miércoles, 11 de marzo de 2009

Sumario del Dharma de Buda

El Dharma de Buda no debe ser considerado como un sistema filosófico o un pensamiento intelectual, y mucho menos como un sistema de idealismo ético. Estrictamente hablando e incluso mucho menos, una religión basada en la autoridad. Es simplemente una forma de vida que Buda la llamó el Camino Noble Óctuplo o el Camino Medio, y el cual, dijo Él, guiaría al que lo siguiera a la emancipación del cuerpo, a la iluminación de la mente, a la tranquilidad del espíritu, al Samadhi supremo. Esto es, es un sistema de auto-control mental que guía al conocimiento perfecto supremo. Él no lo inventó – es el registro de su propia experiencia bajo el árbol de Bodhi, cuando él mismo logró la iluminación.

El sumario comienza con lo que se conoce como los Doce Nirdanas, o la Cadena de Iniciaciones Dependientes Simultaneas (paticca-samutpada). Entonces la enseñanza de las Cuatro Nobles Verdades sobre las que él basó El Noble Camino Óctuplo. Estos están brevemente recapitulados.

Los Doce Nirdanas

1.
Debido a la Ignorancia (avidya), al diferenciar el principio de la individuación con él de la Iluminación, la cual es el principio de la unidad y la semejanza, la unidad primaria llega a dividirse en pensamiento, pensador y pensamientos discriminatorios y por esa razón aparecen las “formaciones” del karma.

2. Debido a estas “formas” (samsara), el principio de la conciencia emerge.

3. Debido a este principio de conciencia (vijnana), el cuerpo y la mentalidad emergen.

4. Debido a esta mentalidad y cuerpo (nama-rupa), las seis mentes y órganos sensoriales aparecen.

5. Debido a las seis mentes y órganos sensoriales (shadayat-ana), las sensaciones y las percepciones surgen.

6. Debido a las sensaciones y las percepciones (spasha), los sentimientos y las discriminaciones emergen.

7. Debido a los sentimientos y las sensaciones (vedana) la sed y los antojos surgen.

8. Debido a la sed y los antojos (trishna) el asirse y el apegarse aparecen.

9. Debido al asirse y al apegarse (upadana) la concepción o el concepto toma lugar.

10. Debido a la concepción (Bhava) el proceso continuo de la existencia se sigue prolongando.

11. Debido al proceso continuo de la existencia (jeti), el crecimiento, la enfermedad, el envejecimiento, la decadencia, y la muerte toman lugar.

12. Debido al crecimiento, la enfermedad, el envejecimiento, la decadencia, y la muerte (jana-marana), “el sufrimiento, la lamentación, el dolor, la aflicción y la desesperación surgen. Por lo tanto surge la masa completa de sufrimiento”. En todo esto,

“Ni el hacedor ni las acciones son encontrados,
Ni nadie que alguna vez recoja sus frutos.
Ahí están los fenómenos del vacío.
Así que el mundo continúa.
Ningún dios, ningún Brahma puede ser encontrado,
Ningún hacedor de esta rueda de la vida.
Ahí están los fenómenos del vacío,
Dependiendo todos de las condiciones.”

Las Cuatro Nobles Verdades

1. La universalidad del sufrimiento.

2. La causa del sufrimiento enraizada en el deseo.

3. Terminando el deseo, el sufrimiento llega a su final.

4. El camino para terminar el deseo y en lo sucesivo entrar en el Estado de 'No-Sufrimiento', es seguir el Noble Camino Óctuplo.

El Noble Camino Óctuplo

1. Pensamiento Correcto: Los Doce Nirdanas y las Cuatro Nobles Verdades. No sólo uno debe entenderlos sino que debe hacer de ellos la base de todo su pensamiento y entendimiento de la vida, uno debe hacer de ellos la base para una vida de aceptación y obediencia paciente y humilde.

2. Resolución Correcta: El propósito de la vida de uno debe ser seguir el Camino Noble. En lealtad a este propósito uno debe estar dispuesto a dar todo lo que sea contrario a él, o que obstaculice su progreso. Uno debe estar dispuesto a pagar cualquier costo de comodidad, o negación propia, o esfuerzo, para alcanzar esta meta. No debiendo hacer esto por ningún motivo egoísta sino que debe dedicar el mérito de su logro a toda vida animada. Y finalmente debe hacer este gran Voto (Pranadana) de no entrar en el Nirvana hasta que todos los otros puedan entrar con él.

3. Habla Correcta: Hablar es el vínculo que conecta el pensamiento y la acción: las palabras algunas veces oscurecen la Verdad en nuestra propia mente, y frecuentemente dan una impresión falsa a aquellos que las escuchan. Ellas siempre deberían ser caracterizadas por la sabiduría y la bondad. No grites para enfatizar las cosas, la excitación debe ser evitada. El habla no debe responder al prejuicio, al temor, a la furia, a la obsesión, ni a otros intereses. Las palabras descuidadas, frívolas e irrespetuosas deben ser evitadas. Todas las distinciones, discriminaciones, y aseveraciones o negaciones dogmáticas deben ser evitadas. Las palabras que son responsables de causar sentimientos fuertes tales como las repeticiones escandalosas, palabras crueles, palabras mentirosas o que causan errores, o que tienden a hacer surgir la pasión o la lujuria, nunca deben ser pronunciadas. En general, el habla debe ser limitada a preguntar y responder asuntos necesarios, y porque el habla puede ser tan fácilmente acondicionada por la psicología del grupo, todos los discursos formales ante grupos, audiencias y multitudes, deben ser evitados.

4. Conducta Correcta: Además de comportarse de acuerdo con las reglas de propiedad en general, uno debe especialmente ser cuidadoso de mantener los Cinco Preceptos: – No matar sino practicar la bondad y la no-violencia hacia toda la vida animada. No robar o envidiar lo que no le pertenece a uno, sino practicar la caridad y caminar por la vida sin nada de uno mismo. No cometer adulterio sino practicar la pureza de mente y el auto-control sexual. No mentir sino practicar la honestidad y la sinceridad de pensamiento, palabra y acción. No participar de bebidas alcohólicas o drogas o nada que debilite la mente de uno, sino practicar la abstinencia y el auto-control.

La razón por la que Buda le dio a los Preceptos tanta importancia, no fue principalmente por razones éticas, sino por la necesidad del apoyo de la mente en nuestra meta de lograr el conocimiento superior y la iluminación. Ya que no se podría progresar hacia esta meta del conocimiento superior e iluminación, si el individuo está viviendo una vida débil y auto-gratificada. Incluso el guardar los preceptos es solamente el comienzo, porque a medida que el discípulo avanza en el Camino y emprende la vida del mendicante, hay otros cinco preceptos que también deben ser observados, nombrados, No usar bálsamos o condimentos y no comer entre comidas. No usar joyas o ropas caras, sino practicar la humildad. No dormir sobre camas suaves sino resistir la tendencia completa a la pereza y el adormecimiento. No asistir a funciones de entretenimiento, bailes, conciertos o tomar parte en juegos de azar; mantener la mente en todo momento bajo un estricto control. No tener nada que ver con dinero o cosas preciosas, sino practicar la pobreza.

5. Forma de Vida Correcta o Vocación Correcta: Uno no debe participar en ningún negocio o profesión que involucre crueldad o injusticia a hombres o animales. Nuestra vida debe ser libre de adquisiciones, mentiras y deshonestidad. No debemos tener nada que ver con la guerra, el juego y la prostitución. Debe ser una vida de servicio más bien que una vida de ganancia y gratificación. Para aquellos que deseen dedicar su atención completa a lograr la iluminación está la Vida Mendicante, libre de toda dependencia o responsabilidad por propiedad, vida familiar o sociedad.

La vida ideal, por lo tanto, para uno que ha resuelto seguir el Camino Noble es la Vida Mendicante. Pero antes que uno esté dispuesto y sea capaz de hacer esto, debe acercarse a ella lo más posible mientras viva la vida ordinaria del dueño de casa. Al estar ocupado en la familia, en la vida social y económica del mundo, él encontrará frecuentemente difícil hacer algo más que guardar los Preceptos, pero a medida que avanza en el Camino, él puede, por lo menos, en parte observar los otros preceptos, y tan pronto como le es posible, él puede separarse de la familia y de negocio, y llevar a cabo una vida más simple y abstemia, dedicando más de su tiempo a las práctica devocionales. Si hay alguna propiedad personal o familiar, debería deshacerse gradualmente de ella, de forma que al estar libre de las responsabilidades de la familia y las propiedades, pueda exclusivamente llevar a cabo mejor la Vida Mendicante.

Al apartarse él mismo de todas las relaciones y responsabilidades de los deberes familiares y la vida mundana, el Hermano Mendicante lo hace con un solo propósito de dedicarse él mismo a alcanzar la iluminación y la Budeidad, no por razones egoístas sino que él puede compartir su logro y mérito con quien pueda necesitar su instrucción o ayuda. Al hacer su decisión para seguir la Vida Mendicante, él lo hace con la fe perfecta y completa confianza de que los Hermanos Laicos y otros Hermanos Mendicantes se ocuparán bien del cuidado de él.

Algunos pueden pensar que esta vida menesterosa de mendicante puede haber sido posible y recompensada bajo las condiciones primitivas y simples de la vida patriarcal, pero que sería imposible, tonto e insustancial, bajo las condiciones más complejas de nuestra vida moderna, adquisitiva, cómoda, y de amor estimulante, que se encuentran en el materialismo científico y es vigorizado y reforzado por las convenciones sociales, la ley, la corte y la policía. Si nosotros creemos que la comodidad de uno y nuestra conveniencia es importante, probablemente es. Pero, ¿son ellas de primera importancia? ¿No es la iluminación el final del sufrimiento, el logro de la paz y mucho más importante? Si ellos lo son, entonces, cualquier disciplina, cualquier privación, cualquier inconveniencia, incluso cualquier sufrimiento, nos la garantiza completamente. Sería diferente si conociéramos otro método más fácil, pero Buda, que fue iluminado perfectamente, lo presentó como el único Camino posible. ¿No debemos nosotros, que estamos buscando la iluminación y la paz de mente, y que somos seguidores de Buda, tener fe en este Noble Camino, y darle una oportunidad? Es notable, sin embargo, que la duda en razones y posibilidades no es expresada por aquellos que le han dado la oportunidad y lo han seguido, sino por aquellos cuyos hábitos y comodidades les serian interferidos y arrancados de raíz.

El Dharma del Buda es muy profundo para interpretar, incluso para haberlo traducido a la escritura y mucho menos para ser completamente comprendido y totalmente realizado por el estudio de las Escrituras solamente. Debe ser llevado a la práctica, sistemática, digna y persistentemente. El origen de toda la verdad está dentro de la propia mente y el propio corazón de uno, a través de la práctica del Dhyana [Concentración], recibimos tesoros indescriptibles de compasión y sabiduría.

Pero mucho más significante que eso, es que por medio de esa concentración practicada por las mentes libres, en una privacidad imperturbable, que las realizaciones profundas de la Verdad llegan espontáneamente en formas espirituales invisibles para implantar indicios y semillas de fe, y la esperanza en la mente de otros. Por lo tanto uno, que está en el medio de la excitación del mundo, deseando y sufriendo, ha encontrado sabiduría y paz, irradiando desde su ser una serenidad, compasión y sabiduría que emancipa e ilumina a los otros. Él ya es un Buda. Siendo uno con el Buda en la paz bienaventurada del Samadhi, él irradiará compasión y sabiduría hacia este mundo de Saha, de sufrimiento, y el mundo se dirigirá hacia él con sus lamentos. Él ha aprendido el secreto de la respiración del Dharma – inhalar e exhalar [absorber y trascender] – en un ritmo eterno.

6. Esfuerzo Correcto: A medida que uno avanza a través del Camino necesita algo más que Preceptos éticos para guiar y activar su progreso, en otras palabras, necesita ideales espirituales. Para suplir esta necesidad, el Dharma presenta Seis Paramitas o Seis Perfecciones o Seis Virtudes:

(1) Dana Paramita. Uno debe abrigar un espíritu de Caridad inegoísta y buena voluntad que lo impulse a dar regalos materiales para el alivio de la necesidad y el sufrimiento, siendo especialmente considerado de las necesidades de los Hermanos Mendicantes, y siempre recordando que el mayor de todos los regalos es el regalo del Dharma.


(2) Sila Paramita. Ese mismo espíritu de buena voluntad hacia otros, ese sentido claro de su unidad con todos los seres sintientes, lo impulsará primeramente a una mayor sinceridad y fidelidad en mantener los Preceptos por ellos mismos. Después, eso lo guiará a ignorar y olvidar su propia comodidad y conveniencia ofreciendo cada vez que se necesite el regalo más intangible de compasión, simpatía y servicio personal.


(3) Kshanti Paramita. Esta Paramita de humildad y Paciencia lo ayudará a llevar, sin protestar, los actos de otros sin temor, o malicia, o enfado. Lo ayudará a llevar las enfermedades más comunes de la vida, las dificultades del Camino, y la carga de su karma. Lo mantendrá libre de ambos, la exaltación y el desaliento a medida que él encuentra los extremos del éxito o el fracaso, y lo ayudará a él siempre a mantener un espíritu equitativo de serenidad y paz.


(4) Virya Paramita. Este Paramita de sello y Perseverancia no le permitirá a uno que se vuelva indolente, descuidado y variable. No es el principal intento de este Él impulsar o incitar en uno, actos de caridad y propaganda sino que más bien es promover los estados internos mentales, que afectan el control de la mente de uno, logrando la conciencia superior y la compasión. Los resultados de esta conducta no son todos exteriores y aparentes; ellos también afectan los hábitos internos y las disposiciones y con toda seguridad se registran en el karma de uno. Uno no los logra realmente hasta que llegue a ser merecedor de ellos, siendo leal, justo y recto en ambos, la conducta externa y los estados internos de la mente. Por lo tanto uno debe ser merecedor y perseverar, siendo recto, justo y leal, apreciando las ideas correctas, los propósitos correctos, el esfuerzo correcto, las practicas devocionales correctas y los ‘votos’ o promesas solemnes correctos.


(5) Dhyana Paramita. Este Paramita de Tranquilidad, impulsa en uno la práctica de la mente reflexiva y equilibrada. Uno debería siempre mantener su mente concentrada en la tarea que está haciendo directamente, sin distraerse con el pensamiento del plan de acción a tomar o con la ventaja o comodidad egoísta relacionada con eso. Este Paramita frecuentemente lo impulsa a uno a un curso mucho más lejos, diferente de los hábitos viejos competitivos, adquisitivos, y estimulantes de la vida mundana. Uno debe frecuentemente olvidar la comodidad y la ventaja personal, en un esfuerzo para ser verdaderamente compasivo y caritativo. Mientras que uno actúe con motivos compasivos y bondadosos la mente estará consecuentemente imperturbable, y mientras uno no tenga deseos, uno no se perturbará por condición alguna. Mientras que la mente esté libre de deseo, furia, temor y egoísmo, ella descansa en paz. Por lo tanto, la mente deberá entrenarse para estar concentrada en los fines espirituales.


(6) Prajna Paramita. Este Paramita lo impulsa a uno a ceder a las sugerencias de la sabiduría. De modo que hasta ahora nosotros habíamos estado considerando aspectos de la conducta espiritual que estaban más o menos bajo el control de nuestra propia mente, pero ahora, en esta Paramita de la Sabiduría, deberemos finalizar toda dirección de la voluntad y el esfuerzo propio del yo, y permanecer tranquilos en espíritu, deberemos cedernos a un camino sin esfuerzo, un canal libre para el fluido de la sabiduría y la compasión incorporados.

Dāna paramita: generosidad, renunciar a sí mismo
Śīla paramita: virtud, moralidad, conducta propia
Kşānti (kshanti) paramita: paciencia, tolerancia, imperturbabilidad, aceptación, resignación
Vīrya paramita: energía, diligencia, vigor, esfuerzo
Dhyāna paramita: concentración fija, contemplación
Prajñā paramita: sabiduría, discernimiento

Nota de la traductora: [En otras palabras, las Paramitas o Perfecciones o Virtudes son comúnmente seis en número: la caridad, la disciplina, la tolerancia, la energía, la concentración y la sabiduría. Éstas después se expanden a diez, añadiendo: los recursos o expedientes, los votos, el poder y el conocimiento. En la tradición Mahayana se enfatiza el paramita de los expedientes o recursos o las destrezas en los valores, como es llamado indistintamente.]

7. Atención Correcta: Esta etapa del Camino Noble es la culminación del proceso intelectivo y la unión que conecta con el proceso intuitivo. La meta a ser alcanzada es el establecer en uno, el hábito de mirar todas las cosas en su significado e importancia verdaderas y reales, en lugar de discriminar por las apariencias y las relaciones. Esto es completamente diferente y es un avance de las reacciones instintivas de la supervivencia o la voluntad de vivir, para disfrutar y propagar. También es completamente diferente y un avance ulterior, más allá del hábito de considerar las cosas por sus diferencias y relaciones. Los sentidos pueden darle a uno sensaciones y percepciones que la mente baja une, nombra y discrimina, pero ellos tienen poco valor verdadero. Las cosas parecen reales pero ellas no lo son, ellas parecen buenas y malas, grandes y pequeñas, correctas e incorrectas, pero ellas no lo son. Ellas frecuentemente parecen necesarias, pero no lo son. Esta corriente conscientemente discriminatoria de apariencias es sólo la alimentación para que la mente intelectual superior digiera y asimile, con lo cual haciéndolo, lo capacita a uno a discernir con más exactitud la realidad o la falsedad de esas primeras impresiones. Pero las conclusiones de la mente intelectual no son finales porque ella solamente puede llegar al conocimiento de las relaciones de las cosas que pensamos son verdaderas. Si uno debe lograr un estado de alerta intermedio de la Verdad, uno debe también trascender la mente intelectual. Sin embargo, para hacer un uso superior y mucho mejor de la mente intelectual, es necesario primero practicar la “Memoria Alerta”, que es la Séptima Etapa en el Camino Noble. La Séptima Etapa usualmente se traduce como “Etapa Alerta o Consciente”. Consiste en recordar y meditar sobre las conclusiones de la mente intelectual, buscando entender su verdadero significado e importancia.


8. Concentración [Dhyana] Correcta: La Octava Etapa en el Camino Noble se llama en Sánscrito, Dhyana. Es una palabra muy difícil de traducir al inglés por el contenido no familiar de su significado. El término más cercano es “concentración de la mente” aunque en Pali a esta etapa se le llama arrobamiento o éxtasis. Hay, por lo tanto, dos aspectos de ella: el primero es el aspecto activo de la concentración, el segundo es el aspecto pasivo de la realización o comprensión o arrobamiento. Habiendo tranquilizado la mente por la práctica de la Séptima Etapa de Conciencia Alerta, al practicar la Etapa Octava de Dhyana, uno debería sentarse tranquilamente con la mente quieta y vacía pero atenta y concentrada, manteniéndola fija en su esencia pura. Si la atención fluctúa y los pensamientos errantes surgen, uno debe humilde y pacientemente regular la mente de nuevo, una y otra vez, deteniendo todo pensamiento y dándose cuenta de la Verdad misma (comprendiendo).

Al hacer esto, la respiración juega una parte muy importante. La Respiración Correcta consiste en respirar suave, pausada y uniformemente. Pensando como si estuviéramos llenando todo el cuerpo hasta la punta de la cabeza, entonces gentilmente presione hacia abajo hasta el abdomen y deje que el aire salga gradualmente. Comúnmente nosotros pensamos en el curso del aire como en una línea recta, hacia arriba y hacia abajo, pero es mucho mejor pensar de él como en un círculo, siempre moviéndose en una dirección – hacia arriba y así sucesivamente. Entonces, olvidando la respiración, piense en este círculo moviéndose más y más despacio y haciéndose más y más pequeño hasta que llega a descansar en el punto entre los dos ojos, el “ojo de la sabiduría” de los antiguos, entre las glándulas pineal y pituitaria de los modernos. Mantenga la atención allí, realizando su perfecto balance, vacío y silencio.

Al Principio se puede recomendar que mantenga algunos conceptos o pensamientos simples, tales como contar las exhalaciones, o repetir el nombre de Buda, o algún koan que se pueda resolver intuitivamente. Pero evite pensar acerca de ellos, mantenga la mente fija en su esencia pura. En los días primitivos del Budismo, los maestros promovían a sus discípulos el mantener en mente los aspectos aborrecedores y dolorosos del cuerpo, y la naturaleza vacía y temporal de todas las cosas que lo componen; pero en los últimos tiempo en las tierras del Occidente, no se piensa en cosas negativas y repugnantes, sino más bien en el otro extremo, en las cosas bellas y nobles, en las recompensas de la vida, en la sabiduría, la compasión y la pureza, en la intimidad, la bienaventuranza y la paz. Pero, la forma correcta es evitar ambos extremos, manteniendo la mente fija en su esencia pura, e imperturbable por cualquier diferenciación que pueda surgir.

En el curso de esta disciplina, varios efectos psíquicos aparecen – colores, sonidos, visiones, éxtasis, etc., y los principiantes están aptos para llegar a exaltarse o a descorazonarse por ellos, y a medir su éxito o fracaso por su manifestación o por su no-manifestación. Pero esto es un error. Todas estas experiencias psíquicas temporales deben ser ignoradas y olvidadas; ellas solamente son ocurrencias en el camino y se dejarán atrás, a medida que ascendemos hacia la emancipación, la iluminación y la ecuanimidad perfecta. La meta no es el entrar en algún éxtasis o una visión indescriptible; es una Sabiduría perfecta superior, un gran corazón Compasivo, y una Paz bienaventurada. Entonces, cesando todos los pensamientos realizar su calma y silencio incesante.

Las Cuatro Jnanas, o Estados Sagrados

1. La Compasión. A medida que la mente progresa hacia la Iluminación, ella llega a estar consciente de un claro discernimiento y una sensitividad en lo que contiene la unidad esencial de toda vida animada, y allí despierta dentro de él un gran corazón de compasión y la benevolencia dirigida conjuntamente a toda la vida animada, armonizando diferencias y unificando todos los dualismos.
2. La Dicha. Con la desaparición de todo el sentido de diferencia entre el yo y los otros y todos los dualismos, el corazón se llena con un gran éxtasis de felicidad y gozo.
3. La Paz. Gradualmente a medida que la diferencia entre el sufrimiento y la felicidad se desaparece, este sentimiento de felicidad y gozo se trasmuta en tranquilidad perfecta y paz.
4. La Ecuanimidad. Gradualmente, incluso el concepto de diferencia e igualdad se desvanece y todas las nociones incluso de felicidad y paz desparecen de la vista, y la mente permanece en la paz bienaventurada de la ecuanimidad perfecta.

Las Diez Etapas del Bodhisattva

Por mucho tiempo los Cuatro Estados Sagrados absorbió la atención de las Escrituras Pali y los Budistas del Sur, pero gradualmente apareció allí, entre los Budistas del Norte y en las Escrituras Sánscritas, una nueva visión de la meta del Camino Noble de Buda. El gozo de los Cuatro Arrobamientos para uno mismo hasta su culminación en el Nirvana, les pareció a los Grandes Maestros del Mahayana de menos importancia y satisfacción, y la meditación sobre las implicaciones profundas del Dharma del Buda, los guió a la visión de las Diez Etapas del Bodhisattva.

1. Pramudita. Basado en la práctica perfecta del Kshanti Paramita, el Bodhisattva entra en la etapa de felicidad y gozo.

2. Vimala. Basado en el Sila Paramita, el Bodhisattva entra en la práctica perfecta de la pureza donde no hay gozo y ausencia de gozo sino la mente viviendo en la Paz perfecta.

3. Prabhakari. Basado en la práctica perfecta del Kshanti Paramita, el Bodhisattva entra en la etapa de humildad auto-iluminada en el que hay ausencia incluso de la concepción del gozo o de la paz – la etapa de Ecuanimidad perfecta, de no-esfuerzo, de la paciencia que brilla por sí misma.

4. Archismati. Basado en la práctica perfecta del Virya Paramita, el Bodhisattva entra en la etapa donde hay convicción, propósito, fervor, determinación y perseverancia. Es la etapa de “Energía” incesante, de ganancia y de victoria sin esfuerzo.

5. Sudurjaya. Basado en la práctica perfecta del Dhyana Paramita, el Bodhisattva entra en la etapa de vencer el dominio del ‘yo’, y del logro y la tranquilidad que están basados en una confianza y seguridad firmes e invariables.

6. Abhimukhi. Basado en la práctica perfecta del Prajna Paramita, el Bodhisattva entra en la etapa de realización del Samadhi. Mientras todavía está en conexión con las pasiones y discriminaciones del mundo de la Saha, él dirige su mente interiormente por su facultad de discernimiento intuitivo para realizar el vacío intrínseco y el silencio de la esencia pura de la mente.

7. Durangama. El Bodhisattva, habiendo logrado el Samadhi superior, deja detrás todo recuerdo de discriminación y vive completamente en la Pura Esencia de la Mente, él obtiene en el interior de su mente “un giro completo” del cual él nunca ya jamás se aleja o retrocede. Es la etapa en la que ha ido ‘demasiado lejos’ para retroceder.

8. Acala. Esta es la “etapa inamovible” en la que el Bodhisattva logra la gracia y los poderes trascendentales del Samapatti. Habiendo obtenido un claro entendimiento de todas las condiciones internas y externas, su mente acepta las cosas como son, ni desea regresar al mundo, ni entrar en el Nirvana. Él no tiene deseos o propósitos, excepto el vivir una vida pura de anutpatika-dharma-kshanti-gocaya – una vida de aceptación paciente y sumisa.

9. Sadhumati. Éste es el estado de la identidad perfecta con anutara-samyak-sambodhi – la Sabiduría Suprema perfecta. En este estado el Bodhisattva ha pasado más allá de todo pensamiento de individualización, o discriminación, o integración; él ha pasado más allá de todos los dualismos, todo lo incompleto, y está viviendo en el balance perfecto y ecuanimidad realizando la paz gloriosa y el Samadhi constante. Pero todavía él retiene en la mente una memoria de la ignorancia y el sufrimiento del mundo, de hecho irreal, como realmente es, pero sin ser manchado ni perturbado por él, su mente se desborda en compasión, y sigue adelante desarrollándose en la sabiduría y el amor para su emancipación e iluminación.

10. Dharmamegha. En este estado supremo, el Bodhisattva llega a identificarse completamente con la Nube de la Gran Verdad y, como una nube, se satura con la Verdad y la Compasión, llegando a ser el Tathagata, con su vida perfectamente integrada con las vidas de todos, y así continuado su camino rociando con la lluvia de la Ley de la Bondad, con la cual, la semilla de la Iluminación se arraiga en las mentes de todos los seres sintientes y al final los hace llegar a la Budeidad.

El Nirvana

En el tipo más primitivo de Budismo como todavía se encuentra en Ceilán y Burma, el final del Camino es el logro del Arhat, y cuando la vida pasa, al Nirvana. ¿Qué entonces es el Nirvana? La raíz del significado de la palabra es la extinción de un fuego cuando el combustible se ha consumido todo. Esto es, en el Budismo del Sur, cuando los fuegos de las pasiones terrenales se han apagado y el discípulo llega a ser un Arhat, libre de todo deseo, y la vida pasa, se dice que él ha logrado el Nirvana, o el Parinirvana. En el Budismo del Norte el Nirvana tiene un significado más filosófico: significa el estado donde no solamente los fuegos de las pasiones terrenales se han apagado y la vida terrenal ha pasado, sino que todo deseo kármico por la vida individual se ha extinguido y el discípulo pasa a una vida unitiva de Budeidad.

El término pratyekabuddha, como lo usan ambas escuelas, significa un discípulo o un arhat que egoístamente está deseando el Nirvana para su propia satisfacción. Tal discípulo, de acuerdo con la escuela Mahayana, ha cesado de seguir el Camino en la etapa séptima del Bodhisattva, “pasando a su propio nirvana”. Pero después que un Bodhisattva obtiene la etapa octava “no hay”, después de esto, más recensión, y así continúa hasta el logro de la Sabiduría perfecta suprema la cual lo compele, en lugar de pasar al Nirvana, a regresar al mundo Saha de la Ignorancia y el sufrimiento para su liberación e iluminación. De aquí la sentencia en el Lankavatara Sutra que dice: “Para los Budas no hay Nirvana.”

La pregunta puede ser hecha, ¿cómo, en este mundo de ignorancia, de sufrimiento y muerte, podemos reconocer a esos Budas y Tathagatas que regresan? Por favor, recuerde esos Bodhisattvas a medida que ellos obtienen la novena y décima etapa del Bodhisattva pierden toda individuación como personalidades humanas para llegarse a identificar con la Budeidad en la Nube de la Gran Verdad, y como Tathagatas “sin forma” logrando capacidades y mandamientos ilimitados de medios diestros y poderes trascendentales de dominio propio y eficiencia, y como principio integrante de la Budeidad, son capaces de adquirir cualquier forma que ellos piensen es la mejor, o estar presente en cualquier lugar que se le necesite para ayudar y dirigir todos los seres sintientes hacia la Iluminación y la Budeidad. Por nuestra práctica de Dhyana, a medida que logramos momentos de Samadhi intuitivo, integramos nuestras vidas con esta siempre presente naturaleza Búdica, y cuando obtenemos el Samadhi perfecto supremo, llegamos a ser uno con todos los Budas, disfrutando su paz bienaventurada, llegando a ser capaces nosotros mismos de regresar a este mundo Saha de sufrimiento para su emancipación y iluminación.

Los Budistas Americanos y Europeos, antes que puedan comúnmente lograr la Iluminación y la Budeidad, necesitarán su propio método para practicar la Etapa Octava en el Camino Noble, pero tal Método Correcto no puede ser formulado hasta que el Buda, que está tomando forma dentro de nuestras propias mentes, llegue. Alguno entre nosotros debe primero alcanzar las Séptima y Octava Etapas del Bodhisattva y él mismo haber experimentado el Durangama Samadhi del “ir demasiado lejos para retroceder”, y el Acala Samadhi de No-recensión antes de que sea considerado para ser empleado como un expediente diestro y un medio conveniente, para formular tal Método Correcto para practicar la Etapa Octava del Camino Noble.

“Cuando Él llegue, nosotros seremos como Él,
porque Lo veremos tal como es Él.”

“¡Cierto ven, Señor Maitreya!”



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