jueves, 20 de enero de 2011

Entrevista a Juan Li

Nació en La Habana (Cuba) en 1946, hijo de padre chino y madre cubana.
En 1970, fue diplomado por la Universidad de Brooklyn de Nueva York en Historia Antigua China, destacando con un estudio sobre el I Ching y su influencia en la formación de la antigua cultura china. Continuó sus estudios en Zurich en el Instituto Carl Jung, donde profundizó sus conocimientos sobre el proceso de sincronicidad, contemplada en la filosofía Taoísta.
Desde 1972 hasta 1978, residió en Nepal, dónde comenzó las prácticas de meditación, yoga del sueño y mantras con varios yoguis indios y lamas tibetanos. A partir de 1979 estudió con una serie de maestros del sistema Shinto en Japón centrados en la montaña sagrada Iwakiyama. Al mismo tiempo estudió con el maestro Sih Ho Chu que le enseño dos estilos de Tai Chi y uno de Kung Fu.
En 1982, conoció a Mantak Chia y se instruyó en las prácticas internas, llegando a ser su principal discípulo y colaborando con él en la formulación de los grandes temas de la
Bioenergética taoísta así como en la redacción e ilustración de algunas de sus obras, siendo coautor del libro "La estructura interna del Tai-Chi". Desde 1988 Juan Li ha estado presentando el sistema completo taoísta en once países diferentes de Europa.
En 1996, al cumplir cincuenta años, inauguró en China el tradicional ciclo de peregrinajes de la segunda fase de la vida, con una gira de un año por trece montañas sagradas Taoístas y budistas. En 1998 realizó el peregrinaje del Camino de Santiago y en 2001 el peregrinaje de la India lo llevó hasta las fuentes del río Ganges en las Himalayas. Desde 1997, guía peregrinajes con grupos del Tao a varias partes del mundo
En la actualidad imparte seminarios sobre su estilo de trabajo taoísta denominado
I Ching Dao por diferentes países de Europa y América y prepara una serie de libros sobre el yoga del sueño y el I Ching.

- Señor Li, en sus libros hemos leído la expresión la sonrisa interior. ¿Cómo definiría ese concepto?

- Se trata de la primera práctica que se estudia en el sistema taoísta que presentamos. Se utiliza "la sonrisa interior" para cambiar el estado interno. Cuando una persona sonríe aparece un hermoso tipo de energía en su ser. En la práctica taoísta uno aprende a enviar esa energía a sus órganos vitales, a los huesos, tejidos, músculos, y, en definitiva, cualquier parte de su cuerpo. Así comienza algo muy importante en el sistema del Tao: el diálogo interior, en el que uno se comunica con sus órganos vitales. Por ejemplo, si yo sonrío a los riñones, también les puedo decir: "Gracias riñones, por tantos años de trabajo". Es un método de comunicación interna extremadamente simple y muy beneficiosa para la salud.

- Quizá eso es lo que sorprende más en Occidente del sistema taoísta, que no es complicado.

- A veces pensamos que las cosas han de ser complejas para ser efectivas. Porque tenemos la mentalidad mecánica de que algo efectivo y poderoso ha de ser complicado. Sin embargo, nuestras enseñanzas son atractivas para el Occidente, porque contienen elementos que todos conocemos, todos sonreímos, por ejemplo. Y todos podemos reír internamente y sentir si algo cambia, porque no tenemos que esperar 20 años para comprobarlo. Inmediatamente notamos si se ha producido un cambio intemo. Es algo extremadamente simple, rápido de aprender, y solamente hay que saber dirigirlo hacia cada parte de nuestro organismo.

- Usted utiliza frecuentemente la expresión "órbita microcósmica". ¿Podría explicar en qué consiste?

- Cuando estas enseñanzas empezaron a introducirse aquí en Occidente, buscamos el nombre apropiado para definirlas, porque el nombre es una clave de lo que se está haciendo y tiene una magia contenida. La expresión "órbita microcósmica" evoca un cierto sentido de trascendencia. El cosmos se encuentra en esa palabra. Tiene algo que ver con el universo, el espacio celeste. Micro significa algo pequeño, pequeño universo. Por lo tanto, se refiere a nuestro universo interno, que es uno de los principios del Tao. Esa palabra inmediatamente evidencia que tenemos un universo interno, a la vez que existe el universo externo. Aunque a veces nos es más familiar ese macrocosmos que nuestro propio microcosmos interno.
La existencia de esa órbita microcósmica también implica que dentro de nuestro cuerpo es posible que circule algo. Claro, la materia prima del Tao es la energía. Pues inmediatamente sabemos que hay algún tipo de energía que puede circular dentro de nuestro cuerpo. En círculo, no en línea recta, ya que el círculo es una forma esencial en la vida. Esa práctica constituye la primera meditación que hacemos en el Tao, a la que llamamos fórmula, porque sigue una manera concreta de usar la energía. Entonces, por órbita microcósmica entendemos esa meditación básica, la primera que se aprende y la que nos lleva a sentir la energía vital, la energía que anima nuestro universo.






- Lo que me llama un poco la atención es vuestro trabajo relacionado con la energía sexual.

- La energía sexual es un tema tratado ahora en muchos libros. Hace unas semanas estuve en París, y me asombró que después de muchos años de haber sido escritos aparecieron nuestros dos libros sobre sexualidad (masculina y femenina), y estaban expuestos incluso en tiendas no esotéricas. La energía sexual es la energía de la creación. Es la energía más condensada que produce nuestro cuerpo, la más especial, pues tiene la capacidad de crear otro ser humano. Esta energía también está conectada a muchos aspectos de nuestra cultura, emociones, restricciones, etc. Es una energía misteriosa, porque se ha mantenido oculta generación tras generación, pero actualmente muchas personas tienen interés de conocer un poco más de ella, pues domina gran parte de nuestra vida.
De una manera consciente o bien disfrazada, estamos constantemente tratando el tema de la energía sexual. Pero sabemos tan poco de su naturaleza y sus cualidades, que cuando aparece un libro o alguna información que traiga más luz sobre ella, la gente demuestra un gran interés. Pero, en cuanto uno inicia su estudio a fondo, descubre que para trabajar con esa energía tan potente necesita un conocimiento íntimo de la energía en general, y ciertos principios para iniciar su control, reciclaje y conservación. Entonces, ve que es necesaria la sonrisa interior, los sonidos curativos, la órbita microcósmica, la posición del cuerpo... el sistema completo. Es una puerta de acceso para muchas personas.
Miles de personas han comenzado a tener una vida mucho más placentera, mucho más plena, después de haber comenzado una práctica con la energía sexual.

-¿Cómo accedió a esta sabiduría Mantak Chia? y ¿qué opina de un famoso libro que hace tiempo se publicó sobre el Tao del amor y el sexo?

El libro que has mencionado fue uno de los primeros libros de occidentales en que se habló de energía sexual y de las prácticas sexuales chinas. Son dos volúmenes de libros. Yo los leí muy ávidamente cuando aparecieron en EE.UU. hace más de 12 años, pero, aunque dice mucho, no se encuentra un método concreto.
Hace mucho tiempo que la energía sexual, está restringida o limitada a la función reproductora. Es el límite que nuestra cultura ha puesto. Pero, en el estudio energético de la alquimia interior, como se llama también al sistema taoísta, descubrimos que esta energía sexual es la materia prima que se utiliza para el desarrollo, no solamente físico, sino también mental, emocional, y espiritual de la persona.
Todas los caminos espirituales ponen énfasis en conservar la energía sexual. Un hindú dirá "no sexo", al igual que un tibetano o un sufi. Todos presentan la misma ecuación. Pero, ¿por qué? Una simple razón es que esa energía sexual, tiene dos caminos. Un camino es externo, mediante el cual se envía al mundo y puede crear otro ser humano, un verdadero milagro. O bien esa energía se puede canalizar de nuevo, y se puede enviar a partes superiores conduciéndonos a un nivel que nos acerque a la experiencia de unidad, de sentirnos íntegros con el universo.
Esa energía es la materia prima para la liberación, pero si se exterioriza de cualquier modo no hay nada con qué ascender. Así que, instintivamente, aunque no sepamos nada sobre esoterismo, si nos sentamos tranquilamente y analizamos la energía sexual, instintivamente vemos que hay algo más que una función reproductora. Esta energía no se puede controlar tan fácilmente, ya que a veces nos rige totalmente la vida. Eso es algo que ha estado presente a través de la historia de la humanidad.
Durante miles de años se ha utilizado como la energía capaz de devolver la liberación. Ese es el aspecto que se trabaja en todos los sistemas esotéricos espirituales, y ese es el tabú sexual que a veces no se entiende, que nadie puede explicar.

- ¿Cuál es su idea respecto al Tantra?

- Tantra significa exactamente prácticas sexuales, pero esa palabra tiene un significado algo distinto en la India, por ejemplo. Sin embargo, de una manera o de otra intuimos, aunque sea de un modo confuso, que esta energía es demasiado potente.
Todos los sistemas espirituales que conocemos utilizan como materia prima la energía sexual, y el Tantra es una rama de desarrollo espiritual, que también se desarrolló en la India, y que utiliza como todos la energía sexual. También tiene un punto de vista peculiar: en vez de utilizar reglas morales, represiones, como ocurre en otros sistemas, el Tantra es como una rebelión, es expresión, otro camino alternativo para trabajar con la energía sexual de una manera mucho más abierta.
La energía sexual tiene una característica muy peculiar: tiene la capacidad de multiplicarse. Cuando es estimulada, al mismo tiempo se ve multiplicada en poder, en potencia. Es como agua helada, tiene un cierto poder, si se la pone en una olla a presión y se calienta, esa misma agua puede provocar una explosión y agujerear el techo, y tan sólo es agua.
La energía sexual es similar, si se estimula puede crear, multiplicarse y generar gran potencia. En la práctica del Tantra, que he conocido en la India, se utiliza esa multiplicación de energía para abrir canales del cuerpo, y centros energéticos que por otros métodos se tarda más tiempo en abrir. Este es un método directo, pero tiene mucho riesgo, por lo que resulta muy aventurado utilizar esta energía para abrir centros energéticos.

- ¿Qué tipo de riesgos?

- El más inmediato es que la persona comienza a gastar la energía sexual y se enamora de la persona con quien se supone que está trabajando, entonces ya tiene hijos, hijas, etc., se convierte en una persona normal y aquí se acabó su práctica, la idea trascendental quedó atrás. Pero hay peligros más serios. Por ejemplo, cuando se multiplica la energía en el cuerpo, aumenta el poder en todo él, específicamente en nuestros órganos vitales, que reciben energía procedente del Universo, a través de la respiración, de la alimentación... Pero si el nivel de energía del cuerpo aumenta, también aumenta la potencia de esas funciones orgánicas.
Nuestros órganos también son las fuentes de donde emanan las emociones, positivas y negativas. Es un concepto básico de las prácticas taoístas, de meditación y de prácticas médicas, como la acupuntura. La alegría, la felicidad, el amor, el respeto, son emociones positivas que todos apreciamos, e indican a la vez un tipo de energía que surge del corazón, especialmente si el corazón está en un estado de equilibrio, funcionando perfectamente. La energía entra, fluye y sale sin problemas. Pero a veces el corazón está en un estado de estrés, contraído, bloqueado en algún punto, apretado, caliente. Entonces, esa energía que surge del corazón no es la misma, es diferente. Produce un efecto diferente. Y éste se manifiesta en forma de odio, irritabilidad, impaciencia, crueldad. Todo ello son características que no apreciamos, que no queremos para nosotros mismos. Cada órgano tiene sus propiedades peculiares. Cuando está estresado, el hígado por ejemplo manifiesta la cólera, la ira. Si una persona sigue estas técnicas sexuales y no transforma sus cualidades negativas en positivas, aumenta la energía de su cuerpo, la energía de sus órganos y las emociones que emanan de esos órganos; y si hay cólera en el hígado, ésta se multiplica extremadamente.
Incluso la persona puede desequilibrarse emocionalmente de una manera muy peligrosa. También psíquicamente: puede enloquecer.
Por tanto, todas esas prácticas forman parte de un sistema completo que las hace seguras, que permite que se desarrollen de manera eficaz y agradable, paso a paso, y que nos lleven a una experiencia personal iluminadora.

- ¿La otra parte de la pregunta era cómo habían accedido ustedes a este conocimiento?

- Pues se trata de una transmisión de conocimiento, como todo. El maestro Mantak Chia desde muy corta edad, tuvo un gran interés por el Tai Chi y el Kung Fu, que son prácticas energéticas, ramas del sistema taoísta. Mantak Chia nació en Tailandia, pero hizo su bachillerato en Hong Kong, donde hay un gran interés por las técnicas relacionadas con la energía, como el Kung Fu, la meditación, el Chi kung, etc. De joven estuvo en estrecha relación con ese mundo.
Un día oyó que había llegado de China un maestro taoísta, y fue a visitarlo. Descubrió que cada vez que dicho maestro explicaba algo lo orientaba hacia la trascendencia de esa energía, lo cual va mucho más allá del poder para romper una mesa. Así que Mantak Chia se interesó mucho en ello. Y ocurrió que aquel maestro, un anciano, tenía una larga práctica taoísta a sus espaldas. Cuando vivía en China antes de que fuera comunista, había andado por todas partes buscando un maestro. Tenía tanto interés que cuando disponía de tiempo libre y de un poco de dinero, se iba hacia los montes tibetanos de Kun Lun, un área donde, tradicionalmente, los maestros taoístas más avanzados han desarrollado las etapas finales de su práctica.
En uno de los viajes que hizo durante su juventud encontró finalmente a un maestro que le transmitió la esencia de estas prácticas, el sistema completo.
A través de los años, ese maestro, el abuelo de este sistema, empezó a desarrollar su práctica; y encontró su lugar propicio donde hacer estas prácticas, en un área boscosa, aislada y tranquila. Fue allí donde desarrolló esta práctica y llegó a una etapa bien avanzada, en que consiguió conectarse tanto con el universo, y trascender lo que llamamos en Tao los cinco elementos, que pudo absorber directamente la energía del Universo. Entonces no necesitaba absorber dicha energía de los alimentos. Llegó a mucho más, esto no es más que un ejemplo.
Cuando empezó la segunda guerra mundial, y los japoneses invadieron China, aquel lugar resultaba excesivamente peligroso, y sus discípulos le pidieron que por favor saliera de allí.
Después de aquello, al triunfar el sistema comunista en China, comenzó la persecución de maestros espirituales, y él escapó a Hong Kong, donde continuó su práctica. Pero Hong Kong no es un lugar propicio
para prácticas espirituales. Y existe la tradición, en el Tao, de que el conocimiento que uno obtiene lo debe transmitir, antes de dejar este mundo. Eso es una regla, es la garantía para que estas prácticas continúen, y representa también la gratitud hacia el Universo.
Entonces, él estaba en Hong Kong prácticamente esperando a que viniera la o las personas receptoras de su sabiduría. Fue cuando apareció un amigo de Mantak Chia, que fue quien lo conoció primero. Por aquel entonces los dos compartían habitación, y fueron las dos personas que recibieron la transmisión de esas prácticas, después el abuelo marchó de Hong Kong y no volvió nunca más.
Ellos comenzaron la práctica con el poco conocimiento que tenían, y a través de años y años, comenzaron a darse cuenta de su gran valor, trascendiendo la etapa de las artes marciales, que es una etapa que se pasa cuando se es joven, y continuaron adelante.
Aún continúan en el presente. Ambos viven en EE.UU. El otro estudiante sigue su práctica en privado, pero todavía no enseña, sino que continúa desarrollando la semilla recibida. Tal vez no está satisfecho con su nivel actual. Pero Mantak Chia, desde hace años decidió comenzar a divulgar las etapas primarias de esta práctica.
Cuando se comienza a tener experiencia uno se da cuenta de que estas técnicas no deben ser secretas, que abren a la persona a un mundo diferente, y que hay que divulgarlas. Así que Mantak Chia empezó a enseñar a los estudiantes norteamericanos que fueron los primeros que comenzaron a beneficiarse, incluyéndome a mí y otras personas que llevamos ya nueve años en esto. Y con el nivel actual de confusión en el mundo, es urgente para muchas personas por lo menos aprender la sonrisa interior, para transformar un poquito de ese estrés que les está desesperando.
Mi maestro ha sido honesto y abierto conmigo, siempre ha contestado cualquier pregunta y duda, así pues yo también tengo que ser honesto y abierto con mis alumnos. Es una etapa que todos pasamos cuando aprendemos algo bien, la etapa de pasar el conocimiento adquirido, de divulgación hasta cierto punto, hasta el nivel que se ha aprendido. Y llegará un punto en que tendré que retirarme y desarrollar más, y entonces los alumnos que están en España, en Suiza, en Alemania y en Nueva York, por ejemplo, se habrán convertido también en maestros.y comenzarán a divulgar ellos también sus conocimientos.

- Hace un tiempo tuve una experiencia singular, en un piso fuera de Barcelona, en donde de repente comenzó a oírse un ruido que parecía el motor de un automóvil. Luego parecía menos un motor y más una corriente eléctrica, y más tarde, según movíamos nuestras manos, el sonido cambiaba. ¿Qué opina de este fenómeno?

- Esa práctica no la conozco, nunca la he hecho ni tampoco he oído hablar de ella, pero puedo hablar de mis experiencias personales en el Tao.
Llega un momento en que, gracias a la práctica, se comienza a percibir unos sonidos. Y te das cuenta de que esas vibraciones son una de las manifestaciones de la energía del Universo. Esta energía se puede manifestar en forma de luz, o tal vez de calor, o como una vibración. Y entonces, cuando se llega a la etapa de experimentar el sonido, que es una etapa determinada, se dice que se comienza a conectar, o que la persona se hace consciente del sonido del Universo, del sonido de este mundo material, el sonido de esta mesa o esta silla, por ejemplo.
Estas moléculas, átomos, partículas subatómicas, que se están moviendo, crean vibraciones que pueden oírse. Y como todos estamos hechos de la misma materia, por ejemplo esta mesa, los zapatos, y nuestro cuerpo están hecho de átomos, protones, electrones y un millón de partículas subatómicas que no tienen nombre, todos somos idénticos. Es uno de los métodos orientales de llegar a este momento de identidad.
Pues bien, ese sonido que se escucha es simplemente el sonido de la materia, de la energía que anima a nuestro cuerpo, es el sonido del Universo, ya que todo el Universo está hecho de la misma materia. Este sonido conecta con la Unidad. Es una etapa por la que pasa el practicante, y tal vez a través de esta práctica que hicieron ustedes, o esa muestra que tuvieron, pudieron observar o tener experiencia del sonido del Universo.
La energía del Universo es básicamente juguetona, no es seria, ni rígida. Miren cómo juega con nosotros, miren cuántos árboles, cuántas especies de insectos, miren que diferentes somos, uno tiene la nariz larga, el otro la tiene corta, El Universo juega con la energía. Cuando un niño, o un animal, es pequeño, ¿qué es lo que hace todo el día? Juega, salta, no se cansa, está fresco, acaba de salir del horno del Universo, está recién llegado y tiene esa energía tan fresca, que la expresa de la manera más pura. El niño todavía no tiene problemas mentales y emocionales relacionados con el amor y el sexo, todo está puro y, para él, la vida es un juego.

- Nuestra revista toca muchos temas de ecología, de respeto por el medio ambiente, por el entorno, por la naturaleza.Esta explicación tan cósmica está relacionada con ella, ¿no le parece?

- Me alegro por su interés en la ecología. Por ejemplo en el Tao, estas prácticas que estamos haciendo durante estas semanas y que vamos a seguir durante las semanas siguientes, de sonreír a los órganos, de sentir su energía, de hablarles, darles gracias por sus funciones, mover un poco la energía en sus diferentes órbitas, hacer un masaje para soltar las contracciones y bloqueos, etc., todo esto poco a poco nos lleva a un estado de bienestar interior, nos encontramos mejor, con más energía, nos sentimos más saludables y alegres. Decimos en el Tao que cambiamos el clima interno, porque ya sabemos que si un órgano está estresado, apretado, caliente, etc., produce una energía negativa, que se expresa en emociones negativas. Pero si está en buen estado de salud, de armonía, de equilibrio, se expresan las emociones positivas, todas son cualidades positivas.
Ello crea un estado interior de bienestar. Y ese bienestar es similar a un clima agrádable, como un día ni caliente, ni frío, ni con mucho viento ni lluvia, un clima agradable. Por lo tanto, estas prácticas crean una ecología interna equilibrada.
En el Tao sabemos desde hace tiempo que si armonizamos nuestra ecología interna, automáticamente emanamos hacia el exterior esa armonía, ese respeto y ese amor que se reflejan en nuestra conducta y, evidentemente, en la manera en que tratamos a nuestro medio ambiente, los unos a los otros, a los seres humanos, los animales, los insectos, las plantas, las piedras, las montañas, los ríos, el aire, etc.
Y a la vez nos damos cuenta de que la energía que sale de nuestro cuerpo energético, es también la energía que atraemos. Si de nosotros sale amor, cuidado, gentileza, suavidad, bondad, etc., esa será la energía que atraeremos. Porque a veces muchos de nosotros que queremos cambiar el sistema ecológico somos muy activos, pero cuando hablamos, de nuestros labios sale cólera, es como un mitin fascista. Es una lástima porque la intención es buena, pero demuestra un desequilibrio interno.
Si queremos ser más efectivos en este movimiento, tenemos que equilibrar la ecología interna, es lo más simple.

- Supongamos que una persona sintoniza con lo dicho hasta ahora y desea armonizarse. ¿Qué tiene que hacer, por dónde empieza?

- Tiene que empezar por el principio, no puede empezar en el medio o el final. Y el principio significa antes que nada ser consciente de lo que sucede en su propio cuerpo, y notar que hay un deseo de transformación, eso es lo primero.El hecho de decidir cambiar el estilo de vida ya crea una apertura. Abre el camino en ciertas direcciones que facilitan lo que se puede desarrollar a través de ese camino.
Esta mentalidad de que tenemos que hacer un cambio, a veces radical, en todo, ya nos orienta en cierta dirección. Entonces la energía comienza a dirigirse, de manera que uno tal vez se tropieza con vuestra revista, o con un libro sobre sexualidad, o tal vez se tropieza con un anuncio, lo importante es que la energía ya se ha preparado y orientado en cierta dirección. Y nuestro cuerpo tiene inteligencia, no es algo torpe, sino vivo. La célula, átomos, protones, todo está vivo, es conciencia. Y si está orientado, de forma similar a una antena, al oir una conversación, o caer un libro de una librería en él encontramos una respuesta.
Lo importante es que si uno da el primer paso, no importa lo torpe que sea, el Universo siempre responde. Esta es una de las eternas leyes del Tao, la respuesta de energía. Y si uno sabe que tiene que cambiar algo, las posibilidades aparecen. En el momento presente, hay muchas opciones para el cambio. Ya no es imprescindible buscar en las montañas y en cuevas ocultas. Hay libros, revistas, centros... tienen miles de opciones.

Fuentes:

Jaume Roselló, fundador de la revista Integral
Revista "CuerpoMente"; Nº. 9. Primavera 1992

4 comentarios:

sombrasenllamas dijo...

Wow! adoro este blog, recién llego pero no me voy

Sonrisa interior, lo mejor que he leído ultimamente, coincide con cierta certeza que me acompaña desde siempre.
Saludos!!!

El que corre con lobos dijo...

Bienvenida al Blog sombrasenllamas; deseo que el encuentro te aporte mucho provecho.

Un caluroso apretón de manos.

Alimontero dijo...

Querido amigo....gracias por todo lo que estoy aprendiendo contigo....me encantó conocer a Juan Li y su trabajo...maravilloso!
Me fascinó lo de la "órbita microcósmica"!!
Ay amigo, feliz de encontrarte!

felicidades!

que tengas un bello finde!

Ali

El que corre con lobos dijo...

Gracias a vostr@s por vuestras visitas a este Blog. Este se ha convertido en mi "oficio" y me encanta compartir mi "visión", también yo descubrí recién la sonrisa interior. Todos somos parte de una "Red Cósmica", todos podemos ser el "Centésimo mono".
Un abrazo. y ¡a sonreírse mucho!

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