miércoles, 17 de septiembre de 2008

Jiddu Krishnamurti


"Sostengo que la verdad es una tierra sin caminos,
y no es posible acercarse a ella por ningún sendero,
por ninguna religión, por ninguna secta..."


Una introducción a su vida y pensamiento

Krishnamurti nació en Madanapalle (India) en 1895 y murió en Ojai (California) en 1986. A los 13 años lo tomó bajo su protección la Sociedad Teosófica, quienes consideraban que él era el vehículo para el "instructor del mundo", cuyo advenimiento habían estado proclamando.

Sus pláticas y escritos no tenían conexión con ninguna religión específica y no pertenecían ni a Occidente ni a Oriente, sino que eran para todo el mundo. Repudiando firmemente la imagen mesiánica, en 1929 disuelve de forma tajante la vasta y caudalosa organización que se había construido en torno a él y declaró que la verdad era una tierra sin senderos a la cual resulta imposible aproximarse mediante ninguna religión, filosofía o secta.

Durante el resto de su vida rechazó insistentemente la condición de gurú que otros trataban de imponerle y negó él mismo su autoridad, no queriendo discípulos y hablando siempre como un individuo habla a otro. En el núcleo de sus enseñanzas estaba la comprensión de que los cambios fundamentales de la sociedad podían tener lugar sólo con la transformación de la conciencia individual: acentuaba constantemente la necesidad del conocimiento propio y darse cuenta así mismo de las influencias restrictivas y separatistas originadas por los condicionamientos religiosos y nacionalistas.

Krishnamurti señalaba la urgente necesidad de una apertura para este vasto espacio en el cerebro que contiene en sí una energía inimaginable. Krishnamurti siguió hablando hasta su muerte a los 90 años. Sus charlas, diálogos y diarios están reunidos en más de 60 volúmenes. Cada libro se centra sobre alguna cuestión que tenga particular importancia y urgencia en nuestras vidas cotidianas...

Todas sus charlas desarrollaban esencialmente un tema primordial: la verdad puede ser descubierta por cualquiera de nosotros, sin la ayuda de autoridad alguna; al igual que la vida, está siempre presente en un sólo instante.

Fuentes:

http://www.evolucionlibre.net/layout/professional/images/logo.gif


El Hombre que rastreó la verdad dentro del Alma Humana

“El Amor es la cualidad más importante,
porque cuando es bastante fuerte en un hombre,
lo estimula a revestirse de todas las demás, que sin ella nunca serian suficientes”.


J. Krishnamurti (A los pies del Maestro)


“La Verdad es una Tierra Sin Senderos” con estas palabras, fragmento de un discurso bien amplio Jiddu Krishnamurti en 1929, renunció a ser el elegido maestro espiritual de la Sociedad Teosofíca que formó para èl una organización llamada Orden de la Estrella de Oriente. Haciendo fe a sus principios filosóficos disolvió la Orden y devolvió a sus seguidores los bienes que le habían donado, afirmando “No tengo discípulos. Cada uno de ustedes puede ser un discípulo de la verdad si comprende que la verdad es no seguir a individuos”.

Para más de sesenta años habló en todo el mundo y divulgó sus pensamientos que son tan vastos y profundos y que abarcan todas las problemáticas de hoy, como la muerte, la enfermedad, la libertad, la meditación, el miedo, Diós y la naturaleza. Su labor y su mensaje despertaron el interés de pensadores y escritores igualmente celebres como: Bertrand Russell, Aldous Huxley, Henry Miller y David Bohm.

Aldoux Huxley, en una famosa introducción a uno de los libros de Krishnamurti, afirmó que el núcleo central de la enseñanza del gran sabio Hindú es que: “el principal problema de cada hombre puede ser resuelto de manera valida solamente para él mismo”.

Para Krishnamurti no existe la salvación en cuanto es una forma de identificarse con el ego de uno mismo, con la propia identidad, con la propia alma. Solamente con el abandono de estas identidades uno mismo puede llegar al conocimiento. El hombre no necesita un guru, un líder para llegar a su realización. Antes tiene que preguntarse ¿Qué tipo de utilidad puede tener un líder elegido para una mente confusa?

Por esta precisa razón él siempre rechazó ser llamado Guru o Maestro, su misión fue de demoler las ilusiones de las falsas ideas, supersticiones y credos que separan el hombre de su iluminación. Krishnamurti no se consideró teósofo u filósofo, porque el hombre poniéndose un titulo, una clasificación ya crea límite en su ser y no puede llegar a la liberación.

Krishnamurti dijo que la solución a los problemas de la humanidad no está en las formas externas como la oración o el yoga, la liberación se puede encontrar solamente en el espontáneo conocimiento interior de uno.

Krishnamurti practicó yoga toda su vida y decía que es una práctica excelente para el cuerpo y para la mente pero no tiene nada que ver con la iluminación espiritual de uno.

Toda su vida rechazó a los poderes institucionales, políticos y religiosos exhortando a la gente a desconfiar de ellos. Dijo que la fé religiosa es fuente de separaciones “si uno busca una fé religiosa o si tiene una fé en particular, es inevitable que uno se separe de los otros que buscan otras formas de fé religiosa. Todas las fés organizadas predican la fraternidad, la unión y el amor, pero se funden en la separación”.

Él llamado es siempre el mismo: el hombre tiene que buscar libremente el sendero de su conciencia y ninguna disciplina, persona, autoridad externa podrá dirigirlo si él no toma la sabiduría de sí mismo.

La voluntad en el acto de meditar es muy importante para Krishnamurti porque, pone orden a nuestra actividad de pensar sin la intervención de la voluntad. Él dijo que en el silencio algo nuevo y creativo emerge, algo que no puede ser descrito con palabras. Discierne, el significado de la palabra meditación entendida como vocablo sánscrito que es “dhyana” y que significa “reflexionar” y no “medirse” que es la raíz latina de la palabra. Para Krishnamurti la meditación entendida en el significado sánscrito de la palabra es poner orden a todas nuestra actividades mentales que son las causas de nuestra miseria, de la tristeza del caos y de la confusión.

Krishnamurti mantuvo un gran interés para la educación Él decía “Aprender es mucho más importante que encontrar”. Fundó nueve escuelas para niños desde la primaria hasta la secundaria en India, Inglaterra y Estados Unidos. Lo importante, según su punto de vista, era entregarle a los jóvenes que la nacionalidad, la raza, la religión, la tradición y los dogmas son solamente formas para generar conflictos entres los hombres y llegar a tener la suficiente amplitud de criterio como para poder dejar todo eso de lado, que es la única manera de convertirse en un ser libre.

Divulgó su sabiduría en Europa, Asia y América, además publicó más de cincuenta libros, que fueron traducidos a mucho idiomas.

En torno a Krishnamurti para coordinar y difundir sus pensamientos, surgió la “Krishnamurti Foundation” que está presente en varios países del mundo donde los residentes tratan de poner en práctica la obra de este grande maestro. En los centros de California, Inglaterra e India son guardados los manuscritos y las grabaciones de sus charlas.

Sus trabajos no contienen nada de doctrina, no ofrecen técnicas o métodos, para obtener una mente silenciosa y nunca pensó en fundar un nuevo credo religioso.

La gran obra de Krishnamurti en nuestra Tierra es que supo interpretar y ver la inquietud humana en sus varios aspectos, dejándonos la libertad de poder cambiar nuestra confusión en luz.

Krishnamurti falleció en Ojai, California, a la edad de 90 años, después de entregar a la humanidad la llave para que se despierte en un mundo mejor.

Fuentes:

http://www.umbertoassandri.com/Espanol%20Articulo_2_file/image002.gif

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