nariz. Con trazos ligeros y parejos se los pasó sobre las cejas hasta las sienes.
-Este pase impedirá que se te hagan surcos entre las cejas -explicó.
Después de frotar los índices rápidamente uno con otro, como dos palos para encender un fuego, se los acercó a ambos lados de la nariz en posición vertical y suavemente los desplazó varias veces con un movimiento lateral sobre las mejillas.
-Esto es para despejar las cavidades de los sinus -indicó, estrechando deliberadamente los pasajes nasales-. En lugar de hurgarte la nariz, efectúa este movimiento.
No me agradó su referencia a que me hurgara la nariz, pero intenté el movimiento y en efecto me despejó los sinus, como lo había dicho.
-El siguiente es para evitar que se cuelguen las mejillas -señaló.
Frotó las palmas de las manos enérgicamente la una contra la otra y, con movimientos largos y firmes, se las deslizó hacia arriba sobre las mejillas hasta las sienes. Repitió el movimiento siete veces, siempre con trazos ascendentes lentos y uniformes.
Observé que tenía la cara sonrojada, pero aún no se detenía. Colocó el filo interno de la mano, con el pulgar doblado sobre la palma, arriba del labio superior, y se frotó de un lado a otro con un vigoroso movimiento de sierra.
Explicó que el punto en el que se unen la nariz y el labio superior, al frotarse enérgicamente, estimula el flujo de energía con destellos suaves y uniformes. De requerirse descargas mayores de energía, era posible obtenerlas picando el punto en el centro de la encía superior, debajo del labio superior y debajo del tabique de la nariz.
-Si te da sueño en la cueva al recapitular, frota enérgicamente el punto debajo de tu nariz y te reanimarás al instante -dijo.
Me froté el labio superior y percibí que se me destapaban la nariz y los oídos. También experimenté una ligera sensación de entumecimiento en el paladar. Duró pocos segundos, pero me quitó el aliento. Me dejó con la sensación de que estaba a punto de descubrir algo velado.
A continuación, Clara movió los índices de lado a lado debajo de la barbilla, otra vez con un rápido movimiento horizontal como de sierra. Explicó que estimular el punto debajo de la barbilla produce un estado sereno de alerta.
Agregó que también podemos activar este punto descansando la barbilla sobre una mesa baja al estar sentados en el piso. Siguiendo su sugerencia, pasé mi cojín al piso, me senté en él y apoyé la barbilla en un huacal que estaba justo en el nivel de mi cara. Al inclinarme al frente, ejercí una leve presión sobre el punto del mentón indicado por Clara. Tras unos cuantos momentos, sentí que mi cuerpo se tranquilizaba; un hormigueo me subió por la espalda y penetró en mi cabeza y mi respiración se tornó más profunda y más rítmica.
-Otra forma de despertar el centro debajo de la barbilla -continuó Clara- es acostarse boca abajo con los puños debajo del mentón, uno encima del otro.
Recomendó que, al realizar el ejercicio con los puños, debemos tensarlos para ejercer presión debajo de la barbilla y luego relajarlos para soltar la presión. Tensar y relajar los puños, indicó, produce un movimiento pulsante que envía pequeños destellos de energía a un centro vital conectado directamente con la base de la lengua. Subrayó que el ejercicio debe efectuarse de manera cautelosa, pues de otro modo podía resultar en dolor de garganta. Fui a sentarme otra vez en el sillón de ratón.
-Este grupo de pases brujos que te he enseñado -prosiguió Clara- debe practicarse diariamente, hasta que dejen de ser movimientos de masaje y se conviertan en lo que realmente son: pases brujos. ¡Obsérvame! -ordenó.
La vi repetir los movimientos que me había enseñado, salvo que ahora puso a bailar los dedos y las manos. Sus manos parecían penetrar profundamente en la piel de su cara; otras veces le pasaban por encima ligeramente, como deslizándose por la superficie de la piel, moviéndose de manera tan rápida que parecían desaparecer. Observar sus movimientos exquisitos me hipnotizó.
-Esta forma de pasar las manos no estuvo nunca en tu inventario -dijo, riéndose, al terminar-. Esto es brujería. Requiere un intento distinto del intento del mundo diario. Con toda la tensión que sube a la cara, definitivamente necesitamos un intento diferente si hemos de relajar los músculos y entonar los centros situados ahí.
Clara dijo que todas nuestras emociones dejan huellas en la cara, más que en cualquier otra parte del cuerpo. Por eso debemos liberar la tensión acumulada usando los pases brujos y el intento correspondiente.
Me miró fijamente por un instante y comentó:
-Veo por la tensión en tu cara que has estado meditando sobre tu recapitulación. Asegúrate de realizar tus pases antes de acostarte hoy por la noche, para borrar esos surcos de tu frente.
Fuentes:

"Donde Cruzan Los Brujos"
Por Taisha Abelar

 
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jueves, 10 de junio de 2010

El hombre oscuro de los sueños de las mujeres I

"Un sueño es una puertecilla escondida en los más íntimos y secretos espacios del alma, abriéndose a esa noche cósmica que fue la psique mucho antes de que hubiera conciencia del ego, y que seguirá siendo la psique por mucho que se extienda nuestra conciencia del ego."
Carl Gustav Jung: "La civilización y el hombre moderno"

Soñando con el Hombre Oscuro, el Depredador del alma femenina

El depredador natural de la psique no sólo está presente en los cuentos de hadas sino también en la psique. Existe entre las mujeres un sueño de iniciación universal tan frecuente que rara es la mujer que a )os veinticinco años no lo ha tenido. El sueño suele dar lugar a que las mujeres se despierten de golpe, ansiosas y angustiadas.El esquema del sueño es el siguiente: La mujer está sola, a menudo en su casa. En la oscuridad del exterior hay uno o más merodeadores. Muerta de miedo, la mujer marca 7 el número de emergencia de la policía para pedir ayuda. De repente, se da cuenta de que el merodeador está con ella en la casa, muy cerca de ella, incluso le parece percibir su aliento... a lo mejor, hasta llega a tocarla... y ella no puede marcar el número. La mujer se despierta de golpe, respirando afanosamente y con el corazón latiendo en su pecho como un tambor.
El sueño acerca del hombre oscuro posee un aspecto marcadamente físico. El sueño se acompaña a menudo de sudoración, forcejeos, respiración afanosa, aceleración de los latidos del corazón y, a menudo, gritos y gemidos de terror. Podríamos decir que el causante del sueño ha transmitido sutiles mensajes a la mujer y ahora le envía imágenes que hacen estremecer su sistema nervioso autónomo para que comprenda la urgencia del asunto.
El/los antagonista(s) de este sueño del "hombre oscuro" suelen ser, en palabras de las propias mujeres, "terroristas, violadores, malhechores, nazis de campos de concentración, merodeadores, asesinos, criminales, gente rara, hombres malos, ladrones". La interpretación del sueño tiene varios niveles según las circunstancias vitales y los dramas interiores de la mujer.
Por ejemplo, este sueño es a menudo un indicador fidedigno de que la conciencia de una mujer, tal como suele ocurrir en el caso de Una mujer muy joven, está empezando a percatarse de la existencia del depredador psíquico. En otros casos el sueño es un heraldo; la mujer acaba de descubrir o está a punto de descubrir una olvidada función de su psique que la tenía atrapada y de la que puede empezar a liberarse. En otras circunstancias el sueño puede referirse a una situación cada vez más intolerable de la cultura que rodea la vida personal de la soñadora, en la que ésta se ve obligada a luchar o bien a huir.
Primero vamos a intentar comprender las ideas subjetivas de este tema aplicadas a la vida personal e interior de la soñadora. El sueño del hombre oscuro revela a la mujer la apurada situación en la que se encuentra. El sueño le habla de un comportamiento cruel para con ella, personificado en el malhechor. Como la esposa de Barba Azul, si la mujer puede hacer conscientemente la pregunta "clave" acerca de la cuestión y contestarla con sinceridad, conseguirá salvarse. Entonces los atacantes, los merodeadores y los depredadores de la psique ejercerán mucha menos presión sobre ella y se esconderán en un lejano estrato del inconsciente. Allí la mujer podrá enfrentarse con ellos con más tranquilidad en lugar de tener que hacerlo en una situación de crisis.
El hombre oscuro de los sueños de las mujeres aparece cuando es inminente una iniciación, es decir, un cambio psíquico desde un nivel de conocimiento y comportamiento a otro nivel más maduro y enérgico de conocimiento y acción. El sueño lo tienen las todavía no iniciadas y las que ya son veteranas de varios ritos de paso, pues siempre hay nuevas iniciaciones. Por vieja que sea una mujer y por muchos años que transcurran, siempre la esperan edades, fases y "primeras veces". En eso consiste la iniciación: en la creación de un arco que una mujer tiene que cruzar para pasar a una nueva modalidad de conocimiento y existencia.
Los sueños son portales, preparaciones y prácticas para la siguiente fase de la conciencia, la del "día siguiente" del proceso de individuación. Por consiguiente, la mujer puede tener el sueño del depredador cuando sus circunstancias psíquicas son demasiado quiescentes o complacientes. Podríamos decir que el sueño se produce para provocar en la psique una tormenta que permita llevar a cabo una tarea un poco más enérgica. Pero un sueño de este tipo también puede significar que la vida de la mujer tiene que cambiar, que la mujer está atascada y no sabe qué hacer en presencia de una elección difícil, que se muestra reacia a dar el siguiente paso o a tomarse una molestia, que se arredra ante la necesidad de luchar para arrancarle su poder al depredador, que no está acostumbrada a ser/actuar /esforzarse a tope y en toda la medida de su capacidad.

Los sueños

"Jung concede una importancia fundamental a la interpretación de los sueños, como especie de mitología camuflada en el hombre. Los sueños representan para Jung un lenguaje lleno de mensajes coherentes y lleno de posibilidades creativas, y más aún cuando están libres de las leyes causales y del tiempo. Hay que decir que fue a partir de los propios sueños y visiones de Jung como llegó a la concepción del inconsciente colectivo. El había tratado vanamente de interpretar sus sueños en términos freudianos.

Los sueños revelan no solo la actividad de los complejos específicos del inconsciente personal, sino también una función prospectiva de anticipación a posibles vías creativas de solución a los problemas. Esto es así por que en ellos se representan los símbolos derivados de los arquetipos como problemas a los que se enfrentaron muchas generaciones anteriores de hombres y mujeres en la historia de la humanidad. Por lo tanto la función de los sueños es presentar de manera inconsciente tanto los problemas como las posibles soluciones a los que se enfrenta el sujeto.

En los sueños, como en la actividad artística, operan en su formación una serie de mecanismos inconscientes comunes. Por una parte está la "condensación" donde se fusionan varias realidades formando un conjunto de significado. Otro mecanismo es el "desplazamiento" donde núcleos de imágenes primarias y mas importantes quedan relegadas por elementos secundarios que reciben la atención en lugar de los primeros, en forma de expresiones disfrazadas. Gracias a estos disfraces pueden hacerse conscientes elementos de la libido que de otra manera serian reprimidos o rechazados por la conciencia. La "Sombra" es la parte de la pulsión libidinal que no es asumida vivencialmente por la conciencia, por entrar en contraste y no armonía con la dirección consciente elegida en la vida, con los intereses conscientes. El "alter ego", el otro yo o la personalidad oculta esta en la sombra. La sombra aparece en el contenido latente del sueño, en su parte ocultada y también en las obras de arte, por ejemplo: Fausto de Goethe, El retrato de Dorian Gray de Óscar Wilde, El misterioso caso del Dr. Jekill y Mr. Hide de Stevenson. Gracias al desplazamiento la vivencia de la sombra puede ser proyectada en el sueño y la obra de arte.

Los sueños pueden interpretarse en función de los mecanismos que lo conforman, especialmente la condensación y el desplazamiento, e identificando los complejos y arquetipos que conllevan.
El método jungiano de interpretación de los sueños se basa en tres estrategias técnicas: la amplificación, la síntesis y la imaginación activa.

Método de interpretación de los sueños: amplificación, síntesis e imaginación activa
La interpretación jungiana de los sueños cuenta en el contexto de la psicoterapia con varios elementos :

1º- La transferencia/contratransferencia entre el sujeto y el guía.
Jung considera la “transferencia” en determinadas circunstancias, especialmente cuando adquiere formas exageradas, como un obstáculo en el camino progresivo de la interpretación onírica; llegando a comprenderse que en su método ésta tiene un valor minimizado. Por “transferencia” se entiende en el análisis el proceso por el que las imágenes reprimidas pasan del soñador al analista, en forma proyectiva, y el sujeto las vivencia como actuales atribuyendo al guía sus propios deseos infantiles, amorosos u hostiles.
El guía en la técnica de Jung tiene un papel muy activo y directivo; siendo la personalidad del guía decisiva para la aplicación idónea del método de Jung. Un conductor de almas no puede dar al individuo necesitado más que aquello que él tiene, de aquí la gran importancia de su personalidad.
Estos fenómenos de la relación entre el sujeto y el guía pueden derivar del inconsciente personal o del inconsciente colectivo de los implicados en la misma. En la "transferencia arquetípica" el guía es portador para el soñador de imágenes primordiales mitológicas amplificadas y proyectadas en el por el sujeto. Los arquetipos del padre, la madre, etc, pueden hacerse presente en ambos, en sus sueños y fantasías del uno sobre el otro, desplazados en sus contenidos o en sus alusiones indirectas. Si se detectan y se elaboran en la interpretación puede dar lugar a la creatividad y avance del soñador y del guía. Hay que tener en cuenta el momento en que se encuentra la relación entre el sujeto y su guía para entender el sueño.

2º-Las imágenes presentes en el contenido manifiesto del sueño pueden ser abordadas con un "enfoque sintético" en las que se identifican las imágenes del sueño y las asociaciones que suscitan en el soñador, y se combinan globalmente en conjunto con aspectos de la vida presente y pasada del sujeto en cuestión . Este proceso conllevaría primero a listar las imágenes que aparecen y se recuerdan de un sueño, posteriormente se pediría al sujeto que asociara libremente sobre los pensamientos, imágenes nuevas y sentimientos que le suscitan cada una, y finalmente todo el conjunto se pondría en relación con los aspectos de la biografía y la situación presente del sujeto.

3º-Las imágenes de los sueños pueden ser también abordadas con el enfoque de "amplificación", desarrollando el potencial que contienen las mismas.
Un sueño no puede interpretarse exclusivamente a partir de su texto, su lenguaje desconocido debe traducirse por medio de su contexto. Cada imagen debe amplificarse, ya que un sueño sólo nos da indicios muy leves para entenderlo, hasta que no se enriquezca mediante asociaciones y analogías, para volverlo inteligible.
Aunque algunas imágenes han sido relativamente fijadas y amplificadas por medio de paralelos arquetípicos, la mayoría son idiosincrásicas del sujeto y hay que amplificarlas por medio de experiencias personales, referencias del medio y otros sueños.
Se le pide al paciente que mediante la pintura, la escultura, la fantasía libre y otras manifestaciones artísticas desarrolle las asociaciones que le sugieren las imágenes de sus sueños. Esto permite al guía conectar diversos materiales, datos que han sido amplificados por diversas fuentes de producción creadora del paciente. De modo que se facilite la identificación de arquetipos en los mismos. Para esta labor el analista jungiano debe contar con conocimientos de la mitología, la religión y la cultura de diversos pueblos.

4º-La estrategia o técnica de la imaginación activa: Este método es el mas importante en la detección de los arquetipos del inconsciente personal, y en el mismo se prefiguran y detalla la amplificación. En la obra "Mysterium Coniunctionis", expone Jung su método de imaginación activa, técnica que el mismo se aplicó para analizar sus propios sueños y visiones. La imaginación activa promueve el proceso de individuación a través del trabajo con los sueños, las fantasías o los propios estados anímicos. Los pasos de la imaginación activa comienzan contemplando las imágenes suscitadas en el sueño (o por el estado de ánimo de modo espontáneo en aquel caso), prestandole atención. Esa atención prestada harán que las imágenes se activen y se vayan desarrollando como escenas de un teatro o película . En este paso el soñador tomará notas de esos cambios producidos. El siguiente paso supone que el propio soñador se relacione dentro de su sueño e imágenes con la escena en curso. Para este paso el soñador ha de asumir el papel de como el es realmente y no simular un papel al relacionarse con la escena de su sueño. El se imagina a si mismo en esa escena dialogando con las imágenes, experimentando las emociones al respecto, pensando y actuando con ellas en la relación con estas. Posteriormente o paralelamente, puede continuar esta imaginación activa amplificando las asociaciones que suscitan mediante actividades como pintar, escribir, modelar escultura y otras actividades artísticas que le suscitan las imágenes de su sueño.

Todo este proceso le revelará los mensajes ocultos en su "Sombra" de modo que al integrarlos con su conciencia gane en individuación, en desarrollo personal."

"Realmente el Mundo de los Sueños no desaparece cuando estamos en el estado de vigilia, con nuestro cuerpo activo. El Mundo Onírico está con nosotros siempre, de la misma forma que las estrellas siguen estando en el cielo durante el día. Nuestro estado habitual es el sueño del que tan sólo emergemos algunos instantes cuando dirigimos el pensamiento (en un estado de atención concentrada) en alguna dirección determinada. Como dijo Descartes: "Sólo reflexiono tres horas al día, el resto del tiempo sueño". Vivimos soñando durante casi todo el día. Unicamente constatamos una leve diferencia de percepción. Cuando soñamos con nuestro cuerpo activo (estado de vigilia) percibimos los sueños como si " estuvieran dentro de nuestra cabeza". Desde el momento en que nuestro cuerpo está pasivo (durmiendo) los sueños nos rodean. Algo así como si nuestra alma (nuestra psiquis) se moviese dentro del propio mundo de los sueños. O como decían nuestros antepasados: "cuando el cuerpo duerme, el alma viaja". De ninguna manera podemos afirmar que el ser humano esté psicológicamente "despierto" las 24 horas del día. Lo habitual es que nos movamos sin ser conscientes de nuestra existencia. Los momentos de sueño más profundo pueden darse en estado de vigilia. Por ejemplo: escuchando musica o viendo una película, por citar algunas situaciones comunes. Generalmente vivimos en una pequeña parte de nosotros mismos. Cuando somos víctimas de una pequeña fracción de nuestra psiquis, cuando un pequeño "yo" toma el control de nuestro cuerpo y sus funciones, nos movemos, pensamos y sentimos sumergidos en un profundo sueño del que no tenemos control. Llámese a ese pequeño "yo" celos, ira, obsesión, miedo, pasión, envidia, pereza o como se quiera. Son pequeñas partes de nosotros mismos que en un momento dado se creen el todo y condicionan nuestra vida, incluso nos esclavizan y destruyen nuestra felicidad impidiéndonos percibir la vida en todo su significado ¿Tal vez por esto todas las grandes culturas del pasado (incluyendo las religiones en su forma original) insistieron en que el ser humano es una criatura dormida que necesita despertar?"
Los sueños acerca del hombre oscuro son también unas advertencias. Dicen: ¡Presta atención! Ha ocurrido algo muy grave en el mundo exterior, en la vida personal o en la cultura colectiva exterior. La teoría psicológica clásica tiende, por absoluta omisión, a establecer una división entre la psique humana y la tierra en la que viven los seres humanos y entre aquélla y el conocimiento de las etiologías culturales del malestar y la inquietud, y a separar la psique de la política y de las actuaciones que configuran las vidas interiores y exteriores de los seres humanos, como si el mundo exterior no fuera tan irreal, no estuviera tan cargado de símbolos y no causara tanto impacto ni se impusiera en la vida espiritual del individuo con la misma fuerza con que lo hace el ensordecedor ruido interior. La tierra, la cultura y la política en las que vive una persona influyen tanto en su paisaje psíquico y son tan inmerecedoras de consideración en este sentido como su propio ambiente subjetivo.
Cuando el mundo exterior se ha introducido en la vida espiritual básica de un individuo o de muchos, los sueños del hombre oscuro se intensifican.
Se puede pensar en general que, para las soñadoras ingenuas o no informadas, los sueños son unas llamadas de atención: "¡Hola! Ten cuidado, estás en peligro." Para las mujeres concienciadas y comprometidas en labores sociales, el sueño del hombre oscuro casi podría ser un tónico que le recuerda a la mujer aquello a lo que se enfrenta y la anima a mantenerse fuerte y en actitud vigilante y a seguir adelante con la tarea que tiene entre manos.
Por consiguiente, cuando las mujeres sueñan con el depredador natural, no se trata siempre ni exclusivamente de un mensaje acerca de la vida interior. A veces es un mensaje acerca de los aspectos amenazadores de la cultura en la que una vive, tanto si es la pequeña pero brutal cultura del despacho, de su propia familia o de su barrio como si es la más amplia cultura de su religión o de su país. Como se ve, cada grupo y cada cultura tiene su propio depredador psíquico natural y sabemos por la historia que en las culturas hay algunas épocas con las cuales el depredador se identifica y en cuyo ámbito ejerce una soberanía absoluta hasta que el número de los que no creen en él se hace tan grande que obliga a cambiar el curso de los acontecimientos.

El hombre oscuro de los sueños de las mujeres - II
El hombre oscuro de los sueños de las mujeres - III
El hombre oscuro de los sueños de las mujeres - IV
Fuentes:

Clarissa Pinkola Estés
"Mujeres que Corren con los Lobos"


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viernes, 4 de junio de 2010

Satsang en Om Gursan - I

En Om Gursan meditamos a la salida del sol. El latido de un tambor nos indica el momento de finalizar la meditación para escuchar Satsang. Sobre la hierba nos sentamos bajo la arboleda de un vergel en flor. El maestro esta entre nosotros como uno mas, nada lo distingue. El dice que también es un discípulo y que todos somos maestros. Nombra a uno de nosotros para que dé Satsang.
Esté se levanta para ubicuarse de frente a todos los demás, somos una trentena. No le resulta fácil fluir. Sin duda se pregunta: ¿Y que digo ahora? Nos mira, sonríe, balbucea, suspira... Todos hemos pasado por ese trance. ¿Como traducir en palabras el lenguaje del Infinito?...
Tras las hesitaciones y los titubeos "arranca" el Satsang. Es todo un reto hablar en Compañía de la Verdad. Pronto la mente empieza sus divagaciones embelesada ante las experiencias de la Luz Divina. Las palabras de Roberto ya no tratan de las Enseñanzas... Se han vuelto un rosario descriptivo de sus propias e increíbles experiencias espirituales.
"... y entonces he sentido como la Luz entraba en mí, y todo mí cuerpo vibraba y se llenaba de energía... y he visto unos colores resplandecientes que salían por mis manos... me recordaba a mi madre cuando me acurrucaba en sus brazos... notaba tanto poder dentro de mi... ha sido tan, tan maravilloso, es lo mas increíble, que me halla pasado..."

*******

Hoy me toca preparar la cena, junto a Roberto y Julia. Roberto aun sigue con los detalles de sus fantásticas experiencias espirituales. Julia le escucha cautivada, bebiendo y empapadose de los relatos de Roberto.
"- Que bien Roberto, tienes tanta suerte de poder experimentar todo esto, ya me gustaría a mi también ver esa energía de luz. Sabes, yo cuando medito me quedo esperando experimentar algo. Me relajado y me siento apaciguada, pero nada mas."
"- Claro, pero es que tienes que tratar de sentir..."

Me digo a mi mismo: "Manuel para tu mente".

*******

Han pasado tres meses y el maestro me ha invitado de nuevo a quedarme unos días en Om Gursan. Las caras me son conocidas, están Roberto y Julia. Tras el cuarto día, me encuentro nuevamente con ellos preparando la cena. Roberto parece estar afligido, esta muy calladito. Julia esta exuberante, plena y radiante.
Preocupado le pregunto a Roberto si le pasa algo.
"- Es que desde la ultima vez que estuve aquí ya no experimento la  Gracia como antes... Ya no experimento la Luz Divina...".
Julia se queda sorprendita:
"- ¿Como es eso, Roberto?"
"- Medito muchisimo, invocando la Luz, trato de verla, de experimentarla, pero no ocurre nada...".
Julia le mira compasiva y con la voz llena de dulzura pregunta:
"- ¿Porque intentas repetir tus experiencias con la Luz? Deja que la Gracia fluya siempre nueva y fresca, deja que sea ella que te experimente y se manifieste. Solo acéptala como viene. Agradece lo que te enseña."
"- ¿Y a ti Julia, como te va?"
"- Bien."
Roberto se queda esperando que ella sea mas elocuenta. Julia sonrie y añade:
"- Todo fluye y todo esta en paz."

Fuentes:

Hombres que corren con los lobos
"Satsang en Om Gursan"

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jueves, 3 de junio de 2010

Los latidos del tambor

A las percusiones se les relaciona con lo "primitivo", término que desde nuestra perspectiva occidental del siglo XXI, usamos para referirnos a lo poco evolucionado o "infantil" (en el mal sentido de la palabra). Sin embargo, ese concepto también designa lo que es primordial, aquello que es común a todos los seres humanos y cuya marca llevamos impreso en nuestro cuerpo.

GOLPES MÁGICOS

El ritmo de los tambores es tan básico como el latido del corazón, por ello oír su eco es como regresar al centro de la vida. Como dijo el sicoanalista Carl Jung: "Aquello que habla con las voces de nuestros antepasados da calma. Ayuda a la humanidad a sobrevivir la más oscura de sus noches".

Desde los chamanes de Mongolia hasta los sanadores minianka de África Occidental usaron por miles de años la fuerza de este ritmo para curar y fortalecer la salud física, mental y espiritual. Utilizarlos con propósitos rituales todavía es habitual. Y es que gracias a ellos las personas logran conectar la mente con la parte más auténtica de su ser, aquella que da un verdadero sentido a la vida, la que toma en cuenta a los demás humanos y a la naturaleza.

El musicoterapeuta Jim Swing explica que, desde un punto de vista técnico, el sonido del tambor puede cambiar las frecuencias de tu cerebro, induciéndote a estados meditativos. Según los expertos, el tamborileo, en una combinación de vibraciones y pulsaciones de 180 ciclos por segundo, se aproxima a la frecuencia de resonancia de la tierra y por eso representa una puerta a un mundo interior inexplorado. "Cuando el ritmo es el correcto, lo sientes con todos tus sentidos: está en tu mente, en tu cuerpo...", indica Mickey Hart, autor del libro "Song Catchers In Search of the Worlds Music" (Cazadores en busca de la música del mundo).


Indudablemente que el tema asociado con el tambor tiene raíces tan antiguas como el cosmos, como nuestra galaxia, como la tierra, como el mismo ser humanidad.

Lo maravilloso del presente, es que tal como fue anunciado desde pasados tiempos “ciencia y religión se reconcilian”. Lo que otrora por ignorancia se consideraba un proceder intrascendente, en el sendero del chaman, ahora la ciencia encuentra que esas acciones y el uso de determinados instrumentos, indudablemente mueven energía y sintonizan con los rítmicos cósmico – telúricos, asociados a aquello que llamamos vida.
Astrónomos de la Universidad de Berkeley, California (USA), descubrieron que la Vía Láctea esta curvada y además que VIBRA COMO UN TAMBOR. El fino disco de hidrogeno que rodea nuestra galaxia y que se extiende a lo largo de un diámetro de 200.000 años luz de la Vía Láctea, vibra como un tambor, encontrando que lo hace en tres modos o “notas” distintas.
Las reverberaciones del tambor son cósmicas, forman parte del universo, de nuestra galaxia, de nuestro sistema solar, del planeta tierra y del ser humano.

Es así que la ciencia encuentra una base para comprender la importancia del sonido del tambor, sonido primordial que conecta con los orígenes de la creación.
Recordemos que cuando el feto se encuentra en el vientre de la madre, el primer sentido que se activa es el oído, escuchando el latir del corazón de su madre semejante al que produce un tambor.
Si como es arriba es abajo, ¿entonces el sonido “descubierto” por la ciencia, es el sonido del corazón de la Madre Cósmica?, indica que aun estamos en proceso de “desarrollo”, estamos siendo gestados, que maravilla.
El sonido del tambor en nuestro caso particular nos conecta con el corazón de la Madre Tierra, nos induce a estados alterados de conciencia, a encontrar respuestas, soluciones, a “gestar a voluntad” cambios, a dar a luz “nuevas realidades”, todo ello en un instrumento de madera y piel, que ofrece al ser percutido un universo de posibilidades infinitas.

En México, los hermanos Tarahumaras consideran el sonido del tambor como la voz de Dios. Así también en muchas otras culturas encuentras esa afinidad, que ahora la ciencia demuestra que tiene una base.

Mi admiración y respeto para las chamanas y chamanes de todos los tiempos, cuyos afinados sentidos y conexión con la fuente, les permitió comprender el gran instrumento Medicina que es el Tambor, además de ser el vehículo perfecto que induce a viajar entre las finas cuerdas del universo.



Estudios recientes demuestran el poder curativo de trabajar con el ritmo de las percusiones. Michael Thaut, director del Centro Biomédico de Investigación con Música de la Universidad de Colorado, explica: "El compás ayuda a reestrenar el cerebro después de un ataque cardiaco o en casos de afectaciones como el mal de Parkinson". Otros análisis muestran que este tratamiento es benéfico para las víctimas de Alzheimer, autismo y traumas severos. En México, se comienza a incluir este método para apoyar el desarrollo de niños con capacidades diferentes.

Muchos americanos nativos se refieren al sonido del tambor como a "el latido de la tierra". En este aspecto, es de destacar que la frecuencia de la resonancia electromagnética de la tierra, que ha sido medida en 7,5 ciclos por segundo, resulta equivalente a las ondas cerebrales theta. Parece que el sonido del tambor permite a los chamanes alinear sus ondas cerebrales con el latido de la tierra.

Pero sus beneficios no sólo aplican en casos crónicos. El golpeteo de los tambores también se emplea para:

· Canalizar la ansiedad, el estrés y la fatiga. Nuestro inconsciente asocia la resonancia del tambor con los latidos del corazón materno, lo que da una sensación de protección. A través de las vibraciones podemos liberar la energía negativa, los bloqueos emocionales e incluso los traumas, de ahí que nos ayude a sincronizarnos con el ritmo de la vida.


· El sonido de los tambores estimula el sistema inmune
El doctor Barry Bittman, experto en cáncer, comenta que "tocar tambores en grupo armoniza nuestro sistema inmunológico.

· Conectarnos con el mundo. El sonido es una cura eficaz porque es captado por ambos hemisferios del cerebro humano. Este fenómeno estimula la afirmación de una conciencia de sí mismo y del mundo, por lo que nos recuerda que somos parte de un todo. Por si fuera poco, esto también nos ayuda a superar el déficit de atención.

· Favorecer el control del dolor crónico. Al incitar la producción de endorfinas "analgésicos naturales del cuerpo" provoca una sensación de alivio y bienestar.

EL PRIMER IMPACTO

Si para ti escuchar percusiones se reduce a imaginarte al hijo de tu vecina frente a su batería, puedes cambiar esta concepción realizando un ejercicio muy sencillo.

1.- Busca un espacio tranquilo en el que te sientas a gusto, sin el riesgo de ser interrumpido. Puede ser tu cuarto, el jardín o la playa. Es más recomendable que sea al aire libre, pero no es indispensable. Antes que nada debe ser un lugar en el que te sientas cómodo y seguro.

2.- Párate derecho, con los pies descalzos. Respira profundamente y exhala. Imagina que conforme sacas el aire, tu cuerpo se suelta y relaja. Cierra los ojos y enfócate en cómo sientes el piso bajo tus pies. Acaricia el suelo con ellos.

3.- Levanta tu pierna izquierda y pisa fuertemente la tierra, luego haz lo mismo con la derecha. Repite ese movimiento varias veces. Imagina que cada vez que lo haces se van hacia el centro de la tierra tus preocupaciones y frustraciones. Imagina también cómo al bajar a la profundidad se disuelven en un chorro de luz.

4.- Respira profundamente. Con los ojos cerrados, tamborilea suavemente con los dedos de la mano derecha sobre tu pecho, del lado del corazón. Imagina que estos movimientos son los latidos de tu corazón. Si quieres, puedes empezar a golpetear con los dedos de tu otra mano en tus caderas, muslos u otra parte del cuerpo. Escucha y siente. Repite esto cuanto quieras, alternando distintos ritmos.

Puedes acompañar el ejercicio con música suave y relajante. Prende incienso o una vela aromática. Si te sientes enojado, presta mucha atención al tercer paso y no pases al cuarto hasta que te sientas más relajado. Debido a que estás usando el cuerpo como un instrumento de resonancia debes hacerlo con amor y respeto. Esta práctica te ayudará a sentirte protegido, reducirá tu ansiedad y te permitirá estar más concentrado. Si lo realizas al aire libre, escuchando el sonido del mar o del viento, tu experiencia adquirirá otros matices de armonía.

AL SON DEL RITMO...

Para escuchar:
Ketiak

"El marco de este instrumento viene del tronco de un árbol; ése árbol tiene un espíritu, no es madera muerta. También la piel del animal tiene una esencia; es a través de ella como se produce el sonido. Ambos elementos, junto con el espíritu de la persona que los toca, son una fuerza irresistible". (Babatunde Olatunji, percusionista nigeriano para el Seattle Times).

Los llamados Udu, fabricados en arcilla con forma de jarro, proceden de Nigeria. Para los nativos de ese país, evocan las voces de los ancestros y, en algunas tribus, sólo las mujeres pueden tocarlos. Es un símbolo de que las mujeres juegan un papel clave cuando las sociedades tratan de reconectarse con la naturaleza y sus ciclos. Al fin de cuentas, la madre tierra es mujer.

Fuentes:

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Según Platón, el conocimiento es un subconjunto de lo que forma parte a la vez de la verdad y de la creencia.
Integral Philosopher Michel Bauwens "Vision"