domingo, 25 de enero de 2009

El trabajo con los Mandalas

“Hoy día el símbolo geométrico del círculo ha vuelto a desempeñar un papel importante…" El círculo es un símbolo de la psique. El cuadrado es un símbolo de materia terrenal, del cuerpo y de la realidad." "La frecuencia con que aparecen el cuadrado y el círculo no debe desdeñarse. Esas formas aparecen, a veces, como si fuesen gérmenes de un nuevo crecimiento".
(anónimo)

1 - ¿QUE SON?

¡Lo único que se necesita para comprender los Mandalas es originalidad y un poco de tranquilidad¡
Un mandala es básicamente un círculo, es la forma perfecta, y por ello nos representa el símbolo del cosmos y de la eternidad. Nos representa la creación, el mundo, el Dios, el ser humano, la vida. Podríamos decir que todo en nuestra vida posee las formas del círculo, del ciclo. Desde el universo; el sol, la luna, los planetas, hasta el esquema de toda nuestra naturaleza; los árboles, las flores, entre otros; todos siguen una línea circular. ¿Y qué decir del átomo o la célula? Todo lo que nos rodea tiene la forma de círculo. Que al mismo tiempo nos representan los ciclos infinitos de la vida. Y si observamos nuestro cuerpo, nos daremos cuenta que todas nuestras formas son redondeadas, esto nos recuerda que somos sistemas dentro de sistemas, pertenecemos al Absoluto y el Absoluto está en nosotros.

Cuando nosotros trabajamos con los Mandalas, es decir, si los dibujamos, si los pintamos, si caminamos o bailamos sobre ellos u otro, esto puede asemejar un viaje hacia nuestra esencia, iluminando zonas del camino que hasta entonces habían permanecido obscuras y hasta ese momento ocultas, permitiendo que brote la sabiduría de nuestro inconsciente.
El Mandala es una puerta hacia la institución más íntima del ser humano. Representa la condensación ordenante del universo. Mediante su diseño, contemplación y meditación, permite al ser humano el acceso a lo espiritual y se hace parte del todo armonioso, trascendiendo sus limitaciones presentes y las ataduras a su mundo material y conceptual.
Este es un círculo “mágico”, con efectos relajantes, que actúa sobre nosotros armonizando nuestro mundo interior con el exterior. Estos efectos se consiguen a través de la meditación mandálica o bien a través del dibujo de mandalas personales, donde además se da rienda suelta a la creatividad.

Los mandalas están inspirados en la naturaleza, en la Creación que nos rodea, reproducen sus simetrías, su geometría y sus colores en una estructura con forma de círculo, el patrón mandala por excelencia. Es la forma geométrica más perfecta, usada durante milenios para ilustrar la totalidad y la verdad.
Se puede decir, que hay tantos mandalas como individuos en el mundo y, sin embargo, en esencia, todos son lo mismo.
El mandala es un instrumento de aquietamiento de la mente y de meditación. Es también una forma de arte-terapia.
Sus virtudes terapéuticas permiten recobrar el equilibrio (recentrage), el conocimiento de si mismo (intuición creativa e interpretación de sus propias creaciones), el sosiego y la calma interna. Concentración y visión adecuada sobre los problemas, necesarios para vivir en armonía.
El mandala es un símbolo que en las distintas culturas y épocas alude al camino hacia la unidad del ser. No representa una realidad formal cerrada sino que está presente tanto en la naturaleza como en los productos de las diversas culturas y diferentes épocas. Es así como lo encontramos en los átomos y células de nuestro cuerpo, las telas de arañas, en las danzas tribales.

El Mandala
es
experiencia.

El Mandala
es
curación.

El Mandala
es movimiento.
El Mandala es estructura universal y un símbolo milenario.

El Mandala es convergencia y divergencia.

El Mandala es meditación, medi-tación, gira alrededor del medio.

Es Herramienta de reestructuración, sencilla, concreta, eficaz y al alcance de todos.


El Mandala
es
creación.

El Mandala
es
concimiento.

El Mandala
es
un círculo mágico.

Si somos buenos observadores podremos percibir en todo objeto, elemento, estructura, o sea un mandala. En el mundo vegetal: las flores (rosa, girasol, pasiflora), los árboles, las verduras (pepino, pimiento, tomate), las frutas (manzana, cereza, kiwi). En el mundo animal: arañas, mariposas, erizos de mar, peces, aves, mamíferos. En el cosmos: sistema solar, las estrellas y sus satélites, las galaxias.
El mandala es una representación organizada alrededor de un centro. Está presente en todas las culturas, sintetiza de forma simbólica la estructura de la vida misma.

2 - HISTORIA

Mandala significa “círculo” en sánscrito, algunos lo llaman "el laberinto de los círculos". También puede traducirse como “rueda” o “totalidad”. Representa la integridad y el todo, y espiritualmente está considerado como un centro de energía, equilibrio y purificación que ayuda a transformar el cuerpo y la mente. Los mandalas son utilizados desde tiempos remotos en la India y desde allí se propagaron a otras culturas. Incluso los encontramos en la cultura aborigen de Australia. En la prehistoria, el círculo ya tenía carácter sagrado y se ha repetido con frecuencia en las primeras construcciones del hombre.

Aunque hay muchos ejemplos, el círculo megalítico de Stonehenge en Inglaterra es quizás la manifestación más conocida. Desde entonces se ha venido repitiendo en otras muchas manifestaciones artísticas, culturales y arquitectónicas como por ejemplo el calendario de piedra inca, el azteca o el popular símbolo chino del ying y el yang. Al mismo tiempo, el círculo también es la forma predominante del reino animal, y desde los átomos a los planetas se viene repitiendo incansablemente desde el principio de los tiempos hasta la inmensidad del universo.

3 - ORIGEN

El principio del mandala es central para diferentes tradiciones místicas de la humanidad y aparece en la literatura y en las artes plásticas de muchas civilizaciones. Para explicar este hecho, no hay necesidad de establecer vínculos genéticos entre distintas tradiciones y civilizaciones.
Sin embargo, tampoco hay necesidad de excluir los posibles vínculos genéticos entre distintas tradiciones. De hecho, en la evolución misma del mandala parecen haber intervenido varias de las tradiciones íntimamente relacionadas entre sí de la amplia región Euroasiatcica.
Los sumerios, cuya religión y cuya cultura compartían las mismas características que las de los otros pueblos preindoeuropeos y presemíticos de Eurasia, desarrollaron los monumentos llamados zigurat, que eran unas estructuras, en cierta medida similares a una pirámide, constituidas por un centro, una zona intermedia y una periferia.
En tibetano, lo que en sánscrito se conoce como mandala se llama khil-khor: khil significa “centro” y khor significa “periferia.”

De hecho, según Ananda Coomaraswamy, el famoso estudioso del arte y la estética característicos de las religiones orientales, el zigurat prefigura el mandala que más adelante, a raíz de la aparición de las distintas variantes del tantrismo, se va a desarrollar en el Centro de Asia, en la India y en el Tíbet.
También se encuentran representaciones geométricas simbólicas en otras culturas como las de los indígenas de América (aztecas, incas, navajos, hopis).
Son figuras que se basan en el reflejo de la Creación y que percibieron los primeros chamanes, a través de la contemplación e intuición, transmitiendo de ese modo la esencia espiritual del mandala.

Para los Occidentales la reintroducción popular del mandala se inicia con Carl G. Jung, quien redescubrió el mandala como un recurso estructural básico en la tradición alquímica del Oeste, y como una forma artística terapéutica integrativa creada por los pacientes en su propia búsqueda de individuación. Jung afirmaba que los mandalas representan el mundo y la totalidad de la mente, incluyendo su parte consciente y subconsciente. Su primer mandala lo pintó en 1916 y llegó a dibujar uno diariamente, para reflejar el significado de sus sueños y “la situación interna del momento”.

4 - APLICACIONES

Se utilizan
para
restablecer el
orden perdido
con
anterioridad.

Conocimiento
de si mismo.

Modificar e
increcentar
la concentración.
Mejorar la atención y la memoria.

Es Herramienta de reestructuración, sencilla, concreta, eficaz y al alcance de todos.

Mejorar la socialización y la comunicación.

Adquirir la justa dimension de los problemas.
Desarrollar la creatividad.

Curar la fragmentación psíquica y espiritual.

Mejorar la
producción
de ideas.

Ayuda en la
tolerancia al
sufrimiento.

Aquietar
los temores y
la mente.


El mandala tiene un propósito creador, dar a la luz a algo nuevo que no existía antes. Los mandalas han sido usados por los grupos espirituales desde hace mucho tiempo atrás. Caminar, danzar, observa, o dibujar mandalas puede ayudar a curar la fragmentación psíquica y espiritual, también nos ayuda a manifestar nuestra energía creativa y a reconectarnos con nuestro Ser. Los mandalas son útiles para la concentración, activación de la energía positiva, energetización de lugares, meditación profunda para elevar el nivel de conciencia, expandir la capacidad de la mente y la memoria.
Dentro de una casa mejora la captación de energía y crea un ambiente de armonía y balance, también nos sirve para transmutar la energía negativa en positiva. Para la salud, nos ayuda a no desgastarnos en mantención de energías negativas. Los mandalas pueden ayudarte en el equilibrio, en ese caso habrá que elegir el color adecuado dependiendo de la cualidad que se quiere trabajar. El mandala enviará impulsos a la mente interna llegando a los receptores del cerebro en donde se procesará y se obtendrá una reacción.

Son muchos los beneficios que podemos tomar de un mandala, Lo mínimo que puede hacer por nosotros es ayudarnos a centrarnos cuando sufrimos de alguna alteración nerviosa, nos ayuda a relajarnos y a encontrar la paz en medio de las dificultades y eso en medio de un mundo tan complejo y conflictivo ¡resulta bastante!.
Interactuar con los mandalas ayuda a alcanzar el equilibrio espiritual, estimula la creatividad, despierta los sentidos y armoniza nuestro mundo interior con el exterior. Hay dos formas básicas para trabajar con ellos: la meditación y el dibujo.
Meditación: En el primer caso basta con encontrar un sitio adecuado, cómodo y bien ventilado, lograr una respiración rítmica y profunda y elegir un mandala con el que identificarse.
Creación: Dibujar un mandala es más complicado y puede convertirse en todo un arte. Sin embargo, es una forma muy creativa de explorar y descubrir tu mundo interior, donde el círculo se convierte en un contenedor de ideas y emociones.
Antes de empezar a trabajar, conviene sentarse y meditar (aquietar la mente y el ego) para empezar a producir las imágenes que más tarde se plasmaran en su interior. El primer paso es organizar los pensamientos que surjan alrededor de un punto central que representará un tema o concepto importante en tu vida.

A partir de aquí hay que expresar la creatividad de tu interior usando los símbolos, figuras geométricas y colores que mejor puedan expresarte. El mandala personal captura y libera al mismo tiempo un momento o una época de la vida. La construcción de mandalas se torna eficaz y terapéutico como instrumento adicional y hasta resolutivo en ocasiones, para mitigar ansiedades, estados de desorganización por crisis diversas, insomnio y estados anímicos desestabilizados.

Hay grabados en las pirámides egipcias donde muestra que utilizaban la fuerza de los mandalas para su concentración, energetización del lugar, meditación profunda para elevar el nivel de conciencia, Hay papiros que muestran la utilización de mandalas dentro de las casas para mejor captación de la energía y crear ambiente de armonía y balance, o para transmutar la energía negativa en positiva. También se han encontrado vestigios de las civilizaciones druidas que usaban mandalas. En la civilización china, también hay varias formas de mandalas (Pa Kua), aún hoy son usados con el sentido de generar abundancia y prosperidad en el trabajo o para fortalecer la salud. Las tribus indias antiguas e incluso en la actualidad, continúan utilizando los mandala preparados con hilos de colores y plumas de diversas aves. Las pirámides de distintas culturas también muestran mandalas en círculo. En ciertas tradiciones fue usado para fomentar el valor ante cualquier situación, y desde tiempos remotos, los mandalas fueron utilizados por los sabios, y sacerdotes en sus meditaciones y sanaciones. Su meta es fomentar la concentración de la energía en un solo punto durante la meditación.

Originalmente, los mandalas son símbolos mágicos e instrumentos para fomentar la concentración de la energía en un solo punto durante la meditación y a la concentración, para exprimir nuestra propia naturaleza y creatividad. Se utilizan los mandalas para recobrar el equilibrio, el conocimiento de uno mismo, el sosiego y la calma interna necesarios para vivir en armonía.
La confección de los mandalas nos pone en contacto con nuestro mundo interior y nos lleva a que pongamos en práctica la creatividad que en algunas personas se encuentra adormecida.


5 - SIGNIFICADO

La palabra mandala proviene del sánscrito, y significa "Círculo Sagrado". Es un símbolo de sanación, totalidad, unión, integración y absoluto
Psicológicamente, los mandalas representan la totalidad de nuestro ser. Dado que reflejan la psique humana, cada persona responde a ellos instintivamente, más allá de su edad, género, raza, cultura, etc.
El mandala debe ser construido con mucho cuidado y concentración. El simboliza varios niveles de autoconocimiento del individuo así como niveles de la energía que unifica y cura. Hacer un mandala es una actividad universal, un ritual de auto-integración.
El punto lo contiene todo sólo que en potencia, de él se originan el círculo y la esfera que son las formas en que se nos manifiesta el punto.
El punto o centro es al círculo lo que la semilla es a la planta adulta.
En el punto está todo, sólo que no es perceptible.
Es así como estamos en un contrapunto entre lo visible y lo no visible, es decir entre lo que está y vemos y lo que está pero no vemos.

6 - CARACTERISTICAS

Un mandala puede variar en color y diseño, pero básicamente se conforma de un centro, los cuatro puntos cardinales y simbólicamente el arriba y el abajo
“Diseñar un mandala es posible para cualquier persona. Todo mandala debe tener las siguientes características: un centro, puntos cardinales que pueden ser contenidos dentro de un círculo y cierta forma de simetría, lo material (abajo) y lo espiritual (arriba). Los mandalas buscaban reflejar la conciencia universal como fuente de sabiduría y forma de meditación. Psicológicamente los mandalas representan la totalidad de nuestro ser.

En psicoanalista, Jung describió el rol reequilibrante de estas imágenes soñadas o creadas espontáneamente por pacientes en vías de curación. El mandala parece ser la forma misma de la vida, del crecimiento que propone energía al conjunto. Crear un mandala es retornar a la esencia de cada uno, colorear un mandala es adentrarnos en nosotros mismos, es ir reconociéndonos interiormente como personas, es encontrar por momentos algunas zonas muy ocultas de nuestro ser (sombra) y poder traerlas a la conciencia, es descubrir que poseemos capacidades y habilidades para obtener más conocimiento en esta vida. Crear un mandala nos permite crear una organización interior en nosotros mismos cuando nos sentimos demasiado cansados o agotados por pensamientos negativos. Crear un mandala nos brindará paz interior cuando nos encontremos en momentos de mucha tensión y angustia en nuestras vidas”.

7 - SIGNIFICADO DE COLORES

Un mandala siempre va a ser positivo sea cual sea su color, pero resulta doblemente útil, cuando nosotros ya hemos localizado algún problema, y queremos abordarlo, entonces podríamos ayudarnos eligiendo algún color determinado, el cual actuaría de manera directa, acelerando el proceso de curación.
A continuación sigue una lista de los puntos que toca cada color. Los mandalas también pueden usase junto con la meditación sobre los "chakras", dependiendo el chakra que quieras trabajar será el color del mandala que elijas.

Rojo, Primer Chakra. Es el color del amor, la pasión, la sensualidad, la fuerza, resistencia, independencia, conquista, impulsividad, ira, y odio. Impulsa la fuerza vital a todo el cuerpo. Incrementa la confianza y seguridad en si mismo, permite controlar la agresividad y evitar querer dominar a los demás. En el aspecto físico proyecta energía la parte inferior del cuerpo, suministra fuerza a los órganos reproductores. Esencia de supervivencia.
Naranja, Segundo Chakra.
Energía, optimismo, ambición, actividad, valor, confianza en si mismo, afán de prestigio, frivolidad. Fomenta la tolerancia para socializar y proyectarse con toda la gente. Incrementa la autoestima, ayuda a enfrentar todos los retos para la evolución de la persona. Enseña a utilizar los éxitos o fracasos como experiencias y aprendizajes. Propicia energía positiva para llevar a cabo los proyectos o las metas. En el aspecto físico proyecta energía al intestino delgado y colon, todos los procesos metabólicos y los ganglios linfáticos inferiores.
Amarillo,
Tercer Chakra.
Es la luz, el sol, alegría entendimiento, liberación, crecimiento, sabiduría, fantasía, anhelo de libertad, envidia, superficialidad. Ayuda liberar los miedos internos. Permite manejar con balance el ego, las desilusiones, todo lo que afecta emocionalmente. Ayuda a canalizar mejor la intelectualidad. En el aspecto físico proyecta energía al aparato digestivo, hígado, vesícula, páncreas, bazo, y riñones.
Verde, Cuarto Chakra.
Equilibrio, crecimiento, esperanza, perseverancia, voluntad, curación, integridad, bienestar, tenacidad, prestigio. Falta de sinceridad, ambición, poder. Proyecta tranquilidad y balance en lo sentimental. Permite expresar los sentimientos más libremente. Expande el amor interno hacia uno mismo y los demás. Ayuda a liberarse del apego a las posesiones o las falsas excusas. Es el filtro del equilibrio en todo el cuerpo. Ayuda a controlar el sentido de posesión y los celos. En el aspecto físico, proyecta energía vital al sistema circulatorio, cardiovascular, corazón.
Azul, Quinto Chakra. Calma, paz, serenidad, seguridad, aburrimiento, paralización ingenuidad, vacío. Ayuda a exteriorizar lo que se lleva por dentro, permitiendo evolucionar a medida que se van dando cambios en la vida de la persona. Evita la frustración y la resistencia para comunicarse la gente, permite tener tolerancia a los pensamientos de los demás. En el aspecto físico proyecta energía a los pulmones, garganta, tráquea, ganglios linfáticos superiores y ayuda a evitar las alérgicas y padecimientos de la piel.
Indigo, Sexto Chakra. Ayuda a comunicarse con el ser interno, abriendo la intuición. Permite aprender a dejar fluir los mensajes del cerebro, conectando directamente a la inteligencia de la conciencia cósmica. Fomenta el control mental y expande los canales de recepción para percibir la verdad en cualquier cosa o nivel de vida. Estimula la confianza en ser guiado por su propio sentido interior. En el aspecto físico, proyecta energía vital al cerebro, sistema nervioso, sistema muscular y óseo.
Violeta, Séptimo Chakra.Mística, magia, espiritualidad, transformación, inspiración. Pena, renuncia, melancolía. Proyecta el contacto del espíritu con la conciencia profunda del cosmos. Expande al poder creativo desde cualquier ángulo, música, pintura, poesía, arte, permitiendo a la persona expresar su visión de la realidad y su contacto con la fuente primordial, el creador del universo. Ayuda a no ser extremista o absolutista, con el fin de expandirse explorando las dimensiones de la imaginación y el conocimiento.
Rosa.
Amistad, sociabilidad, comunicación, imaginación, humor, encanto, egoísmo, necesidad de reconocimiento. Envía estímulos de equilibrio total en todos los niveles. Amor universal, bondad. Paz interna, autovaloración. Equilibra las emociones, ayuda a liberar los resentimientos, el enojo, la culpa, los celos. Si lo combinas con el verde o el azul, te ayudará a equilibrar el extremo feminismo y la cursilería. En el aspecto físico, proyecta energía al corazón y te ofrece una curación completa en todos los niveles a través del rayo rosa.

El uso de los colores está relacionado con el estado de ánimo de quien dibuja. Estas son algunas claves para la interpretación de los mandalas.
Blanco: nada, pureza, iluminación, perfección.
Negro: muerte, limitación personal, misterio, renacimiento, ignorancia.
Rojo: masculino, sensualidad, amor, arraigamiento, pasión.
Azul: tranquilidad, paz, felicidad, satisfacción, alegría.
Amarillo: sol, luz, jovialidad, simpatía, receptividad.
Verde: naturaleza, equilibrio, crecimiento, esperanza.

8 - TECNICA

Si nosotros queremos construir un mandala, debemos tener en cuenta su esquema básico: Un círculo o centro, cuatro puntos cardinales, el cielo (arriba) y la tierra (abajo)..
Obviamente esta no es una regla estricta que no se pueda romper, también puede ser que en lugar de que su base sea un círculo puede ser un triángulo, un cuadrado, o un octágono, como se represente en los "Yantra"
A partir de ahí podemos diseñar nuestro mandala y esto es cuestión de creatividad. Puedes decorarlo con imágenes místicas como el símbolo del ying-yang, una cruz, la estrella de David, lunas, estrellas, el sol, flores, aves, paisajes, nubes, figuras geométricas... en fin, busca los diseños que te proyecten paz y tranquilidad.

Como pintarlos:
Busca un lugar tranquilo, y observa detenidamente tu mandala, aun sin colorear, concéntrate en el, si después de observarlo por un largo rato notas que se mueve ¡es la energía que está en movimiento!
Es conveniente empezar a pintarlo de afuera hacia adentro, esto nos representa el autoconocimiento de lo externo hacia nuestro centro, hacia nuestro interior.
Decide la dirección en que vas a pintarlo y trata de mantenerla.
Al elegir los colores puedes hacerlo de manera intuitiva, no importa que no combinen, de esta manera podrá descifrar tu estado de ánimo. También podrás hacerlo eligiendo los colores y trata de cambiar tu estado de ánimo de ésta manera.
Tal vez te de sueño en el proceso, si estabas tenso, el mandala está cumpliendo con la relajación, es normal, en este caso es preferible dejarlo ¡y disponte a dormir!
Si no terminaste el mandala en ese momento, déjalo así, la próxima vez que quieras pintar uno, elige uno nuevo, con colores que vayan más acorde con tu estado de ánimo en ese momento.
Si quieres que el mandala te guíe para el auto-conocimiento, no pienses en formas ni colores, deja que solo te vaya guiando, haciendo lo que en ese momento de manera intuitiva te nazca.

El mandala constituye una representación del universo y el orador ha de introducirse, concentrándose de forma paulatina en cada uno de sus estados y absorbiendo la lógica de su forma, de fuera hacia dentro.




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