domingo, 7 de octubre de 2007

¿Quiénes son los chamanes y cómo utilizan las plantas y sustancias visionarias?

Mircea Eliade, investigador rumano que realizó la primera recopilación sobre el chamanismo y cuyos libros son textos clásicos obligados para su estudio, define al chamanismo como la técnica del éxtasis o trance, y al chamán como el gran especialista del alma humana que tiene la capacidad de realizar viajes hacia la región de los espíritus y desde allí puede armonizar la realidad.

El chamán, cuya vocación es señalada por alguna circunstancia extraña (un sueño, una enfermedad, un rayo) inicia su difícil aprendizaje, que puede durar muchos años y que se caracteriza por la experiencia iniciática de sufrimiento, muerte y resurrección ritual, vivida particularmente a través de rigores como el ayuno, dietas estrictas, veladas interminables, abstinencia sexual, dominio de la caza, la pesca y las artes cotidianas, conocimiento de las plantas medicinales y consumo de plantas psicotrópicas. En este tiempo, el iniciado aprende cantos, bailes, rezos, mitos y, en general, la cosmogonía y la historia de su pueblo.
En la visión de este investigador pionero, el chamán es al mismo tiempo, el portador y hacedor de mitos, el místico extático, el guía espiritual y el curandero de un grupo social. De tal forma que la sesión chamánica viene a ser un evento de carácter público en el que la comunidad se reúne para realizar un ritual según una intención particular: la curación de un enfermo, la celebración de una fiesta religiosa, el entrenamiento de un nuevo chamán, el inicio de la época de caza, siembra o recolección, el agradecimiento o el apaciguamiento de la ira de los espíritus, el combate de una plaga o una epidemia y sin sinnúmero de justificaciones más. Bajo esta óptica, el chamán cura, sostiene la coherencia social y cultural de su pueblo, tiene un conocimiento extraordinario de las plantas medicinales y ha conservado, en muchos casos, un sorprendente manejo ecológico del medio ambiente.
De acuerdo al mismo Eliade, entre las actitudes o paradigmas perceptuales de los chamanes que utilizan plantas o brebajes visionarios se incluyen los siguientes:

1) las plantas se consideran sagradas;
2) son utilizadas en ceremonias o rituales específicos que sostienen y renuevan la cosmovisión del grupo cultural;
3) existe un mundo distinto a éste al cual se tiene acceso por medio de las plantas, en ese ámbito secreto de la existencia tienen lugar experiencias provechosas y se adquieren valiosos conocimientos;
4) el empleo de estas sustancias forma parte reconocida de la membresía del grupo, o algún subgrupo significativo;
5) estas plantas pueden ser utilizadas por quienes tienen la habilidad para curar y para producir otras cambios en el mundo ordinario mediante su aplicación.

No obstante, en opinión de otro reputado investigador del tema del chamanismo, Michael Harner, “la idea de que todos (o incluso la mayoría) de los chamanes deben usar drogas psicodélicas para viajar es falsa”. En un ensayo incluido en la recopilación El viaje del Chamán, asegura que las partes del mundo en las que los chamanes usan plantas psicoactivas como herramientas de poder para provocar “el viaje chamánico”, en realidad “son mucho menos numerosas de lo que uno pudiera imaginar”.
Desde su perspectiva:
el sonido simple y monótono de los golpes del tambor constituye el vehículo más común del viaje chamánico, y no los productos psicodélicos […] en mis investigaciones en la Unión Soviética descubrí que los auténticos chamanes no suelen utilizar la seta Amanita muscaria y emplean únicamente el tambor. Su uso está reservado únicamente a aquellos que son incapaces de viajar con el tambor.
En la antropología moderna se ha subestimado enormemente la importancia del tambor realizando trabajos de campo con los indios de la costa noroeste, que se sirven exclusivamente del tambor para su experiencia chamánica, descubrí que el tambor por sí solo puede llevarle a uno tan lejos como las sustancias psicodélicas.
Es por ello que para este investigador, el corazón del chamanismo lo constituye el “viaje chamánico” que puede alcanzarse con o sin la utilización de sustancias psicoactivas.
En “Éxtasis y sacrificio”, otro de los ensayos contenidos en el citado libro de El viaje del chamán, Rowena Patte asegura que lo que se describe como “viaje chamánico” o “vuelo mágico” es “un viaje del alma a través de la experiencia estática”, que puede tener muchos nombres y métodos, “pero en esencia es una apertura hacia la totalidad de los mundos del espíritu, lo humano y la naturaleza”:
El éxtasis chamánico, al igual que el de ciertas tradiciones religiosas, como el samadhi budista, el fana sufí y el “estado beatífico” cristiano, es un estado de “viaje” o vuelo mágico. En el éxtasis chamánico el énfasis radica en los viajes místicos al mundo superior o inferior, para encontrarse cara a cara con los espíritus, los dioses y los demonios […] incluye fenómenos clarividentes como voces y visiones, que facilitan la orientación o información para alguna curación, o para el crecimiento espiritual y la solidaridad en la comunidad.

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¿Qué son los chamanismos?

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Introducción al chamanismo.

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