jueves, 29 de julio de 2010

El Mana

Jung mantenía que para autorrealizarnos, para ser individuos autónomos y lograr una felicidad completa necesitamos explorar nuestro inconsciente, lo que podemos hacer por medio de los sueños. Según él, para conseguirlo debemos atravesar cuatro etapas. La primera etapa es la de la sombra, la segunda es la del ánima y el animus, la tercera es la de las personalidades mana, y la cuarta es la del Yo o el "Si-mismo".
En la tercera etapa y la más rica es cuando se alcanza un verdadero sentido de la identidad y la individualidad personales. Suele decirse que en esta etapa es cuando el hombre encuentra al Viejo Sabio y la mujer a la Gran Madre. A estas imágenes arquetípicas de la sabiduría y la fuerza, Jung las denomina personalidades mana. Escogió esta palabra porque en las comunidades no occidentales, se cree que cualquiera que posea una sabiduría o un poder extraordinarios está imbuido de mana, una expresión melanesia que significa santidad o divinidad.

La Personalidad-maná

"Cuando el yo enfrenta a su ánima y logra integrar sus contenidos, éste logra intuir el secreto orden del cual emanaba la arbitrariedad del ánima; surge aquí el arquetipo del significado, el cual se representa como una figura de autoridad, llena de sabiduría. Jung denomina a este ente como Personalidad-maná, el cual correspondería al ser lleno de ocultas cualidades mágicas, pleno de mágicos conocimientos y energías. La personalidad-maná es dominante en el inconsciente colectivo. Es el conocido arquetipo del hombre poderoso en forma de héroe, de cacique, de mago, de curandero, de santo, dueño de hombres y espíritus y amigo de Dios. En tanto que el yo se apropia aparentemente del poder perteneciente al ánima, el yo se convierte directamente en personalidad maná.
Al vencer el yo al ánima, pareciera que aquel logra domar y controlar la fuerza de lo inconsciente - el maná. En realidad, el consciente no se ha hecho dueño del inconsciente, sino que el ánima perdió su fuerza irresistible sobre la consciencia, en la misma medida en que el yo supo explicar sus impulsos con el inconsciente. Ahora, si el yo pretende usurpar el poder del inconsciente, este reacciona con un ataque sutil. En este caso, con la dominante personalidad-maná, cuyo enorme prestigio subyuga al yo. Como podemos observar, del peligro de la posesión por el ánima pasamos a la posesión del maná. Frente a esto, sólo cabe aceptar la debilidad del yo frente a los poderes del inconsciente, reconociendo que estos son incontrolables y que el yo, a lo más, puede adquirir una mayor consciencia de ellos. Así, de la asimilación del arquetipo del maná, obtenemos un individuo que se hace mayor en el saber y mayor en la voluntad."

Jung advertía que hallarse dotado de mana resulta peligroso, y que puede conducir a la megalomanía. Esto es lo que le sucede a las mujeres que se dejan poseer por la Gran Madre, y que llegan a creer que tienen poderes para salvar o proteger al mundo entero. Los hombres poseídos por el Anciano Sabio creen erróneamente que son capaces de todo. También podemos proyectar el mana en otros, depositando nuestra fe en los grandes dirigentes o en los superhéroes, y no en el poder que llevamos dentro de nosotros. Jung sugería que la mejor manera de controlar el mana es dejarlo integrarse en nuestra personalidad y en nuestra conciencia. Resulta muy positivo no proyectarlo en otros y no reprimirlo. De este modo, la sabiduría de nuestro inconsciente se compenetra con nuestra conciencia, y logramos el equilibrio.

En los fundamentos de la religión y de la magia encontramos el concepto de una fuerza, de un poder místico o de una calidad impersonal que reside en el individuo, en animales y en objetos inanimados. Tal poder, llamado Mana por algunos melanesios,"Élan Vital" por los vitalista y "Avir" por los cabalistas, Arungquiltha por ciertas tribus australianas, Wakan, Orenda, Manitu por algunos indios de América, carece de nombre en otros lugares. Es una idea casi universal y común en muchas culturas primitivas donde el individuo tiene el sentimiento permanente que el mana hace irrupción en su vida no solamente en ocasión de los sucesos verdaderamente importantes que acaecen en la esfera de lo sacro que son el nacimiento, la iniciación y la muerte, sino también en sus relaciones cotidianas con sus padres, sus semejantes, los animales y la naturaleza en su totalidad. Cualquier campo está abierto al mana, que puede revestir formas extremadamente variadas según las circunstancias, los objetos y los seres para los que se actualiza. El mana se conviene en una categoría de pensamiento y de percepción del Universo.

Mana y magia
La magia puede ser considerada como un Arte fundamentado en el manejo de los ilimitados poderes del alma. La multitud de todos esos poderes, posiblemente, pueden reducirse a una única noción de "poder" o mana. El mana se ha interpretado comúnmente como la materia de la cual la magia se forma, así como la sustancia de la cual se hacen las almas. El equivalente, o los equivalentes griegos de esta palabra, hallado en textos helenísticos, puede ser dynamis: poder, charis: gracia, y arete: eficacia. Este mana se puede utilizar libremente y el verdadero mago es solo su médium, un canal y un transmisor, cuyas ropas o todo lo que toca pueden recibir y almacenar el mana.
Los pueblos primitivos consideran que el poder mágico, que garantiza la eficiencia del uso de los elementos técnicos en que el neófito mago ha sido iniciado, éste lo ha recibido, durante un sueño o trance extático, de parte de ciertos espíritus, quienes lo introdujeron en su cuerpo y se encuentra así localizado en determinado objeto material.Sin embargo, el secreto del poder mágico a menudo va vinculado a otro elemento, presente en determinadas personas u objetos, que los convierte en transmisores, por contagio, del poder especial que habita en ellos. Tal contagio tiene una connotación de mancha que los convierte en temibles y, a la vez, fascinantes. De esta manera la perspectiva de estar en presencia de alguien o de algo que tiene ese poder especial, lo separa de la dimensión profana, propia del tiempo y espacio cotidianos, dándole, sin embargo, un atractivo particular debido precisamente a la necesidad humana de tener acceso a la realidad trascendente. Ello determina la ambivalencia de lo sagrado, propia del tabú.
Ese poder sagrado recibe el nombre genérico de mana, de acuerdo a término usado por los indígenas de las Melanesia. Así, pues, quien ha recibido el poder mágico tiene un mana particular y, por lo mismo, es tabú, o sea temible porque mancha o contagia; pero, a la vez, ese especial poder es peligroso y, por ello, puede exorcizar los espíritus o fuerzas malignas que han contagiado o poseído a alguien. Sin embargo, mana es, de alguna forma, inherente a toda realidad profana que tenga poder. Y si bien el mana siempre está vinculado a una persona, a menudo se proyecta antropomórficamente en las fuerzas de la naturaleza; así la tempestad despliega su mana, lo mismo una víbora que pica y mata; por otro lado, un guerrero o un cazador tienen éxito en su empresa gracias también a su poder mánico. Toda acción es, pues, eficaz debido a que quien la ejecuta posee mana. Entre las culturas primitivas no hay una separación clara entre lo profano y lo sagrado, ni entre sujeto y objeto. Sólo que, dentro de ese conjunto de realidades que actúan en el mundo, todas ellas portadoras de mana, las hay con un poder particular que las convierte en especialmente temibles.
Así, pues, la creencia en lo sagrado como una realidad tabú, es decir temible y, a la vez, deseable, contiene siempre cierta dimensión de poder mánico. La institución de la magia busca, así, en el poder sagrado (mánico) la defensa con respecto al carácter peligroso y temible de ese mismo poder sagrado. Y el hecho de que su presencia resulte particularmente clara en las formas más primitivas de cultura, no significa que ello sea ajeno a la vivencia religiosa de culturas y religiones más desarrolladas.

Mana en cultura Melanesia
Los primeros humanos veían lo sobrenatural como un dominio del poder impersonal, de una fuerza, que las personas podían controlar bajo ciertas condiciones. Tal concepción era relevante en Melanesia. Los melanesios de Oceanía creían en el mana, una fuerza sagrada existente en el universo. Mana puede residir en las personas, los animales, las plantas y los objetos. El mana melanesio era similar a nuestra noción de suerte. Los melanesios atribuían el éxito a mana. Los objetos con mana podían cambiar la suerte de alguien. En Melanesia se podía adquirir mana por casualidad o trabajando duro para obtenerlo. [...] Sin embargo, en Polinesia, mana no estaba al alcance de cualquiera, sino que estaba vinculado a los cargos políticos. Los gobernantes y los nobles tenían más mana que las demás personas.
Tan cargados de mana estaban los jefes más poderosos que el contacto con ellos resultaba peligroso para los que no eran nobles. Puesto que los más altos jefes tenían tanto mana, sus cuerpos y sus posesiones eran tabú. El contacto entre un alto jefe y los plebeyos estaba prohibido. Ya que las personas ordinarias no podían soportar tanta "corriente sagrada", cuando alguien contactaba accidentalmente con un jefe era necesario realizarle un ritual de purificación.
Antropología, C.P. Kottak

Conceptos similares
El concepto de una "vida-energía" inherente en todos los seres vivos parece ser un arquetipo bastante universal, y aparece en numerosos sistemas metafísicos y religiones tradicionales.
En el libro "The Body of Light" (El cuerpo de luz) los autores Dr. John Mann y Larry Short, cuentan 49 culturas que hacen referencia a esta idea de una energía vital de la cual todo depende. Son otras tantas maneras de referirse a una realidad sutil pero perceptible:

  • Tradiciones de los Indios de América del Norte: Wakan, Manitú, Orenda. Los Nativos Americanos de las regiones del Noreste estaban unidos por una serie de creencias cosmológicas comunes. Creían —y algunos siguen creyendo— que, tras la inmediata realidad física de las cosas, existen espíritus. Para estos pueblos todo el entorno está vivo, las estructuras del paisaje, las fuerzas de la Naturaleza, los animales, la vegetación e incluso los objetos carentemente desprovistos de vida poseen en su interior una fuerza viviente o poder espiritual. Los indios Lakotas lo llamaban Wakan. Los Algonquinos, Manitú. Los Iroqueses, Orenda.
  • Tradiciones Precolombinas: Huaca, Ku, Teotl. Se encuentran generalmente en las lenguas amerindias términos que abrazan todas las manifestaciones del mundo invisible sin presentar ninguna acepción de carácter personalizado, y que han sido traducidos como: espíritu, demonio, Dios, misterio, magia, y, de una manera muy difundida, aunque injustificada, como “medicina”; además de Manitú, Oki y otros términos utilizados entre las tribus de América del Norte, como el término Azteca Teotl, el Quechua Huaca y el Maya Ku, …todos esos términos expresan en general la idea de lo "sagrado" a la vez que de lo "sobrenatural”.
    Los Incas tenían una visión cosmológica de su existencia, seguían mitos y leyendas y todo era sagrado. Sagrado se relaciono con la palabra, Huaca que tenía un variedad de significados, y podría significar algo sagrado como un templo, un lugar consagrado o cosas que parecían existir fuera del orden natural. También cosas notables debido a su excepcional belleza, o cosas que se volvieron sagradas debido a su energía natural, como las esculturas de humanos, animales, etc.
    Los indígenas sometidos por el imperio inca llamaban Huaca a la presencia de lo sagrado y lo mágico-telúrico en cualquiera de sus múltiples formas o manifestaciones (piedras, montañas, ríos, astros, fenómenos celestes y terrestres, cruces de caminos, cultos a los muertos, etc.), las que por cierto se hallaban por doquier en un mundo y un espacio mental sacralizado. De modo que reverenciaban los innumerables estados de un Ser Universal -la deidad, lo santo- que se manifestaba en todo su entorno como hierofanías.
  • Tradición Celta : Awen. El Awen es el espíritu inspirado, el hálito divino que nos lleva al don profético, al arte poético, a la iluminación: la repentina llama de lucidez que inflama los pensamientos de los hombres y les da sabiduría, facilidad de palabra y energía en medio de la batalla. El Awen es lo que le permite a los bardos (poetas y músicos) el improvisar versos agudos en medio de una canción. El Awen se puede alcanzar a través de la música, de la meditación, del amor o del valor, y puede ser un regalo de los dioses. Awen viene de la unión de dos vocablos, “Aw”, que se traduce como "fluido" y “En”, palabra a la que se le da el sentido de "esencia, espíritu", por lo que el significado final es el de Espíritu Fluido.
  • Tradición Romana : Numen, La religión romana originaria rendía culto a unas fuerzas sobrenaturales de carácter indefinido llamados Numina como Flora, Fauno, Forculus, etc... En término latino "Numen" (presencia, plural "Numina") se refiere a la deidad y abarca el sentido sagrado y de inmanencia que había en todos los lugares y objetos. Cualquier cosa de la naturaleza estaba habitado por Numina, manifestandose así la voluntad divina mediante fenómenos naturales que pueden ser interpretados.
  • Tradición Grecia Antigua: Pneuma. En la filosofía griega y, particularmente en la Física Estoica, el Pneuma es el principio cósmico vital. El universo es un todo armonioso y causalmente relacionado, que se rige por un principio activo, el Lógos Cósmico e universal del que el hombre también participa. Este Lógos Cósmico, que es siempre el mismo es llamado también Pneuma, aliento ígneo, ley natural, naturaleza (physis), necesidad y destino, nombres todos ellos que hacen referencia a un poder que crea, unifica y mantiene unidas todas las cosas y que no es simplemente un poder físico: el Pneuma o Lógos Universal es una entidad fundamentalmente racional: es la Divinidad, el Alma del Mundo o Mente Cósmica (razón) que todo lo rige y de cuya ley nada ni nadie puede sustraerse.
  • Tradición Egipcia : Ka. Los antiguos Egipcios tenían la creencia de que en el compuesto espiritual del hombre intervienen no uno sino dos elementos, a los que denominaban Ba, el alma y Ka, el principio divino de la vida. El concepto que tenían del Ka parece estar relacionado con la existencia de un doble inmaterial del cuerpo, en el que primaría, sobre todo, su componente energético. El Ka es esencialmente energía y a través del Ka los individuos estarían participando de la inmensa energía del universo. Esto venía a representar la individualización en cada uno de ellos de la energía del Gran Dios Primordial. A través del Ka los seres participaban de la divinidad, con la que podían llegar incluso a integrarse espiritualmente en el curso de las iniciaciones.
  • Tradición Hebrea : Nefesh. En la tradición Hebrea Nefesh es el término que se utiliza para definir la esencia del ser humano y se refiere a su aspecto no-físico, aquello que no es asequible a los cinco sentidos. Nefesh no es alma y tampoco espíritu (Ruaj) ni tampoco mente (Hakara). No obstante posee varios aspectos, como ser: el pensamiento, la voluntad, los sentimientos, etc. Nefesh, el hálito de vida, es la presencia espiritual (energía) que sustancia la vida y le da forma, es la energía que posibilita que la materia (inerte de por sí) tome forma y vida.
  • Tradiciones Orientales: Chi, Ki.  El Chi (China ) o Ki (Japon) es la energía primera de toda la creación, incluye todo el universo y une a todo los seres entre sí; es un organismo vivo que circula en el cuerpo a través de los meridianos. Se manifiesta a través de la polaridad Yin Yang y se halla presente en todas las cosas, en distintas formas y presencias. Todo viene a ser, finalmente, una expresión del Chi o Ki. La idea que se sugiere es la de un aliento vital, una esencia sutil que sustenta la vida y sus procesos. Esta energía es la que anima a todos los seres vivientes. aunque se toma como energía vital o cósmica, se refiere a la energía externa existente en el cosmos que llega a todos los seres vivos por medio del aire, la tierra, el agua o la comida, etc. Es la bioenergía, la fuerza vital o la fuerza de vida universal que mantiene a los órganos en su lugar y funcionando correctamente. Los cielos y la tierra ofrecen su propio Chi o Ki y estos alimentan y forman al hombre.
    En la Metafísica Taoista se habla del Wu Chi, el gran vacío del cual sale el Chi que se condensa en millones de cosas y seres, para mas tarde regresar a su origen. El Chi se condensa y dispersa regularmente. Seres y cosas se forman y destruyen a cada instante. Es el universo fenoménico y cambiante en el cual vivimos. Nada es permanente, excepto el cambio.
    El Ki es la vida, constituye la potencia original que se manifiesta desde la creación del universo siendo esta energía independiente al tiempo y al espacio. Se define el Ki como un principio espiritual del cosmos y de la presencia de la vida. Se considera el trasfondo de todo lo que existe, de modo análogo a las conexiones que mantienen unidas los átomos de las materias, o el misterio que conforma la armonía del ecosistema y el cosmos.
    Mediante la meditación se puede sentir y comprender, por la intuición profunda, ese flujo o nexo universal y por lo tanto aproximarse al sentido de la vida. Se considera por tanto un principio por el cual se puede comenzar una práctica espiritual o mística: uno puede aproximarse a una empatía profunda, no sólo hacia los demás seres humanos, sino hacia todas las cosas que participan en los procesos de la naturaleza, desde los seres vivos hasta las materias inertes en transformación.
  • Tradición Hindú: Prana. El Prana es la suma total de toda la energía que se manifiesta en el universo, así como la suma total de todas las fuerzas latentes que están ocultas en los seres humanos y que se hallan por doquier alrededor de nosotros.. Es la fuerza vital o  Sukshma Prana en su nivel mas sutil. El aliento es la manifestación externa del Prana en su nivel mas denso. El calor, la luz, la electricidad y el magnetismo son todas manifestaciones del Prana. El Prana se relaciona con la mente; a través de la mente, con la voluntad; a través de la voluntad, con el alma del individuo, y a través de ésta, con el Ser Supremo. El Prana aunque es uno solo, cumple muchas funciones y por eso asume cinco denominaciones, según las distintas funciones que cumple, a saber: Prana, Apaña, Samana, Udana y Vyana.
    Según la cultura indú, se dice que las esencias sutiles de los elementos envuelven la Tierra y penetran en todo lo que existe nutriendo y sosteniendo la vida y la realidad fisica. Es esencial en la nutrición por lo que es necesario tener en cuenta los efectos que producen cada uno de los elementos y la energía que contienen, el Prana, porque es allí donde está la vida. Comemos no sólo para alimentar nuestro cuerpo físico sino también para alimentar nuestro corazón, nuestro intelecto, nuestra alma y nuestro espíritu.La energía vital o Prana se manifiesta en tres grandes estados: lo material, lo mental y lo espiritual. Y estas tres manifestaciones de la energía universal forman una unidad indivisible, de tal manera que la energía no se puede crear o destruir, sólo transformar. Así como un trozo de hielo puede transformarse en agua y ésta en vapor; así lo espiritual se transforma en lo mental y en lo material y viceversa.
    El Prana no es el Espíritu, sino una forma de energía, usada por el alma en sus manifestaciones materiales y astrales. Toda la materia está bajo la influencia del Prana. Está en el aire, aunque no es ninguno de sus componentes, esta en los alimentos, aunque no es vitaminas, ni proteínas... Está en la luz del Sol, aunque no es ni el calor ni los rayos de la luz... todos estos , aire, luz, materia, son vehículos del Prana. El Prana es la fuerza infinita, omnipresente, por la cuál se manifiesta este universo. Es el Prana el que se manifiesta como movimiento; como gravitación, como magnetismo. como las funciones del cuerpo, como corriente nerviosa, como fuerza del pensamiento.
  • Tradición Alquimica: Éter, Aether, Quinta Esencia. La tradición alquímica agrega a los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego), un quinto, llamado Quintaesencia o Éter. El Éter es el más alto y más sutil de los cinco elementos, pues los contiene y sintetiza a todos. Se dice que en el ser humano el Éter se aloja en la caverna del corazón, morada de la deidad, y es allí donde se realiza simbólicamente la unión del alma individual con el Ser Universal, y de lo humano con lo divino. Entre los alquimistas, el Éter es el principio fundamental de la composición de los cuerpos, símbolo del vacío y de los espacios celestes, al que se figura como un fluido sutil e invisible que llena, penetra y comunica a todos los seres. Empíricamente, el espacio sutil o etérico se plasma en un fluido que llena el universo. Esotéricamente es el estrato que sostiene todo lo que en la mente existe potencial o realmente y es en donde todas las transacciones son grabadas. El quinto elemento es aquel que converge y une todos los demás elementos, da forma a la materia y es absolutamente necesario para la consecución de cualquier efecto como la taumaturgia.
  • La expresión Quinta Esencia proviene del quinto elemento relativo a la composición del Universo según la filosofía antigua. Desde el punto de vista cósmico, la Quinta Esencia se denomina también materia oscura o antigravedad y se trata de una substancia extremadamente sutil que ocupa todos los espacios vacíos. En este concepto, la Quinta Esencia se encuentra relacionado con el concepto de mecánica cuántica, ámbito a partir del cual se crea toda la materia y en el que toda la materia se resuelve.
    Esta misteriosa esencia que ni se ve ni interacciona con la materia ordinaria, empuja al universo a expandirse, de allí que las galaxias se alejan entre sí cada vez mas rápidamente pese a que la atracción de la gravedad actúa en sentido opuesto. Según esta estimaciones la Quinta Esencia podría ser el ingrediente principal del cosmos, diez veces mas abundante que el resto de los átomos juntos. Los átomos y moléculas, los minerales, las plantas y los animales están compuestos por combinaciones energéticas de los cuatro elementos básicos con la Quinta Esencia, que siempre esta presente porque es el elemento del que nace todo lo que existe. La naturaleza de los elementos, si bien tienen un componente físico y concreto, es fundamentalmente energético.


Fuentes:
Recopilado de la Red para "Hombres que corren con los lobos"

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias a quien haya escrito este articulo. Me parece solido como un cubo. Y nos recuerda que no todo es materia que se pueda medir o pesar. Nada que ver con la religión, y mucho con la espiritualidad. Me gusta.

El que corre con lobos dijo...

Gracias por tu comentario. El articulo es una recopilación de muchas fuentes que se encuentran en Internet. No puse los link de las fuentes, ya que la mayoría son frases sueltas de archivos PDF y no he querido recargar esta recopilación con tantos enlaces. En todo caso no me atribuyo la autoria de lo escrito, sino solo de la compaginación.
Gracias por animarme.

Anónimo dijo...

tambien hay mujer que corre con lobos }

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Según Platón, el conocimiento es un subconjunto de lo que forma parte a la vez de la verdad y de la creencia.
Integral Philosopher Michel Bauwens "Vision"