viernes, 10 de diciembre de 2010

Ciclicidad Femenina

Hay un mundo desconocido para la mayoría, incluso para nosotras mismas, las mujeres. Algunos haciendo mala prensa de nuestras "oscilaciones" nos descalifican diciendo que somos impredecibles, que lloramos por cualquier cosa, que nunca estamos del todo conformes con nosotras ni con los otros. Lo peor que escuché fue "Las mujeres son todas unas histéricas", como si esto fuera un insulto cuando en realidad no lo es. Histeria viene de Hystero (útero) o sea... SI somos histéricas y gracias a eso capaces de engendrar vida!!!

La verdad es que somos cíclicas. Nuestra energía cambia de acuerdo al período del mes que estemos transitando. No podríamos, aunque quisiéramos, escapar a ello. Por lo tanto es hora de dejar de pelearnos con nuestra naturaleza y empezar a entendernos.

Diosas multifacéticas o simplemente... mujeres

Como la Luna, nosotras también somos cíclicas. A partir del momento en que tenemos nuestra menarquía, (nuestro primer sangrado menstrual) las mujeres nos adentramos en un tiempo sagrado, diferente del tiempo lineal, que nos conecta íntimamente con los ritmos de la Luna y sus diferentes fases. En las culturas ancestrales ese momento era el primer portal iniciático femenino y las mujercitas eran asistidas e instruidas por mujeres mayores en lo sagrado de su sangrado. Hoy en cambio, todo alude a evitar en forma artificial y muy rentable (en todos los sentidos) tocar el tema de "esos días". Honrando nuestra ciclicidad retornarmos a nuestro verdadero tiempo interno, aprendiendo a respetar nuestro calendario natural. Comprender y explorar nuestro ciclo femenino nos trae salud y bienestar, nos devuelve una cosmovisión integradora y femenina, capaz de resguardar, nutrir y proteger los procesos de la Vida misma.
Recuperar esta conexión de manera consciente, nos ayuda a alinearnos con nuestra verdadera naturaleza; trascendiendo la fragmentación, integrando nuestras diferentes fases. Durante cada mes vivenciamos diferentes aspectos de nuestra energía, relacionados con lo que llamamos “la cuaternidad femenina”: emergemos de la oscuridad, crecemos hasta colmarnos de plenitud, menguamos hasta hacernos invisibles y en esa oscuridad nos volvemos a transformar para volver a emerger renovadas, más íntegras, sabias y fortalecidas. Al re-conectarnos concientemente con nuestra Sagrada Rueda Menstrual, recuperamos la conexión con saludables arquetipos femeninos, que nutren, sostienen, recrean e inspiran nuestra identidad como mujeres.

Desde el momento en que finaliza tu luna (menstruación) hasta que termina tu ovulación, es decir aproximadamente catorce días iniciamos un periodo de energías expansivas que nos llevan naturalmente "hacia fuera". Durante la primer semana estaremos transitando el arquetipo de la Mujer Creadora. Nos vamos a sentir más livianas, frescas, elocuentes, decididas y con un plus de energía para hacer mil cosas. Tu propia naturaleza te va a acercar a concretar tus objetivos. Seguramente pases a ser vos misma tu prioridad, lo cual es muy saludable ya que a medida que te acerques a tu ovulación las energías te llevarán inevitablemente hacia los vínculos.Aquí comienza a vivenciarse a la Mujer Realizada. Te sentirás generosa, con ganas de compartir, de asistir a quienes te rodean. Todos tus proyectos iniciados en la fase anterior serán fácilmente sustentados, hasta tu sexualidad se vuelve más amorosa y romántica. No en vano, te estás preparando para ovular. Es tal la apertura hacia el mundo que te rodea que serías capaz de concebir una nueva vida si así lo quisieras. ¿Ves? Es lo que tu propia naturaleza te regala. La expresión máxima del amor y la necesidad de trascender. Si no tenés hijos, no te sientas mal, todos tus proyectos son tus hijos. No hace falta ser mamás biológicas para sentirnos "realizadas".
Lo que sí es prudente es no identificarse con esta fase sustentadora por siempre. Si caemos en la trampa de "dar todo en todo momento", corremos el riesgo de entrar en situaciones depredadoras. A veces la culpa por no responder como los otros esperan e incluso como nosotras mismas creemos que debiéramos hacerlo, nos lleva a no respetarnos. Por supuesto que "el depredador externo" no es más que una proyección que viene desde nuestro interior. Es la forma en que nuestra alma nos da la oportunidad de trascender ese punto.
Dejamos atrás la ovulación e inmediatamente empezamos a sentirnos más introspectivas. Es nuestra Mujer Sabia. Seremos más selectivas al momento de relacionarnos, es probable que estemos más irritables o con menos paciencia, menos sociables y condescendientes. La ansiedad y la hiperactividad mental serán nuestra compañía y, como nadie nos dijo cómo canalizar estas energías, serán quienes nos rodean nuestras "ocasionales víctimas" y escucharemos la frase: "Y... le está por venir". Siiiii, es justamente eso! Una alternativa saludable: darle rienda a tu creatividad. ¿Te gusta cocinar? ¿Te gusta pintar o escribir, o quizás bailar? Hacelo!!! Las energías encuentran una salida y tu ansiedad decrece notablemente. No dejes de prestar atención a tu percepción en estos días, es tu chamana interior diciéndote al oído cuáles son los próximos pasos!
Cuando nuestra luna finalmente dice "aquí estoy" se instala en nosotras la Mujer Transformadora. Vas a sentirte más cansada, más lenta. Es el arquetipo más poderoso, puerta a otras dimensiones y a fuerzas quizás desconocidas que emergen desde tu linaje más antiguo. Momento ideal para dejar atrás lo que ya no merece ser sostenido, y hacer espacio para nuevas experiencias.

Cuando menstruamos estamos abiertas a un conocimiento profundamente espiritual y contamos con la natural capacidad de reciclarnos, física, emocional y energéticamente.
Las mujeres parimos hijos, y también parimos ideas, libros, arte. Las mujeres amamantamos a nuestros bebes, y también lactamos y nutrimos nuestros proyectos, nuestros sueños, nuestras luchas. Durante los días de sangrado menstrual, las mujeres entramos en un estado de conciencia no ordinaria, un estado más expandido, ampliado, "fuera del mundo cotidiano"; que nos conecta con un profundo conocimiento ancestral femenino. Son días sagrados y poderosos espiritualmente, en los que un saber dormido en la hondura de nuestra psiquis, se hace presente, emergiendo hacia la superficie, revelando información acerca de la Diosa Creadora, Eterna Transformadora, La que da y reabsorbe la Vida, cíclica y armónicamente; La que vive dentro de nosotras, gestando, sosteniendo y reciclando a toda la Creación permanentemente.
Miles de años de una cultura patriarcal nos han desconectado de nuestros días de poder sanador. Aún hoy, en pleno siglo XXI, respondemos a patrones que siguen negando, censurando, ensuciando y tapando el ciclo menstrual, es el tabú de la menstruación. Piensa, por ejemplo, en las publicidades de apósitos femeninos, donde jamás aparece el color rojo, sino un celestial color azul, donde el eje del mensaje es que "esos días" pasen lo más inadvertidos posibles, que puedas "olvidarte".

La Mujer Transformadora, La Mujer Creadora, La Mujer Realizada y La Mujer Sabia son una sola. Todas ellas están en nosotras a cada momento. Somos todas ellas.
la Mujer Transformadora nos permite llegar a lo más profundo. Soltar y dar fin a lo que ya cumplió su ciclo.
La Creadora es donde se sustenta nuestra autoestima, nuestra autoafirmación e individuación.
La Realizada es la reina diosa de los vínculos.
Y la Sabia es la que abre sus canales a planos más sutiles conectándonos con el poder infinito del Universo en todas sus formas.

Desde tiempos antiguos las mujeres honraban esta ciclicidad como fuente de saber y poder sanador.
Este conocimiento era transmitido de madres a hijas, de abuelas a nietas. En lo posible, tratá de adaptar tus actividades a este ritmo que se impone. Pregúntate qué necesitás en ese momento y respetate. Evitá la tentación de tomarte un analgésico y luchar hasta entrar en ese pantalón ajustado pretendiendo "que no se note". Al menos reservá un momento del día a "estar sola contigo misma". Una meditación, el silencio, un momento de entrega a tu ser interior. Ancestralmente las mujeres sabias, adivinas y sacerdotisas de todas las eras oraculaban durante este tránsito. Pedían y recibían información trascendental para ellas y su comunidad.
Desempolvar estos viejos conocimientos, reconocer en nosotras estas energías, es rescatar lo más valioso que tenemos, nuestra poderosa y sagrada feminidad. La auto-observación, la intención de ser la mejor versión de nosotras mismas es la llave.

La Mujer Cósmica está despertando en cada una de nosotras, en consonancia con los ciclos de la Naturaleza y el Latido de la Madre Tierra. El despertar de Lo Sagrado Femenino ya es un hecho, y entre todas y todos tenemos la radiante posibilidad de tejer una nueva trama, de amor, solidaridad, paz y arte, para gestar una humanidad más sana.

Fuentes:

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