viernes, 10 de diciembre de 2010

El sigiloso apetito seductor

Confucio dijo: "Tres clases de placeres son provechosos; tres clases de placeres son dañinos. Es provechoso el placer de ejecutar los ritos y la música apropiadamente, el placer de elogiar las cualidades de los demás y el placer de tener muchos amigos de talento. Es dañino el placer de exhibir el lujo, el placer de holgazanear y el placer de celebrar juergas libidinosas."

No es casual que los hombres y las mujeres se esfuercen en buscar las facetas más profundas de sus naturalezas y, sin embargo, se distraigan de este propósito por toda una serie de razones, generalmente por placeres de distintas clases. Algunos se aficionan a dichos placeres, se quedan perennemente enredados en ellos y jamás reanudan su tarea.
Al principio, el perrito también se distrae a causa de sus apetitos. Muchas veces los apetitos son unos encantadores forajidos que se dedican a robar el tiempo y la libido. Nuestro tiempo y nuestra libido. Jung señaló que se tenía que controlar en cierto modo el apetito humano. De lo contrarío y tal como ya hemos visto, la persona se detiene ante cada hueso que ve por el camino y ante cada empanada que ve sobre un tronco.
Es posible que, como el perro, los compañeros que buscan el nombre de la doble naturaleza pierdan su determinación en presencia de cualquier tentación que encuentren por el camino. Tal cosa puede ocurrir si se trata de criaturas salvajes o famélicas. En tal caso, es posible que también se olviden de lo que tienen entre manos. Puede que sean tentados/atacados por algo de su propio inconciente que desea ejercer su dominio sobre las mujeres con el fin de explotarlas o de atraerlas para la satisfacción de su propio placer o para llenar su vacío de cazador.
Durante el camino de regreso a la casa de su amo, el perro se distrae a causa de un sabroso hueso, lo cual lo lleva a olvidar los nombres de las muchachas. Este episodio representa algo que suele ocurrir en la función psíquica profunda: las distracciones del apetito obstaculizan el proceso primario. No pasa un mes sin que alguna paciente me diga "Bueno, me distraje porque tenía mucho trabajo o porque experimenté una fuerte excitación sexual y tardé siete días en calmar esa fiebre" o "… porque pensé que esta semana era el momento adecuado para podar las quinientas plantas de mi casa" o "... porque emprendí siete nuevas aventuras creativas, me lo pasé muy bien y después llegué a la conclusión de que ninguna de ellas era demasiado prometedora y decidí dejarlo todo".
Por consiguiente, el hueso en el camino es algo a lo que nadie es inmune. Su delicioso hedor es una tentación irresistible para un perro. En el peor de los casos, probablemente se trata de una afición que ya nos ha salido muy cara en varias ocasiones. Sin embargo, aunque hayamos fracasado una y otra vez, tenemos que volver a intentarlo hasta que podamos pasar de largo y seguir adelante con nuestra tarea principal.
El momento culminante de nuestra actuación profunda es similar a la excitación sexual en el sentido de que empieza de cero, acelera alcanzando distintos niveles y llega a una fase intensa y sostenida. Si la aceleración se interrumpe bruscamente (por culpa de un ruido intenso e inesperado, por ejemplo), hay que empezar de nuevo por el principio. Cuando se trabaja con el estrato arquetípico de la psique se produce una tensión de excitación parecida. Si se interrumpe la tensión, hay que empezar prácticamente de cero. Por consiguiente, en el camino hay muchos huesos jugosos, agradables, interesantes y tremendamente excitantes. Pero todos ellos nos arrastran en cierto modo hacia una especie de amnesia que nos hace olvidar no sólo en qué fase de nuestra tarea nos encontramos sino también cuál es nuestra tarea.
El Corán nos advierte sabiamente de que se nos pedirá cuentas de todos los placeres permitidos de la vida de los que no quisimos gozar cuando estábamos en la tierra, Sin embargo, un exceso e incluso una pequeña cantidad de una cosa buena en el momento inadecuado puede provocarnos una considerable pérdida del nivel de conciencia. En cuyo caso, en lugar de experimentar una repentina oleada de sabiduría, andamos por ahí como un profesor distraído que murmura por lo bajo: "¿Dónde estaba yo ahora?" Tardamos semanas y a veces meses en recuperarnos de estas distracciones.

Gülen, Confucio y Platón sobre el Ideal Humano
Por B. Jill Carroll

"La realidad es una, desde luego, pero comprende diferentes divisiones, reinos o modos de ser. Aquellos que conocen esto y viven conscientes de lo mismo encuentran la felicidad, la bondad y la verdad, cualquiera que sean sus circunstancias, porque su orientación es siempre hacia arriba, hacia una realidad más elevada. Aquellos que viven ignorantes de esto se revuelcan en un pantano de confusión y de apetitos corpóreos, cegados por la realidad finita, inferior y "sombría". En conclusión, hay dos tipos básicos de personas, el vidente y el ciego. En Las Analectas, Confucio y otros pensadores distinguen entre aquellos de mentes "elevadas" o "nobles" y aquellos de vías "inferiores", "menores" o de miras estrechas:

"Una persona noble es diferente de las demás, pero está en paz con ellas.
Una persona de miras estrechas es igual que las demás, pero nunca está en paz con ellas.
La persona noble alienta lo bello en la gente y desalienta lo feo en ellos.
La gente de miras estrechas simplemente hace lo opuesto.
La gente noble busca dentro de sí misma.
La gente de miras estrechas busca en otro lugar.
La gente noble tiene temor reverencial de tres cosas: el Mandato del Cielo, los grandes hombres y las palabras de un sabio.
La gente de miras estrechas no comprende el Mandato del Cielo, por lo que no tiene temor reverencial del mismo; desprecia a los grandes hombres; y ridiculiza las palabras de un sabio.
La gente noble posee nueve estados mentales: respecto a los ojos, brillantes; respecto a los oídos, penetrantes; respecto al semblante, cordial; respecto al comportamiento, humildes; respecto a las palabras, dignos de confianza; respecto al servicio, reverentes; respecto a la duda, inquisitivos; respecto a la ira, circunspectos; y respecto a la oportunidad para beneficiarse, morales.
La gente noble sigue un camino diferente en la vida del de la gente de miras estrechas. Sus oídos están orientados hacia la sabiduría, la disciplina, la dignidad y el servicio, mientras que la gente común o inferior no posee oídos en absoluto para dichos menesteres."

Platón menciona una división similar de la gente en La República. Platón divide la realidad en dos reinos, el reino eterno del espíritu o pensamiento puro y el reino finito de la corporeidad. Gran parte de la conversación entre Sócrates y sus estudiantes en el diálogo tiene que ver con el filósofo o "amante de la sabiduría" que comprende con profundidad esta división en la existencia y vive tanto desde el reino puro e ideal como hacia el mismo. Al final del diálogo, Sócrates describe a aquellos que no son amantes de la sabiduría, no entienden la Verdadera Realidad y, por lo tanto, no viven, ni disfrutan de los beneficios de una vida vivida que está acorde con la sabiduría:

"Por eso los faltos de inteligencia y virtud, que siempre andan en festines y otras cosas de este estilo, son arrastrados, según parece, a lo bajo y de aquí llevados nuevamente a la mitad de la subida y así están errando toda su vida; y, sin rebasar este punto, jamás ven ni alcanzan la verdadera altura ni se llenan realmente de lo real ni gustan de firme ni puro placer, sino, a manera de bestias, miran siempre hacia abajo y, agachados hacia la tierra y hacia sus mesas, se ceban de pasto, se aparean y, por conseguir más de todo ello, se dan de coces y se acornean mutuamente con cascos y cuernos de hierro y se matan por su insatisfacción, porque no llenan de cosas reales su ser real y su parte apta para contener aquéllas.
¿No es, pues, fuerza que no tengan sino placeres mezclados con dolores, meras apariencias del verdadero placer y sombras sin otro color que aquel, aparentemente muy intenso, que les da la yuxtaposición de placer y dolor y que nazcan en los insensatos unos mutuos y furiosos amores, por los cuales luchan como cuenta Estesícoro que, por ignorancia de la verdad, se luchó ante Troya en torno a la apariencia de Helena?"

Platón ilustra la distinción entre los filósofos y la gente común con su famoso mito de la caverna. Aquí nos pide que nos imaginemos una gente que ha vivido en una caverna desde la niñez fijos en una posición de tal manera que su mirada está fija en la pared que se halla ante ellos. Lo que no pueden ver es que detrás de ellos se extiende un largo pasadizo que lleva a la salida de la caverna. También tras ellos hay una luz brillante que proyecta en la pared que se halla delante de ellos la sombra de los objetos que están detrás de ellos. La gente vive sus vidas de cara a la pared, ocupados con las sombras que hay en la pared como si fuesen objetos verdaderos y reales, sin ver que, de hecho, son sólo sombras, copias o simulacros de objetos reales. Oyen los ecos de los sonidos en la caverna y creen que el sonido proviene de las sombras. Crean historias respecto a las sombras y les dan significados. Las sombras son la "realidad" para la gente.

Pero luego, una de las personas, de algún modo, se libera de esa posición fija y se vuelve para ver la luz brillante, las sombras que crea y el camino que se dirige fuera de la caverna hacia una luz incluso más brillante. Sigue el camino, sus ojos le duelen por la luz, hasta que sale de la caverna y emerge a la plena luz del día del mundo "Real". No puede ver el brillo total de la realidad al principio, sus ojos han de acostumbrarse con la práctica. Finalmente, sin embargo, ve con claridad y plenitud y retorna a la caverna para informar a los otros de su oscuridad y de la luz que pueden alcanzar si se liberan, si se apartan de las sombras y siguen el camino hacia la luz. Se mofan de él, se enfadan con él y, finalmente, intentan matarle por sus ideas, que a ellos les parecen absolutamente ridículas y alejadas de la realidad.

El mito es claro: poca gente puede formar todo su carácter según la luz de la sabiduría y de la verdad, y se dedicará a la búsqueda de éstas a pesar de las dificultades. La mayor parte, sin embargo, preferirán la caverna de oscuridad y pasarán sus vidas dedicadas a las búsquedas "sombrías" mucho más fáciles a costa de los placeres más elevados, más apropiados para los que poseen un alma:

"Ahora bien, la discusión de ahora muestra que esta facultad, existente en el alma de cada uno, y el órgano con que cada cual aprende deben volverse, apartándose de lo que nace, con el alma entera —del mismo modo que el ojo no es capaz de volverse hacia la luz, dejando la tiniebla, sino en compañía del cuerpo entero— hasta que se hallen en condiciones de afrontar la contemplación del ser e incluso de la parte más brillante del ser, que es aquello a lo que llamamos bien. ¿No es eso?"

Por lo tanto, mientras que la facultad de vivir una vida como amante de la sabiduría radica en todo el mundo, sólo algunos activamente vivirán de esta facultad interna. Hacerlo implica volver la entera orientación de uno hacia la Verdadera Realidad y resistir el encanto de los placeres transitorios que, como mucho, no son más que meras copias de la Verdadera Realidad.
Por otra parte y según la visión de Gülen, la renovación y el renacimiento vendrán al mundo en general cuando "la gente ideal" se eleve espiritual, moral e intelectualmente para dirigir a la humanidad, a través del servicio y del ejemplo de sus propias vidas, hacia una nueva era. Sin dicha gente, la sociedad interactúa de una manera incontrolada con todo tipo de ideologías oportunistas y sensualidades y la gente dentro de dicha sociedad apenas asciende a un nivel en el que pueden ser llamados "humanos":

"Algunos viven sin pensar; algunos sólo piensan, pero no pueden poner sus ideas en práctica… Aquellos que viven sin pensar son instrumentos de la filosofía de otros. Dichas personas siempre se desplazan de patrón en patrón, cambiando incesablemente los moldes y las formas, y luchando frenéticamente a lo largo de toda su vida con pensamientos y sentimientos desviados, con desórdenes personales y metamorfosis del carácter y de la apariencia, sin llegar nunca a ser ellos mismos… Esta gente siempre se parece a un estanque de agua infecundo, estéril, estancada, y propensa a pudrirse. Más allá de ser incapaces de expresar nada en nombre de la vitalidad, es inevitable que dicha gente se convierta en un montón de virus que amenazan la vida o en un nido de microbios".

Aquí Gülen, como Platón o Confucio, describe los dos tipos de personas en el mundo: la gente ideal, o aquellos que son conscientes del ideal y que se esfuerzan en pos del mismo, y la gente mundana. Lo que la gente mundana tiene en común es que, a cierto nivel, olvidan que son gente de valor. Gülen continúa:

"Esta gente es tan superficial en sus pensamientos y en sus puntos de vista que imitan cualquier cosa que oigan y vean, igual que los niños, yendo a la deriva tras las masas de acá para allá, y nunca encontrando una oportunidad para escucharse a sí mismos o ser conscientes de examinar su propio valor. De hecho, nunca perciben que poseen valores propios de sí mismos. Viven sus vidas como si fueran esclavos que nunca pueden aceptar liberarse de sus sentimientos materiales y corporales… Consciente o inconscientemente, se encuentran presos en una o más de dichas redes fatales cada día y matan sus almas una y otra vez en la más miserable de las muertes."

Tal y como los habitantes de la cueva de Platón, la gente mundana descrita por Gülen vive fijada a placeres finitos y materiales a costa de los placeres más elevados del desarrollo intelectual, del perfeccionamiento espiritual y de la contribución a la sociedad. Haciéndolo, niegan sus valores humanos. Gülen indica con respecto a la realización de una humanidad completa:

"Los seres humanos, sin embargo, están lejos de llevar a cabo un logro en base a su corporeidad o sensualidad. Es más, podemos decir que cuando los seres humanos son inconscientes de ellos mismos o de su existencia entonces son más inferiores que otras criaturas. Sin embargo, independientemente de lo insignificantes que puedan parecer los seres humanos, gracias a sus intelectos, creencias, consciencias y espíritus son observadores y comentadores de los secretos sagrados de la vida que se hallan ocultos entre líneas... Pues los seres humanos son contemplado como criaturas elevadas dirigidas hacia una misión especial, equipadas con capacidades y talentos superiores."

En el cuento el perro regresa corriendo a la cabaña de las gemelas, oye de nuevo sus nombres y una vez más se aleja a toda prisa. El cánido sigue el instintivo impulso de intentarlo una y otra vez. Pero, ay, una empanada de kumquat lo distrae y vuelve a olvidar los nombres. Otro aspecto del apetito ha asaltado a la criatura y la ha apartado una vez más de su tarea. Su vientre ha quedado satisfecho, pero no así la tarea de su alma.
Estamos empezando a comprender que el proceso de conservar la conciencia y más concretamente de no ceder a los apetitos que nos distraen mientras tratamos de encontrar una conexión psíquica es un proceso muy largo, al que resulta muy difícil mantenerse agarrado. Vemos que el sagaz perrito lo intenta con todas sus fuerzas. Sin embargo, cuesta mucho salir del profundo inconciente arquetípico para regresar a la mente conciente. Cuesta mucho bajar a los nombres y cuesta mucho subir de nuevo a la superficie. Cuesta mucho conservar el conocimiento consciente cuando se tropieza con trampas por el camino.
La empanada de kumquat y el hueso representan seducciones que nos distraen y que a su manera son deliciosas... en otras palabras, hay en la psique de todo el mundo unos elementos tortuosos, falsos y exquisitos. Estos elementos son contrarios a la conciencia; se conservan lozanos manteniendo las cosas oscuras y atrayentes. A veces nos cuesta recordar que estamos luchando por alcanzar la belleza de la luz.
En este cuento, el perro es el portador de la luz y trata de establecer una conexión conciente con la mística naturaleza gemela. Hay "algo" que periódicamente intenta evitarlo, algo que es invisible, pero que con toda certeza es el responsable de la colocación de los huesos y de las empanadas. No cabe duda de que se trata del oscuro forastero, otra versión del depredador natural de la psique que se opone a la conciencia. Debido a la presencia de este adversario natural en la psique de todas las personas, hasta la psique más sana puede perder su lugar. El hecho de recordar la verdadera tarea que tenemos entre manos y de recordarla una y otra vez prácticamente al modo de los mantras, nos conducirá de nuevo a la conciencia.

Fuentes:

Clarissa Pinkola Estés
"Mujeres que Corren con los Lobos"


Apadrina el Blog "Hombres que corren con los lobos"

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