viernes, 21 de enero de 2011

Respiración, aliento de vida

"Todas las funciones que realizan los diversos órganos del cuerpo son imprescindibles para la salud y la conservación de la vida, pero podría decirse que la respiración ocupa el primer lugar en importancia, ya que de ella dependen todas las demás."
Hay muchas razones por las que la respiración puede considerarse como la función más importante que realiza el organismo: Respirar es el primer acto que efectúa el ser humano cuando nace y es también con un profundo suspiro como se despide del mundo al morir. Podemos vivir algunos días sin comer, y menos días sin beber. Pero es imposible permanecer, en condiciones normales, varios minutos sin respirar. Respirar es vivir y hasta las plantas deben la vida al aire.
No es de extrañar pues que algo tan vital para la existencia del ser humano en la tierra le inquietara y fuese objeto de estudio desde que comenzó a plantearse preguntas sobre el origen y la finalidad de su vida.

El Alma, principio de vida para las culturas occidentales

Desde los albores de nuestra civilización occidental, los filósofos y pensadores se interesaron por el aire como fuente de vida y algunas teorías que forjaron coinciden con las de otros sabios orientales que vivieron muchos siglos antes, sin que al parecer existiera ninguna conexión entre ellos.
En nuestra cultura, la primera referencia que se tiene del aire como principio de vida se debe a Anaxímenes, filósofo griego que vivió en el siglo VI a.C, el cual consideraba al aire como el principio de todas las cosas que existen en el mundo. Para él, como para otros filósofos presocráticos, el aire era lo que imprimía un orden al cosmos. Pero no se refería al aire que vemos o respiramos, sino que era una fuerza vital o éter que se caracterizaba por ser inmenso, infinito y estar en continuo movimiento. A partir de este aire surgía la naturaleza, los seres vivos y todas las cosas, hasta el aire que respiramos; todo era aire, más o menos denso.
Este aire primigenio, invisible y en constante movimiento era el que, transformado y diversificado en las cosas que vemos, da vida a todo lo que existe, lo transforma, y un día todos los seres y las cosas vuelven a él.
El alma, palabra que viene de animam significa aire, soplo, aliento, se convirtió en el principio espiritual, en la esencia del hombre. Pero también se ha utilizado ya desde entonces para definir el principio que anima a todas las cosas vivientes, lo que les da la vida, la fuerza, la energía vital Frases tan habituales como "es el alma del equipo", o "es el alma de la reunión", lo demuestran.

El Prana, energía vital para las culturas orientales

Las culturas orientales hablan del Prana o del Chi como el principio universal de energía o fuerza. Ese principio activo es la fuerza vital presente en todo organismo vivo, desde los vegetales al hombre. El Prana se encuentra en todos los átomos, está en todas las cosas, incluyendo las inanimadas, como un grado menor de manifestación. Es la esencia de todo movimiento. Toda energía o fuerza deriva de este principio, o más bien, es una manifestación de él, de la misma manera que la electricidad se puede manifestar como calor, música o aire acondicionado.

"El prana se encuentra en todos los átomos y lo podemos controlar mediante la respiración."

Según los yoguis, el Prana se puede almacenar en el organismo por medio del control de la respiración, para disponer de él cuando sea necesario. Por tanto, el yogui da suma importancia a la respiración para mantener la salud del cuerpo, y aumentar la vitalidad. La parte del Yoga que trata del dominio de estas energías mediante el control de la respiración es el Pranayama. Según el Yoga, cuando el hombre logra el control de su respiración gobierna todo su ser, así como el funcionamiento de su organismo, puede conseguir que sus células combatan las enfermedades, desarrolla sus facultades mentales y adquiere una nueva conciencia espiritual. El yogui utiliza el control de la respiración como una vía de desarrollo físico, mental y espiritual.

La respiración, fuente de salud

También la ciencia occidental reconoce la importancia de respirar para el bienestar físico y mental del individuo. La respiración supone una vía de alimentación del cuerpo, similar a la del sistema digestivo: las células necesitan el oxígeno que les llega con la sangre para vivir y para regenerarse, oxígeno que se ingieren respirar; digieren este oxígeno a nivel de los alvéolos pulmonares, efectúan el intercambio gaseoso y eliminan el anhídrido carbónico con la exhalación, de modo que se liberan de las toxinas.
Swami Sivananda atribuye estos beneficios a la respiración completa:

"El cuerpo se vuelve fuerte y sano; el exceso de grasa desaparece, el rostro resplandece, los ojos centellean y un encanto particular se desprende de toda la personalidad. La voz se vuelve dulce y melodiosa. El apetito ya no es presa de la enfermedad. La digestión se hace con facilidad. . Todo el cuerpo se purifica, el espíritu se concentra fácilmente. La práctica constante despierta las fuerzas espirituales latentes, trae la dicha y la paz".
Swami Sivananda

Si la respiración es defectuosa, o insuficiente, como ocurre cuando por alguna razón es superficial, los efectos repercuten en todo el organismo: el cerebro se resiente en primer lugar, ya que depende directamente del oxígeno que le llega con la respiración. El cuerpo va perdiendo vitalidad y se intoxica, con lo que se favorece la aparición de diversas enfermedades y alteraciones nerviosas.
Resulta muy aconsejable dedicar cada día unos minutos a limpiar y ventilar los pulmones de manera consciente mediante algunos ejercicios de respiración. Con ello se logrará tonificar los órganos respiratorios, revitalizar las células y mantener la salud, ya que al realizar los ejercicios las vísceras torácicas y abdominales se masajean entre sí; de este modo aumenta la afluencia de sangre en ambas regiones, torácica y abdominal y se mejoran los intercambios nutritivos entre las células y la sangre.
Kapalabhati es un ejercicio de Pranayama que se aconseja practicar cada mañana después de levantarse. Para realizarlo, siéntate con las piernas cruzadas y la espalda bien recta y respira profundamente tres o cuatro veces a través de la nariz. A continuación realiza respiraciones muy forzadas, como si tus pulmones fueran un fuelle, unas 20 o 25 veces, también por la nariz. Finalmente inspira y espira profundamente dos o tres veces y retén el aliento durante unos segundos, sin forzar, suelta el aire, y repite el mismo ejercicio de tres a cinco veces. Este ejercicio es muy revitalizante, efectúa una enérgica limpieza de los pulmones, aumenta el brillo de los ojos y facilita la concentración.

La respiración y la salud mental

Si la psicología estudia el comportamiento de los seres vivos, no podía por menos que dedicar una especial atención a cómo las emociones modifican la respiración de forma muy importante, hasta el punto de que se puede saber cómo se encuentra el estado emocional de una persona tan sólo observando su respiración.
La respiración relaciona al individuo con el mundo exterior. La piel y los pulmones son sus mayores órganos de contacto a través de los cuales se mantiene dicha relación. El contacto con la piel es voluntario, pero la relación de los pulmones con el medio exterior es inevitable. Respirar es a la vez un acto vital y un acto social. Es un medio de comunicación que utiliza el lenguaje corporal y expresa la personalidad del individuo; por tanto muestra la resistencia o las dificultades para establecer contacto con el mundo, que se manifestarán especialmente a través de los órganos; por ejemplo, en forma de dificultades o enfermedades de las vías respiratorias según la gravedad del conflicto o de la piel.

El lenguaje de la respiración

La respiración irregular refleja un organismo confuso, debido quizás a sus deseos contradictorios: lo opuesto de lo que indica una respiración regular, que expresa unidad y equilibrio físico y mental de la persona. Quien respira rítmicamente y sin esfuerzo demuestra su actitud abierta hacia el mundo y las personas que le rodean. Quien respira de forma superficial y con esfuerzo manifiesta su miedo a pedir, a recibir y a aceptar; no se permite la relación afectuosa con las personas.
Hay personas que cuando respiran profundamente tienen más dificultades para exhalar el aire que para inhalarlo, esto suele ocurrir a quienes temen confiar en los demás, o temen demostrar su afecto por miedo a ser heridos. La respiración completa, natural y sin tensiones expresa una actitud abierta para relacionarse y aceptar a las personas como son; expresa el deseo del individuo de relacionarse con confianza y libertad con su medio ambiente.
Las emociones modifican la respiración y pueden alterar la salud del individuo. Algunas enfermedades del aparato respiratorio expresan un grave conflicto sin resolver. El grito de la mente que pide ayuda a través del cuerpo.
Si la mente puede modificar la respiración, ésta también puede ayudar a la mente a encontrar la paz.
Ramacharaka (William Walker Atkinson)propone practicar todos los días un ejercicio de respiración para calmar la mente y vitalizar el organismo. Es indudable que toda persona puede beneficiarse con sus saludables efectos y, si sus conflictos psicológicos le impiden disfrutar de su vida, este ejercicio de respiración será un complemento de inestimable valor para la terapia de apoyo psicológico con la que logrará superar definitivamente sus problemas. Se realiza del siguiente modo:

•  De pie, inspirar profundamente y retener el aire.
•  Extender los brazos hacia delante y poco a poco, ir contrayendo los puños y los músculos de los brazos, mientras se van acercando las manos a los hombros, deforma que cuando lleguen a tocarlos, todos los músculos vibren con la tensión.
•  Volver los brazos a la posición inicial y repetir varias veces, mientras la retención del aire no resulte incómoda. En ese momento, exhalar con fuerza el aire por la boca
•  Repetir varias veces intercalando respiraciones normales pero profundas.

Desarrollo espiritual

La evolución del ser humano y su autorrealización, pasan por el camino obligado de enfrentarse a sus necesidades más básicas en primer lugar, y a la solución de sus conflictos psicológicos después, para que, finalmente, a medida que los solucione, pueda hacerse más consciente de su espiritualidad y desarrollar sus facultades espirituales. Para facilitar esta evolución, los yoguis también utilizan el control de la respiración, y especialmente la respiración rítmica.
El ritmo, por similitud, lleva la armonía a todo el organismo, con lo que se obtienen las condiciones más adecuadas para que puedan desarrollarse las facultades latentes. Algo que también practicaban Pitágoras y sus discípulos VI siglos antes de Jesucristo: la primera psicoterapia de que se tiene noticia.

Fuentes:

Carmela París
Revista "CuerpoMente"; Nº. 9. Primavera 1992
DIAFRAGMA Y ESPÍRITU
La respiración es una de las pocas funciones corporales espontáneas, tal vez la única, enla que el ser humano puede intervenir directamente modificándola. No podemos alterar a voluntad el movimiento intestinal o la velocidad de circulación de la sangre, o el crecimiento de las uñas o de los cabellos, pero sí podemos aspirar o espirar el aire con mayor o menor intensidad, o retener el aliento, por ejemplo,
La respiración nos acompaña durante toda la vida, dormidos o despiertos, pero sorprendentemente, es la gran desconocida para la mayoría de personas.

CÓMO TRANSCURRE LA RESPIRACIÓN

Después de inspirar el aire del ambiente, el oxígeno contenido en él pasa de los pulmones a la circulación sanguínea y de ahí a las células de todo nuestro organismo. Es en ellas donde se produce, a nivel molecular, la verdadera respiración. Todo este proceso, la vida misma, no sería posible sin la presencia del diafragma. Este músculo en forma de cúpula, divide nuestro cuerpo en dos partes, quedando el corazón y los pulmones en la mitad superior, y los órganos abdominales en el inferior.
Al final de una espiración, el diafragma adquiere su forma acampanada, es su forma relajada. Para inspirar, el diafragma se contrae. Debido a la peculiar disposición de sus fibras ello significa un aplanamiento del mismo, lo cual tiene un efecto de succión en la cavidad torácica que ocasiona la expansión de los pulmones y, por consiguiente, la entrada de aire a través de la nariz.
Así como la inspiración es un proceso activo, en el que interviene la contracción de un músculo, el diafragma, la espiración es pasiva, porque, en condiciones normales se realiza gracias a la elasticidad del propio tejido pulmonar, que vuelve a su posición de partida. El único momento en que intervienen músculos para soltar el aire de los pulmones es cuando realizamos espiraciones forzadas, en que recurrimos a los músculos abdominales (recto anterior y oblicuos), los cuales empujan las vísceras abdominales hacia el tórax, elevando el diafragma y espirando a mayor velocidad.

RESPIRACIÓN Y ESPIRITUALIDAD

Es evidente que respiración y emociones tienen una estrecha conexión. ¡Hasta dónde llega esta relación? ¡Podemos influir sobre la mente a través de la respiración?
La India es el país que más ha profundizado en el estudio del funcionamiento y poder de la mente. Las enseñanzas de Buda, por ejemplo, se refieren constantemente a cuestiones relacionadas con la actividad mental. Pero mucho antes que él ya se enseñaban técnicas de concentración para lograr estados de tranquilidad mental. La intensidad de estos estados variaba en función de la profundidad de la concentración alcanzada por el practicante. El sistema de meditación denominado Apaña parte de la observación de la propia respiración sin tratar de enjuiciarla ni de modificarla, sea cual sea su cualidad. De esta manera, se van conquistando diferentes estados de paz y bienestar mental.
En cambio, la práctica de la respiración yóguica o Pranayama sí que intenta modificar las características de la respiración, para influir sobre el estado de salud, tanto física como mental.
Sin embargo, antes de que éstas y otras técnicas llegaran a nosotros, la tradición popular ya tenía sus propias maneras de calmar la mente gracias a la respiración. Usaban algo tan simple como el canto. En efecto, al cantar según qué tipos de estilos, el diafragma es obligado a ascender despacio ya que la expulsión del aire se hace de forma lenta. Quizá de ahí provenga el refrán "Quien canta, sus males espanta", que traducido sería "Quien asciende lentamente su diafragma hasta el final de la espiración, tranquiliza su mente.
Por Teño Sánchez

ARTÍCULOS
- La respiración en el sufismo como transformación espiritual
- Pranayama, técnicas de respiración
- Pranayama, el arte de la respiración consciente
- Prana y pranayama
- El Chi y la meditación

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