martes, 31 de marzo de 2009

Física Budista

Los paradigmas mutables y el cambio social

Hasta el más casual observador de nuestra evolución cultural no puede dejar de notar la impactante disparidad entre el desarrollo del poder intelectual, el conocimiento científico y la destreza tecnológica, por un lado, y la sabiduría, la espiritualidad y la ética, por el otro. El conocimiento científico y tecnológico ha crecido exponencialmente desde que los griegos se volcaron al albur científico en el siglo sexto, antes de Cristo. Durante estas veinticinco centurias, difícilmente ha habido cierto progreso en la conducción de los asuntos sociales. La espiritualidad y los cánones morales de Lao Tzu y Buda -que también vivieron en el siglo seis antes de Cristo- claramente no fueron inferiores a los nuestros. Señalaron una culminación del desarrollo espiritual, en vez del comienzo de una curva ascendente.

El progreso humano, entonces, ha sido un asunto puramente racional e intelectual, y esta evolución unilateral ha llegado ahora a un grado de sobremanera alarmante; una situación tan paradojal que linda con la insania. Tenemos apilados decenas de miles de armamentos nucleares; suficientes para destruir el mundo entero varias veces. Al mismo tiempo, estamos construyendo afanosamente peligrosas plantas de energía nuclear que producen cantidades masivas de desechos que amenazan extinguir la vida de nuestro planeta.

Aun sin la amenaza de una catástrofe nuclear, el ecosistema global y la evolución ulterior de la vida en la tierra están seriamente en peligro y pueden desembocar en un desastre ecológico en gran escala. Nuestra prodigiosa tecnología no parece servir de ayuda alguna. Podemos controlar el descenso suave de una maquinaria espacial en planetas distantes, pero somos incapaces de controlar los humos contaminantes que emanan de nuestros autos y fábricas. Hemos prometido la vida perfecta en gigantescas colonias espaciales, pero todavía no logramos manejar nuestras ciudades. Entretanto, el mundo comercial nos hace creer que grandes industrias productoras de comida para perros y cosméticos son un signo de nuestro elevado estándar de vida, mientras los economistas tratan de decirnos que no podemos "solventar" salud, protección, educación o transporte público adecuados.

Todo esto sugiere un profundo desequilibrio en nuestra cultura: en nuestros pensamientos y sentimientos, nuestros valores y actitudes, y nuestras estructuras sociales.

Una reflexión posterior muestra que las raíces de esta crisis cultural reside en el desequilibrio entre dos modalidades de la conciencia que han sido reconocidas a través de los tiempos como aspectos característicos de la naturaleza humana. Son usualmente llamadas la vía racional y la vía intuitiva, o modalidad científica y modalidad religiosa, y han sido descriptas con otros términos variados: masculino/femenino, linel/no-lineal, y demás. Los chinos las han llamado el yang y el yin, y nunca las vieron como experiencias pertenecientes a categorías separadas, sino siempre como dos faces de la misma realidad; partes extremas de un todo único. En la perspectiva china tradicional, todas las manifestaciones de la realidad, incluyendo las manifestaciones de naturaleza humana, son generadas por la interrelación dinámica de estas dos fuerzas polares. De acuerdo a un antiguo texto chino:

"Habiendo llegado a su climax el yang se retira en favor del yin; habiendo llegado a su climax el yin se retira a favor del yang."

Resulta muy instructivo observar las actitudes de nuestra cultura en referencia a estos aspectos complementarios de la naturaleza humana. El aspecto yang es nuestro lado masculino: la faz activa, racional, competitiva, científica. El aspecto yin es nuestro lado femenino: la faz dúctil, intuitiva, cooperativa, mística. Nuestra sociedad ha favorecido consistentemente el yang antes que el yin: la actividad por encima de la contemplación, el conocimiento racional por encima de la sabiduría intuitiva, la ciencia por encima de la religión, la rivalidad por encima de la cooperación, etc.

Además, en vez de reconocer que la personalidad de cada hombre y cada mujer es el resultado de una acción recíproca entre los elementos masculinos y femeninos, hemos establecido un orden estático y rígido donde todos los hombres se pretenden masculinos y todas las mujeres femeninas, y hemos dado a los hombres los roles de liderazgo y la mayoría de los privilegios de la sociedad.

No obstante, creo que somos ahora testigos del inicio de un tremendo movimiento evolucionario. Como dice el texto chino, habiendo llegado a su extremo, el yang se retira a favor del yin. Los años sesenta y setenta han generado una serie íntegra de movimientos políticos, religiosos y filosóficos que parecen ir todos en la misma dirección. La creciente preocupación por la ecología, el fuerte interés en el misticismo, el redescubrimiento del tratamiento holístico de la salud y el curar, y -tal vez lo más importante de todo- la creciente conciencia feminista, son todas manifestaciones de la misma tendencia evolucionaria. Todas ellas contrarrestan el exceso de énfasis racional en las actitudes y valores masculinos, y procuran recuperar un equilibrio entre las partes masculinas y femeninas de la naturaleza humana.

Sostendré que los físicos pueden efectuar una valiosa contribución para superar el desequilibrio cultural imperante. Desde el siglo diecisiete, la física ha sido el ejemplo reluciente de una ciencia exacta y ha servido como modelo para todas las otras ciencias. Durante dos siglos y medios, la física clásica desarrolló una óptica mecanística del mundo, viendo al universo como un sistema mecánico, compuesto por ladrillos elementales. Las demás ciencias aceptaron este encuadre como la descripción correcta de la realidad y modelaron sus propias teorías de acuerdo a ello.

En el siglo veinte, sin embargo, la física atravesó por varias revoluciones conceptuales que revelaron claramente las limitaciones de la concepción mecánica del mundo y condujeron a una visión orgánica y ecológica del globo que muestra grandes similitudes con las visiones de los místicos de todas las eras y las tradiciones. El universo ya no es más visto como una máquina hecha a partir de una multitud de objetos separados, sino que aparece como un todo armonioso e indivisible; una red de relaciones dinámicas que incluyen al observador humano (él o ella) y su conciencia de modo esencial.

El hecho de que la física moderna, manifestación de una especialización extrema de la mente racional, esté ahora haciendo contacto con el misticismo, esencia de la religión y manifestación de una especialización extrema de la mente intuitiva, denota muy hermosamente la unidad y la naturaleza complementaria de las modalidades racional e intuitiva de la conciencia. Los físicos, por lo tanto, pueden proporcionar una base científica para el cambio de actitudes y valores que nuestra cultura precisa tan urgentemente a fin de sobrevivir. La física moderna puede mostrarle a las demás ciencias que el pensamiento científico no debe ser necesariamente reduccionista y mecánico; que las visiones holísticas y ecológicas también son científicamente ciertas.

Delinearé primero la concepción global de la física clásica y su influencia sobre las demás ciencias, y luego discurriré acerca de los conceptos de la física del siglo veinte y sus implicancias para la ciencia y la sociedad.

La visión global mecánica de Newton

La visión global de la física clásica, que también podría llamarse visión global occidental tradicional, tiene sus raíces en la filosofía de los atomistas griegos que veían a la materia como compuesta por varios "componentes básicos", los átomos, que son puramente pasivos y están intrínsecamente muertos. Se pensaba que estaban movidos por fuerzas externas que a menudo se presumían como de origen espiritual, y de tal modo fundamentalmente diferentes de la materia.

Esta imagen se volvió una parte esencial de la manera occidental de pensar. Dio cabida al dualismo entre espíritu y materia, entre la mente y el cuerpo, que es característica del pensamiento occidental. En su modo más agudo este dualismo fue formulado en la filosofía de Descartes, quien basaba su visión de la naturaleza sobre una división fundamental en dos reinos separados e independientes: el de la mente (res cogitans), y el de la materia (res extensa). La división cartesiana permitió que los científicos trataran a la materia como muerta y completamente separada de ellos mismos, y ver al mundo material como una multitud de objetos diferentes ensamblados en una enorme máquina. Dicha concepción mecánica fue sostenida por Newton, quien construyó su teoría sobre tal base y la convirtió en el pilar de la física clásica.

La visión mecánica de la naturaleza está estrechamente ligada al determinismo riguroso. La gigantesca maquinaria cósmica era considerada como algo completamente causal y determinado; todo lo que sucedía tenía una causa definida y daba lugar a un efecto definido. La base filosófica de este determinismo estricto consistió en la división fundamental entre el Yo y el Mundo introducida por Descartes. Como consecuencia de esta división, se creía que el mundo podía ser descripto objetivamente, o sea; sin mencionar jamás al observador humano, y tal descripción objetiva de la naturaleza pasó a ser el ideal de todas las ciencias.

Influencia del modelo Newtoniano sobre las otras ciencias

Desde la segunda mitad del siglo XVII hasta el final del siglo XIX, el modelo newtoniano mecánico del universo dominó todo el pensamiento científico. Las ciencias naturales, así como las humanidades y las ciencias sociales, se modelaron todas a sí mismas a partir de la física newtoniana, y aun hoy existen todavía quienes se aferran a dicho modelo pese a que los físicos lo han trascendido notoriamente.

Antes de debatir el impacto de la física newtoniana en otros campos, quiero destacar un punto importante. La nueva concepción del universo que ha emergido de la física moderna no significa que la física newtoniana esté equivocada, o que nuestras teorías actuales sean correctas. En la ciencia moderna hemos llegado a darnos cuenta que todas nuestras teorías son aproximaciones a la verdadera naturaleza de las cosas. Cada teoría es válida para cierta gama de fenómenos. Más allá de tal gama, ya no da una descripción satisfactoria de la naturaleza, y deben hallarse nuevas teorías para reemplazarlas. O mejor, para extenderla mediante una mejora de la aproximación.

La pregunta, entonces, será: ¿cuán bueno como aproximación es el modelo newtoniano como base para las otras ciencias? En la propia física, tuvo que ser abandonado al nivel de lo muy pequeño (en física atómica y subatómica) y al nivel de lo muy grande (en astrofísica y cosmología). En otros campos, las limitaciones pueden ser de tipo diferente. Debe advertirse que de lo que estamos hablando no es tanto de la aplicación de la física de Newton a otros fenómenos, sino de la aplicación de la visión global mecanista y reduccionista sobre la cual se basa la física newtoniana. Será necesario que cada ciencia encuentre en un contexto particular dónde se hallan las limitaciones de tal visión del mundo.

Biología y medicina

En biología, el modelo newtoniano condujo a la idea de que un organismo vivo puede ser considerado como una máquina construida por partes separadas. Dicha biología mecanista fue inicialmente expuesta por Descartes y ha dominado las ciencias de la vida hasta estos días. La analogía con la máquina sugiere que los organismos vivientes pueden ser comprendidos reduciéndolos a pedazos y tratando de juntarlos nuevamente tras el conocimiento de sus partes. Esta aproximación, sin duda, todavía constituye la columna vertebral de la mayoría del pensamiento biológico contemporáneo.
Los modelos mecánicos de biología tuvieron fuerte influencia en la medicina que ha venido considerando al cuerpo humano como una máquina que puede ser analizada en los términos de sus partes. La enfermedad es vista como una entidad externa que invade el cuerpo y lo ataca en un punto determinado. El rol de los doctores es intervenir, ya sea físicamente (mediante la cirugía) o químicamente (mediante los fármacos), y tratar la parte afectada, partes distintas tratadas por especialistas diferentes.

Asociar una enfermedad particular con una parte definida del cuerpo es, por supuesto, muy útil en muchos casos. Pero la medicina occidental ha sobreenfatizado este encuadre reduccionista, y ha desarrollado sus disciplinas especializadas al punto en que los doctores ya no son capaces de ver a la enfermedad como una perturbación del organismo entero, ni de tratarla como tal. Lo que hacen es tratar una parte particular del cuerpo , y eso es hecho sin tomar en cuenta al resto del organismo; ni siquiera los aspectos psicológicos y sociales de la enfermedad del paciente.


Psicología dividida

La psicología clásica, como la física clásica, se basa en la división cartesiana entre res cogitans y res extensa. Basadas en tal división, para estudiar la mente han sido desarrolladas dos aproximaciones. El conductismo eligió estudiar los efectos de la mente sobre la materia mediante el estudio de la conducta, y aplicó en su tarea la metodología de la física clásica. Los fenómenos psicológicos fueron reducidos a "bloques constructores" y se vincularon a estímulos psicológicos que se asumieron como sus causas. Como en la biología clásica, los organismos vivientes fueron vistos como máquinas que reaccionan a estímulos externos, y este mecanismo estímulo-respuesta fue modelado a partir de la física de Newton.
Los conductistas, que todavía constituyen la corriente principal de la psicología académica, defienden su posición clamando que es la única aproximación científica a la psicología, identificando así claramente el encuadre reduccionista y mecanista con la ciencia.

Freud partió desde el otro lado de la división cartesiana. En vez de estudiar meramente la conducta, eligió estudiar la res cogitans misma mediante la introspección. Aunque no tratando con la materia, él quería desarrollar una psicología científica, y para hacerlo estableció una relación conceptual entre el psicoanálisis y la física clásica.

Como físico, Freud buscó los fundamentos basales. Se enfocó en los instintos básicos, y postuló al ello, al yo y al superego como las estructuras psicológicas básicas, ubicadas y extendidas en el espacio psicológico. Estas estructuras son vistas como cierta especie de objetos internos que están en conflicto. Los mecanismos y maquinarias de la mente son todos impulsados por fuerzas modeladas a partir de la mecánica de Newton.

De la psicología, pasaré ahora a las ciencias sociales y, en particular, a la economía. La economía de estos días, como la mayoría de las ciencias sociales, es fragmentaria y reduccionista. Falla en reconocer que la economía es meramente un aspecto de una fábrica entera social y ecológica. El error básico de las ciencias sociales es dividir esta fábrica en fragmentos, suponiendo que son independientes y que deben ser tratados por departamentos académicos separados: psicología, economía, ciencia política, etc.

Los economistas desatienden la interdependencia social y ecológica, tratando a todos los bienes por igual, sin considerar los muchos modos en que están relacionados con el resto del mundo, y reduciendo todos los valores a la concreción del lucro privado. La economía convencional es de este modo inherentemente antiecológica. Utiliza sus conceptos -"eficiencia", "productividad", "utilidad", etc.- sin su contexto social y sociológico más amplio, y generalmente deja de considerar los costos ambientales y sociales generados por la actividad económica.

Semejante actitud no solamente está en agudo contraste con la de las culturas tradicionales, sino que también es inconsistente frente al punto de vista de la física moderna. Las teorías básicas de la física moderna, como expondré dentro de un rato, nos fuerzan a ver el mundo natural como un todo orgánico en el que todas las partes son interdependientes; un sistema dinámico que se autoequilibra y autoajusta, no como nuestra economía y tecnología actuales que no reconocen principio alguno de autolimitación. La fe en un crecimiento económico y tecnológico indiferenciado se ha tornado central en nuestra cultura. Nuestro sistema económico se basa en la expansión continua, pero la expansión ilimitada en una Tierra finita jamás puede conducir a un estado de equilibrio dinámico. Como decía Schumacher: "En el sutil sistema de la naturaleza, nuestra tecnología procede como un cuerpo foráneo, y existen signos numerosos de rechazo."

Lo que necesitamos, entonces, es una nueva base filosófica para la economía y la tecnología, una nueva visión global fundamental. Semejante visión global, creo, es provista por la física moderna, la ciencia en la cual se basa la tecnología.

La teoría del quantum revela la unicidad básica del Universo

La exploración del mundo atómico y subatómico en el siglo XX, ha revelado insospechadas limitaciones de los conceptos clásicos y nos ha forzado a revisar muchas de nuestras ideas básicas sobre la realidad. Una de las principales revelaciones de la teoría del quantum*, fundamento teórico de la física atómica, ha sido el reconocimiento de que la probabilidad es un rasgo fundamental de la realidad atómica que gobierna todos los procesos, e inclusive la existencia de la materia. Las partículas subatómicas no existen con certeza en lugares definidos, sino más bien evidencian "tendencias a existir". Al nivel atómico, los objetos materiales sólidos de la física clásica se disuelven en pautas de probabilidades.

Estas pautas, además, no representan probabilidades de cosas, sino más bien probabilidades de interconexiones. Un cuidadoso análisis del proceso de observación en la física atómica demuestra que las partículas subatómicas carecen de significación como entidades aisladas, pero pueden ser comprendidas solamente como interconexiones entre la preparación de un experimento y la medición subsiguiente. Las partículas subatómicas no son "cosas" sino conexiones entre cosas, y estas "cosas" son interconexiones entre otras "cosas", y así en adelante.

La teoría del quantum, revela así la unicidad básica del universo. Demuestra que no podemos descomponer el mundo en unidades más pequeñas existiendo independientemente. A medida que penetramos en la materia, la naturaleza no nos demuestra ningún ladrillo aislado, sino más bien aparece como una complicada trama de relaciones entre las variadas partes de un todo unificado.

Otra importante revelación de la física atómica ha sido la captación de que esta trama cósmica de relaciones incluye al observador humano (él o ella) y a su conciencia de un modo esencial. En la teoría del quantum, los "objetos" observados pueden ser comprendidos en los términos de la interacción entre varios procesos de observación y medida, y el final de este encadenamiento de procesos reside siempre en la conciencia del observador humano. El rasgo crucial de la teoría del quantum es que el observador humano no sólo resulta necesario para observar las propiedades del fenómeno atómico, sino que hace falta hasta para dar lugar a estas propiedades. Mi decisión consciente sobre cómo observar, digamos, un electrón, determinará en cierta medida las propiedades del electrón. En otras palabras, el electrón no tiene propiedades objetivas independientes de mi mente. En la física atómica, la tajante división cartesiana entre mente y materia, entre el yo y el mundo, deja de ser válida.
Nunca podemos hablar de la naturaleza sin hablar, al mismo tiempo, de nosotros mismos.

La teoría de la relatividad ha cambiado nuestro concepto del espacio y del tiempo

Los cambios de nuestros conceptos básicos de realidad discutidos hasta aquí han sido causados por la teoría del quantum, una de las dos teorías básicas de la física moderna. La otra teoría, que ha influenciado nuestra concepción de la naturaleza con idéntica profundidad, ha sido la teoría de la relatividad de Einstein.

La teoría de la relatividad ha producido un cambio drástico en nuestro concepto del espacio y del tiempo. Nos ha mostrado que el espacio no es tridimensional y que el tiempo no es una entidad separada. Ambos están íntima e inseparablemente conectados, y forman una continuidad cuatridimensional llamada espacio-tiempo. En la teoría de la relatividad, por lo tanto, jamás hablaremos del espacio sin hablar del tiempo, y viceversa.

Los conceptos de espacio y de tiempo son tan básicos para la descripción de los fenómenos naturales, que su modificación acarrea una modificación del encuadre íntegro que utilizamos para describir la naturaleza. La más importante consecuencia de esta modificación es la percepción de que la masa no es otra cosa que una forma de energía; que hasta un objeto en reposo tiene energía almacenada en su masa.

Estos desarrollos -la unificación del espacio y del tiempo, y la equivalencia de la masa y la energía- han tenido una profunda influencia en nuestro cuadro de la materia, y nos han forzado a modificar nuestro concepto de la partícula en un modo esencial. En la física moderna, la masa ya no está asociada con una substancia material, y en consecuencia las partículas no son vistas como consistiendo en alguna "cosa" básica, sino más bien en manojos de energía. La energía, sin embargo, está asociada con la actividad, con procesos, y esto implica que la naturaleza de las partículas subatómicas es intrínsecamente dinámica.
Para comprender esto mejor, debe recordarse que estas partículas sólo pueden ser descriptas en el marco donde el espacio y el tiempo están fusionados en un continuo cuatridimensional. En tal marco, las partículas ya no pueden ser enfocadas como objetos tridimensionales estáticos, como bolas de billar o granos de arena, sino que deben ser concebidas como entidades cuatridimensionales en el espaciotiempo. Las partículas subatómicas son pautas dinámicas que poseen un aspecto espacial y un aspecto temporal. Su aspecto espacial las hace aparecer como objetos con cierta masa, su aspecto temporal como procesos que involucran la energía equivalente. En consecuencia, la teoría de la relatividad da a los constituyentes de la materia un aspecto dinámico intrínseco. La existencia de la materia y su actividad no pueden ser separadas; son aspectos diferentes de la misma realidad espaciotiempo.

Las pautas de energía del mundo subatómico forman las estructuras moleculares y atómicas estables que construyen la materia y le dan su apariencia sólida macroscópica, haciéndonos creer así que está configurada por una substancia material. A nivel macroscópico, esta noción de substancia es bastante útil, pero a nivel atómico carece de significación. Los átomos consisten en partículas y estas partículas no están hechas de ninguna cosa material. Cuando las observamos, nunca vemos substancia alguna; lo que observamos son pautas dinámicas cambiando continuamente en otras pautas: una danza continua de la energía.


Implicancias de la Nueva Física para la Ciencia y la sociedad

¿Cuáles son, entonces, las implicancias de la nueva física para la ciencia y la sociedad? Una de las principales lecciones que los físicos tuvieron que aprender en este siglo ha sido el hecho de que todos los conceptos y teorías que utilizamos para describir la naturaleza son limitados. Toda vez que expandimos el ámbito de nuestra experiencia, tenemos que modificar, y hasta abandonar, algunos de estos conceptos. La experiencia de cuestionar la propia base del marco conceptual de uno mismo, y verse forzado a aceptar profundas modificaciones de las ideas más apreciadas por uno, ha sido dramática y hasta dolorosa para los físicos, especialmente durante las tres primeras décadas del siglo, pero eso fue recompensado por hondas revelaciones acerca de la naturaleza de la materia y de la mente humana. Creo que esta experiencia puede ser muy útil para los demás científicos, muchos de los cuales han llegado ahora a los límites del mundo newtoniano clásico en sus propios campos. Para trascender los modelos clásicos, tendrán que ir más allá de la metodología mecanista y reduccionista, como lo hemos hecho en la física, para desarrollar visiones holísticas y ecológicas.

Igualmente, los médicos tendrán que ampliar su perspectiva, mudando su foco de la enfermedad hacia la salud, viendo al organismo humano como un sistema dinámico que muestra aspectos físicos y psicológicos interrelacionados, y vinculando la condición general de este sistema al entorno físico, emocional y social.

Similarmente, los psicólogos tendrán que ampliar el marco de la psicología clásica, para obtener una comprensión más honda de la psique humana. Como los médicos, tendrán que tratar con el organismo entero, viéndolo como un sistema dinámico que involucra pautas físicas y psicológicas interdependientes; un sistema que es parte integral de sistemas interactivos mayores, de dimensiones físicas, sociales, culturales y cósmicas.

Las ciencias sociales tendrán que tratar similarmente con estos sistemas más vastos, trascendiendo los actuales límites disciplinarios y expandiendo sus conceptos básicos, desde las connotaciones estrechas y reduccionistas hacia un contexto amplio social y ecológico. Esta será la única esperanza para moldear y manejar nuestras instituciones económicas y sociales actuales que se han desarrollado a tal punto que representan una amenaza mayor a nuestro bienestar.

En muchos de estos campos, los científicos serán capaces de modelar sus nuevos conceptos a partir de los de la física moderna. Para otros, la física puede no resultar apropiada como modelo, pero aún así puede resultar de ayuda. Los científicos no necesitarán ser refractarios a la adopción de un marco holístico, como ocurre hoy a menudo por miedo a resultar incientíficos. La física moderna les habrá demostrado que tal encuadre no sólo es científico; será consistente con las más avanzadas teorías científicas de la realidad física.

Para el desarrollo posterior de la ciencia, será de crucial importancia el reconocimiento general de que todas las teorías científicas tienen que ser limitadas y aproximadas. La ciencia del futuro bien podrá consistir en una red de modelos teóricos entrelazados, ninguno de ellos más fundamental que los otros. Tal aproximación parece ser la más ajustada para describir los multiniveles interconectados de la fábrica de la realidad. Los variados modelos, en última instancia, irán más allá de las distinciones por disciplinas, utilizando el lenguaje que sea apropiado para describir aspectos y planos diferentes de la realidad.
El significado cultural fundamental de semejante desarrollo sería el reconocimiento de que todas las aproximaciones racionales a la realidad son limitadas. La amplia aceptación de este hecho será un paso necesario hacia una cultura más equilibrada. En semejante cultura, la ciencia como un todo podría ser sólo uno de los muchos caminos seguidos por hombres y mujeres para profundizar su comprensión del cosmos. Sería complementada por los senderos intuitivos de los poetas, psíquicos, místicos y muchos otros encuadres igualmente válidos. En estos términos, nuestras actitudes y valores podrían equilibrarse. Nos daríamos cuenta plenamente, como enunció el sabio chino Chuang Tzu, de que "la vida es la armonía combinada del yin y del yang".

Fuentes:

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Por Fritjof Capra
Revista Mutantia N° 3. Buenos Aires.
Introducción al libro "El Tao de la Física",
ofrecida por él mismo en las "Conferencias Schumacher" en Inglaterra en el año 1979,
y recogida por la revista Resurgence.





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lunes, 30 de marzo de 2009

El sentido de la participación - 2

El Sentido de la Educación

"Aprender es cambiar" (Victor Papanek).

El enfoque Simonton constituye la aplicación concreta, sobre el organismo humano, de la visión holística o de sistemas, según la cual cuerpo y mente configuran una unidad indivisible, escenario de múltiples y complejas interacciones encaminadas a mantener la estabilidad del sistema (homeostasis), frente a sí mismo y frente al ambiente circulante. La enfermedad se concibe como pérdida del estado estable, resultado del bloqueo de los mecanismos de autorregulación o auto-organización en este caso, el sistema inmunológico deja de interpretar correctamente la información procedente de las células anormales, falla en consecuencia en la generación de respuestas adecuadas y permite la desorganización del sistema.

El tratamiento antes descrito constituye un proceso educativo del organismo en, para y por el organismo mismo, con el objeto de que en su respuesta a una perturbación, sus mecanismos internos de autorregulación o auto- organización puedan encontrar un nuevo estado estable, equivalente al fortalecimiento de lo que E. Odum denomina estabilidad de resilencia.

Educativo en el sentido en que Andreas Fuglesang concibe la educación como "procesamiento de información con el propósito explícito de reducir la incertidumbre", que en este caso es la desorganización o entropía del sistema, entendiendo por entropía "la medida de la desorganización o incertidumbre de un sistema".

El organismo aprende nuevamente a procesar, a reinterpretar la información procedente de su interior y del medio y a generar respuestas adecuadas. El paciente debe asumir plena conciencia y plena vivencia, y visualizar el proceso del cual es protagonista; aprender a conocer sus limitaciones, sus poderes y sus posibilidades; redefinir su propio "yo" en función de su integridad (cuerpo, espíritu y circunstancia); y de reinterpretar su posición y función en el proceso de la vida. El paciente aprende: el paciente cambia. Pero, sobre todo, es consciente y se adueña del cambio. Fuglesang escribe: "Cuando la gente adquiere conciencia de los cambios que ha experimentado, la perspectiva de nuevos cambios adquiere significado y se vuelve aceptable".

El Sentido de la Participación

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Aunque semánticamente por participar se entiende "tener uno parte en una cosa o tocarle algo de ella" , obviamente el término denota conceptos mucho más profundos. Tratándose de procesos de cambio individual o colectivo, más allá del mero "tener parte", participar significa ser parte. Y en teoría de sistemas, ser parte implica contener en uno el proceso; en cierta forma, ser uno el proceso.

Cuando los Simonton determinan que la participación del paciente constituye el eje del proceso curativo o de manejo de la enfermedad, no se refieren a que el médico le otorgue "una parte" de la acción o la responsabilidad, o a que el paciente "aporte" o "colabore" con el médico para el éxito del proceso, sino a que el proceso es el paciente transformándose a sí mismo.

Cuando le otorgamos a la educación el sentido de cambio como fruto del procesamiento de información y la generación de respuestas, no presumimos la existencia, en un lado, de un "educando" receptor de conocimientos, y en el otro de un "educador" poseedor y transmisor de los mismos, sino la capacidad de un sistema -y por ende de sus partes- de hacer suya la información procedente del medio o de su propio interior, y de transformarse como resultado del procesamiento de la misma. Participar en el proceso educativo, o proceso de cambio implica entonces apropiarse de dicha información y asumir como propio, con lo que ello implica, tal proceso.

El Sentido de la Intervención

¿Cuál es el papel del médico en el tratamiento de Simonton? ¿A la luz de lo dicho podemos afirmar que el médico o las técnicas utilizadas, "curan" al enfermo? Definitivamente no: el paciente se cura o se transforma a sí mismo. Visto como proceso educativo, el paciente se enseña a sí mismo, define por sí mismo la reinterpretación de su sistema de creencias y su visión del mundo, y de él dentro del mundo. Y es su propio organismo, con el apoyo del sistema inmunológico, el que, en últimas, determina el rumbo de la enfermedad.

La intervención del médico y sus técnicas, ya sean las "alternativas" o las "ortodoxas", estimulan, inspiran, si se quiere, y apoyan desde el exterior los mecanismos homeostáticos del enfermo para que éstos, y sólo éstos, asuman las riendas del proceso.

La intervención externa, entonces, debe tener como objetivo fortalecer la autonomía, la capacidad de autogestión del sistema perturbado, mediante el desarrollo de sus mecanismos homeostáticos o de auto-organización, que en el campo de las comunidades y el manejo de desastres, el autor Fred Cuny denomina mecanismos de superación. Cuando la intervención externa y quien la encarna, llámese médico, maestro, instructor, facilitador, institución de desarrollo o agencia de socorro, en lugar de fortalecer los mecanismos de superación para que autónomamente asuman las riendas del proceso de cambio, pretenden suplantar dichos mecanismos, destruyen la capacidad autorreguladora del sistema, anulan su capacidad de autogestión, lo hace dependiente y, por ende, aumentan su vulnerabilidad.

Homeostasis y Formación Profesional Integral

En la comunidad humana, como sistema vivo que es, operan mecanismos homeostáticos o de autorregulación encargados de "ajustar" la estructura y el funcionamiento del grupo social de acuerdo con las circunstancias cambiantes del medio interno y del mundo circundante. La capacidad de una comunidad para evitar la crisis, depende de la agilidad, flexibilidad, oportunidad y eficacia de dichos mecanismos en su tarea de adecuar los ritmos de transformación social a las exigencias del momento histórico o de los cambios ambientales. Al respecto dice Capra: "Según Toynbee, un elemento esencial en el derrumbe de una civilización es su pérdida de flexibilidad. Cuando las estructuras sociales y los patrones de comportamiento se vuelven tan rígidos que imposibilitan la adaptación a situaciones cambiantes, la sociedad es incapaz de adelantar un proceso creativo de evolución cultural. Sobreviene la ruptura y eventualmente la desintegración. Mientras las civilizaciones florecientes despliegan variedad infinita y versatilidad, aquellas en decadencia se muestran uniformes y carentes de inventiva. La pérdida de flexibilidad en una sociedad en desintegración se traduce en pérdida de la armonía entre sus componentes, lo cual conduce inevitablemente a la ruptura de la concordia social".
Esa "pérdida de armonía" no sólo es válida entre seres humanos o estamentos sociales o económicos, sino entre la sociedad como un todo y su ambiente natural. La crisis, en este caso, surge de la ruptura con el hábitat y genera efectos destructivos sobre ambos, la naturaleza y la comunidad.

En "la vulnerabilidad global" anotábamos cómo "cuando la crisis acarrea pérdidas materiales y víctimas humanas, las llamamos "desastre"; y al respecto agregábamos:

"Todo sistema debe afrontar de manera simultánea dos retos con direcciones aparentemente opuestas. El primero, el ya descrito de transformarse como única posibilidad de sobrevivir. El segundo, el reto de conservar la continuidad de los procesos que encarna, así, como consecuencia del primero, deba necesariamente experimentar cambios cuantitativos y cualitativos. La crisis aparece por igual cuando el sistema, por su rigidez, es incapaz de evolucionar, y cuando, en su evolución, pierde el hilo conductor de su propia identidad".
Wilches-Chaux

En las comunidades humanas los mecanismos de homeostasis, autorregulación o auto-organización, ya sean estos institucionales o formales, o espontáneos o de hecho, están íntimamente ligados y dependen de factores económicos, técnicos, sociales, políticos, ideológicos y, en general, culturales. La capacidad de una sociedad para resistir sin traumatismos los cambios internos o ambientales ("estabilidad de resistencia") o para recuperarse después de un desastre ("estabilidad de resilencia" o "mecanismos de superación"), está íntimamente ligada a la concepción del mundo que posean sus miembros individual o colectivamente, al igual que, en el ejemplo Simonton, la capacidad de respuesta de un organismo ante el cáncer depende fundamentalmente de la cosmovisión y actitud consecuente del enfermo.

Resulta claro que esa cosmovisión y esa actitud consecuente dependen de los patrones educativos vigentes en cada comunidad.
Desde el punto de vista que nos interesa, si "educación es el procesamiento de información con el propósito explícito de reducir la incertidumbre", dichos patrones educativos determinarán en gran medida la capacidad homeostática del sistema (individuo o comunidad), es decir, su facultad de autoajustarse como consecuencia de la información recibida. Dejamos totalmente de lado el concepto restringido que confunde la educación con la etapa de la vida durante la cual un individuo asiste a los establecimientos de enseñanza (etapa que constituye apenas una parte, y no necesariamente la más decisiva de la educación), para ampliarlo ala interacción permanente y transformadora con las experiencias vitales. Si Papanek afirmaba que "Aprender es cambiar", nosotros podemos agregar que vivir es Aprender constantemente. Que vivir es cambiar.

La formación profesional integral, área de la educación que se define como "el proceso mediante el cual la persona adquiere y desarrolla de manera permanente conocimientos, destrezas y aptitudes, e identifica, genera y asume valores y actitudes para su realización humana y su participación activa en el trabajo productivo, y en la toma de decisiones sociales identifica como sus objetivos "Tres Aprenderes" complementarios, permanentes y simultáneos, los cuales definirán la capacidad del sujeto de formación para asumir de manera consciente y creativa su papel en los mecanismos homeostáticos de una comunidad en proceso de transformación. Pues si bien dichos mecanismos no necesariamente son formales ni dependen exclusivamente de actitudes racionales, en la sociedad no actúan (o se inhiben) de manera mecánica, automática y determinista, sino como producto de la decisión humana (o la ausencia de ella) frente a los retos del cambio.


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domingo, 29 de marzo de 2009

El sentido de la participación - 3

Aprender a Aprender

"El ser humano ha descubierto que su propio ser no es otra cosa que la evolución convertida en conciencia de sí misma".
Theilard de Chardin

Nuestra atención se concentra en el proceso de aprender y en desarrollar la conciencia del individuo o de la comunidad sobre los procesos de transformación que experimenta el sujeto cuando aprende. "Enseñar", desde esta óptica, no es sólo transmitir conocimientos, sino desatar, estimular, orientar y apoyar el proceso de aprendizaje en el sujeto.

El Aprender a Aprender se refiere a la capacidad de ese sujeto de formación (individuo o comunidad), de convertir cualquier experiencia vital en un acto educativo; de generar respuestas originales, críticas y creativas ante nuevos retos y nuevas situaciones; de establecer nuevas relaciones entre hechos conocidos; de generar nueva información a partir del procesamiento de la existente, a la luz de nuevas experiencias; de lo que Eduardo de Bono llama "pensar lateralmente", o sea, desarrollar ópticas alternativas para analizar lo conocido.

Aprender a Hacer

"En el momento de la calidad pura, el sujeto y el objeto son idénticos. Es esta identidad la que se encuentra en la base de la artesanía, de todas las artes técnicas. Y es esta identidad la que falta en la tecnología moderna, concebida de forma dualista (...). La manera de resolver el conflicto entre los valores humanos y las necesidades tecnológicas no es huir de la tecnología. La manera de resolver el conflicto es romper las barreras del pensamiento dualista que impiden la comprensión real de lo que es la tecnología, no una explotación de la naturaleza sino la fusión de la naturaleza y del espíritu humano en un tipo de creación nuevo que trascienda a ambos. Cuando esta trascendencia tiene lugar en acontecimientos tales como el primer aeroplano o los primeros pasos sobre la Luna, hay una especie de reconocimiento de que la trascendencia también deberá tener lugar a nivel individual, sobre la base personal de nuestra propia vida..."

Robert Pirsig, "En "Zen y el Arte de Afinar Motocicletas".

En el punto anterior dijimos que parte integral y consecuencia del aprendizaje era la generación de respuestas transformadoras del individuo y del ambiente. El cómo convertir esas respuestas en cambios efectivos del entorno, es el objeto del Aprender a Hacer.

Ese "Hacer" es el trabajo, mediante el cual, en términos de Theilard de Chardin, el ser humano asume la función de permanente co-creador del Universo. El Aprender a Hacer traduce las habilidades mentales desencadenadas por el Aprender a Aprender, en acciones concretas, no únicamente manuales, sino también intelectuales y sociales; no sólo comprende el desarrollo de habilidades técnicas, sino el conocimiento de los fundamentos científicos y tecnológicos en que la técnica se basa. El Aprender a Hacer garantiza que los procesos se materialicen en productos tangibles. El entender los fundamentos científicos y tecnológicos del Hacer, garantiza la capacidad de aplicado inteligente y creativamente a nuevas situaciones, de adaptarlo sin desvirtuarlo, de mejorarlo.
Por su naturaleza misma de proceso educativo íntimamente ligado al mundo del trabajo, el Aprender a Hacer constituye el eje de la Formación Profesional Integral.

El Hacer garantiza que un programa no se quede en la mera información, sino que se traduzca en acción. Del éxito en la acción no sólo depende la capacidad real de una comunidad para evitar o reducir las consecuencias en sí misma y en el conocimiento como instrumento de poder sobre su propia existencia.

Aprender a Ser

"El ser humano no es el centro del Universo como habíamos creído ingenuamente, sino, lo que es mucho más hermoso, la flecha ascendente de la gran síntesis biológica".
Theilard de Chardin

El hombre es la materia convertida en duda y en anhelo.
El hombre es un perdón y una embestida.
Un volcán y un deshielo.
El hombre es una flecha dirigida al corazón del cielo.

Eduardo Peralta

El ser humano no se concibe aisladamente de una comunidad, ni del proceso histórico que esa comunidad encarna. No se concibe tampoco independientemente de un medio ecológico, de un hábitat que, como antes dijimos, comprende factores de origen tanto humano como natural.

En el Aprender a Ser adquiere especial significación aquello de que nadie enseña, pues los valores sólo se descubren, se aprenden -y se aprehenden- como tales, en la práctica social. Un padre puede "enseñar" a su hijo que la solidaridad constituye un valor deseable, pero el hijo "archivará" la lección en el cajón de los datos hasta cuando, con la experiencia descubra su verdadero sentido y la pueda trasladar al sector de los valores y traducir en actitudes coherentes.

El Aprender a Ser se refiere al desarrollo de habilidades sociales como la cooperación, la solidaridad, la convivencia, la participación y el respeto a la diversidad y a la construcción de sentimientos colectivos de coherencia, de pertenencia, de trascendencia y de propósito común.

Desde el principio del presente texto se ha insistido en la necesidad de que cualquier programa de educación que busque redefinir las relaciones entre individuo, comunidad y medio ambiente, debe fundamentarse en el descubrimiento y consolidación de valores éticos, que favorezcan la existencia y la calidad de la Vida en todas sus formas, y que promuevan en particular la conservación, la dignidad y la calidad integral de la Vida Humana.

La agresión humana contra el medio vital constituye una prolongación de la agresión, también mutua, entre los individuos y la sociedad, y entre los individuos entre sí. Los propósitos de derrota y dominación o aniquilación del "adversario" que rigen nuestra relación con la Naturaleza, son un reflejo de los valores que orientan las relaciones entre sectores e individuos dentro de la sociedad. La reducción de las múltiples vulnerabilidades que obstaculizan una co-adaptación o adaptación recíproca entre el ser humano y el medio natural, exige el descubrimiento, a partir de la confrontación práctica con la experiencia, de valores que garanticen que los procesos de cambio no se limiten a la fachada externa, sino que penetren hasta las causas profundas de la vulnerabilidad humana ante su propia existencia.

Saul Alinsky, "organizador" y maestro de "organizadores" de comunidades marginadas de los Estados Unidos, luego de referirse precisamente a las organizaciones comunitarias como herramientas para la edificación del poder local, anota: "La organización debe ser utilizada, en todas las formas posibles, como instrumento educativo; pero educación no significa propaganda. La verdadera educación es el medio por el cual los miembros de una comunidad descubren el sentido de sus relaciones como individuos con su organización y con el mundo que ocupan (...). Cuando no media un proceso de aprendizaje, la construcción de una organización se convierte en el simple reemplazo de un grupo de poder por otro".

Y Paulo Freire reclama "una educación que posibilite al hombre para la discusión valiente de su problemática, de su inserción en esta problemática, que lo advierta de los peligros de su tiempo para que, consciente de ellos, gane la fuerza y el valor para luchar, en lugar de ser arrastrado a la perdición de su propio 'yo', sometido a las prescripciones ajenas. Educación que lo coloque en diálogo constante con el otro, que lo predisponga a constantes revisiones, a análisis críticos de sus 'descubrimientos', a una cierta rebeldía, en el sentido más humano de la expresión; que lo identifique, en fin, con métodos y procesos científicos".

Es importante reiterar que los "Tres Aprenderes" descritos poseen el carácter de complementarios, permanentes y simultáneos y que no se refieren a tres procesos diferentes, sino a tres ópticas desde las cuales se enfoca un mismo y único proceso: el de Aprender. Cada uno de los "Aprenderes" alimenta y posibilita los demás.

Aprender a "Enseñar"

Por "Enseñar" no debe entenderse, ya lo dijimos, la imposición de la "verdad" unilateral de quien "enseña" a quien pasivamente la acata, sino la capacidad de compartir una experiencia de conocimientos y, sobre todo, de estimular en los demás el proceso de aprender. En otras palabras, lograr que la transformación individual que proviene del aprendizaje trascienda a la comunidad.



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El sentido de la participación - 4

Epílogo

"Yo soy mi medio ambiente ":

¿Qué es el medio ambiente o, simplemente, el ambiente?
En términos generales, se acepta que el ambiente es "el conjunto de todas las condiciones externas e influencias que afectan la vida y el desarrollo de los organismos".
El diccionario de la Real Academia Española lo define en una de sus acepciones como "cualquier fluido que rodea un cuerpo", quizás sin sospechar la trascendencia afortunada de incluir en la definición el sustantivo y adjetivo "fluido", que lleva implícito el concepto de avance, de flujo, de movimiento continuo.

¿Y qué es ecología, una palabra íntimamente ligada a la anterior?.
Los textos nos dirán que proviene del griego Oikos= Hogar y Logos= Estudio y que fue propuesta por primera vez en 1869 por el Alemán Ernest Haeckel, quien la definió como "el estudio de la economía de la Naturaleza y la investigación de las relaciones de las plantas y los animales con los ambientes inorgánicos y orgánico en que viven".
La ortodoxia académica dirá simplemente que "Ecología es el estudio de los ecosistemas", y de éstos afirmará que son "la unidad funcional de la ecología, que incluye los seres vivos y el medio en el que viven con las interacciones recíprocas entre medio y organismos".

"La Ecología", según la Enciclopedia de Ciencia Ambiental de McGraw-Hill, podría describirse en pocas palabras como "Biología Ambiental" o, siguiendo a Odum, como "el estudio de la estructura y función de la Naturaleza".
De ambiental dirán textualmente los diccionarios que es "aquello perteneciente o relativo al ambiente, circunstancias que rodean a las personas o cosas".

Todas las definiciones anteriormente citadas parten de la premisa de que existe una clara diferenciación, una delimitación nítida, entre el individuo y el ambiente que ocupa. De hecho, se acepta que uno de los pasos cruciales y prerrequisito hacia la posterior aparición de la vida, se cumplió cuando "enjambres" de moléculas denominadas "coacervados" lograron "coagularse", o sea separarse de la solución acuosa, el medio ambiente, en donde se encontraban inmersas. En "El Origen de la Vida", ese pilar clásico de la moderna biología, afirma Oparín que "únicamente esa separación de los coacervados pudo crear la unidad dialéctica entre el organismo (sistema individual de orden plurimolecular) y el medio, factor decisivo en el proceso de origen y desarrollo de la vida en la Tierra.

Sin desconocer la validez de la afirmación anterior, debo anotar que el concepto de que el individuo y su medio constituyen entidades totalmente diferenciadas y diferenciales, no resulta, sin embargo, una verdad eterna, excluyente ni absoluta. Morris Berman en "El Reencantamiento del Mundo" explica cómo no solamente han existido diferentes épocas de la humanidad en las cuales, según sus palabras, "el ego no cristalizaba" y cómo, por ejemplo en la Edad Media, "la gente se veía a sí misma como una prolongación del ambiente", sino que nos recuerda, algo que muy bien conocen los psicólogos desde cuando Freud habló del "narcicismo primario", que por lo menos durante sus primeros tres meses de vida del niño "es una prolongación del período intrauterino y éste se comporta como si él y su madre (su ambiente) fueran una unidad dual con un límite común". Es la fase que Erich Neumann denomina "cósmico-anónima" y que Berman resume en la frase "Yo soy mi ambiente".

Las fronteras que supuestamente delimitan al individuo con respecto a su medio son mucho menos definidas y concretas de lo que normalmente se piensa. En el caso del ser humano, por ejemplo, la piel más que un límite es una membrana de contacto, un sentido total que nos conecta con el medio y uno de los órganos a través de los cuales intercambiamos con éste materiales, energía e información. "La superficie del cuerpo con sus zonas erógenas" escribe Berman citando a Erich Neumann, "es la principal escena de la experiencia del niño tanto de sí mismo como de los demás; es decir, el niño pequeño aún experimenta todo en su propia piel". Aunque el adulto no es siempre consciente de ello, el ambiente no solamente determina nuestras respuestas corporales a condiciones tales como temperatura y luminosidad, sino también nuestro estado anímico, nuestras tensiones, nuestros sentimientos... y las somatizaciones de esos estados psicológicos. Cuando ante hechos eminentemente políticos como los secuestros o los asesinatos, afirmamos que "nos duele el país", estamos superando la metáfora para referirnos a un hecho textual, el dolor físico que nos produce ser testigos inmediatos de la historia (Wilches-Chaux).

Entre el individuo y el ambiente existe más bien lo que podríamos llamar una "zona de transición", un "campo de fuerza" cuyo espesor varía de minuto a minuto dependiendo de las circunstancias. A la pregunta ¿"dónde termino yo y dónde comienza mi ambiente"? no existe una respuesta definitiva.

Lo anterior nos conduce a pensar que cuando hablamos de "lo ambiental" o de "la dimensión política de lo ambiental", nos estamos refiriendo a nosotros mismos, a nuestras propias vidas como individuos y como comunidad, a nuestras propias condiciones de existencia. Podríamos afirmar con Berman que "nosotros somos nuestro ambiente". En consecuencia el Derecho a la Vida y el Derecho al Ambiente, son inseparables. Aún aceptando que se tratara de dos derechos diferentes, no se podría concebir en la práctica el uno sin el otro.

Para todos los efectos, entonces, vamos a partir de la base de que la realidad no es por un lado el ambiente y por otro la comunidad que lo ocupa, sino un gran sistema dinámico y complejo, conformado por elementos bióticos (vivos) y abióticos (teóricamente no vivos), y por las relaciones entre éstos, y también por elementos inmateriales, pero igualmente reales, tangibles e identificables, como son las relaciones de poder, las instituciones formales y no formales que rigen la vida de la comunidad, los sentimientos, valores, aspiraciones, temores y prejuicios de sus miembros, etc. En otras palabras: la Política, o lo Político, en la más amplia acepción de las palabras.

En la medida en que el ser humano concreto vive en sociedad, sus condiciones de existencia no solamente están determinadas por el aire que respira o por el agua que bebe o por la cantidad de luz que recibe del Sol, sino sobre todo por las relaciones políticas (incluidas dentro de esta categoría las sociales, económicas, laborales y de todo tipo) que caracterizan su comunidad particular, es decir, lo que los ecólogos llamarían su "hábitat" o posición concreta en el ecosistema social, y su "nicho ecológico", o sea la función, el papel que cumple en ese hábitat.

Más aún: las interacciones con el medio que podríamos calificar como eminentemente ecológicas, como son por ejemplo respirar o alimentarse, en la sociedad humana se convierten en hechos fundamentalmente políticos, en la medida en que la calidad del aire que respiramos es consecuencia de unas determinadas relaciones y decisiones (o indecisiones) políticas, ya sea que nos encontremos en el centro de una ciudad contaminada o en las alturas de un parque nacional natural. Y obviamente no sólo la cantidad sino también la calidad de los alimentos que consumimos, así como la posibilidad o imposibilidad de acceder a los mismos, dependen de nuestra posición en esa red compleja de interacciones políticas, económicas y culturales que es la sociedad. La cantidad de luz solar que recibe un minero en las profundidades de su puesto de trabajo, o un campesino en su parcela, o un funcionario en su escritorio, también está determinada por esa red de interacciones, más que por factores de carácter natural.

A partir del momento en que sobre los ecosistemas naturales -selvas, páramos, ríos, mares, etc.- comienza a ejercer su influencia transformadora el ser humano, incluso las mismas condiciones de existencia de esos ecosistemas comienzan a depender de hechos políticos. Los intercambios de gas carbónico y oxígeno entre la atmósfera y la selva tropical, o entre la atmósfera y el plancton marino, dejan de depender de relaciones puramente biológicas y pasan a depender de factores económicos, sociales y políticos: la tala de bosques, las quemas, la contaminación atmosférica, la contaminación de las aguas del mar y los hechos que subyacen tras estos fenómenos.

Esa red de interacciones, ya lo dijimos, es dinámica y compleja, y no solamente actúa a través de relaciones lineales e inmediatas de causa-efecto, sino más bien a través de lo que Carl Jung llamaría "relaciones de sincronicidad", según las cuales una sutil alteración en un punto de la red puede ocasionar simultáneamente, o en el mediano o largo plazo, grandes consecuencias, a veces insospechadas, en un punto alejado de la misma.

Había escrito arriba que resultaba afortunado que la Academia de la Lengua definiera el ambiente como un "fluido", pues remite a la idea de que se trata no de algo estático y fijo, sino de una realidad dinámica, cambiante, en permanente movimiento.

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Coherentes con la afirmación de que "nosotros somos nuestro ambiente" y de que las fronteras que supuestamente delimitan al individuo con respecto a su medio son mucho menos definidas y concretas de lo que normalmente se piensa, debemos aceptar que esa realidad dinámica, cambiante y en movimiento permanente que pregonamos del ambiente, es igualmente válida para los individuos como tales y para la comunidad que conformamos. El término "Evolución" ha sido desplazado en biología y ecología por el término "Coevolución", que describe el proceso por el cual el individuo se transforma para adaptarse a los cambios del medio, pero en esa transformación altera el medio, el cual a su vez influye nuevamente sobre el individuo y así sucesivamente. La coevolución es el proceso autoalimentado mediante el cual avanza el Universo, y como parte de él la sociedad y su historia.



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viernes, 27 de marzo de 2009

Universos Paralelos

Lo que llamamos Universo, de referencia único, es en realidad el Ser infinito continuamente diferente. Basta con que en él una partícula se diferencie para que devengan otros Universos; sin embargo, más allá de una simple partícula, toda forma de existencia está en constantes cambios o en diferenciación, lo que significa que continuamente devienen nuevos “universos en transformación”, el Transmultiverso.

Los universos paralelos son una concepción mental, en la que entran en juego la existencia de varios universos o realidades más o menos independientes. El desarrollo de la física cuántica, y la búsqueda de una teoría unificada (teoría cuántica de la gravedad), conjuntamente con el desarrollo de la teoría de cuerdas, han hecho entrever la posibilidad de la existencia de múltiples dimensiones y universos paralelos.

Matemáticos demuestran que los universos paralelos existen realmente

A pesar de la frecuencia con la que aparecen en novelas y películas de ciencia ficción, los universos paralelos no eran, hasta ahora, más que una especulación científica. Sin embargo, matemáticos de la Universidad de Oxford han demostrado que existen en realidad. Los universos paralelos existen. Así de contundentes son los resultados del último estudio efectuado por científicos de la Universidad de Oxford, en el que demuestran matemáticamente que el concepto de estructura de árbol de nuestro universo es real. Esta propiedad del universo es la que sirve de base para crear nuestra realidad.

La teoría de los universos paralelos fue propuesta por primera vez en 1950 por el físico estadounidense Hugh Everett, en la que intentaba explicar los misterios de la mecánica cuántica que resultaban completamente desconcertantes para los científicos. Expresado de una manera muy simplificada, lo que propuso Everett fue que cada vez que se explora una nueva posibilidad física, el universo se divide. Para cada alternativa posible se “crea” un universo propio.
Un ejemplo puede ayudarnos a entender este concepto: imaginemos que un peatón escapa por poco de ser atropellado por un coche. Este evento tiene lugar en un universo, pero en otro puede haber resultado atropellado y estar recuperándose en un hospital. Y en un tercero, puede haber muerto. El número de posibilidades es infinito.

Este concepto resultaba muy extraño para los científicos, quienes generalmente lo descartaban considerándola una fantasía. Por supuesto, los escritores de ciencia ficción aprovecharon esta idea para crear numerosas historias. Sin embargo, las nuevas investigaciones realizadas en Oxford demuestran que los universos alternativos son matemática posibles, y que el Dr. Everett, que no era más que un estudiante en la Universidad de Princeton en el momento que propuso su teoría, podría estar en lo cierto.

El descubrimiento ha sido descrito por el doctor Andy Albrecht como ““Este trabajo será acogido como uno de los desarrollos más importantes en la historia de la ciencia””, en declaraciones efectuadas a la revista New Scientist.
Concretamente, el equipo dirigido por el Dr. David Deutsch, demostró matemáticamente que la estructura del universo contiene infinitas bifurcaciones creadas al dividirse en versiones paralelas de sí mismo, que pueden explicar la naturaleza probabilística de los resultados cuánticos. Gráficamente, la línea de tiempo del universo podría verse como si fuese un árbol infinitamente grande.

La mecánica cuántica predice que una partícula no existe realmente hasta que sea observado. Hasta entonces, las partículas ocupan una nebulosa de estados “superpuestos” al mismo tiempo.
El hecho de ser observadas “fuerzan” a la partícula a adoptar un estado particular de realidad, de la misma manera que una moneda girando en el aire solo muestra “cara” o “cruz” una vez que se detiene. Según la teoría de los universos paralelos, cada decisión de este tipo generaría un nuevo universo por cada uno de los posibles resultados.
Como otros tantos conceptos relacionados con la mecánica cuántica, la teoría de los universos paralelos puede resultar bastante difícil de comprender, sin embargo, si puede demostrarse matemáticamente, tal como se ha hecho en Oxford, es muy posible que la teoría sea correcta.

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Más de un universo

En un escenario de campos escalares, y habiendo finalizado la inflación, el universo pudo haberse dividido en grandes dominios exponenciales concebidos por las diferentes leyes de la física de baja energía. Se trataría de una división que se da desde un cosmos primigenio unidominio de bajo potencial energético. Pero como cualquier gran fluctuación cuántica pudo producir saltos en los mínimos de los campos escalares, de manera semejante a los enviones zangoloteados que se producen en las bolas mal lanzadas en las canchas de bowling o boliche cuando traspasan su carril. Para nuestro caso, cada nuevo lugar que van ocupando los campos escalares corresponde a leyes alternativas de la física de partículas. En algunos de los modelos inflacionistas, las fluctuaciones cuánticas son tan fuertes que incluso hacen variar las dimensiones del espaciotiempo.

El multidominios podría englobar universos gobernados por leyes y fuerzas fundamentales diferentes que contendrían distintos tipos de partículas, casi todas exóticas para nosotros. Tales universos serían disímiles unos de otros, con distinta longetividad e historia. Algunos, como el nuestro, podrían expandirse durante más de 15.000 millones de años. Otros nacerían muertos al recolapsarse tras una breve existencia, o porque sus leyes físicas no fueran lo bastante fértiles para permitir la complejidad. La «tasa ondulatoria Q» en otros universos podría ser mucho mayor o mucho menor que la del nuestro. En alguno de ellos el espacio mismo podría tener un número distinto de dimensiones.

Ahora bien, no todos los integrantes del multidominios serían universos con condiciones propicias para la complejidad y la evolución. Claro está, que en ello debemos excluir al nuestro. Pero lo medular que propugna la teoría en ello es la de una visión infinita del cosmos, lo que es crucial para el principio antrópico, que ya discutimos anteriormente. Otros universos no son observables directamente, pero su estado conceptual no es peor que el de las supercuerdas, o incluso que el de algunas partículas teóricas inobservables cuyas manifestaciones permiten explicar la naturaleza del mundo.

Nuestro universo nos parece uniforme, pero ello se debe a la circunstancia de que nuestro actual horizonte de observación es extremadamente pequeño en comparación con el tamaño del cosmos. Pero también podría darse el caso de que sea bastante especial. Obviamente, no estamos en un punto aleatorio del espacio: estamos en un planeta calentado por una estrella. No estoy diciendo que sería más esperable que estuviéramos aislados en el espacio intergaláctico, sino que nuestro universo debe ser lo bastante especial (tanto en su contenido como en las fuerzas que lo rigen) para que la vida pueda evolucionar en su seno. Pero este carácter especial se comprende mejor cuando comprobarnos que nuestro universo es sólo una isla dentro del archipiélago cósmico. Lo anterior, no implica una involución del pensamiento científico hacia la especulación, como era lo habitual en la antigüedad, cuando se reflexionaba sobre continentes más allá de las fronteras del mundo conocido, y sobre los posibles dragones y serpientes que poblaban esas incógnitas tierras. Quizá parezca que los dominios no observables del universo tienen un estatus conceptual igualmente frágil. Pero este estatus está respaldado por teorías bien establecidas, que al menos ponen coto a los «dragones» que se encuentran más allá de nuestro horizonte cósmico.

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Dentro del marco de esas ideas, consideremos que la física sola no se encuentra en condiciones para entregar todas las explicaciones sobre las particulares características de nuestra porción de universo, tampoco lo está para acceder a otorgar una gran cantidad de argumentos científicos sobre aquellas grandes partes del cosmos que tienen propiedades diversas. El dominio en el cual cohabitamos es tetradimensional y con una cantidad importante de propiedades explicadas con nuestra leyes físicas, pero ello no asegura la inexistencia de otros con dimensiones diferentes y con características alternativas, por el simple hecho de que nuestra clase de vida no pueda darse en ellos. Lo anterior, significa que el llegar a entender cabalmente todas las propiedades de nuestra región del universo requerirá, además de un conocimiento de física, una profunda investigación de nuestra naturaleza incluyendo, quizás, hasta la de nuestro propio conocimiento. Tal vez, la conclusión sea atrevida y prematura, pero a ella nos estaría llevando los recientes acontecimientos teóricos que han venido ocurriendo en las distintas variantes del modelo inflacionario.

La evolución que ha venido experimentando el modelo teórico de la inflación del universo ha dado lugar a un nuevo paradigma cosmológico, que se diferencia bastante de la teoría del Big Bang y hasta de los primeros enunciados de las ideas inflacionistas. Se consideraba a un universo, por un lado, caótico y homogéneo y, por otro, expandiéndose y estacionado. Ahora, la idea es de que el cosmos crece, fluctúa y se reproduce por siempre en todas las formas imaginables y/o posibles, como si se autoadaptara para todo tipo de vida que se pudiera dar.
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Se espera, que una parte importante de la actual teoría inflacionaria perdure lo suficiente en el tiempo. Posiblemente algunas partes de ella deberán se modificadas o arrinconadas, como producto de las evidencias observacionales o de la esperada modificación de la teoría de las partículas elementales. Lo último es válido si consideramos y aceptamos que los pasados veinte años de desarrollo de la cosmología han dejado huellas de cambios irreversibles en nuestro entendimiento de la estructura y destino del universo y de el lugar que ocupamos en ello.


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jueves, 26 de marzo de 2009

La Teoría de Cuerdas

Como sabemos, durante cierto tiempo se creyó que los componentes fundamentales de los átomos eran sólo tres: protones, neutrones y electrones. A poco, sin embargo, comenzó a descubrirse una gran variedad de partículas nuevas (algunas exóticas, otras más "normales") que demostraban que el mundo de lo infinitamente pequeño es, en realidad, mucho más complejo y abigarrado de lo que se pensaba. Quarks, antiquarks, piones, kaones, muones y muchísimos otros han venido ocupando a los físicos durante décadas, y, a no dudarlo, los seguirá manteniendo contentos durante los próximos siglos.
Los científicos han intentado (y logrado en parte) agrupar, ordenar y categorizar a esta innúmera cantidad de partículas subatómicas en categorías, grupos y familias, cada cual con sus características, costumbres, propiedades y comportamientos particulares. Sin embargo, un grupo de ellas no cumplía con las expectativas, y por ello, los investigadores tenían un circunstancia fundamental del universo aún sin explicar.


Einstein, como otros físicos teóricos, pasaron y pasan gran parte de su vida, intentando alcanzar un prodigio científico que tal vez era y/o es imposible: unir la teoría de la relatividad con la de la mecánica cuántica que describe el universo a escala atómica. No logró Einstein su sueño de enlazar las leyes físicas del macrocosmo con las del microcosmo, ni tampoco, hasta ahora, lo han logrado otros muchos estudiosos, lo que se ha venido a convertir en una aspiración generalizada del estudio sobre el funcionamiento del universo.

La generalidad de los físicos teóricos buscan estructurar una gran unificación entre la teoría de la relatividad general y la mecánica cuántica. La primera, comporta toda la capacidad necesaria para explicar los efectos de la fuerza gravitatoria sobre un espaciotiempo curvo. Sin embargo, no se ha podido distinguir consecuencias precisas de las posibles fuerzas que actúen sobre una partícula, ya que ésta sigue, normalmente, una trayectoria inercial o toma el camino más corto posible, describiendo como una geodesia sobre el espaciotiempo curvo. Por ello, explicar todas las fuerzas conocidas bajo el alero de una misma idea, un concepto, una sola teoría, representa la más cara aspiración que embarga a los científicos focalizados en entender el total comportamiento de la naturaleza. Muchos de ellos, piensan que si ello se logra, también se habría colocado término al camino que ha seguido, dentro de la humanidad, el desarrollo de la física.

Durante mucho tiempo se ha especulado con la existencia de una partícula que intermediaria en las fuerzas gravitatorias: el gravitón. Este nuevo integrante, jamás descubierto, debería, para cumplir con las expectativas de los científicos, vibrar de determinada forma y con una cierta intensidad. Resultó ser que los hipotéticos valores del gravitón encajaban exactamente con los montos predichos por la Teoría de las Cuerdas. Si todo el andamiaje teórico resulta ser cierto y demostrable, entonces será muy posible (o casi seguro) que los gravitones existan.

La diferencia fundamental entre el Modelo Estándar y estas nuevas "Teorías de Cuerdas" consiste en que el primero ve a los componente básicos del universo como partículas, esto es, objetos puntuales y, por lo tanto, sin ninguna dimensión.
La Teoría de las Cuerdas, por el contrario, considera que el universo está formado de pequeños "hilos" o "cuerdas" que poseen una dimensión: la longitud. Pero ninguna dimensión más. No tienen ancho, largo ni espesor. Todas las interacciones existentes en el universo dependen, por lo tanto, de la forma de estas cuerdas y del modo como vibran, se estiran o se entrecruzan.
Pero ¿cómo son, en realidad, las cuerdas?
Como todo hilo, pueden ser abiertas o cerradas. Imagínese un hilo de coser: usted lo corta de su bobina, y tiene una pequeñísima soga con dos extremos. Eso sería una cuerda abierta, con una longitud definida y dos puntas bien concretas.
Ahora haga con él una cuerda cerrada: anude los dos extremos (y olvide que allí hay un nudo) y tendrá una cuerda cerrada. Esto lleva a interesantes conclusiones, que Stephen Hawking comenzó a explicar en 1988.

Ejemplos de cuerdas cerradas

Una partícula, si la vemos como un punto aislado, ocupa también un solo punto en el tiempo. Si se mueve, ocupa un espacio ahora, otro ligeramente separado dentro de un instante, otro más alejado luego... Se presenta a nuestra mirada como una sucesión de "instantáneas" o "fotogramas" discretos, aislados unos de otros, porque la partícula puntual no puede ocupar más que una única posición en un momento dado. Es lo mismo que el cine: lo que percibimos como un movimiento continuo no es más, en realidad, que una larga sucesión de fotografías quietas y separadas por un espacio negro.
Pero si las partículas no son puntos sino cuerdas, no ocupan un punto en el espacio en cada momento dado, sino una línea extendida en el espacio.

Así como la historia de una partícula formaba una línea en el espaciotiempo, el historial de una línea que se desplaza determina un plano en el espaciotiempo. Desplace una regla sobre una superficie y tendrá un continuo plano. ¿Puede ser así nuestro continuo espaciotemporal?

Dos cuerdas cerradas convergiendo

Puede. Si las cuerdas demuestran ser abiertas (que es lo que parece ser cierto, según las teorías actuales), entonces el universo es un lugar plano, formado por múltiples cuerdas que vibran y se desplazan en dos dimensiones. Para determinar la posición de un punto cualquiera en esa realidad plana, se necesitan definir solamente dos números: largo y ancho. En otras palabras: posición de la cuerda y momento de la observación. Espacio y tiempo, para ser claros.

Si las cuerdas son cerradas (digamos, su anillo de hilo de coser) y usted lo desplaza de arriba abajo, el movimiento de la cuerda no determina un plano sino un tubo, una especie de manguera que puede tener la forma que usted desee, dependiendo solamente de cómo mueva usted el anillo. Si usted corta el tubo, tendrá un círculo. Eso es todo lo que se necesita para definir la posición de la cuerda en un momento dado.

Fuentes y para saber más:

Posteriormente a la introducción de las teorías de cuerdas, se consideró la necesidad y conveniencia de introducir el principio de que la teoría fuera supersimétrica, es decir, admitiera una simetría abstracta que relacionara fermiones y bosones. Actualmente la mayoría de teóricos de cuerdas trabajan en teorías supersimétricas de ahí que la teoría de cuerdas actualmente se llamen teoría de supercuerdas. Esta última teoría es básicamente una teoría de cuerdas supersimétrica, es decir, que es invariante bajo transformaciones de supersimetría.

Actualmente existen cinco teorías de [super]cuerdas relacionadas con los cinco modos que se conocen de implementar la supersimetría en el modelo de cuerdas. Aunque dicha multiplicidad de teorías desconcertó a los especialistas durante más de una década, el saber convencional actual sugiere que las cinco teorías son casos límites de una teoría única sobre un espacio de 11 dimensiones (las 3 del espacio, 1 temporal y 6 adicionales resabiadas o "compactadas" y 1 que las engloba formando "membranas" de las cuales se podría escapar parte de la gravedad de ellas en forma de "gravitones"). Esta teoría única, llamada teoría M, de la que sólo se conocerían algunos aspectos fue conjeturada en 1995.

DIVULGACIÓN: La Teoría de las Cuerdas

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Teoría de Supercuerdas en Astrocosmo
DE LAS TEORÍAS DE CUERDAS

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Título Las Supercuerdas

Índice#1



"El Universo elegante": un gran documental científico sobre la Teoría de las Supercuerdas. Una visión científica del Universo más allá de todo lo imaginable. Versión en castellano.

Cuatro partes:





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Los Mensajes del Agua

"Así como la tierra está cubierta del setenta por ciento de agua, así el organismo humano adulto, se compone de setenta por ciento de agua. (...)Todo en la vida del hombre se ve rodeado de diferentes aguas. La mayoría del agua planetaria, excepto el agua de las lluvias, capa freática, lagos, ríos y pantanos, se encuentra en los mares. Una parte flota en la atmósfera como nubes y niebla. La ventisca y el hielo de las montañas, los glaciares en los polos, eran originalmente también agua. (...)No podemos reflexionar sobre la cantidad de agua que gira alrededor de nuestro mundo sin pensar en los problemas de medio ambiente. Para solucionarlos debemos impedir la polución del agua, que llevaría a una mayor pureza de ésta. El agua circula en este mundo sin fin y absorbe y disuelve toda la contaminación. El agua es fuente de vida. Cuando el agua está contaminada, se niega la existencia de toda criatura"

Nuestro cuerpo contiene 45 litros de agua, esta cantidad va decreciendo progresivamente con el paso del tiempo hasta que sobreviene la muerte. Durante la gestación el embrión está compuesto por un 95% de agua, pocas semanas después del nacimiento esta cantidad baja a un 80%, para reducirse a los tres meses a un 64% y mantenerse así por el resto de la vida.
El agua representa el dos tercios del peso de un ser humano presentándose en todas partes: 20% en los huesos, 85% en el encéfalo, 70% en la piel, 80% en el corazón y 0.2% en los dientes.

La ciencia moderna polemiza sobre el aserto de los antiguos de que la mente influye decisivamente sobre la materia. Entres otros investigadores, el Dr. Emoto realizó una serie de experimentos con agua, obteniendo sorprendentes resultados.

Masaru Emoto cuenta en su fascinante libro "Mensajes del agua", cómo comenzó a realizar los estudios sobre el agua. Se preguntaba si habría algún aparato con el cual se podría medir la calidad del agua. Todo empezó gracias al llamado analizador magnético de resonancia (MRA), utilizado en EEUU para la homeopatía, que le permitió además investigar las frecuencias del agua. Descubrió cosas sorprendentes y decidió que quería tomar fotos de cristales de agua congelados. Los cristales con sustancias sólidas con átomos y moléculas regularmente ordenados. En general, dos cristales de nieve casi nunca tienen el mismo aspecto -por la diferencia de condiciones por los cuales se crean-. Para obtener la misma estructura de cristal, los diferentes tipos de agua del mundo deberían tener la misma estructura cristalina. Masaru entonces tenía una teoría: cuando la molécula de agua se cristaliza, el agua pura se convierte en un cristal puro, sin embargo se imaginaba que el agua contaminada no se cristalizaría tan bellamente.

En 1994 empezó a investigar sobre ello. Tenía que congelar tosas las muestras de agua que caían en sus manos. Solamente era posible fotografiar los cristales si varios requerimientos eran cumplidos: exacta temperatura de refrigeración -entre -5 y 0 grados-, la ampliación del microscopio, el diafragma y la iluminación sobre el objeto. Tuvo que sofisticar cada vez más su equipo: pusieron las muestras de agua por gotas sobre cientos de cápsulas de petri y las dejaron durante dos horas en el congelador. Sacaron los cristales poniéndolos bajo el microscopio aumentado 200-500 veces. Como el agua no es estable, a menudo tuvieron que fotografiar cientos de muestras de un mismo tipo de agua para comprobar su estructura. El equipo evaluaba si el cristal era bonito o se rompía, lo cual daba a entender que la muestra no era pura.

Colocó decenas de carteles adosados a botellas de agua, expresando todos ellos una variada gama de emociones. Estos carteles contenían palabras representativas de emociones negativas o positivas, tales como "amor" "alegría" "dulzura".
Contrariamente a lo que el escepticismo de la comunidad científica sostiene, el agua dio respuesta a todas estas expresiones propias de la conciencia, respuestas que fueron registradas con procedimientos fotográficos avanzados.

Las repercusiones de este experimento han sido mundiales. En Japón se estableció un museo del agua donde figuran las imágenes de las respuestas que dio el elemento raíz a cada uno de esos sentimientos, resultando estupendas revelaciones sobre la inteligencia en la naturaleza.
La formidable investigación de Masaru Emoto, ilustradas por los gráficos del proceso de interpelación al agua, resulta tan prodigiosamente reveladora de que todo cuanto existe, inerte o animado, conduce un rayo de la inteligencia universal.


Las miles de fotografías tomadas por Emoto en estos años pueden considerarse además un testimonio visualmente apreciable de las diferencias existentes entre "agua viva" y "agua muerta" o desestructurada. Así, cuando el agua está viva o se la expone a estímulos positivos muestra su estructura interna en forma de hermosos hexágonos con una variedad de presentación ilimitada. En cambio, cuando el agua está contaminada por sustancias nocivas o es expuesta a estímulos negativos su orden interno se perturba y su estructura cristalina se pierde. Lo que queda es una imagen distorsionada, deforme y sin fuerza luminosa. En el libro se pueden ver las fotografías que ilustran diferentes supuestos. Así, podemos ver que...
-...el agua tomada en fuentes y arroyos de montaña forma bellas estructuras cristalinas en contraste con los cristales deformados que conforman las muestras de agua contaminada o estancada.
-...las moléculas de agua expuestas a música clásica adoptan formas delicadas y simétricas muy similares a las que adoptan ante el sonido de la palabra gracias, al menos tanto en japonés como en inglés.
-...cuando las muestras de agua fueron sonorizadas con música heavy metal o expuestas a palabras negativas (¡Eres tonto!) o cuando se enfocaron sobre ellas intencionadamente pensamientos o emociones negativos (grabaciones de los discursos de Adolf Hitler), el agua no sólo no formó cristales sino que en su lugar se crearon estructuras caóticas y fragmentadas. Es más, cuando se expuso el agua a la canción Heartbreak Hotel -Hotel de la tristeza- de Elvis Presley los cristales helados se partieron en dos.
-...cuando el agua fue tratada con aceites florales aromáticos los cristales tendieron a imitar la forma de la flor original. Lo que parecería demostrar que el agua ha captado la información de la flor. Y otro tanto ocurre con las plantas medicinales. Un hecho que fundamenta mayormente la Homeopatía o la terapia con Flores de Bach.

Estos descubrimientos de Emoto no se quedan en una anécdota más o menos sorprendente o divertida. Antes bien, sus hallazgos, como él mismo asevera, "pueden hacer factible el descubrimiento temprano de enfermedades, incluso con anterioridad a que se manifiesten de manera física; o a que, ya en su estado avanzado, se hagan visibles en un análisis de sangre".
Emoto llega considerar al agua como un ser "viviente", independientemente de si se encuentra en estado libre en la naturaleza o contenida en un organismo vivo. Afirma Emoto: "...que se pueden activar dentro del cuerpo humano procesos de autodepuración del agua celular de la misma forma que es posible hacerlo con el agua que está libre en la naturaleza. En ese sentido, he comprobado, tengo fotos que lo demuestran, que la más poderosa combinación de pensamientos en términos de capacidad de transformación y de sanación son "amor" y "gratitud". Estas palabras y las emociones positivas que generan convierten cada una de las moléculas de agua que nos componen en una estructura hermosa y equilibrada. Por eso estoy convencido de que nuestras oraciones, meditaciones y afirmaciones ayudan a sanar."


En definitiva, lo descubierto por Emoto explica muchas cosas en el ámbito de la salud. Y abre muchas interrogantes nuevas. Por ejemplo, podría explicar que una persona enferme si es constantemente bombardeada con pensamientos y palabras negativas; o que decirle a menudo a alguien, especialmente si es un niño, que es tonto, entre otras críticas negativas, lo lleve a desestructurarse físicamente. No ya que somatice lo que se le dice sino que tales expresiones puedan incidir directamente en su estructura molecular acuosa... ya que a fin de cuentas somos un 70% de agua. ¿Es posible? ¿Qué mecanismos contrarrestan eso en un ser vivo? Y, en sentido contrario, ¿puede la oración, las palabras, sentimientos y pensamientos de quienes rezan, incidir en las moléculas de agua del enfermo, previsiblemente desestructuradas, y reestructurarlas?
Aún más, ¿puede, quizás por el fenómeno de resonancia, reestructurarse armónicamente el agua celular de una persona si ingiere agua viva, estructurada y armónica?
Las investigaciones de Emoto así lo sugieren.

Fuentes:

(1) http://lh6.ggpht.com/_Wbrv4TZOFic/ScvWwuegsuI/AAAAAAAABfU/KoniR4G2LM0/DSalut.jpg

(2) Mundo Agua.NET

Los Mensajes del Agua

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Según Platón, el conocimiento es un subconjunto de lo que forma parte a la vez de la verdad y de la creencia.
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