jueves, 29 de enero de 2009

La vida de Siddhartha Gautama

Siddhārtha Gautama (aprox 560 adC-480 adC) Líder religioso de Oriente conocido en el lenguaje coloquial como Buda que vivió en una época de cambio cultural en la que se atacaba los procedimientos religiosos tradicionales de la India. Fue uno de los reformadores que dio un impulso renovador en el ámbito religioso que terminó convirtiéndose en una nueva doctrina que se propagó más allá de las fronteras de la India y se transformó en una de las más grandes religiones de todos los tiempos, el Budismo.

Buda no es un nombre, sino un título que significa “el que está despierto”; es decir, despierto a la realidad superior, a las cosas tal y como son. Una persona se convierte en Buda cuando alcanza la iluminación, un estado en que se puede percibir la verdadera naturaleza del mundo. A lo largo de la historia budista han habido muchos iluminados, pero el término “Buda” se usa especialmenta para recordar al fundador de la religión budista y el primer iluminado, es decir, Siddharta Gautama.

Si bien la historicidad del Buda Shakyamuni, Siddharta Gautama, no deja lugar a dudas, muchos de los acontecimientos relacionados con su vida y obra son muy inciertos, otros semi-legendarios y algunos, directamente mitológicos. Sin embargo, el propósito de este articulo no es un estudio historiográfico del fundador del budismo sino más bien la descripción del trasfondo cultural y religioso del budismo para una mejor comprensión de sus principales enseñanzas. Esto nos permite, presentar al lector una historia simple, no exenta de aquel toque mitológico, de la vida y obra de Siddhattha Gotama que opera en la imaginería popular budista. Todos los datos, tanto históricos como legendarios, dibujan un perfil de una persona noble, que supo, mediante sus propios esfuerzos, rechazar los lujos y placeres de su privilegiada posición social y escoger un sacrificado camino hacia la liberación personal y proponer uno igual para todos los demás seres sintientes.

Había un pequeño país en lo que en la actualidad es el Sur de Nepal que estaba gobernado por el clan de los Shakyas. El jefe de este clan y rey del país se llamaba Shuddodana Gautama y su esposa era la hermosa Mahamaya. Cuando Mahamaya estaba esperando a su primer hijo, tuvo un extraño sueño en el que una cría de elefante le bendecía con su trompa, lo que fue interpretado como un muy buen augurio.

Como era costumbre en aquel tiempo, cuando se aproximó el momento del nacimiento para la reina Mahamaya, viajó hasta el reino de su padre para dar a luz. Pero durante el largo viaje, comenzaron los dolores del parto. En la pequeña ciudad de Lumbini, pidió a sus doncellas que la llevaran a un bosquecillo cercano en busca de intimidad. Un gran árbol descendió una rama hacia ella para que le sirviera de apoyo en el alumbramiento. Se dice que el parto se produjo casi sin dolor alguno, a pesar de que el niño tuvo que ser liberado de su lado. Tras esto, una suave lluvia cubrió a la madre y al niño para limpiarlos.

Se dice que el niño nació completamente consciente. Podía hablar, y le dijo a su madre que había venido a liberar a toda la humanidad del sufrimiento. Podía mantenerse en pie, y caminó una corta distancia en cada una de las direcciones. Flores de loto nacieron en cada una de sus huellas. Le pusieron por nombre Siddhartha, que significa "aquel que ha logrado sus metas". Por desgracia, Mahamaya murió a los siete días del parto. Después de esto, Siddhartha fue criado por Mahaprajapati, la bondadosa hermana de su madre.

El rey Shuddodana consultó a Asita, una famosa adivina, acerca del futuro de su hijo. Asita le reveló que sería una de estas dos cosas: Podría llegar a ser un gran rey, incluso un emperador. O podría llegar a ser un gran sabio, salvador de la humanidad. El rey, ilusionado con la idea de que su hijo se convirtiera en un rey como él mismo, decidió proteger al niño de cualquier cosa que pudiera llevarle a la vida religiosa. Así fue como Siddhartha fue custodiado en uno u otro de sus tres palacios, y se le impidió que experimentara muchas de las cosas que la mayoría de los muchachos considerarían corrientes. No se le permitió ver a los viejos, a los enfermos, a los muertos, o a nadie que se dedicara a las prácticas espirituales. Solo la belleza y la salud rodeaban a Siddhartha.

Siddhartha se convirtió en un joven fuerte y hermoso. Como príncipe de una casta guerrera, se entrenó en las artes de la guerra. Cuando llegó a la edad de casarse, ganó la mano de una hermosa princesa de un reino vecino, venciendo a todos sus competidores en distintas disciplinas. Se llamaba Yashodhara, y ambos contrajeron matrimonio a los 16 años de edad.

Mientras Siddhartha continuaba viviendo en el lujo de sus palacios, fue poco a poco despertando en él la inquietud y la curiosidad acerca del mundo que había tras los muros de palacio. Finalmente, pidió que se le permitiera ver su pueblo y sus tierras. El rey lo preparó todo cuidadosamente para que Siddhartha no viera el tipo de sufrimiento que temía pudiera llevarle a la vida religiosa, y decretó que sólo la gente joven y saludable podría presentarse al príncipe.

Mientras era conducido a través de Kapilavatthu, la capital, tuvo la oportunidad de ver a una pareja de ancianos que había ido a parar accidentalmente a la ruta del desfile. Sorprendido y confuso, salió tras ellos para descubrir quiénes eran. Entonces pasó junto a un grupo de personas que estaban gravemente enfermas. Y finalmente descubrió una ceremonia fúnebre junto a un río, y por primera vez en su vida estuvo frente a la muerte. Le preguntó a su amigo y escudero Chandaka el significado de todas estas cosas, y Chandaka le informó de las simples verdades que Siddhartha ya debería conocer a esas alturas de su vida: que todos envejecemos, enfermamos y finalmente, morimos.

Siddhartha también vio a un asceta, un monje que había renunciado a los placeres de la carne. La serena mirada en el rostro del monje perduró en el recuerdo de Siddhartha durante mucho tiempo. Más tarde, diría, refiriéndose a esa época:

"Cuando la gente ignorante ve a alguien viejo, siente horror y aversión,
aunque ellos también serán viejos algún día. Yo pensé: no quiero ser
como la gente ignorante. Después de aquello, no pude volver a sentir
la embriaguez de la juventud de nuevo.

Cuando la gente ignorante ve a alguien enfermo, siente horror y aversión,
aunque ellos también estarán enfermos algún día. Yo pensé: no quiero ser
como la gente ignorante. Después de aquello, no pude volver a sentir
la embriaguez de la salud de nuevo.

Cuando la gente ignorante ve a alguien muerto, siente horror y aversión,
aunque ellos también morirán algún día. Yo pensé: no quiero ser
como la gente ignorante. Después de aquello, no pude volver a sentir
la embriaguez de la vida de nuevo."

A los 29 años, Siddhartha se dio cuenta que no podría seguir viviendo felizmente de la forma en que lo había hecho hasta entonces. Había descubierto el sufrimiento, y quería más que nada en el mundo descubrir cómo podría llegar a superarlo. Después de dar un beso de despedida a su mujer dormida y a su hijo recién nacido Rahula, se escabulló del palacio con su escudero Chandaka y su caballo favorito Kanthaka. Se desprendió de sus ricos ropajes, cortó sus largos cabellos, y le dio el caballo a Chandaka diciéndole que volviera al palacio. Estudió por un breve período con dos de los más famosos gurús de aquellos tiempos, pero encontró vacías sus prácticas.

Entonces comenzó a practicar la austeridad y la automortificación junto a un grupo de cinco ascetas. Durante seis años, practicó. La sinceridad y la intensidad de su práctica eran tan sorprendentes que, muy pronto, los cinco ascetas se convirtieron en seguidores de Siddhartha. Pero las respuestas a sus preguntas no aparecían. Redobló sus esfuerzos, rechazando el agua y la comida, hasta llegar a estar a las puertas de la muerte.

Un día, una campesina llamada Sujata vio a este monje famélico y se apiadó de él. Le rogó que tomara un poco de su arroz con leche. Siddhartha descubrió entonces que estas prácticas extremas no le estaban llevando a ninguna parte, y que de hecho sería mejor encontrar una vía intermedia entre los extremos de una vida llena de lujos y la vía de la automortificación. Así que comió, bebió y se bañó en el río. Los cinco ascetas le vieron y concluyeron que Siddhartha había dejado la vida ascética y tomado el camino de la carne y, por tanto, le abandonaron.

En el pueblo de Bodh Gaya, Siddhartha decidió que se sentaría bajo cierta higuera todo el tiempo que hiciera falta hasta encontrar las respuestas al problema del sufrimiento. Estuvo sentado durante muchos días, primero en una profunda concentración para limpiar su mente de todas las distracciones, luego en plena meditación, para abrirse por completo a la verdad. Empezó, se dice, a recordar todas sus vidas anteriores, y a ver todo lo que estaba sucediendo en el completo Universo. En la luna llena de mayo, con la llegada del lucero del alba, Siddhartha finalmente obtuvo la respuesta al problema del sufrimiento y se convirtió en el Buda, que significa "aquél que está despierto".

Se dice que el malvado Mara intentó evitar este gran acontecimiento. Primero trató de asustar a Siddhartha con tormentas y escuadrones de demonios. Siddhartha permaneció en calma. Luego envió a sus tres hermosas hijas para tentarle, pero fue en vano. Por último, trató de atrapar a Siddhartha en su propio ego haciendo una llamada a su orgullo, pero esto también fracasó. Después de haber superado todas estas tentaciones, Siddhartha tocó el suelo con una mano y le pidió a la Tierra que fuera su testigo.

Siddhartha, ahora convertido en el Buda, permaneció sentado bajo el árbol, llamado el árbol de la iluminación, durante muchos días. Le parecía que este conocimiento que había adquirido era muy difícil de comunicar a los demás. La leyenda cuenta que Brahma, el rey de los dioses, convenció a Buda para que enseñara, diciéndole que quizá algunos de nosotros solo tengamos una pequeña mota en nuestros ojos y que podamos despertar con solo oír su historia. Buda aceptó enseñarla.

En Sarnath, cerca de Benarés, a unas cien millas de Bodh Gaya, se cruzó con los cinco ascetas con los que había practicado durante tanto tiempo. Allí, en un parque de ciervos, dio su primer sermón, llamado "el arranque de la rueda de la doctrina". Les explicó las Cuatro Nobles Verdades y el Óctuple Sendero. Ellos se convirtieron en sus primeros discípulos y el comienzo del Shangha o comunidad de monjes.

El rey Bimbisara de Magadha, después de oír las palabras de Buda, le cedió un monasterio cerca de Rahagriha, su capital, para que fuera usado en la temporada de lluvias. Ésta y otras generosas donaciones permitieron a la comunidad de conversos continuar sus prácticas a través de los años, y le dio a mucha más gente la oportunidad de escuchar las enseñanzas de Buda.

Con el paso del tiempo, los miembros de su familia se aproximaron a él, incluidos su esposa, su hijo, su padre y su tía. Su hijo se hizo monje y se le recuerda especialmente por un sutra basado en una conversación entre padre e hijo sobre los peligros de la mentira. Su padre se convirtió en un seguidor laico. A causa de la tristeza que le produjo la partida de su hijo y su nieto hacia la vida monástica, le pidió a Buda que creara la regla de que un hombre debería tener el permiso de sus padres para convertirse en monje. Buda aceptó.

Su tía y su esposa le pidieron entrar a formar parte del Sangha, que originalmente estaba compuesto sólo por hombres. La cultura de aquel tiempo situaba a las mujeres muy por debajo de los hombres en importancia, y en un principio pareció que permitir a las mujeres entrar en la comunidad debilitaría a ésta. Pero Buda las aceptó, y su tía y su esposa se convirtieron en las primeras monjas budistas.

Buda decía que no importaba el estatus que las personas tuvieran en el mundo, ni su pasado, su riqueza o su nacionalidad. Todos eran capaces de iluminarse, y todos eran bienvenidos en el Sangha. El primer monje budista que fue ordenado, Upali, había sido barbero, pero fue situado por encima de otros que habían sido reyes, ¡tan solo porque había hecho sus votos antes que ellos!

La vida de Buda no estuvo libre de decepciones. Su primo Devadatta era un hombre ambicioso. Como converso y como monje, sentía que debía otorgársele mayor poder en el Sangha. Se las arregló para influir en algunos monjes con una llamada al extremo ascetismo. Incluso llegó a conspirar con un rey local para asesinar a Buda y tomar el control de la comunidad Budista. Por supuesto, fracasó.

Buda alcanzó la iluminación a los 35 años de edad. Estuvo enseñando por todo el noroeste de la India durante 45 años. A los 80 años le dijo a su amigo y primo Ananda que les abandonaría a todos pronto. Y esto se hizo realidad en Kushinagara, a menos de cien millas de su tierra natal, donde comió unos alimentos en mal estado y se puso muy enfermo. Entró en una profunda meditación en un bosque y murió. Sus últimas palabras fueron...

"Todas las cosas creadas son inestables; esforzaros con atención."


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La parábola del buen samaritano

La Parábola del Buen Samaritano es una de las parábolas de Jesús más importantes, relatada solamente en el Evangelio de Lucas 10,25-37.

La parábola es narrada por Jesús a fin de ilustrar que la piedad es un sentimiento muy importante y que cumplir el espíritu de la ley de Moises es tan importante como cumplir la letra de la ley. En esta parábola, Jesús amplía la definición de prójimo.

La elección de la figura de un samaritano, considerado un herético para los sectores más ortodoxos de la religión hebrea, sirve para mostrar que no es la ortodoxia en la propia religión la que conduce a la vida eterna, sino la caridad de las propias acciones, independientemente de la religión a la cual se pertenece.


Un maestro de la Ley, que quería ponerlo a prueba, se levantó y le dijo: «Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?»

Jesús le dijo: «¿Qué está escrito en la Escritura? ¿Qué lees en ella?»

El hombre contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.»

Jesús le dijo: «¡Excelente respuesta! Haz eso y vivirás.»

El otro, que quería justificar su pregunta, replicó: «¿Y quién es mi prójimo?»

Jesús empezó a decir: «Bajaba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó;un camino peligroso, conocido como "El Camino de Sangre" a causa de los ladrones; y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron hasta de sus ropas, lo golpearon y se marcharon dejándolo medio muerto.

Por casualidad bajaba por ese camino un sacerdote; lo vió, dio un rodeo y siguió.

Lo mismo hizo un levita que llegó a ese lugar: lo vio, dio un rodeo y pasó de largo.

Un samaritano también pasó por aquel camino y lo vio, pero éste se compadeció de él.

Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó; después lo montó sobre el animal que traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo.

Al día siguiente sacó dos monedas y se las dio al posadero diciéndole: «Cuídalo, y si gastas más, yo te lo pagaré a mi vuelta.»

Jesús entonces le preguntó: «Según tu parecer, ¿cuál de estos tres se hizo el prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores?»

El maestro de la Ley contestó: «El que se mostró compasivo con él.» Y Jesús le dijo: «Vete y haz tú lo mismo.»




“Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?”

Ama a tu prójimo como a ti mismo. Es sencillo. Pero el doctor de la ley no queda satisfecho. Quiere una respuesta clara, y probablemente compleja. ¡Los hombres de leyes no tendrían nada que hacer si las respuestas fuesen demasiado sencillas! Quiere saber exactamente cuáles son sus obligaciones. Los judíos reflexionaron mucho sobre quién era el prójimo. Literalmente la palabra significa “alguien que está cerca de mí”. Cuanto más cercano esté, más obligaciones tengo para con él. Algunas personas están tan alejadas de mí que en modo alguno pueden considerarse prójimos, y por tanto no tengo ninguna obligación para con ellas. Esto se aplicaba sobre todo a aquellos herejes, los samaritanos.

¿Quién es mi prójimo? Lo importante no está en saber sino en hacer. Los conocedores de la ley pasan de largo ante la realidad del prójimo; el ignorante, samaritano, se detiene y hace realidad el precepto del amor. Prójimo no es el que yo busco, es el que viene de improviso, el que aparece sufriente, el que está ahí, cercano y caído, oprimido y sin vida. Andamos los caminos del mundo animados de muy buenas teorías de paz, amor, justicia; pero el hombre sigue tirado al borde del camino, desprovisto y casi exhausto. El prójimo es pequeño, cercano, próximo. Las teorías no liberan al hombre, sino las obras. Los teóricos pasan de largo ante lo concreto, que es lo único real, se sumergen en su idealismo y dejan, olvidan la realidad. Lo que salva es vivir y hacer vivir y obrar como prójimo, no las teorías filosóficas de projimidad. El caído al borde es un hombre, sin nombre, sin postura religiosa o política; y, sólo, esto basta. Lo perentorio es que está necesitado. "Ve y haz tú lo mismo". Es hacer, ejercer y practicar el amor.

Esta parábola es una de las más famosas del Nuevo Testamento, y su influencia es tal que el significado actual de samaritano en la cultura occidental es el de una persona generosa y dispuesta a ofrecer ayuda a quien sea que lo requiera.


Fuentes:
"La red de redes".

We Shall Be Free




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domingo, 25 de enero de 2009

El trabajo con los Mandalas

“Hoy día el símbolo geométrico del círculo ha vuelto a desempeñar un papel importante…" El círculo es un símbolo de la psique. El cuadrado es un símbolo de materia terrenal, del cuerpo y de la realidad." "La frecuencia con que aparecen el cuadrado y el círculo no debe desdeñarse. Esas formas aparecen, a veces, como si fuesen gérmenes de un nuevo crecimiento".
(anónimo)

1 - ¿QUE SON?

¡Lo único que se necesita para comprender los Mandalas es originalidad y un poco de tranquilidad¡
Un mandala es básicamente un círculo, es la forma perfecta, y por ello nos representa el símbolo del cosmos y de la eternidad. Nos representa la creación, el mundo, el Dios, el ser humano, la vida. Podríamos decir que todo en nuestra vida posee las formas del círculo, del ciclo. Desde el universo; el sol, la luna, los planetas, hasta el esquema de toda nuestra naturaleza; los árboles, las flores, entre otros; todos siguen una línea circular. ¿Y qué decir del átomo o la célula? Todo lo que nos rodea tiene la forma de círculo. Que al mismo tiempo nos representan los ciclos infinitos de la vida. Y si observamos nuestro cuerpo, nos daremos cuenta que todas nuestras formas son redondeadas, esto nos recuerda que somos sistemas dentro de sistemas, pertenecemos al Absoluto y el Absoluto está en nosotros.

Cuando nosotros trabajamos con los Mandalas, es decir, si los dibujamos, si los pintamos, si caminamos o bailamos sobre ellos u otro, esto puede asemejar un viaje hacia nuestra esencia, iluminando zonas del camino que hasta entonces habían permanecido obscuras y hasta ese momento ocultas, permitiendo que brote la sabiduría de nuestro inconsciente.
El Mandala es una puerta hacia la institución más íntima del ser humano. Representa la condensación ordenante del universo. Mediante su diseño, contemplación y meditación, permite al ser humano el acceso a lo espiritual y se hace parte del todo armonioso, trascendiendo sus limitaciones presentes y las ataduras a su mundo material y conceptual.
Este es un círculo “mágico”, con efectos relajantes, que actúa sobre nosotros armonizando nuestro mundo interior con el exterior. Estos efectos se consiguen a través de la meditación mandálica o bien a través del dibujo de mandalas personales, donde además se da rienda suelta a la creatividad.

Los mandalas están inspirados en la naturaleza, en la Creación que nos rodea, reproducen sus simetrías, su geometría y sus colores en una estructura con forma de círculo, el patrón mandala por excelencia. Es la forma geométrica más perfecta, usada durante milenios para ilustrar la totalidad y la verdad.
Se puede decir, que hay tantos mandalas como individuos en el mundo y, sin embargo, en esencia, todos son lo mismo.
El mandala es un instrumento de aquietamiento de la mente y de meditación. Es también una forma de arte-terapia.
Sus virtudes terapéuticas permiten recobrar el equilibrio (recentrage), el conocimiento de si mismo (intuición creativa e interpretación de sus propias creaciones), el sosiego y la calma interna. Concentración y visión adecuada sobre los problemas, necesarios para vivir en armonía.
El mandala es un símbolo que en las distintas culturas y épocas alude al camino hacia la unidad del ser. No representa una realidad formal cerrada sino que está presente tanto en la naturaleza como en los productos de las diversas culturas y diferentes épocas. Es así como lo encontramos en los átomos y células de nuestro cuerpo, las telas de arañas, en las danzas tribales.

El Mandala
es
experiencia.

El Mandala
es
curación.

El Mandala
es movimiento.
El Mandala es estructura universal y un símbolo milenario.

El Mandala es convergencia y divergencia.

El Mandala es meditación, medi-tación, gira alrededor del medio.

Es Herramienta de reestructuración, sencilla, concreta, eficaz y al alcance de todos.


El Mandala
es
creación.

El Mandala
es
concimiento.

El Mandala
es
un círculo mágico.

Si somos buenos observadores podremos percibir en todo objeto, elemento, estructura, o sea un mandala. En el mundo vegetal: las flores (rosa, girasol, pasiflora), los árboles, las verduras (pepino, pimiento, tomate), las frutas (manzana, cereza, kiwi). En el mundo animal: arañas, mariposas, erizos de mar, peces, aves, mamíferos. En el cosmos: sistema solar, las estrellas y sus satélites, las galaxias.
El mandala es una representación organizada alrededor de un centro. Está presente en todas las culturas, sintetiza de forma simbólica la estructura de la vida misma.

2 - HISTORIA

Mandala significa “círculo” en sánscrito, algunos lo llaman "el laberinto de los círculos". También puede traducirse como “rueda” o “totalidad”. Representa la integridad y el todo, y espiritualmente está considerado como un centro de energía, equilibrio y purificación que ayuda a transformar el cuerpo y la mente. Los mandalas son utilizados desde tiempos remotos en la India y desde allí se propagaron a otras culturas. Incluso los encontramos en la cultura aborigen de Australia. En la prehistoria, el círculo ya tenía carácter sagrado y se ha repetido con frecuencia en las primeras construcciones del hombre.

Aunque hay muchos ejemplos, el círculo megalítico de Stonehenge en Inglaterra es quizás la manifestación más conocida. Desde entonces se ha venido repitiendo en otras muchas manifestaciones artísticas, culturales y arquitectónicas como por ejemplo el calendario de piedra inca, el azteca o el popular símbolo chino del ying y el yang. Al mismo tiempo, el círculo también es la forma predominante del reino animal, y desde los átomos a los planetas se viene repitiendo incansablemente desde el principio de los tiempos hasta la inmensidad del universo.

3 - ORIGEN

El principio del mandala es central para diferentes tradiciones místicas de la humanidad y aparece en la literatura y en las artes plásticas de muchas civilizaciones. Para explicar este hecho, no hay necesidad de establecer vínculos genéticos entre distintas tradiciones y civilizaciones.
Sin embargo, tampoco hay necesidad de excluir los posibles vínculos genéticos entre distintas tradiciones. De hecho, en la evolución misma del mandala parecen haber intervenido varias de las tradiciones íntimamente relacionadas entre sí de la amplia región Euroasiatcica.
Los sumerios, cuya religión y cuya cultura compartían las mismas características que las de los otros pueblos preindoeuropeos y presemíticos de Eurasia, desarrollaron los monumentos llamados zigurat, que eran unas estructuras, en cierta medida similares a una pirámide, constituidas por un centro, una zona intermedia y una periferia.
En tibetano, lo que en sánscrito se conoce como mandala se llama khil-khor: khil significa “centro” y khor significa “periferia.”

De hecho, según Ananda Coomaraswamy, el famoso estudioso del arte y la estética característicos de las religiones orientales, el zigurat prefigura el mandala que más adelante, a raíz de la aparición de las distintas variantes del tantrismo, se va a desarrollar en el Centro de Asia, en la India y en el Tíbet.
También se encuentran representaciones geométricas simbólicas en otras culturas como las de los indígenas de América (aztecas, incas, navajos, hopis).
Son figuras que se basan en el reflejo de la Creación y que percibieron los primeros chamanes, a través de la contemplación e intuición, transmitiendo de ese modo la esencia espiritual del mandala.

Para los Occidentales la reintroducción popular del mandala se inicia con Carl G. Jung, quien redescubrió el mandala como un recurso estructural básico en la tradición alquímica del Oeste, y como una forma artística terapéutica integrativa creada por los pacientes en su propia búsqueda de individuación. Jung afirmaba que los mandalas representan el mundo y la totalidad de la mente, incluyendo su parte consciente y subconsciente. Su primer mandala lo pintó en 1916 y llegó a dibujar uno diariamente, para reflejar el significado de sus sueños y “la situación interna del momento”.

4 - APLICACIONES

Se utilizan
para
restablecer el
orden perdido
con
anterioridad.

Conocimiento
de si mismo.

Modificar e
increcentar
la concentración.
Mejorar la atención y la memoria.

Es Herramienta de reestructuración, sencilla, concreta, eficaz y al alcance de todos.

Mejorar la socialización y la comunicación.

Adquirir la justa dimension de los problemas.
Desarrollar la creatividad.

Curar la fragmentación psíquica y espiritual.

Mejorar la
producción
de ideas.

Ayuda en la
tolerancia al
sufrimiento.

Aquietar
los temores y
la mente.


El mandala tiene un propósito creador, dar a la luz a algo nuevo que no existía antes. Los mandalas han sido usados por los grupos espirituales desde hace mucho tiempo atrás. Caminar, danzar, observa, o dibujar mandalas puede ayudar a curar la fragmentación psíquica y espiritual, también nos ayuda a manifestar nuestra energía creativa y a reconectarnos con nuestro Ser. Los mandalas son útiles para la concentración, activación de la energía positiva, energetización de lugares, meditación profunda para elevar el nivel de conciencia, expandir la capacidad de la mente y la memoria.
Dentro de una casa mejora la captación de energía y crea un ambiente de armonía y balance, también nos sirve para transmutar la energía negativa en positiva. Para la salud, nos ayuda a no desgastarnos en mantención de energías negativas. Los mandalas pueden ayudarte en el equilibrio, en ese caso habrá que elegir el color adecuado dependiendo de la cualidad que se quiere trabajar. El mandala enviará impulsos a la mente interna llegando a los receptores del cerebro en donde se procesará y se obtendrá una reacción.

Son muchos los beneficios que podemos tomar de un mandala, Lo mínimo que puede hacer por nosotros es ayudarnos a centrarnos cuando sufrimos de alguna alteración nerviosa, nos ayuda a relajarnos y a encontrar la paz en medio de las dificultades y eso en medio de un mundo tan complejo y conflictivo ¡resulta bastante!.
Interactuar con los mandalas ayuda a alcanzar el equilibrio espiritual, estimula la creatividad, despierta los sentidos y armoniza nuestro mundo interior con el exterior. Hay dos formas básicas para trabajar con ellos: la meditación y el dibujo.
Meditación: En el primer caso basta con encontrar un sitio adecuado, cómodo y bien ventilado, lograr una respiración rítmica y profunda y elegir un mandala con el que identificarse.
Creación: Dibujar un mandala es más complicado y puede convertirse en todo un arte. Sin embargo, es una forma muy creativa de explorar y descubrir tu mundo interior, donde el círculo se convierte en un contenedor de ideas y emociones.
Antes de empezar a trabajar, conviene sentarse y meditar (aquietar la mente y el ego) para empezar a producir las imágenes que más tarde se plasmaran en su interior. El primer paso es organizar los pensamientos que surjan alrededor de un punto central que representará un tema o concepto importante en tu vida.

A partir de aquí hay que expresar la creatividad de tu interior usando los símbolos, figuras geométricas y colores que mejor puedan expresarte. El mandala personal captura y libera al mismo tiempo un momento o una época de la vida. La construcción de mandalas se torna eficaz y terapéutico como instrumento adicional y hasta resolutivo en ocasiones, para mitigar ansiedades, estados de desorganización por crisis diversas, insomnio y estados anímicos desestabilizados.

Hay grabados en las pirámides egipcias donde muestra que utilizaban la fuerza de los mandalas para su concentración, energetización del lugar, meditación profunda para elevar el nivel de conciencia, Hay papiros que muestran la utilización de mandalas dentro de las casas para mejor captación de la energía y crear ambiente de armonía y balance, o para transmutar la energía negativa en positiva. También se han encontrado vestigios de las civilizaciones druidas que usaban mandalas. En la civilización china, también hay varias formas de mandalas (Pa Kua), aún hoy son usados con el sentido de generar abundancia y prosperidad en el trabajo o para fortalecer la salud. Las tribus indias antiguas e incluso en la actualidad, continúan utilizando los mandala preparados con hilos de colores y plumas de diversas aves. Las pirámides de distintas culturas también muestran mandalas en círculo. En ciertas tradiciones fue usado para fomentar el valor ante cualquier situación, y desde tiempos remotos, los mandalas fueron utilizados por los sabios, y sacerdotes en sus meditaciones y sanaciones. Su meta es fomentar la concentración de la energía en un solo punto durante la meditación.

Originalmente, los mandalas son símbolos mágicos e instrumentos para fomentar la concentración de la energía en un solo punto durante la meditación y a la concentración, para exprimir nuestra propia naturaleza y creatividad. Se utilizan los mandalas para recobrar el equilibrio, el conocimiento de uno mismo, el sosiego y la calma interna necesarios para vivir en armonía.
La confección de los mandalas nos pone en contacto con nuestro mundo interior y nos lleva a que pongamos en práctica la creatividad que en algunas personas se encuentra adormecida.


5 - SIGNIFICADO

La palabra mandala proviene del sánscrito, y significa "Círculo Sagrado". Es un símbolo de sanación, totalidad, unión, integración y absoluto
Psicológicamente, los mandalas representan la totalidad de nuestro ser. Dado que reflejan la psique humana, cada persona responde a ellos instintivamente, más allá de su edad, género, raza, cultura, etc.
El mandala debe ser construido con mucho cuidado y concentración. El simboliza varios niveles de autoconocimiento del individuo así como niveles de la energía que unifica y cura. Hacer un mandala es una actividad universal, un ritual de auto-integración.
El punto lo contiene todo sólo que en potencia, de él se originan el círculo y la esfera que son las formas en que se nos manifiesta el punto.
El punto o centro es al círculo lo que la semilla es a la planta adulta.
En el punto está todo, sólo que no es perceptible.
Es así como estamos en un contrapunto entre lo visible y lo no visible, es decir entre lo que está y vemos y lo que está pero no vemos.

6 - CARACTERISTICAS

Un mandala puede variar en color y diseño, pero básicamente se conforma de un centro, los cuatro puntos cardinales y simbólicamente el arriba y el abajo
“Diseñar un mandala es posible para cualquier persona. Todo mandala debe tener las siguientes características: un centro, puntos cardinales que pueden ser contenidos dentro de un círculo y cierta forma de simetría, lo material (abajo) y lo espiritual (arriba). Los mandalas buscaban reflejar la conciencia universal como fuente de sabiduría y forma de meditación. Psicológicamente los mandalas representan la totalidad de nuestro ser.

En psicoanalista, Jung describió el rol reequilibrante de estas imágenes soñadas o creadas espontáneamente por pacientes en vías de curación. El mandala parece ser la forma misma de la vida, del crecimiento que propone energía al conjunto. Crear un mandala es retornar a la esencia de cada uno, colorear un mandala es adentrarnos en nosotros mismos, es ir reconociéndonos interiormente como personas, es encontrar por momentos algunas zonas muy ocultas de nuestro ser (sombra) y poder traerlas a la conciencia, es descubrir que poseemos capacidades y habilidades para obtener más conocimiento en esta vida. Crear un mandala nos permite crear una organización interior en nosotros mismos cuando nos sentimos demasiado cansados o agotados por pensamientos negativos. Crear un mandala nos brindará paz interior cuando nos encontremos en momentos de mucha tensión y angustia en nuestras vidas”.

7 - SIGNIFICADO DE COLORES

Un mandala siempre va a ser positivo sea cual sea su color, pero resulta doblemente útil, cuando nosotros ya hemos localizado algún problema, y queremos abordarlo, entonces podríamos ayudarnos eligiendo algún color determinado, el cual actuaría de manera directa, acelerando el proceso de curación.
A continuación sigue una lista de los puntos que toca cada color. Los mandalas también pueden usase junto con la meditación sobre los "chakras", dependiendo el chakra que quieras trabajar será el color del mandala que elijas.

Rojo, Primer Chakra. Es el color del amor, la pasión, la sensualidad, la fuerza, resistencia, independencia, conquista, impulsividad, ira, y odio. Impulsa la fuerza vital a todo el cuerpo. Incrementa la confianza y seguridad en si mismo, permite controlar la agresividad y evitar querer dominar a los demás. En el aspecto físico proyecta energía la parte inferior del cuerpo, suministra fuerza a los órganos reproductores. Esencia de supervivencia.
Naranja, Segundo Chakra.
Energía, optimismo, ambición, actividad, valor, confianza en si mismo, afán de prestigio, frivolidad. Fomenta la tolerancia para socializar y proyectarse con toda la gente. Incrementa la autoestima, ayuda a enfrentar todos los retos para la evolución de la persona. Enseña a utilizar los éxitos o fracasos como experiencias y aprendizajes. Propicia energía positiva para llevar a cabo los proyectos o las metas. En el aspecto físico proyecta energía al intestino delgado y colon, todos los procesos metabólicos y los ganglios linfáticos inferiores.
Amarillo,
Tercer Chakra.
Es la luz, el sol, alegría entendimiento, liberación, crecimiento, sabiduría, fantasía, anhelo de libertad, envidia, superficialidad. Ayuda liberar los miedos internos. Permite manejar con balance el ego, las desilusiones, todo lo que afecta emocionalmente. Ayuda a canalizar mejor la intelectualidad. En el aspecto físico proyecta energía al aparato digestivo, hígado, vesícula, páncreas, bazo, y riñones.
Verde, Cuarto Chakra.
Equilibrio, crecimiento, esperanza, perseverancia, voluntad, curación, integridad, bienestar, tenacidad, prestigio. Falta de sinceridad, ambición, poder. Proyecta tranquilidad y balance en lo sentimental. Permite expresar los sentimientos más libremente. Expande el amor interno hacia uno mismo y los demás. Ayuda a liberarse del apego a las posesiones o las falsas excusas. Es el filtro del equilibrio en todo el cuerpo. Ayuda a controlar el sentido de posesión y los celos. En el aspecto físico, proyecta energía vital al sistema circulatorio, cardiovascular, corazón.
Azul, Quinto Chakra. Calma, paz, serenidad, seguridad, aburrimiento, paralización ingenuidad, vacío. Ayuda a exteriorizar lo que se lleva por dentro, permitiendo evolucionar a medida que se van dando cambios en la vida de la persona. Evita la frustración y la resistencia para comunicarse la gente, permite tener tolerancia a los pensamientos de los demás. En el aspecto físico proyecta energía a los pulmones, garganta, tráquea, ganglios linfáticos superiores y ayuda a evitar las alérgicas y padecimientos de la piel.
Indigo, Sexto Chakra. Ayuda a comunicarse con el ser interno, abriendo la intuición. Permite aprender a dejar fluir los mensajes del cerebro, conectando directamente a la inteligencia de la conciencia cósmica. Fomenta el control mental y expande los canales de recepción para percibir la verdad en cualquier cosa o nivel de vida. Estimula la confianza en ser guiado por su propio sentido interior. En el aspecto físico, proyecta energía vital al cerebro, sistema nervioso, sistema muscular y óseo.
Violeta, Séptimo Chakra.Mística, magia, espiritualidad, transformación, inspiración. Pena, renuncia, melancolía. Proyecta el contacto del espíritu con la conciencia profunda del cosmos. Expande al poder creativo desde cualquier ángulo, música, pintura, poesía, arte, permitiendo a la persona expresar su visión de la realidad y su contacto con la fuente primordial, el creador del universo. Ayuda a no ser extremista o absolutista, con el fin de expandirse explorando las dimensiones de la imaginación y el conocimiento.
Rosa.
Amistad, sociabilidad, comunicación, imaginación, humor, encanto, egoísmo, necesidad de reconocimiento. Envía estímulos de equilibrio total en todos los niveles. Amor universal, bondad. Paz interna, autovaloración. Equilibra las emociones, ayuda a liberar los resentimientos, el enojo, la culpa, los celos. Si lo combinas con el verde o el azul, te ayudará a equilibrar el extremo feminismo y la cursilería. En el aspecto físico, proyecta energía al corazón y te ofrece una curación completa en todos los niveles a través del rayo rosa.

El uso de los colores está relacionado con el estado de ánimo de quien dibuja. Estas son algunas claves para la interpretación de los mandalas.
Blanco: nada, pureza, iluminación, perfección.
Negro: muerte, limitación personal, misterio, renacimiento, ignorancia.
Rojo: masculino, sensualidad, amor, arraigamiento, pasión.
Azul: tranquilidad, paz, felicidad, satisfacción, alegría.
Amarillo: sol, luz, jovialidad, simpatía, receptividad.
Verde: naturaleza, equilibrio, crecimiento, esperanza.

8 - TECNICA

Si nosotros queremos construir un mandala, debemos tener en cuenta su esquema básico: Un círculo o centro, cuatro puntos cardinales, el cielo (arriba) y la tierra (abajo)..
Obviamente esta no es una regla estricta que no se pueda romper, también puede ser que en lugar de que su base sea un círculo puede ser un triángulo, un cuadrado, o un octágono, como se represente en los "Yantra"
A partir de ahí podemos diseñar nuestro mandala y esto es cuestión de creatividad. Puedes decorarlo con imágenes místicas como el símbolo del ying-yang, una cruz, la estrella de David, lunas, estrellas, el sol, flores, aves, paisajes, nubes, figuras geométricas... en fin, busca los diseños que te proyecten paz y tranquilidad.

Como pintarlos:
Busca un lugar tranquilo, y observa detenidamente tu mandala, aun sin colorear, concéntrate en el, si después de observarlo por un largo rato notas que se mueve ¡es la energía que está en movimiento!
Es conveniente empezar a pintarlo de afuera hacia adentro, esto nos representa el autoconocimiento de lo externo hacia nuestro centro, hacia nuestro interior.
Decide la dirección en que vas a pintarlo y trata de mantenerla.
Al elegir los colores puedes hacerlo de manera intuitiva, no importa que no combinen, de esta manera podrá descifrar tu estado de ánimo. También podrás hacerlo eligiendo los colores y trata de cambiar tu estado de ánimo de ésta manera.
Tal vez te de sueño en el proceso, si estabas tenso, el mandala está cumpliendo con la relajación, es normal, en este caso es preferible dejarlo ¡y disponte a dormir!
Si no terminaste el mandala en ese momento, déjalo así, la próxima vez que quieras pintar uno, elige uno nuevo, con colores que vayan más acorde con tu estado de ánimo en ese momento.
Si quieres que el mandala te guíe para el auto-conocimiento, no pienses en formas ni colores, deja que solo te vaya guiando, haciendo lo que en ese momento de manera intuitiva te nazca.

El mandala constituye una representación del universo y el orador ha de introducirse, concentrándose de forma paulatina en cada uno de sus estados y absorbiendo la lógica de su forma, de fuera hacia dentro.




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sábado, 24 de enero de 2009

El profeta Mahoma

Profeta árabe, fundador de la religión musulmana, la biografía de Mahoma, de la que se conocen muy pocos datos seguros, nos ha llegado envuelta en la leyenda.

Su nombre primitivo fue probablemente Ahmad; nació en una familia pobre de la noble tribu de Quraish (acontecimiento que los musulmanes celebran con la fiesta del Mawlud). A los seis años quedó huérfano y fue recogido por su tío Abú Talib, al que acompañó en sus viajes de comercio.

A los veinticinco años Mahoma se casó con la rica viuda Jadicha, de quien era criado; Jadicha le dio una hija -Fátima-, además de una posición social más desahogada como un comerciante respetado en la ciudad. Conoció -si bien superficialmente- las dos grandes religiones monoteístas de su época a través de las pequeñas comunidades cristiana y judía que habitaban en La Meca y quizá también por sus viajes de negocios. Con tan escasa cultura -pues probablemente era analfabeto- se permitió crear una religión que serviría de base para toda una cultura de difusión universal.

A los cuarenta años Mahoma comenzó a retirarse al desierto y a permanecer días enteros en una cueva del monte Hira, en donde creyó recibir la revelación de Dios -Alá-, que le hablaba a través del arcángel Gabriel y le comunicaba el secreto de la verdadera fe.

Animado por Jadicha, comenzó a predicar en su ciudad natal, presentándose como continuador de los grandes profetas monoteístas anteriores, Abraham, Moisés y Jesucristo. Por entonces Mahoma se limitaba a predicar la vuelta a la religión de Abraham.

Mahoma consiguió sus primeros adeptos entre las masas urbanas más pobres, al tiempo que se enemistaba con los ricos. Cuando sus seguidores se hicieron numerosos, las autoridades empezaron a verle como una amenaza contra el orden establecido; se le acusó de impostor y comenzaron las persecuciones. Una parte de sus seguidores huyeron a Abisinia, en donde recibieron la protección del negus cristiano. Pero las amenazas a la seguridad de Mahoma llegaron hasta tal punto que, después de la muerte de Jadicha y de Abú Talib en el 619, decidió huir a Medina el 16 de julio del año 622. Se considera el momento de esa huida -la Hégira- como fecha fundacional de la era islámica.

En Medina, Mahoma tomó contacto con la comunidad judía, que le rechazó por su errónea interpretación de las Escrituras; comprendió entonces que su predicación no conducía a la religión de Abraham, sino que constituía una nueva fe: de entonces data el cambio de la orientación de la oración, de Jerusalén a La Meca. Combinando la persuasión con la fuerza, Mahoma se fue rodeando de seguidores, que empezaron a practicar las razias contra caravanas y poblaciones del entorno como medio de vida. Estas escaramuzas (Badr, Uhud…), elevadas a la categoría de batallas por la historia oficial, fueron descubriendo a los musulmanes la «guerra santa», el uso de la fuerza para someter y convertir a los infieles.

En Medina, Mahoma se convirtió en un caudillo no sólo religioso, sino también político y militar. Los enfrentamientos entre Medina y La Meca culminaron con la conquista de esta última ciudad por los mahometanos en el 630, fruto de la presión militar, de la negociación política y de convenientes enlaces matrimoniales (Mahoma se casó hasta con doce mujeres, nueve de ellas al mismo tiempo). El santuario de la Kaaba, piedra negra venerada en La Meca, fue inmediatamente consagrado a Alá. Poco antes de morir, Mahoma realizó una peregrinación de Medina a La Meca, que ha servido de modelo para este rito que todo musulmán debe realizar una vez en su vida.

Mahoma fue personalmente el creador de la teología islámica, que quedó reflejada en el Corán, único libro sagrado de los musulmanes; es una colección de sentencias que se suponen inspiradas por Alá y que fueron recogidas en vida del profeta y recopiladas hacia el 650.

En los dos últimos años de la vida de Mahoma el Islam se extendió al resto de Arabia, unificando a las diversas tribus paganas que habitaban aquel territorio. Eran un conjunto de tribus semíticas politeístas, cuyo continuo estado de guerra entre clanes les había impedido hasta entonces tener protagonismo alguno en la historia. A pesar de haber nacido en una región atrasada y marginal del planeta, y de proceder él mismo de un ambiente modesto, Mahoma convirtió a las belicosas tribus árabes en un pueblo unido y las embarcó en una expansión sin precedentes. Al morir Mahoma sin heredero varón, estallaron las disputas por la sucesión, que recayó en el yerno del profeta, Abú Bakr, convertido así en el primer califa o sucesor.

Fuentes:

http://lh6.ggpht.com/_Wbrv4TZOFic/SVs9nQaN_2I/AAAAAAAAAZY/PELLkEGUvC0/logo.gif


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viernes, 23 de enero de 2009

los mandalas

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El Simbolismo del Mandala

En sánscrito, mandala significa círculo, en especial círculo mágico, pero en sentido más amplio representa medios auxiliares de concentración y de meditación construidos a partir de círculos y de formas derivadas del círculo, como flores o ruedas, en el ámbito indo-budista y también en el Tibet lamaísta. Tales estructuras son generalmente dibujadas y pintadas, pero también se emplean arquitectónicamente como planos en la construcción de templos. En sentido propio son reproducciones espirituales del orden del mundo, a menudo combinadas con elementos derivados del cuadrado. La dirección hacia un centro tiende hacia la concentración y la meditación. En el centro del mandala, según la doctrina y el grado de iniciación, se encuentran diversos símbolos.

Según Mircea Eliade, el mandala es "a la vez una imagen del Universo y una teofanía".

"El anillo externo del mandala consiste en una "barrera de fuego", que por una parte prohibe el acceso a los que no son iniciados, pero por otra, simboliza el conocimiento metafísico que "quema la ignorancia". Enseguida viene un "anillo de diamante"; ahora bien, el diamante es el símbolo de una conciencia suprema, la boddhi, la iluminación. Inmediatamente dentro del anillo de diamante está inscrito un círculo alrededor del cual están representados ocho cementerios, que simbolizan los ocho aspectos de la conciencia desintegrada; el motivo iconográfico de los cementerios se observa sobre todo en los mandala dedicados a las deidades aterradoras. Sigue después el anillo de hojas, que simboliza el renacimiento espiritual. En el centro de este último círculo se encuentra el mandala propiamente dicho, también llamado palacio (vimana), es decir, el lugar en que se disponen las imágenes de los dioses."

Como ayudas para la meditación, estas imágenes de mandalas se designan con el nombre sánscrito de yantras. Se emplean en técnicas de visualización en las que, después de contemplar largamente un mandala y memorizar sus intrincadas figuras, se cierran los ojos y se trata de representarlo internamente con todos sus detalles. Cada cierto tiempo se abren los ojos y se compara con el original. Una vez que el practicante adquiere mayor pericia, se complica la técnica haciendo desaparecer en la imagen mental cada uno de sus componentes, en un orden riguroso hasta quedar en un absoluto blanco. Después se empieza a poblar ese espacio mental - en el mismo orden de la desaparición - hasta reconstruir el mandala en su totalidad.

Geométricamente, el mandala surge del círculo, del cuadrado o del triángulo equilátero, figuras planas elementales. El círculo es la figura geométrica más simple, en la que todos sus puntos establecen una relación tensional de equidistancia con otro punto que es el centro. Esta es la figura geométrica estandarte del equilibrio y el orden y, por tanto, y en sí misma, podemos considerarla como un Mandala. Con el cuadrado o el triángulo equilátero sucede lo mismo: en ambos casos existe una dimensión de igualdad entre sus lados y una relación directamente proporcional de la superficie con respecto a dichos lados.

Estas figuras geométricamente simples –círculo, cuadrado, triángulo equilátero- son las formas elementales más utilizadas por el hombre en diferentes tiempos y culturas y simbolizan el orden del Universo (o un universo en particular). El vastu-purusha hindú es uno de esos mandalas. "El denominado vastu-purusha mandala es una imagen de las leyes que gobiernan el cosmos a las que están sometidos tanto los hombres como la tierra sobre la cual edifican. En su actividad como constructores los hombres ordenan su entorno del mismo modo en que otro tiempo Brahma obligó al indefinido purusha a tomar una forma geométrica... Construir es la acción de organizar la existencia desordenada de acuerdo con las leyes fundamentales que la rigen. Esto únicamente puede conseguirse obligando a todo monumento, desde el refugio del ermitaño hasta la estructura de la ciudad, a seguir fielmente el diagrama mágico del vastu-purusha-mandala."

No debe pensarse que la representación plástica del mandala sea propia sólo de los budistas. Ellos solamente han elaborado con mayor precisión una intuición antiquísima de origen asirio-babilónico. Es ante todo un cosmograma, una proyección geométrica del universo entero en su esquema esencial, en su proceso de emanación y reabsorción (los días y noches de Brahma). El mismo principio regula la construcción de los templos, cada templo es un mandala. El ingreso al templo no es solamente a un lugar consagrado, sino que es la entrada al mysterium magnus. Quien cumpla el rito de circunvalación según las reglas prescritas, recorre el mecanismo secreto del mundo, hasta transfigurarse junto al sanctum sanctorum, ya que al alcanzar el centro místico del edificio sagrado se identifica con la unidad primordial.

Hasta aquí lo concerniente al mandala desde un punto de vista clásico, si es que puede utilizarse la palabra en este caso. Después, personas pertenecientes a culturas que no son la hindú o la tibetana han observado desde fuera el concepto que acabamos de describir y sobre todo las imágenes, y se han dado cuenta de que el mandala ha sido utilizado, con otros nombres quizás, en otras muchas culturas a lo largo de los tiempos. El concepto al que esta palabra se refiere -ordenar mística y materialmente el mundo-, es común al espíritu e impulso humanos en diferentes lugares del planeta y a lo largo de los siglos. Ya en el Neolítico, cuando el hombre deja de ser nómada y se convierte sedentario con la ganadería y la agricultura, podemos encontrar diferentes símbolos mágicos mandálicos, De hecho, al Stonehenge podríamos considerarlo como el más famoso mandala del Neolítico. Los antiguos bretones del sur de la actual Inglaterra, que reconstruyeron Stonehenge durante un lapso de tiempo de mil años tenían la clara intención de comprender con este monumento, no solo los fenómenos astrológicos, sino a través de diferentes rituales, establecer las más diferentes implicaciones cósmicas -de ahí que también se le conozca cariñosamente con el nombre de computador del Neolítico-. Stonehenge era un centro sagrado de la comunidad para las tribus que lo usaron: un monumento a su cohesión social, reflejado tanto en su espíritu de sacrificio al aunar esfuerzos para erigir megalitos, como durante las asambleas rituales, cuando un eclipse o un espectacular amanecer, predicho por los sacerdotes, convocaban a la comunidad a converger en el recinto para presenciar los acontecimientos al unísono3.

En América, por ejemplo, tanto en el norte como en el sur pueden verse dibujos realizados en la tierra o sobre soportes más duraderos que a través de círculos. Otras imágenes geométricas representan la Creación y otros grandes misterios que inquietan a la humanidad desde los orígenes. Entre los indios de Norteamérica se utilizan estas imágenes para curar a los enfermos; en otras culturas como la Maya o la Azteca se hacía uso del disco solar y otras imágenes de base circular en las que se incluían otros símbolos más pequeños.

Así mismo en Europa se ha empleado el mandala en los edificios sagrados, catedrales góticas, por ejemplo, los rosetones que forman las vidrieras pueden considerarse mandalas geométricos. Anteriormente, incluso, se utilizaba la imagen del Cristo rodeado por los cuatro evangelistas (cuatro direcciones). Posteriormente, en el Renacimiento, comenzó a utilizarse la planta circular para las iglesias, incluso existe una teoría de que Roma fue proyectada con base circular y posteriormente dividida en cuatro cuadrantes por dos vías principales que se cruzaban en el centro.

En la actualidad se ha reconocido el mandala en el propio diseño de la naturaleza, se ha extendido su contemplación desde creaciones enormes (planetas, estrellas, sistemas enteros, galaxias), hasta realidades imposibles de ver a simple vista (células, átomos).

De este modo vemos que el mandala parece existir independientemente de una cultura en particular, incluso al margen de la cultura lo encontramos en el mundo natural.

El mandala es el paradigma de la evolución y la involución cósmica en su retorno al centro del universo; pero simboliza también el refluir de la experiencia de la psiquis en busca de la unidad de consciencia para descubrir el principio ideal de las cosas. No es solamente un cosmograma sino también un psicograma, el esquema de la desintegración del uno en lo múltiple y la reintegración de lo múltiple en el uno, en la consciencia absoluta, entera y luminosa, que tendría que brillar en lo profundo de nuestro ser. El hombre tiene en el centro de sí mismo el principio recóndito de su propia vida, la esencia misteriosa, el punto luminoso de consciencia del que irradian las facultades psíquicas. Él tiene la vaga intuición de esa luz que podría brillar dentro de sí, expandiéndose y propagándose hacia planos espirituales.

Cuando el pintor de la India o del Tíbet dibuja un mandala, no obedece a un arbitrio de la fantasía: sigue una tradición precisa que le enseña a representar de una manera especial el drama mismo de su alma. No pinta las imágenes de un ícono, sino que vuelca los fantasmas de su yo profundo y así los conoce, y de ese modo se libera.


El Mandala se podría definir como la manifestación (la más pura) del esfuerzo humano por llegar a comprender el Todo Cosmológico. El Mandala es ese gesto-símbolo-objeto en el que la dispersidad queda concretizada. El hombre ha utilizado desde siempre el Mandala como medio o instrumento para relacionarse con la realidad, para comprenderla, ordenarla... entendemos por realidad tanto aquella que puede ser percibida por los cinco sentidos, como esa otra a la que podemos aproximarnos solo intuyéndola como Misterio. Así, podemos considerar que el Arte se materializa a través de la estructura mandálica. El Arte es la manifestación más íntima del hombre, esa que lo pone en contacto en un esfuerzo titánico con aquello que no comprende y que, posiblemente, nunca llegará a comprender. Es la expresión interiorizada del exterior -podríamos considerarla como una teatralización simultánea del juego interior-exterior de la existencia-. Frente a la lucha de contrarios hegeliano, el Mandala se presenta como la estructura-hogar-ordenadora de las fuerzas más dispares.

El Arte siempre se concibe como Mandala: todas las obras de Arte son Mandalas. Aunque el Arte de hoy en día no posea los valores mágicos que se le atribuían en el pasado -cosa que puede parecer algo más que discutible, sobre todo para algunos filósofos y psiquiatras contemporáneos-, creo que la gestación de cualquier manifestación artística se sigue rigiendo, como siempre, por las mismas estructuras creativas y, por tanto, mándalicas.

El gran pensador y psiquiatra Carl Gustav Jung utilizó el Mandala como instrumento conceptual para analizar y sentar las bases sobre las estructuras arquetípicas de la psique humana. Consideraba que el comportamiento del hombre se moldea según dos estructuras básicas de conciencia, la individual y la colectiva; la primera se aprende durante cada vida en particular; la segunda se hereda de generación en generación, como si se tratase de un gen, pero en vez de definir el color marrón, azul o negro de nuestros ojos, esta herencia rige nuestros comportamientos más cotidianos.

Desde un punto de vista psicológico, el Mandala se definiría como la estructura de un determinado comportamiento-matriz de nuestra conciencia colectiva. Se manifiesta muy claramente cuando nuestra conciencia individual permanece en un estado de semivigilia: son mandalas, por ejemplo, esos dibujps abstractos realizados mientras estamos ensimismados tomando un café o cuando, en una reunión o conferencia que no nos interesa, en vez de tomar notas, hacemos garabatos inconscientemente en la libreta. Estos dibujos, de una u otra manera, intentan compensar nuestra dispersión mental y ordenar en ese preciso momento nuestra existencia. Si analizamos dichos dibujos comprobamos que la mayoría de ellos están trazados a partir de figuras geométricas enormemente simples –planas, concéntricas. Vemos que sobre todo son el cuadrado y el círculo las figuras geométricas base para la materialización de estos dibujos tan primarios.

Sin embargo, el Mandala no se refiere únicamente a una figura geométrica concreta: el círculo, el cuadrado, el triángulo equilátero. Mandala hace referencia a una actitud, al estímulo por reconciliar fuerzas irreconciliables, contrarias... El sentido de la existencia del mandala se muestra ante la frustración que sentimos frente a la dispersidad; la dispersión es una característica de la locura y, por tanto, de la pérdida de contacto con la realidad o, dicho de otra forma, de la pérdida de la conciencia del ser, que es la cualidad esencial que define al hombre como hombre. La Creatividad es terapia para el artista al fundir en esa actividad partes diferentes, desligadas, incomprensibles del mundo en un Todo... El proceso creativo se materializa y desarrolla a través de la estructura mandálica.



Mandalas




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jueves, 22 de enero de 2009

Pitágoras: El secreto de los números

Cuando Pitágoras dice “Dios geometriza”, es algo realmente extraordinario. Con estas palabras comparte con sus discípulos no sólo una enseñanza relacionada con la numerología, sino una parte de un nuevo paradigma o camino para la aventura espiritual que es la vida.

La palabra “paradigma, de raíces científicas, se ha hecho popular en los últimos años principalmente en referencias a la nueva física cuántica y a visiones del mundo. Básicamente un paradigma es una ventana por la que se elige mirar y relacionarse con lo que llamamos “realidad”, aunque esa ventana no es la realidad.
La realidad es un misterio, lo ha sido siempre y lo más probable es que lo siga siendo. Un paradigma sirve para relacionarse con ese misterio de forma que sea más o menos predecible. Durante los siglos han habido distintos paradigmas o maneras de percibir el mundo y la existencia, tanto científica como espiritual.
Cualquier conocimiento, sea cual sea, es valido y comprensible o no, dependiendo del contexto o paradigma dentro de cual se percibe. Cuando Pitágoras decía a sus discípulos que a través de los números se pueden abrir las puertas de los misterios del Universo, está claro que será necesario explorar la validez de esa percepción; también decía que la sustancia del ser, era un número y que todas las relaciones y asociaciones incluyendo conceptos abstractos como justicia se podían interpretar de forma numerología. Es obvio que él está transmitiendo un nuevo paradigma y que para entender y por fin comprender la información, también hay que comprender y asumir el nuevo paradigma. Por si aún queda alguna duda de que Pitágoras compartía un paradigma muy avanzado, un comentario más: ya en el siglo VI antes de Cristo, él y sus discípulos habían llegado a la conclusión que la Tierra era un planeta esférico y que rotaba sobre un eje fijo.

Filósofo y matemático griego. Se tienen pocas noticias de la biografía de Pitágoras que puedan considerarse fidedignas, ya que su condición de fundador de una secta religiosa propició la temprana aparición de una tradición legendaria en torno a su persona.

Parece seguro que Pitágoras fue hijo de Mnesarco y que la primera parte de su vida la pasó en Samos, la isla que probablemente abandonó unos años antes de la ejecución de su tirano Polícrates, en el 522 a.C. Es posible que viajara entonces a Mileto, para visitar luego Fenicia y Egipto; en este último país, cuna del conocimiento esotérico, se le atribuye haber estudiado los misterios, así como geometría y astronomía.

Algunas fuentes dicen que Pitágoras marchó después a Babilonia con Cambises, para aprender allí los conocimientos aritméticos y musicales de los sacerdotes. Se habla también de viajes a Delos, Creta y Grecia antes de establecer, por fin, su famosa escuela en Crotona, donde gozó de considerable popularidad y poder.

La comunidad liderada por Pitágoras acabó, plausiblemente, por convertirse en una fuerza política aristocratizante que despertó la hostilidad del partido demócrata, de lo que derivó una revuelta que obligó a Pitágoras a pasar los últimos años de su vida en Metaponto.

El pitagorismo fue un estilo de vida, inspirado en un ideal ascético y basado en la comunidad de bienes, cuyo principal objetivo era la purificación ritual (catarsis) de sus miembros a través del cultivo de un saber en el que la música y las matemáticas desempeñaban un papel importante. El camino de ese saber era la filosofía, término que, según la tradición, Pitágoras fue el primero en emplear en su sentido literal de «amor a la sabiduría».

Continuando la tradición presocrática en la búsqueda del secreto último de la naturaleza, encontraron los pitagóricos que cada cosa podía expresarse en su forma por medio de los números. Así, se hallaba en las formas cuadradas, su secreto en el cuatro, el dos presidía las formaciones rectilíneas y un frontón de templo, conteniendo el triángulo, se resumía en un tres, lo mismo que la forma de un abeto; mientras que la concha de caracol contenía un número perfecto, lo mismo que el hombre era expresión del “tetracton”: la numeración ideal. Ampliaron y ampliaron, debatieron y debatieron sobre la cuestión, hasta que llegaron a la convicción de que el número es la causa, sustrato y origen de todas las cosas y que el número uno, centro del universo, presidía el centro del mismo en forma de fuego eterno. A partir de él, se subdividía lo par y lo impar, como imágenes interminables de lo perfecto y lo imperfecto, una completa armonía en suma, que, como tal, debía sonar bien: tener su música.


Lo mismo que las notas podían ser sustituidas por números y sonar bien, así el universo entero sonaba armónicamente con “la música de las esferas”, latido íntimo y soledad sonora de un mundo racional, ordenado, donde el hombre podía indagar la cifra secreta que se ocultaba en todo.

Pero ¿Qué utilidad última tenía el cultivo de la geometría y la música? La geometría afinaba la inteligencia en su búsqueda del control de las formas hasta extremos increíbles, la música calmaba para esa contemplación y armonizaba el alma para la misma, de tal modo, que esas dos actividades, realizadas en el trasfondo del silencio cósmico, ayudaban al alma en su perfección. La voluntad unitaria de la doctrina pitagórica quedaba plasmada en la relación que establecía entre el orden cósmico y el moral; para los pitagóricos, el hombre era también un verdadero microcosmos en el que el alma aparecía como la armonía del cuerpo. En este sentido, entendían que la medicina tenía la función de restablecer la armonía del individuo cuando ésta se viera perturbada, y, siendo la música instrumento por excelencia para la purificación del alma, la consideraban, por lo mismo, como una medicina para el cuerpo.

No era lo usual que el griego considerara al alma como algo más que la armonía entre todos sus miembros vitales, que, una vez muertos, la hacen también morir a ella. Sin embargo, Pitágoras y los pitagóricos, llevados por la tradición órfica, tan antigua como la misma Hélade, que afirmaba el triunfo del héroe Orfeo sobre la muerte a base de interpretar su música, llegaron a la conclusión de que, no sólo por la fuerza el amor, parece necesitarse vivir más y encontrar cada uno a su Eurídice, sino en razón de la propia intelección racional, se pedía el cultivo continuado de la inteligencia y el perfeccionamiento sin fin de la armonía vital. De ahí que la secta pitagórica diera tanta importancia a la fortaleza del alma, a la que consideraba, venida de las estrellas y, hecha de materia sutil, tan delicada para no soportar fácilmente las estrecheces del cuerpo y malvivir, si no era educada por la geometría y la música, hasta la llegada de su huida de tal cuerpo. La prolongación en el más allá se pensaba en términos órfico-orientales de la transmigración, donde el alma se sumerge en la continua rueda de reencarnaciones hasta lograr purificarse plenamente.

También se atribuye a Pitágoras haber transformado las matemáticas en una enseñanza liberal mediante la formulación abstracta de sus resultados, con independencia del contexto material en que ya eran conocidos algunos de ellos; éste es, en especial, el caso del famoso teorema que lleva su nombre y que establece la relación entre los lados de un triángulo rectángulo, una relación de cuyo uso práctico existen testimonios procedentes de otras civilizaciones anteriores a la griega.
El esfuerzo para elevarse a la generalidad de un teorema matemático a partir de su cumplimiento en casos particulares ejemplifica el método pitagórico para la purificación y perfección del alma, que enseñaba a conocer el mundo como armonía.

Su tremenda influencia se hace sentir en muchas filosofías posteriores. Nos queda de Pitágoras y los pitagóricos, sobre todo, su peso en la filosofía de Platón por medio de Arquitas de Tarento, discípulo del siciliano y maestro del ateniense. Ese peso se evidencia por la importancia que Platón concede al alma, por su concepción de la misma como encarcelada en el cuerpo y el consiguiente desprecio platónico hacia todo lo corpóreo, material y placentero; pero también se trasluce en la marcha purificadora destinada al alma por Platón en donde la captación de las formas geométricas, en el ámbito de lo pensable, reviste la máxima importancia, antes de adentrarse a pensar en los arquetipos de las cosas. No en vano, a la puerta de la Academia de Platón, podía leerse: “Nadie entre aquí que no sepa geometría”, esto es, que no haya dado el salto hacia el pensamiento abstracto. Maravilloso tributo a sus antecesores pitagóricos que no necesitaban así ninguna prueba de selectividad (o general de Bachillerato) para ingresar en estudios superiores.

Muchos matemáticos (Galileo, Fermat) y muchos músicos (Bethoven o Mozart) se mostraron decididamente pitagóricos.
En el mundo de la música, las cifras de la armonía tocan el alma de muchos músicos, que, se dejaron embaucar a la zaga del pitagorismo considerando el mundo hecho de secretas armonías con las que conecta el alma especialmente sensible y purificada. Retornarán los neopitagóricos en la agonía del mundo helénico, con más tinte religioso aún, presagiando las sectas orientales que dominarán el imperio romano. Pero el sueño pitagórico de encontrar un número para todas las cosas del universo, volverá a reaparecer en el Renacimiento, en la prodigiosa mente de Galileo Galilei, que afirmará pitagóricamente que “la naturaleza está escrita en caracteres matemáticos” y con ello abrirá el camino a la separación entre ciencia y filosofía.


Pitágoras y Platón



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La Geometría Sagrada

"Dios geometriza por medio del sonido" decía Pitágoras, ademas de afirmar que los números son: principios absolutos en la Aritmética; principios aplicados en la Música; magnitudes en estado de reposo en la Geometría; magnitudes en movimientos en la Astronomía, sirviendo simultáneamente como medidas que determinan la naturaleza de las cosas y exponentes que las dan a conocer.

Introducción


La Geometría está presente por doquier en toda la naturaleza, está en el basamento de la estructura de todas las cosas desde las moléculas hasta las galaxias, desde los ínfimos virus hasta los grandes elefantes. A pesar de nuestra actual separación del mundo natural, nosotros seres humanos seguimos ligados a las leyes naturales del universo.
El término Geometría significa literalmente "medida o medición de la tierra".

Es una herramienta fundamental que está estrechamente ligada a todo aquello que sea hecho por las manos del hombre y desde tiempos antiguos a todo lo que significan las mediciones, que en esos tiempos eran consideradas como pertenecientes a una de las ramas de la Magia. En la antigüedad la magia, la ciencia y la religión eran de echo inseparables, constituyendo el fundamento del conocimiento de los sacerdotes.

La armonía inherente a la geometría fue comprendida como una de las expresiones del plan divino que basamenta al universo, un patrón metafísico que determina lo físico. La realidad interna, trascendente a las formas externas, ha permanecido a través de la historia como la base de las estructuras sagradas. Hoy día es tan valido construir un edificio moderno de acuerdo a los principios de la geometría sagrada como lo fue en el pasado en estilos como el egipcio, griego, románico, islámico, gótico o renacentista.

La proporción y la armonía se hallan íntimamente ligadas a la geometría sagrada o
geometría arcana, porque ella a su vez está ligada metafísicamente a la estructura íntima de la materia.

Los principios de la Geometría Sagrada

Los principios que basamentan disciplinas tales como la geometría sagrada, la magia o aún la electrónica están ligados a la naturaleza del universo. Las variaciones en la forma externa pueden estar influidas por consideraciones religiosas o aún políticas, mas los fundamentos operativos permanecen constantes. Un ejemplo lo encontramos en una analogía eléctrica. Para poder iluminar con una lámpara eléctrica es necesario cumplir con una serie de condiciones. Es necesario hacer circular por dicha lámpara una corriente eléctrica de determinada intensidad, para lo cual hay que aplicar una tensión eléctrica por medio del circuito y las conexiones adecuadas. Estas condiciones no son negociables, si algo se realiza incorrectamente la lámpara no ha de iluminar o se quemará. Todo aquél que realice tales tareas debe adherir a estos principios fundamentales o fallará en su intento. Tales principios son independientes de toda consideración política o sectaria, el circuito ha de funcionar ya sea bajo un régimen dictatorial como bajo uno democrático.

De manera análoga, los principios fundantes de la geometría arcana trascienden las consideraciones religiosas sectarias. Como una ciencia que lleva a la reintegración de la humanidad con el todo cósmico, ella ha de obrar, como en el caso de la electricidad, sobre todo aquél que reúna los criterios fundamentales, sin importar de quién se trate. La aplicación universal de idénticos principios de geometría arcana en lugares separados por vastos espacios de tiempo, lugar y creencia atestigua su naturaleza trascendental. Fue aplicada a las pirámides y templos del Antiguo Egipto, los templos mayas, los tabernáculos de Jehová, los zigurat babilonios, las mezquitas islámicas y las catedrales cristianas. Como un hilo invisible los principios inmutables conectan estas estructuras sagradas.

Uno de los principios de la geometría sagrada lo encontramos en la máxima hermética "Como es arriba, así es abajo" y también en "aquello que se halla en el pequeño mundo, el microcosmos, refleja lo que se halla en el gran mundo o macrocosmos". Este principio de correspondencia se halla en la base de todas las ciencias arcanas, donde las formas del universo manifestado se reflejan en el cuerpo y constitución del hombre.

En la concepción bíblica el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, siendo él un templo dispuesto por el Creador para albergar al espíritu que eleva al hombre por encima del reino animal. Por ello, la geometría sagrada no trata únicamente sobre las figuras geométricas obtenidas a la manera clásica con compás y escuadra, sino también de las relaciones armónicas del cuerpo humano, de la estructura de los animales y las plantas, de las formas de los cristales y de todas las manifestaciones de las formas en el universo.

Desde tiempos remotos la geometría ha sido inseparable de la magia. Aún las arcaicas inscripciones en las rocas siguen formas geométricas. Debido a que las complejidades y abstractas verdades expresadas por las formas geométricas solamente pueden ser explicadas como reflexiones de las más profundas verdades , fueron consideradas como misterios sagrados del mayor nivel y fueron puestas fuera de los ojos profanos. Estos profundos conocimientos pudieron ser transmitidos de un iniciado a otro por medio de símbolos geométricos sin que los ignorantes de ello siquiera tomaran nota que se efectuaba dicha comunicación.

Cada forma geométrica está investida de un significado simbólico y psicológico. De esta manera todo aquello hecho por la mano del hombre que incorpore dichos símbolos deviene un vehículo para las ideas y conceptos incorporados en su geometría. A través de las edades las geometrías simbólicas han sido las bases para la arquitectura sagrada y aún profana. Algunas subsisten todavía como potentes arquetipos de fe: el hexagrama como símbolo del Judaísmo, la cruz en el Cristianismo.
Fuentes:



¿Por que una Geometría Sagrada?


Esta pregunta puede parecer muy apropiada en un ámbito cotidiano. ¿Qué puede tener de sagrado la geometría?

Efectivamente todos hemos aprendido que la geometría, en términos básicos, es una rama de las matemáticas que estudia la lógica de las formas en el espacio, ya sea bidimensional o tridimensional. Es decir, trabaja y explica problemas concretos de la forma. En la vida práctica la geometría presta una gran utilidad para medir las tierras y para poder analizar y comprender las obras concretas que realiza el ser humano (puentes, acueductos, edificios, etc.).

Por otro lado el término sagrado nos sugiere una dimensión espiritual o moral que se inserta en la evolución del ser humano, con una proyección trascendente. Es decir, como lo contrario a lo profano y al rol cotidiano y práctico de nuestras vidas.

A primera vista la geometría, en su dimensión arquetípica, nos parece que tiene más que ver con el mundo práctico y cotidiano, porque es ahí donde presta su real utilidad. Entonces, ¿cómo es que podemos instalarla en una dimensión espiritual y trascendente?

De modo de poder sumergirnos en esta disciplina, es necesario comprender que vamos a trabajar con nuestra dimensión racional al mismo tiempo que lo hacemos con aquella espiritual y con nuestra intuición. Es decir, estaremos alternando entre nuestro hemisferio izquierdo y el derecho.

La Geometría Sagrada es un conocimiento que se remonta a los inicios de los tiempos, viene de épocas ancestrales, y es probable que no se puedan encontrar sus orígenes, aun cuando se pueden registrar rastros de ésta en diversas civilizaciones, como la Egipcia, la Maya, la Hindú, las comunidades Neolíticas, por mencionar sólo algunas. Las preguntas que surgen son:

• ¿Qué buscaban aquellos que dejaron las huellas que nos permiten identificar una Geometría Sagrada?
• ¿Cómo y de quién o de quiénes recibieron este conocimiento?

Ha habido muchos estudiosos que se han hecho estas preguntas y que han logrado estructurar un campo de conocimiento y experimentación que ha permanecido oculto por mucho tiempo. Desde Platón, pasando por Fra Luca Pacioli, Leonardo da Vinci, Leonardo de Pisa, Matila C. Ghyka, hasta los actuales físicos cuánticos y estudiosos espiritualistas como Drunvalo Melchizedek o artistas como Charles Gilchrist, el artista, matemático y geómetra George W. Hart y muchos otros que nos han permitido ir descubriendo y develando el misterio que hay detrás de la Geometría Sagrada.

La enseñanza que nos han dejado nos permite comprender que la Geometría Sagrada es un conocimiento que contiene el patrón de crecimiento, evolución, expansión y desarrollo de todo lo manifestado, lo que, de alguna manera, nos revela los orígenes del tejido del universo. Como patrón de crecimiento, podemos decir que se trata de una forma abstracta de razonamiento y como tal se puede aplicar no solo a procedimientos y fenómenos concretos, naturales y empíricos, sino que también a realidades conceptuales, abstractas e incluso espirituales.

En este contexto no se puede dejar de mencionar la estrecha relación que existe entre lo sagrado de la geometría con lo sagrado de los números. Esta se manifiesta a través de las series numéricas y las relaciones y razones numéricas existentes en las proporciones de las partes componentes de las entidades geométricas, las cuales expondremos más adelante. Podríamos decir que la geometría traza el despliegue de los números en el espacio, realizando un viaje o un camino desde el simple punto, pasando por la línea y llegando al plano, para luego entrar a la tercera dimensión y eventualmente trascenderla, para luego retornar al punto nuevamente. En otras palabras se trata de una disciplina que incursiona en las leyes de ordenación del universo y de la huella digital de la creación. A través de proporciones, patrones, sistemas, códigos y símbolos, establece las bases tanto de la creación natural (el universo, la materia, los organismos vivos y su ADN) como de las re-creaciones humanas: el arte, la arquitectura, el diseño, la ciencia, la física, la música, la cábala, las matemáticas, etc. A través de estas últimas, el hombre hace de creador e intenta acceder a niveles superiores de consciencia, entendimiento, conocimiento o sensibilidad que lo conecten en forma creciente con la vastedad que lo rodea. Y esto lo logra cuando basa su creación – consciente o inconscientemente - en la Geometría Sagrada, obteniendo así lo que G.I. Gurdjieff llamaba "arte objetivo":

“El arte oriental es preciso, matemático, sin manipulaciones. Es una forma de escritura… Por ejemplo, tomemos la arquitectura. He visto algunos ejemplos de arquitectura en Persia y Turquía; por ejemplo, un edificio de dos habitaciones. Todo aquel que entraba a estas habitaciones, ya fuera viejo o joven, inglés o persa, lloraba… El resultado era siempre el mismo. Con estas combinaciones arquitectónicas, las vibraciones calculadas matemáticamente contenidas en el edificio no podían producir otro efecto. Estamos bajo ciertas leyes y no podemos resistir las influencias externas. Como el arquitecto de este edificio tenía una comprensión diferente y construyó matemáticamente, el resultado era siempre el mismo. Hicimos otro experimento. Afinamos nuestros instrumentos musicales de un modo especial y combinamos los sonidos de tal manera que aún trayendo a los transeúntes casuales de la calle obtuvimos el resultado que queríamos. La única diferencia era que uno sentía más, otro menos. Supongamos que llega a un monasterio; usted no es un hombre religioso, pero lo que tocan y cantan allí evoca en usted el deseo de orar…. Y así sucede con todos. Este arte objetivo está basado en leyes...”
G. I. Gurdjieff; extractado de “Perspectivas desde el Mundo Real”.

Como verán, se trata de incursionar en un recorrido donde los números se despliegan desde un espacio bidimensional en una superficie plana y luego en un espacio tridimensional. Este proceso ha generado un lenguaje universal cuya carga simbólica trasciende fronteras y épocas en el tiempo, y que es el vínculo axiomático sine qua non para una correspondencia entre lo grande y lo pequeño, entre arriba y abajo, según la Ley de Analogía. Este recorrido es el camino de toda realidad manifestada desde su punto inicial de creación hasta su retorno al origen.

“Los practicantes de la geomancia se interesan en la Geometría Sagrada porque es el estudio de la manera en que el espíritu se integra a la materia, a través de amplificar y resonar la geometría de la naturaleza y los movimientos planetarios, logramos alinear la resonancia del cuerpo/mente/espíritu con la frecuencia armónica de lo superior y lo inferior.

También están interesados en la Geometría Sagrada porque se ha descubierto que ciertos espacios con proporciones especiales, permiten al individuo vibrar en una frecuencia apropiada que le permite maximizar la posibilidad de conexión con el Unico.”

Merkabha o la Geometría Sagrada




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