domingo, 31 de agosto de 2008

Chuang Tsé.

Desde el 550 a.C. al 250 a C. se desarrolló el período clásico de la filosofía china. Chuang Tsé vivió a finales de esa época. Nació el 360 o 365 a C. en la actual Coaxian, otros autores sugieren que en Shargiu, en la provincia de Henan. Falleció el 290 o 286 a C.

Trabajó en su pueblo natal como funcionario de estado un corto tiempo. Pasó la mayor parte de su vida retirado y en pobreza voluntaria. Se sabe que no aceptó un alto cargo en el estado de entonces y que lo rechazó con su humor característico.

Tuvo una estrecha amistad con el filósofo Hui Shi, de la escuela de las normas, y usó muchas de las ideas metafísicas de su amigo, cuya filosofía era opuesta a la de él. Chuang Tsé, comprendió que su propio pensamiento no era completo por sí mismo, sin la "oposición" de la de Hui Shi, por el principio de complementariedad y usó muchas de las ideas metafísicas de ese filósofo.

La obra de Chuang Tsé se compone de 7 "libros interiores", los cuales se atribuyen con seguridad a él, 28 "libros exteriores" y 14 "libros varios" que fueron redactados por sus discípulos o sus seguidores. En nuestra época se conservan sólo 33.

En el año 727, un emperador de la dinastía Tang, confirió a Chuang Tsé el título de "Verdadero clásico del país de las flores del sur". Desde entonces fue convertido en un autor canónico de la religión taoísta.

El fundamente de su pensamiento, como en todas las corrientes taoístas, es el Tao y el wu wei, basada en la síntesis suprema de todos los contrarios, cimentada en el principio de Yin y Yang.

Su obra es una antología del pensamiento, plagado de un humor irónico, exento de crueldad, prepotencia y agresividad. Realza con ingenio literario e imparcial tolerancia su visión filosófica. Basó casi toda su enseñanza en el Tao Te King.

Chuang Tsé sostenía que sólo cuando uno estaba en contacto con el Tao - que no se puede nombrar, que está más allá de todas las cosas existentes, que no puede ser transmitido por medio de palabras ni con el silencio - uno podía comprender como vivir. Vivir solamente con el "Tao del hombre", era descarriarse. Basar el comportamiento en el "Tao ético", era no comprender la vida. Chuang Tsé observó que un comportamiento basado en hacer a otro lo que es bueno para uno, es ilusorio, cuando uno no sabe qué es bueno para uno mismo. La felicidad no puede ser alcanzada por medio del utilitarismo y el hedonismo. Decía que la vida de riqueza, placer, ambición, es intolerable, porque "se vive para aquello que siempre está fuera de alcance, sediento de la supervivencia del futuro, e incapaz de vivir en el presente".

Ver "la felicidad" y lo "bueno" como algo por alcanzar, o sea, en el "exterior" de uno mismo, en el mundo de los objetos, es colocarse entre el bien y el mal: en el presente, en que no se está en posesión de lo que se busca y en el futuro, en que se piensa que se alcanzará aquello que se desea.

Chuang Tsé cree que el concepto de felicidad e infelicidad es ambiguo, porque está situado en el mundo de los objetos. Piensa igual en lo referente a virtud, justicia, etc. Todo lo que es tratado como objeto por alcanzar, lleva a engaño y alienación. Igual que Lao Tsé, expresa que, cuando todo el mundo reconoce el bien como tal, se transforma en mal, porque se transforma en algo que no se tiene y que debe perseguir constantemente, hasta que se convierte en inalcanzable. Uno lo busca "fuera" a través de análisis, abstracciones, confusión de opiniones, etc. Cada vez es menos real y se aleja más, los medios se hacen muy elaborados y el fin, el bien, no llega. El camino del Tao, es comenzar con el simple bien, con el cual uno está dotado por el mero hecho de existir.

El secreto del camino de Chuang Zu, es el no-hacer, Wu Wei, que enseña a no estar pendiente de resultados. Si uno está en armonía con el Tao "cósmico", la respuesta quedará clara cuando llegue el momento de actuar, dado que uno actuará con arreglo al modo divino y espontáneo, que es el propio del Tao, la fuente de todo bien.

Chuang Tsé observa que la simple virtuosidad carece de significado y de aspectos profundos en el individuo y la sociedad. El hombre virtuoso es aquél en el que el Tao actúa sin impedimentos.

La verdadera tranquilidad buscada por el "Hombre del Tao", es la tranquilidad de la acción en la no acción, que transciende la división entre la actividad y la contemplación, entrando en unión con el invisible Tao, lo que significa el abandono de la "necesidad" de ganar.

La humildad esencial que predica Chuang Tsé, es aquella en que el hombre es consciente de su insignificancia y se olvida por completo de sí mismo. Es humildad "cósmica" porque está enraizada en la naturaleza de las cosas, y está repleta de vida y consciencia de todos los seres vivos.

El verdadero carácter del Wu Wei, es la actividad perfecta, porque es un acto sin actividad, un acto en armonía con la Totalidad, que tiene un carácter incondicional y que no está supeditado a nuestras teorías o ideas.

Un hombre sabio es aquel que "reconoce ser como los demás hombres". Sólo difiere de los demás, porque está centrado en el Tao y no en sí mismo. Pero "no sabe en qué forma es diferente".

Fue Chuang Tsé, quien introdujo verdaderamente las enseñanzas de Lao Tsé en la filosofía china. Brillante poeta y filósofo, siempre vivió en forma sencilla, fundó una familia y pasó enormes penurias económicas. Permaneció en forma constante en relación con las corrientes espirituales de su tiempo. Fue gran admirador de Confucio, muy especialmente, cuando éste, después de los 60 años, tuvo un cambio espiritual profundo.

En los primeros siete libros, está su fundamento filosófico. Son los libros "interiores" o "interioridades".

El primer libro se titula "Viaje sosegado", compara la vida terrenal, los destinos e influencias que en ella se ven, con la codorniz, cuya vida se mantiene exenta de pequeñeces, y con un pájaro que echa a volar y cuyas alas atraviesan el mar, como nubes suspendidas.

El segundo libro es "Del equilibrio de las concepciones". Aquí propone una solución desde el punto de vista taoísta, para las cuestiones discutidas por la filosofía de su época. Reconoció la inevitable relatividad de todos los conceptos antagónicos involucrados en la polémica. Indicó una salida: la disputa no se resolvería más que a través de la intuición, que proporcionaría el único punto de vista que permite contemplar al ser como una unidad.

El libro comienza con la rapsodia del organillo celestial y termina con la misteriosa parábola del sueño, donde se trata el contraste existente entre la vida de vigilia y el sueño, dos estados que no permiten saber cual es real y cual irreal.

El tercer libro, contiene la aplicación práctica de la proposición propuesta. En él se dice que hay que encontrar al "Señor de la Vida". Que, en lugar aspirar a una situación dada, hay que dejarse llevar, conformarse con la posición exterior que uno ocupa en el mundo. No es el cambio de las situaciones exteriores lo que puede salvarnos, sino una actitud diferente frente a las circunstancias, una actitud impregnada por el Tao. Solamente una actitud así podría facilitar el acceso a ese universo que está más allá de las diferencias.

En el cuarto libro, también se revela la importancia de conservar una actitud que lo abarque todo, no atarnos, ni establecernos en ninguna singularidad. La singularidad significa ser útil, lo que provoca que podemos ser utilizados, enganchados en el conjunto de las apariencias.

El quinto libro, trata del "Sello de la vida plena". Aquí mediante diversas parábolas, enseña cómo el contacto interior con el Tao - que da la vida verdadera, exenta de intenciones - ejerce una influencia sobre los seres humanos que hace desvanecerse toda clase de deficiencias externas. El contraste entre la joya interna y el grosero aspecto manifestado, es realzado con mucha fuerza.

El sexto libro de Chuang Tsé, es uno de los más importantes: "El progenitor y el maestro". Se refiere a la persona que ha encontrado el Tao. "Las personas verdaderas no temían la soledad, no realizaban acciones heroicas, ni hacían proyectos. Podrían elevarse a grandes altitudes porque no se arrepentirían si fracasaran, ni se sentirían orgullosos cuando acertaran. Sabían atravesar el agua sin mojarse, el fuego, sin quemarse. No soñaban estando dormidos y estando despiertos no se preocupaban. Sus alimentos eran sencillos y su respiración, profunda. No conocían la alegría de vivir, ni el temor de la muerte. Aceptaban con serenidad lo que venía, y lo que se iba lo dejaban irse, sin pensar más en ello. Esto es no reconocer el Sentido por medio de la consciencia y no querer mejorar lo Celestial mediante lo humano.

El séptimo libro, "Destinado al uso de reyes y príncipes", habla del tema de gobernar por el de no-gobernar. "El hombre supremo utiliza su corazón como un espejo: refleja, no retiene".

Chuang Tsé realiza un perfeccionamiento del taoísmo de Lao Tsé, porque da métodos que aportan una solución a los problemas psicológicos de su tiempo. Nos hace vislumbrar las concepciones taoístas, con agudas y poéticas parábolas.

Para él, también el mundo manifestado es un juego ilusorio. Como gran parte de lo que transmite bajo su nombre, no es de su producción, se supone que tuvo discípulos. Ejerció una influencia enorme sobre la filosofía y la literatura, la que se evidencia en la literatura meridional y la poesía Ch´u, y reflejan la admiración por su filosofía poética y por su contenido ideológico.

Fuentes:
Por Elisa Aliaga.

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Textos de Chuang Tse.

EXTRACTOS 1

EXTRACTOS 2

EXTRACTOS 3

EXTRACTOS 4

Fuentes:


http://www.oshogulaab.com/TAOISMO/TEXTOS/LISTADOTITULOSTAOISMO.htm

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sábado, 30 de agosto de 2008

Lao Tse: "Etica y el Tao."

El Taoísmo es el sistema filosófico y religioso fundamental en China, aunque de "ismo" no ha de decirse exactamente que es, puesto que iría en contradicción con una de sus enseñanzas:

"Si intentas representar su imagen en tu mente, lo perderás."
(Hua Hu Ching)

La pregunta surge de inmediato cuando uno lee las líneas de los libros referidos al Tao:

"El Tao que puede ser expresado, no es el Tao eterno.
El nombre que se le puede dar, no es su verdadero nombre."

¿Cómo es posible que a partir de esta frase puede surgir todo un modo de vida ético y hasta político? De eso ha de tratarse, en la medida de lo posible, para poder comprender de mejor manera esta peculiar "forma" de pensar. Así pues, es preciso partir de sus fundamentos esenciales, como lo es el Tao mismo, desde la perspectiva del lenguaje y el pensar analítica, ya que, como es obvio, el Tao nombrado no es el real. Ahora bien, existen varios textos referidos al Tao, entre ellos se encuentra el famoso "Tao Te King", muy difundido en occidente. Sin embargo, existen otros textos no muy conocidos, como el "Hua Hu Ching", el "Wen Tzu" y el "Nei P'ien". Se hará uso de estos cuatro textos para proseguir con la indagación.

Así pues, el Tao es lo incognoscible pero cognoscible. Esto no entra en contra del principio de no contradicción puesto que el Tao, algo similar a Brahman pero con aplicaciones más prácticas, lo penetra todo. "El Camino", como se le dice a la senda taoísta, implica acción constante, práctica continua. No se trata de enseñanzas que puedan ser tomadas a la ligera, pero tampoco al pie de la letra. Apegarse a las palabras es olvidar su esencialidad. En su aplicación, tampoco se motiva a la búsqueda externa de la verdad sutil. El camino es complejo y precisa claridad al andar.

"No te ocupes de rendir culto a deidades e instituciones religiosas como fuente de la verdad sutil.
Hacer esto es colocar intermediarios entre ti mismo y lo divino y convertirte en un mendigo que buscar afuera un tesoro que está escondido en el interior de su propio corazón. Si quieres rendir culto al Tao, descúbrelo primero en tu propio corazón. Entonces tu culto tendrá sentido."
(Hua Hu Ching)

Ahora, ¿qué clase de enseñanza ética puede tener el fragmento expuesto, cómo es posible? La cuestión es simple. Aquí se trata de ser maduro, es decir, de evitar depender de agentes externos para la comprensión de lo que Es, del Todo. En este cese de la dependencia existe fuerza que surge de uno mismo, de modo que la persona se torna fuerte. Cuando uno depende de lo externo, se vuelve débil y poco a poco puede ser fácilmente manipulado. Este pensamiento-
sentir incita también, pues, a formarse criterios acerca de lo que a uno le rodea. Ya lo vio también Jiddu Krishnamurti:

"No es la confianza en uno mismo, la cual forma parte de la condición egocéntrica, egoísta. Pero el ser luz para sí mismo, requiere gran libertad, un cerebro muy claro, no un cerebro condicionado. Y tener un cerebro activo, capaz de afrontar retos, de cuestionar, de dudar, implica tener energía. Pero cuando uno depende de otros, pierde la energía"
"La mente que no mide", por Jiddu Krishnamurti.

Visto de esta manera, entonces, queda claro la significación profunda del pensamiento-sentir desde el Tao. Y se dice "pensar-sentir" ya que, como puede notarse, el pensar por sí solo es limitado.
Lo primordial se encuentra pues, en la comprensión de la verdad sutil. Sin ésta, todo cuanto se haga no tiene sentido. Por eso, es preciso escuchar e investigar:

"No escuchar y no investigar es como ser ciego y sordo en compañía de los demás."
(Wen Tzu)

Esta frase también conlleva una gran enseñanza, y es que el camino del sabio no es estar en un lugar apartado de los demás, siendo indiferente a lo que ocurre en el mundo. Similar y más explícito se ve aquí:

"La verdadera comprensión en una persona tiene dos atributos: Consciencia y acción. Juntos forman un tai chi natural. ¿Quién puede disfrutar de la iluminación y permanecer indiferente a los sufrimientos del mundo?
Esto no está en armonía con el Camino. Sólo quienes aumentan sus servicios junto con su comprensión pueden ser llamados hombres y mujeres del Tao"

Estas palabras tienen mucho poder y significado.
Véase que se declara que el sabio no es alguien pasivo, sino altamente activo. Pero no es una acción producto del condicionamiento, sino que es manifestación de la comprensión. Pone en práctica lo que comprende desde lo esencial. Hay armonía entre hacer y comprender, sin distinción alguna. Y es que solo en la comprensión verdadera existe acción, puesto que se ven las cosas claras y nítidas, de modo inevitable ha de surgir algo, dada la energía sentida en la observación plena y cabal de lo existente. El sabio no está separado de los demás, puede sentir al otro como sí mismo, por eso "Sé simplemente consciente de la unidad de las cosas."
También se enseña sobre el término medio, el equilibrio, el balance, y al mismo tiempo sobre la interacción de los opuestos complementarios: yin-yang. Al respecto del primero, puede verse:

"Ir más allá del límite es exceso; desviarse de las órdenes o presionar para el fin es algo peligroso. Llegar a un buen fin lleva largo tiempo; un mal fin no puede cambiarse más tarde. ¿Puedes permitirte ser descuidado? Simplemente sigue las cosas y deja que tu mente se mueva libremente. Resígnate a lo que no puede evitarse y nutre lo que está en tu interior; esto es lo mejor. ¿Qué más tienes que hacer para cumplir tu misión? Nada es tan bueno como seguir las órdenes (obedecer al destino). ¡Así de difícil es!"
(Nei-P'ien)

Esta enseñanza implica la mediocridad en el sentido sano y saludable. Cuando uno vive en armonía consigo mismo, fluye en todas las circunstancias que acontezcan. Será como el agua en un río, bordeará las piedras y seguirá su camino. De este modo, en el movimiento de los opuestos complementarios sabrá fluir, yendo en equilibrio con lo existente.
Los excesos cesarán de por sí cuando sea uno con el balance. Ir en detrimento del término medio implica el devenir constante de perturbaciones mentales, consecuencia de no haber comprendido la esencialidad de las cosas. Cuando la mente está calma, las diez mil cosas se manifiestan. A modo similar de un lago, que cuando está quieto puede percibir hasta la mínima turbulencia, así, la mente puede captar las cosas cuando está en paz. Es por esto que una persona en calma es perceptiva y altamente activa, ya que lo aprehende todo con fluidez. Se precisa, pues, el fluir natural, condición primigenia, que es el Tao. Para el caso:

"Mantén tu mente libre de divisiones y distinciones. Cuando tu mente es simple y está desapegada y silenciosa, todas las cosas pueden existir en armonía y puedes empezar a percibir la verdad sutil."

Estas enseñanzas tienen una influencia poderosa en cuanto al modo de gobierno, de ahí que en el libro "Wen Tzu" se indiquen explícitamente cómo ha de gobernarse desde el Tao. Y es que se reconoce que la influencia de la política y la economía son directas en la vida de las personas:

"(…) al observar que una de las causas de los problemas psicológicos y sociales radicaba en las condiciones económicas, mientras que las causas de los problemas económicos radicaban en las condiciones psicológicas y sociales."

Así pues, se trata de un principio de recursividad organizacional, en el que la causa influye en el efecto y el efecto en la causa. Cuando los gobernantes están en el camino de la virtud los gobernados viven en paz. Si los de arriba son codiciosos, los de abajo serán ambiciosos y carecerán de deferencia. Se nota aquí la influencia de los que están en el poder político en cuanto a sus actitudes. El "Wen Tzu" trata de la educación ética de los gobernantes y su relación con los gobernados.
Por ejemplo:

"Si estás en una posición superior, no estés orgulloso de tu éxito; si estás en una posición de subordinación, no te avergüences de tus problemas. Si eres rico, no seas arrogante; si eres pobre, no robes. Conserva siempre el amor universal imparcial y no dejes que se marchite. A esto se llama humanidad."

Estas palabras resuenan en uno, dado que nos tiene presente que aun se esté en la posición más alta de algún cargo, la esencialidad primigenia ha de ponerse en práctica. En otras palabras, encuéntrese uno en donde se encuentre, ha de ser consciente de lo esencial y ponerlo en práctica, como se señaló más arriba.

"Si estás en una posición superior, ayuda al débil; si estás en una posición de subordinación, mantén el control sobre ti mismo. No te complazcas en tus antojos cuando tienes éxito, y no te agites cuando estés en una situación apurada. Sigue uniformemente la razón, sin torcerla de manera subjetiva. A eso se le llama justicia."

Permanecer en equilibrio, en armonía, es clave para toda forma de gobierno. Así, los que están en el pueblo, valorarán la virtud. Si los que gobiernan no practican la virtud, los gobernados estarán llenos de resentimiento. Si no hay orden y armonía, todo lo demás estará en agitación.
Así, en cuanto a la ética de los que gobiernan, se sugiere permanecer en la senda del Tao en la medida de lo posible para que la nación vaya de forma adecuada. Los deseos han de ser moderados, evitando los excesos, como se dijo:

"Una nación caótica parece llena, una nación en orden parece vacía; una nación moribunda parece carente, una nación que se esfuerza parece tener abundancia (…) Tener abundancia no significa tener muchos bienes; significa que los deseos son moderados y pocas las cosas que se emprenden. Estar carente no significa tener dinero; significa que el pueblo es poco numeroso y los gastos son grandes."

Moderación, prudencia, virtud, son cualidades básicas para el buen gobierno, pero también lo son para la puesta en práctica de la ética taoísta.

Y volviendo a la actitud de uno en cuanto a su acción, el "Hua Hu Ching" pone de manifiesto que:

"Una persona superior cuida del bienestar de todas las cosas. Lo hace aceptando la responsabilidad de la energía que manifiesta, tanto activamente como en el reino sutil."

El hacer no se limita al plano físico, sino también al reino sutil, de lo energético no-físico, pero que influye en lo físico. Al mismo tiempo, el sabio, al verse a sí mismo, ve todo lo que existe. Principio hologramático, en el que la parte se ve manifestada en el todo y viceversa. Pero esto no se limita, por supuesto, al ámbito humano, sino que la naturaleza se ve implicada profundamente. Y es que la perspectiva desde el Tao es también naturalista. Por esto:

"Mirándose a sí mismo, ve la misma cosa. Árboles, animales, humanos o pájaros: insectos, flores y pájaros. Estas son imágenes activas de las energías sutiles que fluyen desde las estrellas a través del Universo. Encontrándose y combinándose entre sí y con los elementos de la tierra, hacen surgir todas las cosas vivas. La persona superior comprende esto y entiende que sus propias energías desempeñan un papel en ello. Comprendiendo estas cosas, respeta a la tierra como a su madre, al cielo como a su padre, y a todas las cosas vivas como a sus hermanos y hermanas. Cuidándolos, sabe que se cuida a sí mismo. Dándoles a ellos, sabe que se da a sí mismo. En paz con ellos, está siempre en paz consigo mismo."
(Hua Hu Ching)

Sensibilidad profunda es lo que expresa el hombre del Tao. El respeto hacia la naturaleza procede de la comprensión de lo esencial. Cuando uno siente la conexión que existe en la naturaleza, siente que no se es el centro de atención de nada o nadie en particular, sino que simplemente uno es parte del flujo universal. Este flujo ha de ser respetado, manifestándose en la naturaleza y en las personas. Uno se ve a sí mismo en los demás porque forma parte de ellos, y merece todo el cuidado respectivo. Este buen trato no está fundado en el egoísmo como pareciese hacerse ver en la frase "cuidándolos, sabe que se cuida a sí mismo". No se trata de una intención camuflada por preocuparse solo de sí mismo, sino que, como también se dijo en un inicio, parte de la comprensión esencial del Tao. El tao lo penetra todo, se manifiesta en todo, pero tratar de categorizarlo bajo una forma en particular es olvidar su estado primigenio ilimitado.
Por eso:

"El universo ya es una unidad armoniosa; toma simplemente consciencia de ellos.
Si hurgas en buscar paz interior, perderás tu paz interior."

El Universo, el Tao, está ahí, no se precisa buscarlo. Es más, en la búsqueda, al no tener idea de lo que se quiere, ya que por eso es búsqueda, uno proyecta una imagen mental de lo que se desea. En esta proyección uno suele olvidar la comprensión esencial de las cosas. Buscando una aguja en un pajar se encuentra la aguja pero se olvida su esencialidad. Es decir, que en la búsqueda uno proyecta la imagen de algo, y es entonces cuando uno se enfoca en la imagen mental que olvida el hecho en sí mismo. Así, el Tao está en frente de nuestra narices pero somos nosotros lo que bajo los diversos condicionamientos que distorsionamos la visión de la realidad. Lo mismo puede decirse de la paz interior. Es como decir que cuando uno quiere ser libre, no ha de apegarse siquiera a la idea de serlo, puesto que de inmediato se encontrará atado a algo, en relación a algo. Cuando uno anda detrás de la paz, eso en sí mismo es movimiento. La búsqueda es un constante devenir de placer y sufrimiento, en tanto que cuando se lo encuentra, uno se siente dichoso, pero cuando se lo pierde, uno se siente triste. De modo que en la búsqueda solo podrá ocasionarse una paz ilusoria, pasajera en tanto que no contiene en sí la sustancialidad de la comprensión de lo que Es. Solo cuando cesa la búsqueda, la mente estará quieta, y como el lago citado más arriba, podrá percibir de inmediato todo lo que acontezca, incluyendo los problemas y condicionamientos propios de uno. Cuando puede hacerlo, podrá cortarlos de raíz.
Sobre la ética taoísta puede decirse más. Como se ha visto, las implicaciones filosóficas en sus enseñanzas son profundas y a la vez complejas; sin embargo, como se indica desde el Tao, se pueden comprender desde la simplicidad. Se ha podido apreciar pues, que las enseñanzas que en un primer plano parecían esotéricas, tienen mucha relación con el actuar humano. No se trata de palabras vanas salidas de un momento de inspiración, sino de una puesta en práctica constante, en el que no hay diferenciación entre comprender-hacer. La naturaleza está implicada en ello, como una relación cósmica que incluye al ser humano dentro de todo esto, sin darle un papel demasiado importante en detrimento de los demás. Hay respeto y armonía en la comprensión desde el Tao. Además, las repercusiones de estas enseñanzas compartidas van hasta la política. La ética cumple una función vital en todo esto, también. Así, cuando uno gobierna ha de hacerlo desde el sendero del Tao. En caso de no poder hacerlo, habrá que hacer todo lo posible para mantener a la nación en equilibrio. No es un orden impuesto, ya que eso no sería paz, sino que se da a partir de la comprensión de la verdad sutil. Esta verdad sutil, que está delante de nosotros, no ha de ser buscada en detrimento de la paz interior. Las enseñanzas desde el Tao tienen
mucho que enseñarnos, y esto se puede ver bien expresado en lo que sigue:

"El pensamiento dualista es una enfermedad.
La religión es una distorsión.
El materialismo es cruel.
La espiritualidad ciega es irreal.
Cantar no es más sagrado que escuchar el murmullo de un arroyo, pasar las cuentas de un rosario no es más sagrado que
simplemente respirar, los hábitos religiosos no son más espirituales que la ropa de trabajo.
Si deseas alcanzar la unidad con el Tao, no te dejes atrapar por superficialidades espirituales.
Por el contrario, vive una vida tranquila y simple, libre de ideas y conceptos. Encuentra la satisfacción en la práctica de la virtud sin hacer distinciones, que es el único verdadero poder.
Dando a los demás de manera generosa y anónima, irradiando luz por el mundo e iluminando tu propia oscuridad, tu virtud se convierte en un santuario para ti mismo y para todos los seres.
Esto es lo que quiero decir cuando hablo de encarnar el Tao."

(Hua Hu Ching)

El camino del Tao, puede expresarse en, pues, humildad, dedicación, sinceridad, amistad, buen ánimo. Sus enseñanzas son simples, y solo la mente condicionada lo aprehenderá como complicado, autoproyectándose. Que se comprenda, no existe diferencia entre mundano y sagrado, porque cuando uno comprende lo que Es, se Es en cada acción, movimiento, respiración, palabra.



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jueves, 28 de agosto de 2008

Lao Tse: "El Tao Te King"

http://sepiensa.org.mx/contenidos/historia_mundo/antigua/china/lao_tse/img/tao.gif

"El propósito de las palabras es transmitir las ideas:
 Cuando las ideas se han comprendido, las palabras se olvidan.
¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado las palabras?
Con ése me gustaría hablar."

Dicen que Lao Tse no quería hablar. Quería emprender un viaje hacia las cordilleras del Oeste para acabar sus días en paz. El guardián del paso de Huan-Ku le observaba, el solitario centinela del paso de las montañas había vivido lo bastante para conocer que aquel anciano reticente era un sabio: sus ojos lo delataban, y el gesto de sus manos al sentarse, y la presencia que emanaba de su cuerpo. Se veía que su casa era el ancho mundo, la tierra su almohada y las estrellas sus sábanas. El guardián tomó una resolución, y empuñando su arma le dijo: No os dejaré marchar si no me dais una parte de vuestra sabiduría.

Lao Tse, que había intuido hacía rato sus pensamientos, sacó pincel y comenzó a trazar caracteres, 5000 ideogramas, sobre la túnica de seda que le ofreció el soldado, destilando en ochenta poemas una de las experiencias más sensatas del conocimiento humano: el Tao Te King.

Éste es un libro para quienes no confían en las palabras. Desde el inicio su autor advierte:

El Tao que puede expresarse
no es el Tao eterno.
El nombre que puede pronunciarse
No es el nombre eterno.
El “no ser” es el comienzo del Cielo y de la Tierra,
Y el “Ser”, la madre de los seres individuales.
El camino del No-ser
Lleva a contemplar la maravillosa esencia.
El del ser, a contemplar los espacios limitados.
Originalmente, los dos son uno
Su única diferencia radica en el nombre
La unidad de ambos se denomina misterio.
El enigma más profundo del misterio
Es la puerta por donde entran todas las maravillas.

Pero Lao Tse hizo lo imposible, el Tao Te King es un libro para quienes no confían en las palabras; un libro que se lee, relee y disfruta durante toda una vida. Un libro de consulta que cambia con los años, como el vino, destilando nuevos sabores, pensamientos no descubiertos. La sabiduría que intenta comunicar Lao Tse es el modo de ser de la Naturaleza y la manera en que debemos obrar para asemejarnos lo más posible a ella.

¿Qué es el Tao Te King? Traducido “el libro del sentido y de la vida”. Es probable que nos gustase una explicación al estilo occidental: “el Tao es de tal y cual modo y, en consecuencia, el sabio se comportará de este y aquel modo”. Imposible. El lenguaje puede ayudarnos a entender un concepto, pero no la experiencia del Tao. No en vano los filósofos taoístas decían que hay que transmitir lo que armoniza y trasciende los contrarios mediante el silencio.

El Tao es incognoscible, inefable e infinito. La palabra Tao está compuesta de dos ideogramas: uno es cabeza, el otro es marchar; puede significar hombre que camina, ir conscientemente, camino, sentido, logos, vía.

En su sentido original cósmico, el Tao es la realidad última, indefinible y como tal es el equivalente del Brahman hinduista o del Dharmakaya budista. Su cualidad es intrínsecamente dinámica. Desde el punto de vista chino, constituye la esencia del Universo y es percibido como flujo y cambio continuos.

La confusión sobre esta palabra ha sido grande en Occidente desde que los primeros jesuitas llegaron a China y la tradujeron con simplicidad por “Dios”, pero no es ni una personificación de lo divino a semejanza del hombre ni la causa de lo manifestado, sino que está más allá.

Lao Tse distingue desde el primer capítulo dos estadios diferentes del Tao:

"Eterno, que no tiene nombre, trascendente."

Es evidente que el Tao no se desenvuelve en el tiempo ni en el espacio. Mirándolo no se le ve, escuchándolo no se le oye, tocándolo no se le siente. Sólo depende de sí mismo. Lo demás recibe su sentido de algo externo, (el Ser humano de la Tierra, la Tierra del Cielo, y el Cielo del Tao).

"Con nombre, Madre de todos los seres."

En este sentido el Tao puede ser una roca, un hombre, un pájaro, un arroyo. Este Tao está en todas las cosas, tanto nobles como despreciables y tiene el germen de la diversidad.

Dice el Tao Te King:

"Del Tao surge el Uno, luego el Dos, luego el Tres y los 10.000 seres."

Es un proceso de cosmogénesis presente también en filósofos griegos y helenísticos.

En las raíces del pensamiento y el sentimiento chinos reposa el principio de polaridad, que no debe confundirse con los conceptos de oposición o conflicto. En otras culturas están en lucha la luz con la oscuridad, la vida con la muerte, lo positivo con lo negativo. Para el modo de pensar tradicional chino esto resulta tan incomprensible como la existencia de una corriente eléctrica sin sus polos positivo y negativo o como el norte sin el sur. La desaparición de uno es la desaparición del otro. Las polaridades son estados extremos de una misma cosa, como las dos puntas de un bastón.

Los chinos llaman a los dos aspectos de la polaridad el yin y el yang, que literalmente significan el lado umbrío, oscuro de una montaña, y la vertiente soleada. Representan las polaridades de la realidad sensorial: día y noche, masculino y femenino, mente y materia, bien y mal, luz y oscuridad, fuerza y debilidad, cielo y tierra. En el reino del pensamiento, yin es la compleja y femenina mentalidad intuitiva, yang el claro y racional intelecto. Yin es la tranquilidad, la quietud contemplativa del sabio, yang la fuerte acción creativa del rey.

Son fuerzas opuestas pero complementarias cuya interacción genera el Universo, como la dualidad de Purusha-Prakriti en el Hinduismo, o Gea-Uranos de Homero.

El conocido diagrama del Yin-Yang es explícito: todo es dual (de ahí las dos lágrimas, blanca y negra). Los opuestos se complementan, forman un círculo, la figura sin fin. Además, todo es dinámico. Es una simetría rotacional que sugiere, de modo muy enérgico, un continuo movimiento cíclico. Y los dos puntos simbolizan la idea de que cada vez que una de las dos fuerzas alcanza su límite, contiene en sí misma la semilla de su opuesta.

Esta es una visión del mundo que no se ha tenido en Occidente desde que se olvidaron las palabras de Heráclito: Armonía en la diversidad como el arco y la lira. No te bañarás dos veces en el mismo río. La noche empieza al mediodía. No es la lógica aristotélica, las cosas no acaban nítidamente, sino que todo está en todo. Todo desborda, fluye, cambia, se interpenetra.

Tao significa “el camino del hombre” pero también es un concepto filosófico complejo que abarca el cosmos y el mundo de los hombres. El Tao Te King propone una filosofía que intenta mostrar el camino de la virtud, armonía y felicidad, un recorrido espiritual para la vida justa, contemplativa y virtuosa, que nos haga más sencillos, respetuosos, desinteresados y humildes, con la esperanza de recuperar la esencia natural del ser humano.

El Tao Te King es uno de los dos libros que preservan los principios del taoísmo, el otro libro es el Chuang-tzu, que es de la segunda mitad del siglo IV a. de N.E.

Para los taoístas el progreso científico y la cultura material son dañinos, por ejemplo, para quien es capaz de recoger agua con sus manos, un cuenco fabricado por el hombre es algo antinatural. Los taoístas creían que el hombre debía volver a su estado primitivo y consagrarse a la naturaleza. Así pues, el verdadero taoísta se convierte en ermitaño.

Los taoístas de la dinastía Han propagaron el taoísmo fuera de los círculos cortesanos y lo convirtieron en un culto popular revolucionario que recibió el nombre de taoísmo de turbante amarillo y prometía la inmortalidad de los hombres comunes.

Un relato chino que expresa la profundidad del concepto Tao cuenta que un viejo maestro, después de muchos años de experiencia y trabajo interior, recibió la iluminación sobre la verdadera naturaleza del Tao. A punto de morir, varios discípulos que rodeaban su lecho lo interrogaron:

- “Maestro, ¿Podrías decirnos en este momento qué es el Tao verdadero?”.
El anciano abrió lentamente los ojos y, con una sonrisa en los labios, contestó:
- “El Tao verdadero es el Tao verdadero”.
Al instante murió.

La eficacia del Tao reside en su vacío. Sin vacío nada podría producirse. La utilidad de la vasija no está en la arcilla sino en el hueco, en la falta de material. Un vaso lleno de tierra no nos permite utilizarlo para beber. En una casa lo útil son los vacíos, los huecos, puertas, ventanas, habitaciones. Y en el hombre lo útil no son sus horas llenas sino las vacías, las que tiene para dedicarse a sí mismo o a otros seres humanos, aquellas en que estamos prestos a servir.

Además de su conformidad con el Tao, el hombre perfecto es rey de sus oídos y palabras, no tiene egoísmo, ni corazón propio, sino que hace suyos los corazones de la gente. Es humilde, no se envanece con los éxitos, y es como el agua. El agua se adapta siempre: cuando está en un hueco se remansa, cuando llega un plano se desliza, cuando hay pendiente corre y siempre con perfecta naturalidad. Nada más blando que el agua, y sin embargo vence lo más duro: rompe acantilados y erosiona valles.

Cuando el agua está quieta es un espejo. Nadie se mira en aguas turbias. Así, la mente sólo entiende y refleja con precisión el mundo cuando está calmada.

Y nada de virtudes artificiales. Sorprende que Lao-Tse critique la justicia y la caridad. Cuando decayó el Tao aparecieron la caridad y la justicia. Lo que condena es la sustitución del Tao por el formalismo cultivado artificialmente de los letrados de su tiempo. Eliminad los eruditos, desterrad los astutos, ingeniosos en palabras, y el pueblo saldrá ganando con creces. Rechazó como Sócrates a los sofistas porque con las falsas virtudes habían pervertido la simplicidad y honradez de las gentes.

Lao Tse nada ha dejado de sus ideas sobre el alma, la libertad o el conocimiento. Se ha limitado a recomendar la conformidad con el Tao, cuidado de no arriesgar la vida por la codicia y no gastarla en cavilaciones abstrusas para no enfermar. Lao Tse, como muchos otros sabios orientales, tiene una única meta: la transmutación, un aquietamiento físico y mental que facilite el ascenso a los diferentes niveles de conciencia.


Fuentes:

http://www.editorial-na.com/images/esfinge.jpg
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miércoles, 27 de agosto de 2008

Tenzin Gyatso: "La Familia Humana."

El Dalai Lama nos explica hoy por qué es necesaria la responsabilidad universal , para la supervivencia de la comunidad humana.
Hombre de paz, el Dalai Lama nos explica hoy por qué es necesaria la responsabilidad universal , mas que nunca, para la supervivencia de la comunidad humana.

La comunidad global

Al inicio de un nuevo milenio nos damos cuenta de que el mundo ha empequeñecido. Su población parece concentrarse en una sola comunidad.
Alianzas políticas y militares han creado grupos multinacionales...
La industria y el comercio internacional han engendrado una economía global .
A nivel planetario las comunicaciones han eliminado las barreras de la distancia, las razas y lenguas.
También ahora estamos obligados a unirnos contra los graves problemas a los que nos enfrentamos:
la sobrepoblación, el agotamiento de los recursos naturales y la crisis del medio ambiente que amenazan el aire, el agua, los arboles al mismo tiempo que un gran numero de hermosas formas de vida, que son el fundamento básico de la existencia de este pequeño planeta que compartimos.

Pienso que para enfrentarnos al desafío de nuestro tiempo los seres humanos tendrán que desarrollar un elevado sentido de la responsabilidad universal.
Cada uno de nosotros debe de aprender a trabajar no solo por él sino también por su familia y su país, pero en beneficio de toda la humanidad.
la responsabilidad universal es la verdadera llave de la supervivencia humana .
Es el mejor fundamento de la paz mundial , del uso equitativo de los recursos naturales, y la preocupación por las generaciones venideras, enseñándoles a cuidar del entorno.

Desde hace algún tiempo he reflexionado acerca de cómo desarrollar nuestro sentido de la responsabilidad mutua y quiero compartir con vosotros estos pensamientos...

Que nos guste o no , todos hemos nacido en esta tierra como miembros de una gran familia:
Rico o pobre, con o sin educación, perteneciendo a una nación, religión,a una ideología u otra, finalmente cada uno de nosotros no es mas que un ser humano parecido a otro.

Todos queremos ser felices y rechazamos el sufrimiento y mas todavía, cada uno de nosotros tiene el mismo derecho a cumplir sus objetivos.
El mundo de hoy nos pide aceptar la unión de la humanidad.
Antiguamente las comunidades aisladas podían permitirse pensar que eran diferentes a otras y que podían incluso vivir en un aislamiento total.
Hoy sin embargo los acontecimientos que ocurren en un lugar apartado pueden afectar a todo el planeta, de manera que nos vemos obligados a tratar los problemas locales a nivel global.
Ya no podemos apelar a las barreras nacionales, raciales o ideológicas sin provocar conflictos .
En este nuevo contexto de interdependencia la mejor manera de servir nuestros propios intereses es con evidencia tener en cuenta las necesidades de los demás.

Vislumbro una luz de esperanza.
La necesidad de cooperar solo puede fortalecer a la humanidad pues nos ayuda a comprender que el fundamento mismo del nuevo orden mundial no estará solo constituido por organizaciones políticas y económicas
Mas bien se basará en una auténtica practica individual del amor y la compasión.
Para un mejor porvenir, mas feliz, estable y civilizado cada uno de nosotros debe desarrollar un verdadero sentimiento de fraternidad y hermanamiento.



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Tenzin Gyatso: "Enseñanza Budista."

Las tradiciones espirituales

Todos quienes tenemos una concepción de "yo", queremos ser felices y no sufrir. Esta afirmación no solamente es cierta para los seres humanos, sino además todos los animales y otros seres tienen esa noción de "yo". Sin embargo, como el ser humano tiene una inteligencia más sofisticada, capaz de razonar y generar ideas, en su búsqueda por alcanzar la felicidad y eliminar el sufrimiento, ha desarrollado sistemas o caminos espirituales, al contrario de los animales y otros seres. Si consideramos dos tipos de sufrimiento, el que se experimenta a nivel físico y otro a nivel mental, las tradiciones espirituales se han desarrollado en el género humano para detener y contrarrestar ese sufrimiento y encontrar una salida al mismo. A su vez, las tradiciones espirituales están relacionadas principalmente con el sufrimiento mental, y nosotros los humanos, debido a las enormes preocupaciones y actividades que ocurren en nuestra mente, adoptamos una tradición espiritual en la cual depositamos nuestra confianza y tomamos refugio en ella, con la esperanza de que este refugio nos ayudará a calmar esas preocupaciones y agitaciones de nuestra mente. Y es por eso que en todas las tradiciones espirituales ocurre esa relación de refugio: la gente que la practica toma refugio en su propia tradición religiosa. Las tradiciones espirituales tienen sus propias filosofías, pero también esas filosofías están en función del desarrollo de cualidades humanas tales como el amor, la bondad, la compasión, la ética, y otras.

Desde el punto de vista filosófico se puede hablar de la existencia de tradiciones que basan su filosofía en un Dios creador, también llamadas religiones teístas, y las que no consideran a un Dios creador o tradiciones no teístas. Dentro de las tradiciones no teístas, hay dos clases de escuelas filosóficas. Unas sostienen la existencia de un alma, o atman o principio autoexistente, y otras que no aceptan ese principio. Dentro de las tradiciones no teístas que no aceptan la existencia de una entidad independiente y concreta, están los budistas.

A partir de los diferentes grados de sutileza acerca de la inexistencia del ego o de esta entidad independiente y concreta, en el budismo se han formado cuatro escuelas filosóficas. Además, desde el punto de vista de la amplitud de la misión y de nuestra actitud budista, se han formado tres vehículos o senderos, lo que en sánscrito se conocen como yanas.

Breve reseña del budismo

Desde un punto de vista histórico, el Buddha Shakyamuni impartió lo que se llama el primer giro de la rueda de enseñanzas o Dharma, que constituyó la enseñanza más famosa y renombrada. Sin embargo, con posterioridad dio nuevos giros, de acuerdo a las características de algunas personas o individuos. En general se puede hablar de dos giros principales. Este primer giro de la rueda de la enseñanza, que es el más difundido, también está registrado. Es el más conocido y constituye la estructura básica del budismo. En este giro, Buddha impartió lo que se llama la enseñanza de las Cuatro Nobles Verdades. Los otros dos giros, que constituyen una segunda clase de transmisión de enseñanzas, desde un punto de vista histórico, son menos difundidos que el primero. Las enseñanzas del primer giro, se difundieron esencialmente en Sri Lanka, Tailandia, Camboya, y otros lugares, las cuales tienen su origen en lo que se llama la tradición Pali; idioma en la cual fueron registradas. Y a medida que pasó el tiempo, y una vez de que se elevó el nivel intelectual de los discípulos, comenzaron las enseñanzas en sánscrito.

Buddha comenzó a dar las enseñanzas en sánscrito, y llegado el momento, se creó la Universidad de Nalanda, que fue una institución de enorme prestigio en el estudio de las enseñanzas budistas, cuyos trabajos se desarrollaron en base al idioma sánscrito.

De esta forma, grandes eruditos emergieron de esta universidad, tales como el gran maestro Nagaryuna, que existió en el siglo I y II, su discípulo principal Aryadeva y así como Arya Asanga, Vasubandhu, y otros enormes grandes eruditos como Dharmakirti, que fue un gran lógico. A partir de las enseñanzas impartidas en Pali y luego en sánscrito y una vez que el budismo se hubo desarrollado, se comenzó a difundir a muchos países tales como China en el siglo III y de ahí a Corea, Japón, Vietnam, y en el siglo VII llegaron a Tibet. Las enseñanzas que llegaron a Tibet fueron principalmente de la tradición que provenía de Nagaryuna. En general, se puede decir que las cuatro tradiciones espirituales budistas que se desarrollaron en el Tibet, si bien tienen ciertas diferencias, todas provienen de la Escuela Madhyamika o Enseñanza del Camino Medio promulgada por Nagaryuna. Desde el Tibet, el budismo se propagó a Mongolia, y también a la República Rusa, y a dos o tres países más. Esa corriente provino de las enseñanzas que se habían difundido en Tibet.

También, al norte de la India, y a la parte norte de Nepal, llegaron enseñanzas provenientes del Tibet; así como también a Bután. Se puede decir entonces que el número de practicantes del budismo tibetano, el cual se difundió a partir del budismo que existía en Tibet, fueron doce o trece millones de personas.

El potencial benéfico de todas las tradiciones religiosas

Aunque existen muchas tradiciones religiosas, algunas teístas y otras no teístas, en realidad todas tienen un mismo objetivo que es el de beneficiar a los seres humanos. Y a pesar de sus diferencias filosóficas, todas las religiones tienen como objetivo desarrollar el aspecto de amor y afecto, que es una condición natural que tenemos los seres humanos. En ese sentido, las religiones proveen sistemas para hacer que este amor y compasión, que es una facultad natural que tenemos, se desarrolle y crezca cada vez más. Y en eso todas las religiones coinciden. Cuando hablamos de las tradiciones, y en sus fundamentos filosóficos, se forman dos corrientes principales: aquellas que enfatizan el estudio de la filosofía, y aquellas otras que enfatizan el aspecto contemplativo espiritual.

Todas las religiones proponen el desarrollo del amor y la compasión, pero se diferencias en sus metodologías de enseñanza en donde cada una de ellas tiene su práctica única o peculiar Creo por ello, que lo mejor es continuar la tradición espiritual que tenemos por herencia, aquella religión con la cual tenemos afinidad, o aquella con la cual estamos acostumbrados a practicar, que hemos heredado de nuestra cultura, de nuestra tradición. Me parece que lo más conveniente es que uno se mantenga en su propia religión tradicional.

Por ejemplo, en el caso de ustedes en Chile, la cultura fundamental o básica provino de Europa y por lo tanto, la religión más difundida es el catolicismo. Lo que quiero decir es que si uno en su propia tradición heredada es católico, entonces lo que aconsejo es que uno continúe siendo católico, porque en general, cambiar de religión trae muchas dificultades o problemas.

Sin embargo, somos millones de personas las que habitamos este mundo, lo que implica que hay diferentes disposiciones mentales y aspiraciones entre nosotros, y puede ocurrir que alguien tenga un interés por una religión que no sea la heredada por su cultura, como por ejemplo en nuestro caso en Tibet.

Aunque el 95% de las personas son budistas, hace algunos siglos se introdujo el Islam, por lo tanto hay practicantes musulmanes, de igual forma se introdujo el cristianismo y hay tibetanos que son cristianos.

Esta situación responde a sus disposiciones mentales, por ello es correcto que si lo creen conveniente cambien. De la misma manera, si a pesar de tener una tradición religiosa que va de acuerdo a su cultura alguien no está satisfecho con ella y siente interés por el budismo, por lo que propone, sus estudios, su profundidad y otros aspectos, y debido a este interés quiere cambiar de religión, eso también es lógico.

O también puede haber personas que no tengan un particular interés o atracción por una religión, pero al encontrar las enseñanzas budistas, estas lo impactan por sus características exclusivas, por su profundidad, por todo lo que está proponiendo, y debido a ese interés también deciden volverse budistas. Esto también es lógico y correcto.

Como ésta es una reunión para dar una enseñanza budista y considerando que hay muchos budistas en la audiencia, lo que va a ocurrir hoy, es una explicación de estas enseñanzas. Por otro lado, también hay muchos que no son budistas, pero que han acudido por interés o curiosidad para a ver que es lo que dice o propone el budismo, y de esa manera también abrirse a las enseñanzas budistas y tener un entendimiento más profundo de lo que ellas transmiten.

Enseñanza Budista

Si queremos definir al budismo en cuanto a su punto de vista, a su visión, y también a su conducta, entonces podemos decir que la visión budista es lo que se conoce como la interdependencia o el origen dependiente de los fenómenos. Por otro lado, la conducta budista es la compasión, que implica la ausencia de violencia, la no violencia.

Interdependencia

Cuando nos referimos a la interdependencia, lo que queremos decir es que todos los fenómenos, en realidad, surgen en base a causas, es decir que son dependientes de algunas causas para que ocurran. Por lo tanto, se habla de un origen dependiente. Cuando consideramos el futuro, el futuro ocurre en base al presente, y cuando consideramos el presente, el presente es un resultado de lo que ha ocurrido en el pasado, es decir que, cuando lo miramos de este punto de vista, las cosas ocurren a través de una causa, y en base a esa causa ocurre un efecto que es el resultado de la misma. Es decir, que todo ocurre en esa función de causa y efecto.

Impermanencia

Además, una característica de la idea de interdependencia es la de cambio o impermanencia de los fenómenos, los cuales pueden cambiar de dos maneras. Existe un cambio que es sutil, y un cambio que es más evidente o grosero. El cambio sutil nos cuesta un poco más de entender porque es algo que requiere más investigación, pero el cambio grosero es algo que podemos evidenciar con mucha facilidad. Lo vemos en la naturaleza, en el cambio de las estaciones, como una estación pasa a otra, también lo vemos en la naturaleza, en muchas expresiones en las cuales las cosas cambian.

De igual forma, si tomamos nuestro cuerpo como objeto de análisis, vemos que nuestro cuerpo cambia constantemente, que pasa de ser el cuerpo de un niño al de un adolescente, después al de un adulto, luego envejece, y finalmente muere. Lo que demuestra que también nuestro cuerpo se va modificando, porque está sujeto al cambio.

En esta misma línea, si consideramos el caso del tiempo, también sucede lo mismo. Cuando decimos que pasó un año, el año está constituido por meses, los meses por días, los días por horas, y las horas por minutos, y los minutos por segundos. Si no hubiese un cambio de segundo a segundo, entonces no podría haber un cambio durante una hora, ni tampoco un cambio durante un día, y así sucesivamente.

Es decir, que cuando comenzamos a analizar la naturaleza cambiante de los fenómenos, podemos ver que en realidad todo cambia de instante a instante, porque si no fuera así, si algo no cambiara de instante a instante, si hubiera algún período constituido por varios instantes en los cuales no ocurriera absolutamente ningún cambio, entonces podríamos decir que un segundo no ha cambiado nada en absoluto. Es decir, siguiendo esa lógica, existiría un minuto en el cual no habría sucedido cambio alguno, y en base a ese minuto se podría hablar de una hora en la cual tampoco hubo ningún cambio, y de la misma forma llegar a un día, a un mes, a un año y así sucesivamente. Sin embargo, eso no se condice con la realidad.

Por lo tanto, podemos concluir que todos los fenómenos cambian, y que el cambio ocurre a un nivel muy sutil, de instante a instante, es decir, que los cambios se producen en cada instante en la naturaleza y en todos nosotros. Incluso desde el punto de vista de la física nuclear, cuando se investiga la naturaleza de la materia, es posible ver que todo está en movimiento, que todo está cambiando constantemente. De tal forma, que a medida que se profundiza en su investigación, los nuevos hallazgos de la física cuántica están demostrando algo que no era tan evidente, lo que es el cambio sutil o la impermanencia sutil de todos los fenómenos, pero en una forma concreta, no en una forma que requiera cierta aplicación o efecto para ser demostrada.

Dicho nuevamente, ya se está observando en forma evidente como el cambio ocurre a un nivel extremadamente sutil. Ahora bien, cuando consideramos esta ley de que todas las cosas cambian, pero a nivel de los cambios groseros o burdos, es decir aquellos que vemos por una experiencia directa, sabemos que es en base a ciertas condiciones, que ocurren los cambios. Por ejemplo, debido al cambio del clima es que empiezan a surgir nuevos brotes de lo que se ha plantado, o distintos tipos de frutos y por lo tanto, a un nivel así de evidente y obvio, se nota que los cambios ocurren en base a distintas condiciones. Sin embargo, se vuelve más complicado cuando lo empezamos a analizar desde el punto de vista del cambio sutil, de la impermanencia sutil, esa que va cambiando de instante a instante. Porque en ese caso es más difícil de ver que es lo que causa que ocurra un cambio entre un instante y otro.

Porque en ese caso no podemos hablar de una condición separada que esté afectando a un instante para que cambie al instante siguiente, sino que por su propia naturaleza, el cambio ocurre de instante a instante. Por lo tanto, se puede hablar que de cierta manera, al analizar un fenómeno a nivel sutil, la causa del cambio y el efecto del cambio ocurren simultáneamente, y eso es la propia naturaleza del cambio.

Relación entre causa y efecto

Cuando hablamos acerca de la causa de un fenómeno, tenemos que analizar como tiene que ser esa causa para que ocurra un cambio y siguiendo esa lógica podemos decir que la causa tiene cualidades. La primera es que la causa es de naturaleza cambiante o dicho de otro modo, la causa no puede ser algo permanente, porque si la causa fuera algo permanente no podría dar como efecto algo cambiante. Por lo tanto, la causa misma tiene que ser cambiante por naturaleza. En segundo lugar, cuando hablamos de que algo existe, una vez que surge ese algo, automáticamente muere. O sea que, dentro de la causa misma, que da origen a algo, esa causa tiene en forma natural un segundo componente que es la cualidad de cesación. Porque al decir que algo se origina, automáticamente implica que algo va a dejar de existir. Por lo tanto, la causa dentro de si misma tiene la característica de la cesación. En tercer lugar, la causa tiene que ser coincidente en calidad con el efecto, porque si tuviéramos una causa que no tuviese ninguna afinidad con el efecto, entonces éste no estaría relacionado con la causa y se produciría cualquier cosa en base a cualquier causa, y esto no ocurre en la naturaleza. Es decir, que para cada fenómeno, el efecto y la causa están relacionados por un mismo tipo de calidad o un mismo tipo de elemento. O sea que existe una sincronía entre la causa y el efecto en cuanto a su calidad. Finalmente, está la negación de esto, vale decir, que no puede haber un efecto que no tenga relación con la causa, en el sentido de que no tengan un mismo tipo de afinidad. Por lo tanto, las características de impermanencia, cesación, sincronía y negación, definen a una causa a partir de la cual se origina algo, así como al efecto que depende de esa causa. Es por ello que cuando en el budismo se habla de origen dependiente, normalmente se realiza una explicación clara de lo que significa una causa para que genere un efecto que corresponda a esa causa.

Las Cuatro Nobles Verdades

Esta relación entre causa y efecto es algo importante de comprender, tanto como componente como base de lo que se llama las Cuatro Nobles Verdades, y que tiene relación con nuestro propio sufrimiento. Es decir, que nosotros en realidad lo que deseamos es no sufrir, lo que queremos es evitar el sufrimiento y esto es una característica básica de todos los seres sintientes.

Entonces, primero tenemos que considerar si podemos eliminar el sufrimiento, si podemos ser libres de él o no. Luego tenemos que identificar el sufrimiento para saber si hay una posibilidad de liberarnos de él. Dicho de otro modo, para liberarnos del sufrimiento tenemos que saber cuál es el origen, cuál es su causa, porque como lo hemos visto anteriormente, el sufrimiento, tal como otro fenómeno, surge de una causa. Así lograremos entender que al conocer la causa del sufrimiento y eliminando esa causa, podremos terminar con el sufrimiento.

Porque al eliminar una causa, su efecto también se elimina. Una vez identificada la causa del sufrimiento, entonces podemos saber que existe una posibilidad de liberarnos de ese sufrimiento, ya que estamos aspirando justamente a ese estado libre de sufrimiento que es lo que significa el estado de felicidad eterna o permanente. Eso es posible, porque es posible eliminar la causa del sufrimiento. Y con eso llegamos a la tercera noble verdad. El sufrimiento es la primera noble verdad, el origen o la causa del sufrimiento es la segunda noble verdad, o sea, efecto y causa. Y ahora estamos hablando de la tercera noble verdad que es la verdad de la felicidad eterna.

La felicidad ocurre sólo si somos capaces de eliminar el sufrimiento y sus causas, y eso es posible, eso es la cesación del sufrimiento conocida como la tercera noble verdad. Ahora, podemos preguntarnos cómo es posible. Es posible, ya que si eliminamos la causa del sufrimiento, vamos a alcanzar ese fruto que es el estado de felicidad permanente. Pero ¿de qué forma podemos actuar para eliminar esa causa? ¿Hay algún sistema que nos lleve a eso? La respuesta está incluida en la cuarta noble verdad, que es el camino a través del cual llegamos a la cesación del sufrimiento, que sería la tercera noble verdad. O sea que si ustedes ven, estas cuatro nobles verdades, Buddha las enseñó de manera de marcar primero el efecto, y luego la causa. Las dos primeras están relacionadas al sufrimiento, destacando el efecto que es el sufrimiento que experimentamos, y luego la causa que es la segunda noble verdad. Lo mismo sucede con las dos últimas verdades, en las cuales primero se enuncia el resultado o efecto que es el estado de liberación del sufrimiento o de felicidad permanente, y después se marca cual es la causa que conlleva a ese estado que sería el camino, la práctica del camino. Esa es la forma en la cual Buddha presentó las cuatro nobles verdades, en las cuales vemos la relación de causa y efecto.

Doce vínculos del origen dependiente: Primera y segunda Noble Verdad

Volviendo a las cuatro nobles verdades y ahora considerando con más detalles la primera y la segunda, es decir la verdad del sufrimiento y la verdad del origen del sufrimiento, en el budismo se explica que esas dos están contenidas en lo que se llama la ley de origen dependiente, de doce vínculos o las doce etapas de progresión en cuanto a este origen dependiente. El primer eslabón que da origen a esta cadena es la ignorancia (1). Ignorancia significa el desconocimiento de algo, y también tiene dos aspectos: uno es el mero desconocimiento de algo, y otro es la ignorancia que se manifiesta a partir de una concepción o visión errónea de lo que está sucediendo. Entonces en el primer caso, que es un mero desconocimiento, ahí no hay mucha acción, porque es más bien un estado neutro aunque también genera algún tipo de karma o acción. Pero básicamente el mayor karma está generado a partir del otro tipo de ignorancia que es la ignorancia en la cual lo que se va gestando es una idea equivocada, una cognición equivocada de las cosas y a partir de ahí sí que se genera karma, o queda la base para que se genere karma. O sea que la base de toda la cadena es la ignorancia.

El segundo eslabón se conoce como percepción o impulso (2) y se genera a partir del segundo tipo de ignorancia que es más compleja y está basada en una percepción o cognición errónea de la realidad, en el cual, a partir de percepciones que son placenteras se produce una reacción de apego y a partir de percepciones que son desagradables, hay una reacción de rechazo, y a partir de percepciones de algo que no es ni agradable ni desagradable hay un reacción que es indiferente o neutra. De esta manera, descrito en forma muy simple, estamos hablando de tres tipos de experiencias, pero en las que están incluidos además todos los tipos de percepciones que puedan existir. Adicionalmente, cuando hablamos de percepción con impulso estamos hablando de que ya hay una acción, y esa acción es lo que se llama el karma. El karma es una acción y cuando hablamos de acción estamos hablando de que hay un efecto, un resultado, por aquello que nos ha impulsado a hacer la acción. De esta manera realizamos una acción que es positiva o negativa, de acuerdo a ese impulso y en el mismo momento de realizada la acción, ésta termina. Por ejemplo, si yo quiero decir algo, la acción verbal de decir una palabra o una idea o lo que fuera, se completa al momento en que yo termino de expresarla. Lo que queda después de esa acción es una impresión en la conciencia, una impresión que queda como una propensión o un esquema habitual albergado en la continuidad de nuestra conciencia, y que constituye una causa que también tiene la potencialidad de dar un fruto, o de manifestarse en un efecto.

O sea que el tercer eslabón es el de la conciencia (3) que está albergando los resultados de las acciones que nosotros hemos hecho. En un principio, el fin de la acción se constituye en causa que queda dentro de la conciencia, marcándola y dejando una impresión. El resultado que ocurre a partir de esa causa puede manifestarse después de unos días, después de unos meses, en esta misma vida, en la próxima, o después de muchas vidas, pero en algún momento se va a manifestar cuando las condiciones se den. O sea que estamos hablando de que el karma tiene dos aspectos: por un lado está la causa, porque es ella quien queda almacenada en nuestro continuo mental y por otro está el efecto que es el que va a dar lugar cuando el tiempo haya trascurrido. De esta manera, ocurre el tercer eslabón, el eslabón de la conciencia.

Hemos visto entonces el de la ignorancia, el del impulso o del karma, y en tercer lugar el de la conciencia. Estos doce eslabones se aplican a la primera verdad del sufrimiento y a la segunda verdad del origen del sufrimiento. Hemos visto entonces que en el tercer eslabón, el eslabón de la conciencia, están los dos aspectos: por un lado está la conciencia de causa que es aquella impresión que ha recibido la mente a través de la acción, el segundo eslabón que es el karma, y por otro lado el resultado de esta acción, que constituye una causa, que va a ser el fruto de esa causa que está incluida también como parte de esa conciencia, por eso es que se habla de la conciencia causal y la conciencia de efecto.

En este análisis, es conveniente pasar del tercer eslabón, al décimo eslabón, que es el de la existencia (10), el cual se refiere a que los resultados de nuestras acciones nos llevan a experimentar un cierto tipo de existencia. Estas acciones que dejan una impresión, en realidad pueden madurar como se ha dicho, en la próxima vida o pueden tardar varias vidas, pero llegado el momento, aquello que condiciona el tipo de existencia que vamos a tener, es alguna acción que nosotros hemos hecho en el pasado y que corresponde al tercer eslabón, o el segundo eslabón que queda almacenado en esa conciencia.

Cuando hablamos de existencia, decimos que ella está determinada por diferentes actitudes. Hay actitudes que de cierta manera son reconfortantes para alguien, y que se experimentan como un intenso deseo, el cual está relacionado con una forma de ver las cosas que en última instancia se basa en el hedonismo. Esta forma de ver las cosas nos puede llevar a no admitir los verdaderos atributos que las cosas tienen, porque se niega todo; o bien está la otra posibilidad, que es la exageración, es decir aquella que asigna cualidades a las cosas que en realidad no tienen, como por ejemplo afirmar que uno tiene una existencia eterna y que esa existencia eterna es real.

A partir de lo señalado, podemos decir que el intenso deseo hace que uno se sienta satisfecho, porque uno sabe o cree saber que hay una existencia futura eterna y por lo tanto, uno se apega a este punto de vista. Esto es más bien un tipo de satisfacción que ocurre a nivel mental; pero también esta la satisfacción relacionada al dolor, que ocurre a nivel físico como lo habíamos visto. A partir del intenso deseo que surge por la experiencia física del dolor, ocurre una intención de auto aferramiento que conduce a un tipo de existencia. Y estas son las llamadas emociones aflictivas, las cuales son un componente importante de toda esta cadena.

Ahora volvamos al intenso deseo (8) que es el octavo eslabón. Ese intenso deseo parte de un sentimiento o sensación. La sensación si es placentera produce un deseo de adquirir el objeto placentero, o puede como hemos dicho ser una sensación desagradable, generando una conducta de aversión. Esto que llamamos sensación en si misma, es el séptimo eslabón, sensación (7), que puede ser agradable, desagradable o neutro, y que gatilla el deseo de posesión. Pero la sensación no ocurre sin causa, sino que ocurre porque hay un contacto entre nuestro órgano sensorial, el objeto que está siendo percibido y la conciencia sensorial correspondiente. Por ejemplo, si vemos un objeto visual, está nuestro órgano visual que es el ojo y la conciencia visual que los conecta y en base a eso hay un contacto entre nuestra mente y ese objeto que estamos percibiendo, que es la base para que ocurra una sensación, agradable o no. O sea que también es la base o la causa que da origen a un próximo eslabón.

El sexto eslabón es el contacto (6). Para que ocurra el contacto también necesitamos las fuentes sensoriales (5) que es el conjunto de todo lo que hace a nuestra percepción: los cincos sentidos, los cincos órganos de los sentidos, y las cinco conciencias de los sentidos. Y ese es el quinto eslabón que constituye la base para que ocurra un contacto con el objeto.

Este quinto eslabón que es la fuente de lo sensorial se basa en el nombre y la forma (4), en donde la percepción de cualquier forma va acompañada de un nombre que la clasifica. Es lo que da la base o fundamento a los fenómenos. Resumiendo, podemos decir que el estado de nombre y forma (4) da la base a la fuente de los sentidos (4), a su vez la fuente de los sentidos dan la base para que ocurra el contacto (6), de ahí surge la sensación (7), luego surge el deseo intenso (8), de ahí surge el aferramiento o apego (9) y finalmente eso termina en la existencia (10). O sea que vemos como cada uno de los eslabones lleva al otro y finalmente termina produciendo algún tipo de existencia. Cuando hablamos de la existencia basada en todos los eslabones anteriores, significa que tomamos un cierto tipo de existencia que conlleva a un nacimiento (11) dentro de ese ámbito de existencia. Cuando nacemos, automáticamente por ese hecho, comienza un proceso de cambio que lleva al envejecimiento y muerte (12) que sería el doceavo eslabón. Con esto completamos todo el círculo de los doce vínculos o eslabones de la cadena de interdependencia.

O sea que, de estos doce, el primero que es la ignorancia (1), el octavo que es el intenso deseo (8) y el noveno que es el de la fijación o apego (9), constituyen las emociones aflictivas o destructivas. El segundo, que es el impulso (2), y el décimo que es la existencia (10), forman lo que se llama el karma. Las emociones aflictivas junto al karma constituyen el origen del sufrimiento, la segunda noble verdad. Y todos los demás eslabones que restan (3, 4, 5, 6, 7, 11, 12), corresponden a la primera noble verdad del sufrimiento. Esto quiere decir que estos doce eslabones cubren las dos primeras nobles verdades del sufrimiento y del origen del sufrimiento.

Cadena de causalidad de doce eslabones:
También cadena de doce eslabones de origen dependiente. Una de las primeras doctrinas budistas que mostraban la relación causal entre la ignorancia y el sufrimiento.
Se dice que Shakyamuni enseñó la cadena de causalidad de doce eslabones en respuesta a la pregunta de por qué la gente padecía los sufrimientos de la vejez y la muerte:

1) El primer eslabón de la cadena es el de la ignorancia, luego la ignorancia causa
2) la acción (con su influencia “kármica”);
3) la acción origina la conciencia;
4) ésta, nombre y forma;
5) nombre y forma gestan los seis órganos de los sentidos;
6) estos, el contacto;
7) el contacto produce sensación;
8) la sensación origina deseo;
9) el deseo, apego;
10) el apego crea existencia;
11) la existencia nacimiento; y
12) el nacimiento ocasiona la vejez y la muerte. Al eliminar la ignorancia se erradican, sucesivamente, cada uno de los eslabones de la cadena, y cesan, al fin, los sufrimientos de envejecer y de morir.

Liberación del Sufrimiento: Tercera noble verdad

Cuando consideramos la primera y la segunda noble verdad, vemos que el sufrimiento existe cuando nacemos, envejecemos, enfermamos y morimos, habiendo tres tipos de sufrimiento: el sufrimiento propiamente dicho, el sufrimiento del cambio y el sufrimiento presente en todos los fenómenos condicionados. En realidad todo esto es algo que nos causa mucho pesar, y si además lo llegamos a considerar como una característica propia nuestra o inherente, entonces al querer trascenderlo y liberarnos de él, lo único que podríamos llegar a pensar es decir "bueno, entonces opto por el suicidio". Pero tenemos que ver las cosas desde otro punto de vista, porque al analizar en profundidad el mundo externo fenoménico, así como a nosotros mismos, nuestros cuerpos y demás objetos, al tratar de encontrar un primer origen o causa primordial del mundo o de nuestro cuerpo, no vamos a conseguirlo.

Cuando mediante un análisis se intenta buscar hacia atrás la causa que provoca un efecto, con el propósito de conocer el origen de cada uno de los fenómenos, en realidad, podemos ver que existen dos maneras en que esto puede ocurrir. Por un lado, si aceptamos la existencia de un origen o comienzo de las cosas, entonces tendríamos que aceptar la fuente de origen como algo substancialmente existente, desde la cual surge toda la progresión de existencia de las cosas o en otro caso algún ente creador que de origen a toda esa progresión de existencia. Pero mediante un análisis filosófico y lógico, en ninguno de los casos podemos llegar a una conclusión que los pueda validar. Por lo tanto, podemos decir que las cosas no tienen un comienzo u origen, que nuestros cuerpos también no tienen un comienzo, y de la misma forma, este razonamiento se aplica a nuestra conciencia que es una cosa inmaterial. Nuestra conciencia también no tiene comienzo y al mismo tiempo tampoco tiene fin, sino que es una corriente constante de conciencia sin fin. Por lo tanto, la idea de suicidio no soluciona nada, porque lo único que hacemos es cortar esta vida, pero nuestra conciencia continua, porque así como no tiene comienzo, tampoco tiene fin. Si nuestro sufrimiento es envejecimiento y muerte, la única manera de liberarnos de él es no nacer, pero hemos visto que el nacimiento está causado por el karma y las emociones destructivas, tales como el apego, el deseo, y las demás que se han expuesto. Por lo tanto, tenemos que reconocer que la existencia es como una rueda, en donde los doce eslabones de la cadena de origen dependiente originan la rueda de la vida, la rueda de la existencia, porque realmente es como una rueda que va girando constantemente, y que se va perpetuando a si misma.

En cada día, en cada momento estamos generando una innumerable cantidad de momentos de ignorancia, que dan lugar también a una innumerable cantidad de karmas, y también esos constituyen una innumerable cantidad de efectos que van a madurar en algún momento. O sea que, realmente, si permanecemos dentro de todo este ciclo que es como una rueda que constantemente gira y se perpetua a si misma, no vamos a poder encontrar un fin al sufrimiento, porque no hay forma de cortarla. Pero esta rueda que si bien se perpetúa a si misma y constituye el ciclo de nuestra existencia desde un tiempo sin principio y que de esta forma ha venido reproduciendo existencias en nosotros, tiene un punto débil, tiene un talón de Aquiles, y este es el de la ignorancia. Dicho de otra forma, si vemos que hay una rueda que está girando y queremos pararla, quizás no la podamos parar simplemente con las manos. Pero si sabemos que esa rueda tiene un orificio en el cual es muy débil y podemos penetrar en él con algo que la bloquee, entonces vamos a poder detener el giro de esta rueda. De la misma manera ocurre con esta rueda de la existencia, el punto débil es el de la ignorancia. Y ¿por qué la ignorancia?, porque es el primer eslabón, es el eslabón que da origen a todos los eslabones sucesivos que están encadenados unos con otros, pero que tienen su comienzo en la ignorancia.

Cuando hablamos de ignorancia, estamos hablando del desconocimiento a cerca de la verdadera naturaleza de la realidad. Eso es lo que significa ignorancia. El desconocimiento de la verdadera naturaleza de la realidad es lo que genera los otros eslabones, y estos otros se van reproduciendo para generar más momentos de ignorancia que en si mismos producen, más karma, más impulso, más de los demás eslabones, y así se van perpetuando. Ahora si encontramos una forma de bloquear esa ignorancia o de hacer que llegue a su fin, entonces estaremos encontrando una forma de interrumpir esta sucesión de eslabones que son los que producen la rueda de nuestra existencia. Entonces, primero debemos preguntarnos si hay una forma o no de eliminar esa ignorancia que es la madre de toda la cadena.

Como la ignorancia es el desconocimiento de la naturaleza de la realidad, si llegamos a un conocimiento directo de la naturaleza de la realidad, a una verdadera vivencia de lo que es esa naturaleza, de esa forma entonces eliminaremos la ignorancia, y lograremos nuestro cometido que es eliminar también el sufrimiento, ya que, como hemos visto, esta cadena es la que causa el origen del sufrimiento.

Entonces, ya estamos acercándonos a la tercera noble verdad que es la cesación del sufrimiento. ¿Cómo ocurre la cesación del sufrimiento? Solamente puede ocurrir si interrumpimos esta rueda de la existencia, y esta interrupción solamente puede ocurrir si eliminamos la ignorancia que es la madre que da origen a toda la misma. Entonces la cesación del sufrimiento consiste en la eliminación de la ignorancia y esa es la tercera noble verdad a la cual podemos llegar.

El Camino Espiritual: Cuarta Noble Verdad

Sin embargo, necesitamos un método que nos lleve a la eliminación de la ignorancia. Ese método es la realización o la vivencia de la vacuidad, definiendo vacuidad como la verdadera naturaleza de todos los fenómenos y de toda la existencia. Cuando logramos conocer la vacuidad en forma directa, es decir, cuando logramos la realización espiritual de tener una completa vivencia de la vacuidad, entonces eliminamos la ignorancia; y con ello se eliminan también todos los otros eslabones. Entonces, cuando tenemos un acercamiento de la vacuidad, debilitamos la ignorancia, y a medida que la ignorancia se debilita, se reduce también el karma y las propensiones o semillas que van almacenándose en nuestra conciencia, y con ello todos los eslabones van disminuyendo. Y cuando logramos la completa vivencia de la vacuidad, en ese momento cortamos definitivamente con la ignorancia. En ese momento, el resultado de esta cadena que en una dirección parte de la ignorancia y resulta en la primera y segunda noble verdad, la del sufrimiento y la de su causa, al tener la vivencia de la vacuidad, logramos eliminar la ignorancia y como consecuencia de ello toda la cadena se va desarmando, desembocando en la tercera noble verdad, que es la cesación del sufrimiento.

O sea que esta misma cadena explica en un sentido la generación de la rueda de la existencia condicionada por la ignorancia y el sufrimiento, y en otro sentido explica también las últimas nobles verdades, ya que a partir de la eliminación de la ignorancia toda esa cadena se desarma y nos lleva a la cesación del sufrimiento, que es la tercera noble verdad.

Volviendo a la cadena de doce eslabones, si vemos el primero que es la de la ignorancia y también las tres emociones destructivas que son la ignorancia (1), el deseo (8) y el apego (9); estas tres lo que hacen es determinar el karma o el tipo de acciones (2) y los efectos de las acciones (3) que ejecutamos. Además, el karma que se genera está contaminado, es un karma impuro y por eso nos mantiene en este ciclo de existencia dominado por la ignorancia y el sufrimiento. Pero una vez que hemos eliminado la ignorancia y alteramos la cadena, esto no quiere decir que la conciencia desaparece, ya que ella continúa su corriente natural. Lo que si eliminamos son aquellos elementos que hacían que esa conciencia generara causas y condiciones para el sufrimiento, porque al eliminar la ignorancia, que es la base y la causa fundamental del sufrimiento, no quiere decir que ya no haya acción. Una persona que ha eliminado la ignorancia, desde ese momento tampoco tiene apego (9) e intenso deseo (8) y al sacar estos tres, los demás eslabones de la cadena continúan manifestándose en esa persona iluminada, que es aquella que tiene la realización espiritual de comprender la naturaleza de la realidad. Esa persona sigue ejecutando acciones y esas acciones que hace producen karma, pero no es un karma contaminado como el caso anterior, sino que es un karma que no produce ningún tipo de consecuencias negativas, es un karma positivo, virtuoso. Y cuando toma un renacimiento, también experimenta un tipo de existencia, pero al estar libre del karma negativo y de la ignorancia, debido a sus aspiraciones altruistas, toma un nacimiento que le permita continuar sus actividades altruistas. O sea que un ser iluminado también nace y por supuesto también envejece, aunque sea una persona de altísima realización espiritual. En realidad su cuerpo envejece, pero hay que considerar qué es lo que siente con ese envejecimiento. También Buddha Shakyamuni llegó a una avanzada edad y por supuesto su cuerpo mostró síntomas o signos de envejecimiento, eso también aparece en una persona que tiene una realización espiritual.

Pero de cualquier manera, lo que quiero decir con esto, es que al eliminar la ignorancia, lo que desaparece es la ignorancia (1), el intenso deseo (8) y el apego (9). Sin embargo, la cadena continúa pero en una dirección virtuosa, que es lo que ocurre con aquella persona que tiene la realización de la vacuidad. Los Tres Entrenamientos: Cuarta Noble VerdadUna vez que hemos entendido que la ignorancia es la causa de toda esta cadena y que es el causante de todo nuestro sufrimiento, entonces generamos la intención interna de eliminar la ignorancia y ese sentimiento interno es lo que se llama el estado de renuncia. En relación a la ignorancia, el hecho de verla como un enemigo, produce el sentimiento de querer liberarnos de la misma. Ese sentimiento es la renuncia y es por ese deseo de eliminar la ignorancia y las otras emociones destructivas, que adoptamos una ética y una disciplina, los cuales son uno de los tres entrenamientos del budismo. El entrenamiento de la ética budista se realiza tanto a nivel mental, verbal y físico siguiendo las enseñanzas budistas. Pero para que este entrenamiento se lleve a cabo de la mejor manera posible y sea efectivo, nuestra mente no puede estar distraída, porque en nuestro estado mental actual, nuestra mente nos domina. En cambio tenemos que llegar a ser los amos de nuestra mente y para eso necesitamos el desarrollo de la atención mental, del estado de alerta, a partir del cual lograremos que nuestra mente pueda permanecer en calma, y así llegar a una estado de atención en un solo punto, el cual se logra con la práctica de la meditación, que es el segundo entrenamiento enseñado por Buddha. Una vez que logramos una mente ya en calma y que puede permanecer quieta en un solo punto sin distracción, entonces debemos desarrollar el conocimiento que nos acerque al estado de comprensión de la naturaleza o estado real de los fenómenos, aquel conocimiento que comprende la inexistencia del ego, así como la inexistencia de una entidad inherente e independiente en todas las cosas. Ese conocimiento de la inexistencia de la característica de identidad, es lo que se llama la sabiduría trascendente, y eso es lo que constituye la cuarta noble verdad del sendero, en cuya practica lo que cultivamos y desarrollamos es la inteligencia que nos llevará al conocimiento de la realidad, que es lo que finalmente va a erradicar la ignorancia. Y ese es el tercer entrenamiento enseñado por Buddha, el del conocimiento, la inteligencia o sabiduría. Estos tres entrenamientos entonces son la disciplina y ética, la meditación, y la sabiduría. Desarrollando Compasión: BodhichittaEso es lo que hace el budismo. Ahora, cuando nuestra preocupación comienza con el reconocimiento de nuestro sufrimiento y el anhelo de liberarnos del él, empezamos también a considerar la condición de los demás seres. Deseamos eliminar el sufrimiento y su causa, el origen del sufrimiento, pero también empezamos a contemplar la situación de los demás seres que coinciden con nosotros en anhelar la felicidad y no querer sufrir. Entonces a partir de esa comprensión, comienza a desarrollarse en nosotros un estado de empatía y de compasión hacia los demás seres a quienes vemos dominados por la ignorancia, dominados por sus emociones negativas. No es un tipo de compasión normal, común y corriente, sino que es una compasión que comienza a crecer con mucha intensidad, ayudada también por el conocimiento, la inteligencia o sabiduría. De esa forma, se desarrolla una compasión de tal envergadura que nos hace dedicarnos completamente al camino, que es la cuarta noble verdad, con la motivación de alcanzar el estado de Buddha, el estado de iluminación, de perfección completa. Porque sólo de esa forma vamos a poder ayudar a los demás seres de una manera más efectiva. Y eso es lo que se llama la Bodhichitta, que es la mente de la iluminación, la mente del despertar y es justamente esa Bodhichitta la que incluye el logro de los dos propósitos, que es la liberación personal o estado de Buddha, y también la liberación de los demás. Porque desde ese estado de Buddha trabajaremos para llevar también a los demás seres al estado de liberación. La Bodhichitta entonces es la aspiración para alcanzar la iluminación para el beneficio de los demás seres.

Eliminar el ego

Cuando hablamos de ego, estamos hablando del carácter de entidad independiente inherente que percibimos en nosotros mismos como personas, y también en todos los fenómenos, como algo que realmente les corresponde. Entonces se habla de dos tipos de identidad: identidad de las personas e identidad de los fenómenos. Cuando hablamos de la eliminación del ego estamos hablando que tiene que abarcar ambos casos. En realidad esto tiene que ver con la eliminación de la ignorancia como se ha explicado. Para ello entonces se estudia la vacuidad, que es la naturaleza de todos los fenómenos, uno comienza recibiendo enseñanzas sobre la vacuidad, a partir de las cuales uno empieza a reflexionar sobre el significado de esas enseñanzas y de esa manera las comprende más profundamente. Y a medida que las va comprendiendo más profundamente, a medida que la vacuidad se va entendiendo con más profundidad, naturalmente también esa fijación en la existencia inherente e independiente de entidad en uno mismo y en las personas va disminuyendo. Junto con esto también se desarrolla una actitud contraria a la que habitualmente tenemos, que es la de favorecerse a uno mismo antes de los demás, y se revierte porque nos entrenamos para dedicar nuestro afecto más a los demás que a nosotros mismos. O sea que, cuando revertimos esa actitud y desarrollamos esa cualidad de estar más preocupado por el bienestar de los demás que por nosotros mismos, también eso resulta en una disminución del egoísmo y del egocentrismo. O sea que cuando practicamos esos dos sistemas del estudio de la vacuidad y del desarrollo del altruismo hacia los demás seres, estos son dos factores que van eliminando el ego.

Ser católico y budista simultáneamente

En un principio, sí, no hay ningún problema en practicar ambas tradiciones, ser católico y ser budista, porque hay muchas cualidades que son comunes, practicar el amor, la compasión, el contentamiento, y la disciplina y las demás cualidades son comunes, y entonces no hay discrepancias a ese nivel. Pero llega un momento en que, cuando en el budismo uno ya llega a analizar la naturaleza de la realidad y comienza a hablar en términos de la vacuidad y la interdependencia de todos los fenómenos y demás, ahí ya comienza a aparecer diferencias que son difíciles de conciliar con la otra tradición. Por eso, a menudo cuando me comparto con amigos cristianos, también algunos de ellos monjes cristianos, en el momento en que se empiezan a interesar en estos aspectos de la vacuidad o de la interdependencia, yo les digo "estos son asuntos budistas, en realidad mejor no meterse con ellos". Lo mismo sucede con los encuentros que tenemos budistas con católicos y cristianos en los cuales también aprendemos mucho de su propia tradición, pero cuando en el ámbito católico se empieza a hablar de Dios creador y demás, también les digo "bueno esos son asuntos de los católicos, mejor que los budistas no se metan en eso".

Sentir compasión hacia todos los seres

Como mencioné anteriormente, hay una forma de compasión que es natural a todos nosotros, pero también hay otra forma de compasión que se desarrolla con influencia también del conocimiento, y que es una compasión excepcional, una compasión imparcial, que está dirigida a todos por igual, y que sólo puede ocurrir cuando se la desarrolla sistemáticamente con la influencia del conocimiento. Cuando uno está desarrollando ese tipo de compasión, al encontrarse con alguien que odiamos o algún enemigo que nos causa daño, desde la perspectiva de esa compasión, vemos que esa persona, en su actuar, está generando mal karma, que va a resultar en su sufrimiento, y entonces nuestra preocupación está más bien dirigida a las consecuencias negativas que va a tener esa persona a través de su actuar, y el resultado. Es decir que, en vez de sentir odio, uno siente compasión por esa persona por lo que va a sufrir, por lo que esta haciendo en este momento. Hay un sentimiento de empatía en ese caso producto de nuestro entrenamiento en este segundo tipo de compasión, y debido a eso es que cuando nos encontramos con un enemigo lo vemos como un maestro que nos está ayudando a desarrollar esta compasión.

Controlar las emociones negativas

Las emociones negativas en si mismas son muy sofisticadas y muy tercas y, por lo tanto, aquello que las puede contrarrestar también tiene que ser muy sofisticado. Pero las emociones destructivas están basadas en la ignorancia, y la ignorancia no es una base válida. Por lo tanto, si bien al principio la fuerza para contrarrestar esas emociones negativas quizás sea débil, igual está sustentada en una base que es válida, que es la base del conocimiento. Por lo tanto, si desarrollamos estas medidas o antídotos con los cuales vamos a contrarrestar las emociones destructivas, porque están sustentadas en una base valida, a partir de la influencia de la sabiduría pueden llegar a tener una fuerza, una intensidad muy grande con la cual podemos contrarrestarlas. Esta es la forma con la cual podemos eliminar las emociones negativas. Por eso en el budismo el aspecto de la sabiduría es vital y una de las características peculiares del budismo es la de utilizar la inteligencia humana en su mayor extensión para con ello poder contrarrestar las emociones negativas. Por eso siempre les digo a mis hermanos y hermanas budistas que deben estudiar, que no es suficiente simplemente recitar algunas oraciones, mantras, o leer unos textos de oraciones, eso no es suficiente.

Fuentes:

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Según Platón, el conocimiento es un subconjunto de lo que forma parte a la vez de la verdad y de la creencia.
Integral Philosopher Michel Bauwens "Vision"