lunes, 5 de noviembre de 2007

El renacimiento de la Wicca.

Con la llegada de la religión Cristiana, llegaron las malas épocas para los practicantes de la antigua religión. A la aparición del Cristianismo no existió una conversión masiva como usualmente se ha sugerido. El cristianismo era una religión hecha por el hombre. El no evolucionó a través de los siglos como vimos con la Antigua Religión. Muchas regiones fueron etiquetadas como Cristianas por el simple hecho de que sus regentes eran Cristianos, y en la mayoría de los casos, sólo por conveniencia, no por convicción, ni mucho menos por conversión. A través de toda Europa, la antigua religión estaba aún presente a través de los primeros 1.000 años del cristianismo.

Un intento de conversión masiva fue realizada por el Papa Gregorio el Grande. El pensó que la mejor manera de hacer que las personas asistiesen a la iglesia católica, era convirtiendo los templos en los mismos lugares en donde estaban los templos de la antigua religión, donde las personas estaban acostumbradas a reunirse para la adoración. Ordenó a sus obispos destruir todos los ídolos, y salpicar los templos con agua bendita para re- dedicarlos. En gran parte Gregorio tuvo éxito, aunque no tanto como pensó, ya que en el momento de construir templos católicos, los únicos artesanos disponibles eran los mismos practicantes de la antigua religión, albañiles y carpinteros, quienes astutamente en medio de la decoración incluyeron imágenes de sus propios dioses de manera a que si eran forzados a acudir a ese templo, también pudiesen adorar a sus dioses allí.

Sin embargo habrían de llegar épocas mucho más oscuras. En el siglo XV el Papa Inocencio VIII emitió su bula contra las brujas. Comenzaba la persecución y los procesos que llevarían a la hoguera a cientos de personas durante tres siglos.
En esos primeros días, en los que el cristianismo empezaba a ganar fuerza como religión, la Antigua Religión, los Wiccan y otros paganos, eran algunos de sus rivales y por eso quisieron deshacerse de ellos. la Iglesia Católica no escatimó esfuerzos en este empeño. Es sabido que los dioses de una antigua religión se convierten en los diablos de la nueva. Esto precisamente ocurrió con la antigua religión, ya que su dios tenía cuernos, por lo tanto era el diablo del cristianismo. Obviamente, para la iglesia católica, los paganos eran adoradores del diablo! Este tipo de razonamiento es usado aún hasta hoy por la Iglesia Cristiana en general. Misioneros eran enviados a las tribus denominadas paganas, a quienes ellos llamaban adoradores del diablo, por el simple hecho de no adorar al mismo Dios del Cristianismo. No importaba si las personas eran buenas, felices o el nivel moral de ellos era bueno, o inclusive mejor que el de muchos cristianos. Tenían que ser convertidos!

El cargo de adoradores del diablo, tantas veces dado a los brujos y brujas, es ridículo. El diablo es una invención del cristianismo. Los de la Antigua Religión no tenían el concepto del diablo en su religión. La tendencia a dividir el poder en “bueno” y “malo”, es característico de civilizaciones avanzadas y complejas. Los Antiguos Dioses, a través de su evolución, siempre fueron muy “humanos”, en el sentido de que ellos tenían su lado bueno y su lado malo. Fue la idea del dios “todo bonda y amor” que generó la necesidad de un antagonismo. Esta idea del dios “todo bondad” fue creada por Zoroastro, en Persia, al rededor del siglo VII a.C. Esta idea se extendió al oeste y fue adoptada por el mitraismo y más tarde por el cristianismo.
Los wiccan fueron acusados por la inquisición cristiana de adorar al diablo, y así se gestó una leyenda negra que estaba muy alejada de la realidad. Porque el wicca jamás había adorado otra cosa que no fuera a la naturaleza y sus poderosas energías. El era panteísta, pero nunca satánico.

Cuando el tiempo pasó, la campaña en contra de los no cristianos continuó. Todo lo que los Wiccan hacían, era dado vuelta y usado en su contra. Si los Wiccan realizaban un rito para aumentar la cosecha, eran acusados de realizar ritos para una mala cosecha y mortandad de animales. Nadie jamás se detuvo a pensar que si los Wiccan realizaban estos ritos, esto iría en contra suya también, ya que ellos necesitaban de igual forma, comer para vivir.
Pero la Iglesia no sólo los acusó de hacer rituales en contra de las cosechas, sino de volar por los aires montados en sus escobas… seguramente una obra del diablo!

Cuando el cristianismo empezó a ganar fuerza, la Antigua Religión fue empujada lentamente para fuera. En la antigüedad, hasta la época de la Reforma, sólo existía fuera de los límites de las ciudades. Los no-cristianos de aquella época fueron conocidos como paganos. El término Pagano, proviene del latín pagani, que significa los que viven en los pagos, o en el campo. Como los que vivían fuera de las ciudades eran mayormente perteneciente a la antigua religión, fue por ello que los no cristianos fueron conocidos con el término “paganos”. Este término era apropiado para los no católicos de esa época, pero hoy día sigue siendo utilizado por ellos para referirse a los que no comparten sus creencias, de una manera derogatoria lo cual es bastante incorrecto.

Cuando en 1.484, el Papa Inocente VIII emitió su bula en contra de las brujas. Dos años más tarde, dos monjes alemanes, Heirich Institoris Kramer y Jakob Sprenger, escribieron el “Maleus Malificarum” (o “Martillo de las Brujas”), en este libro se daban instrucciones específicas para la persecución de los brujos. Sin embargo, cuando este libro fue enviado a la Universidad de Teología de Cologne – los censores máximos de aquella época – la mayoría de los profesores se rehusaron a tener algo que ver con el mismo libro. Kramer y Sprenger, ignoraron la desaprobación de la facultad, hecho que no fue descubierto hasta 1.898.

Poco a poco la histeria creada por Kramer y Sprenger se expandió. Como el fuego se expandió rápidamente a través de toda Europa, llegando a los lugares menos pensados. Por casi 300 años los fuegos de la persecución ardieron; hombres y mujeres se volvían locos. Pueblos enteros donde se sospechaba que habían uno o dos brujos, eran sacrificados bajo el grito de “Destruyan a todos que el Señor reconocerá a los suyos”. En 1.586 el Arzobispo de Treves decidió que los brujos del pueblo habían sido los responsables del severo invierno, por lo cual 120 hombres y mujeres fueron sometidos a tortura para lograr una “Confesión”, por la cual fueron quemados vivos, bajo el cargo de interferir con los elementos. Un ejemplo del tipo de histeria originado por los monjes es el caso del Las Brujas de Salem, en el cual de todas las personas que fueron colgadas bajo el cargo de Brujería, posiblemente solo dos eran reales seguidoras de la antigua religión. Todos los demás eran pilares fuertes de la Iglesia del lugar, hasta que unas niñas los acusaron de Brujos.

Es conocida como época ardiente, aquella en la que todos los que no creían o abrazaban la religión católica, eran quemados vivos o ahorcados (en algunos países no se permitía quemar a nadie, así que los colgaban).

Es interesante notar que en esta época muchas de las personas que murieron, ni siquiera eran wiccans, sino sólo personas que no eran queridas en sus pueblos y por ello eran acusadas como brujas.

No es menos interesante notar cómo la ignorancia del cristianismo acusó a los brujos de ser adoradores del diablo y de matar niños, cuando en realidad no existe tal práctica entre los wiccans ya que no creemos en el diablo y menos podemos derramar sangre, ya que eso va en contra la carga de la Diosa y contra el amor y respeto hacia todo lo viviente.

Se estima que el total de ejecuciones (según la iglesia católica) fue de 3.000; y 9.000.000 (según varias fuentes de información paganas). La figura actual basada en el examen de documentos de juicios y tribunales estima que el numero de archivos perdidos asciende a 200.000. Sorpresivamente esto es casi igual al valor geométrico de números estimativos.

Los jueces no perseguían solamente a mujeres. El balance de género variaba de acuerdo a la localidad. Un 90% de los acusados fueron hombres en Islandia, cerca de 80% fueron mujeres en Europa. Sin embargo, sobre el número total de ejecutados, el 75% fueron mujeres.

La mayoría de las sentencias de muerte eran dictadas por cortes civiles, no por la iglesia católica. Sin embargo, la iglesia estaba indirectamente involucrada, ya que ella proveía las fuentes teológicas en los casos civiles.

Los inquisidores no buscaban sólo a brujos, principalmente se interesaban en herejes.

Aún así, la iglesia no es directamente responsable por las muertes dadas por sentencias civiles, aunque si era responsable por los arrestos por causa de creencias diferentes a las suyas; por las torturas y ejecución de minorías religiosas en esas cortes. Una costumbre, era que si las creencias de alguien diferían de las de la iglesia católica, no se le podía dar a esa persona libertad de culto ya que corrompería al resto del pueblo.

La severidad de la persecución no era uniforme en toda Europa; se concentró primeramente en el este de Francia, Alemania y Suiza. Muchos países se libraron de los tiempos ardientes. La época ardiente y su persecución disminuyó grandemente con la llegada de la Epoca de la Iluminación, cuando las personas empezaron a preguntar sobre “verdades” religiosas sostenidas por mucho tiempo. Esto forzó a que termine la ejecución de los brujos en Europa y América.

Lo importante de esa época para nosotros, más que los números de cuantos murieron, es que las leyes de inquisición fueron abolidas. Hoy en día seguimos siendo víctimas de persecuciones por el hecho de que nuestras creencias son diferentes a las de otras religiones y aunque no nos queman vivos o nos llevan a la horca, es algo con lo que debemos vivir diariamente, especialmente aquellos que vivimos en países con una alta moralidad cristiana.

Y sin embargo, a pesar de aquellos tiempos de horror, la Wicca ha llegado intacta hasta nuestros días.

El verdadero artífice del renacer de la tradiccion Wicca fue el funcionario retirado y ocultista Gerald Gardner, un británico que en 1954 publica Witchcraft Today (Brujería hoy) despues de que en 1951 fueron abolidas las últimas leyes que perseguían la brujería en el país anglosajón. A esta obra siguió The Meaning of Witchcraft (El significado de la Brujería) en 1959. Gardner alegó que había encontrado parte superviviente del antiguo culto de la brujería, que había sido iniciado en la religión por un grupo de brujas conocido como el aquelarre de New Forest (Bosque Nuevo) en la región de Hampshire, y que los rituales recibidos estaban fragmentados, por lo que los había reescrito para hacerlos practicables.

En su libro “ La brujería hoy ” afirmo que las teorías de Murray eran correctas y confesaba estar seguro de ello ya que él mismo era un Brujo. También sostenía que posiblemente la Antigua Religión estaba por desaparecer, pero grande fue su sorpresa que al circular su obra, él empezó a tener noticias de Grupos o Covens esparcidos por toda Europa. Ni el mismo Gardner imaginaba la repercusión de su trabajo. Sus libros demostraron que eran muchos los que seguían fieles a las más antiguas creencias del hombre. La Senda del brujo seguía tan viva como lo había estado siempre, y a partir de entonces no hizo sino crecer y aumentar el número de sus seguidores, que reclamaron para si el orgullo de ser brujos.

Diversos autores como Aidan Kelly han rebatido durante años estas alegaciones, argumentando que los ritos fueron inventados completamente por Gardner, con préstamos de la magia ceremonial y órdenes ocultistas como la Golden Dawn. Ronald Hutton[1] explica que Gardner pudo basarse en fuentes publicadas de otros autores como Margaret Murray, Charles Leland y Sir James Frazer, quienes afirmaban que había existido una religión matriarcal en épocas prehistóricas y que, de algún modo, había sido preservada en secreto hasta nuestros días en algunos círculos secretos de brujas.

Otros autores, como Phillip Heselton, Doreen Valiente o Isaac Bonewits apuntan hacia grupos reconstruccionistas de principios del siglo XX más que hacia una antigua religión pagana completamente intacta. Bonewits apunta que "en algún punto entre 1920 y 1925, en Inglaterra, algunos folkloristas se unieron con algunos rosacruces de la Golden Dawn y con supuestos brujos tradicionales familiares, para producir el primer coven moderno en Inglaterra; uniendo de forma ecléctica las distintas fuentes que pudieron encontrar con el objetivo de reconstruir su pasado pagano."[2]

Doreen Valiente por su parte fue Suma Sacerdotisa de Gardner y trabajó con él para retocar textos rituales, aunque por divergencias se distanció del autor e investigó sobre la tradición gardneriana así como otras tradiciones de brujería. Según Valiente[3] , aparece cierta base en la estructura que no pertenece a la Golden Dawn, a Margaret Murray ni a ninguna de las fuentes mencionadas, que puede indicar tanto la existencia de un viejo círculo encontrado en New Forest como la recopilación de diversas fuentes de brujería tradicional por parte de Gardner.

La Antigua Religión ha recorrido un largo camino desde sus humildes orígenes en la prehistoria hasta nuestros días. Ha crecido en gran manera y hoy es una religión conocida mundialmente, gracias a todos aquellos que de una u otra manera decidieron abrazar la fe y hacerla pública. A esto debemos agregar que gracias al Internet, muchas más personas están conociendo la Wicca e interesándose por esta filosofía de vida, que al contrario de otras religiones, instan al hombre a realizarse en un ser completo, libre y por ende feliz.

La antigua religión hoy es conocida mundialmente, atrayendo a mayor número de practicantes que nunca, hombres y mujeres que abrazan el objetivo wiccano de convertirse en seres mucho más completos, libres y armoniosos. En 1974 se formó el Consejo Americano de brujas, formado por 73 hechiceras de diferentes tradiciones. Y en ese mismo año, en el encuentro celebrado en Minneapolis, se elaboró un documento que incluía las 13 máximas de las nuevas religiones neopaganas, la llamada Rede Wicca , compuesta por principios entre los cuales se incluían la práctica de rituales para armonizarnos con el ritmo natural de las estaciones; el modo de vida ecológico; la creencia en que lo sobrenatural forma parte de la naturaleza desconocida del hombre, que puede despertarse; la creencia en la polaridad masculina y femenina del Poder Creador, sin que ninguno predomine sobre el otro; la atención al mundo interior y los procesos subconscientes de la mente: la ausencia de jerarquía; la unión de religión, magia y sabiduría en una única senda; el compromiso con la vida y con el futuro; el respeto a las otras creencias; y la no aceptación del concepto de mal absoluto.

En suma, tal como quedó recogido por el Consejo Americano de Brujos, un wiccan o brujo no es un mero título, sino una persona que trata de vivir sabiamente y en sintonía con la naturaleza. Brujo es quien se conoce a si mismo y es paciente, quien posee equilibrio y pone orden en sus palabras y pensamientos, brujo es quien se sintoniza con los ciclos de la Tierra y mantiene su cuerpo saludable, brujo es el que medita y honra a sus dioses. Porque en esencia la Wicca es un sistema de creencias, o mejor una forma de vida, basada en las energías de la naturaleza, el amor fraternal y el equilibrio universal.

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